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Actriz dramática
Fecha de nacimiento: 5 de enero de 1927
Lugar: Río Piedras, Puerto Rico
Inevitablemente, el nombre de Adela Villamil evoca la época
dorada de la radio puertorriqueña, sobre todo la década
de 1950, cuando integró el elenco dramático
de WKAQ AM / Radio El Mundo. También, evoca la más
esplendorosa de las telenovelas nacionales, que tuvo como
principal taller a Telemundo / Canal 2. Curiosamente, su incursión
en el ambiente artístico fue fortuito. Puramente circunstancial,
pues hasta entonces no había sentido inquietud alguna
por convertirse en actriz.
Resulta que, luego de completar sus grados académicos
regulares, consiguió empleo como recepcionista en la
emisora WIAC. Su intención era trabajar aquí
durante algún tiempo y, luego, marcharse a Estados
Unidos, donde radicaba su familia, para proseguir estudios
universitarios en alguna otra disciplina. Un día de
1946 fue convencida por el propietario y gerente de esta emisora,
Félix Muñiz Souffront, para que interpretara
un pequeño papel en la dramatización de la obra
“Don Juan Tenorio” – de José Zorrilla
–, que se había adaptado para emitirse dentro
del programa “Teatro Kresto”, con Manuel Pérez
Durán y Esther Palés como protagonistas. Ante
su buen desempeño, le siguieron encomendando pequeños
personajes, ya que ella se resistía a aceptar los de
mayor envergadura, pues le tenía terror al micrófono.
En 1950, cuando Esther Palés pasó a laborar
a Radio El Mundo, no sólo en calidad de actriz, sino
también como organizadora del elenco dramático
y productora de radionovelas, reclutó a nuestra biografiada,
quien ya había adquirido confianza en su desempeño
actoral e, incluso, comenzaba a disfrutar de su incipiente
carrera. En esta planta permanecería más de
una década, hasta que la misma se convirtió
exclusivamente en difusora musical. Mientras tanto, en 1955
su mentora, Esther Palés, la incorporó a las
producciones de la entonces recién inaugurada filial
de la estación, Telemundo / Canal 2. A partir de entonces
su popularidad se acrecentaría considerablemente. “Ama
Rosa” y “Puerto Esperanza” fueron los primeros
melodramas en que caracterizó personajes de trascendencia.
Sin embargo, Adela Villamil no llegó a acumular historial
a nivel protagónico debido a su frecuente negativa
a realizar escenas románticas ante las cámaras,
específicamente, de besos con los galanes. Entendía
que esta era su mejor manera de guardar respeto a su marido,
el contador público José Antonio Claudio, con
quien se había casado en 1950 y padre de sus hijos
Iván y Jaime. Éste último, hoy prominente
ginecólogo. De todas maneras, siempre destacó
por su belleza y elegancia.
A partir de 1960 tuvo brillantes actuaciones en “Sierra
brava” (1960); “Los hijos de nadie” (1961);
“La red” (1963); “El collar de lágrimas”
(1963-1964); “Estafa de amor” (1966); “La
mujer de aquella noche / Renzo El Gitano” (1968); “La
intrusa” (1969); “Lucecita” (1961) y “Eso
que llaman amor” (1972), entre otras. Sus caracterizaciones
de altivas mujeres de abolengo son consideradas casi insuperables.
Paralelamente, desarrolló una intensa actividad en
el ámbito teatral.
En el cine, Adela Villamil sólo aparece en tres películas:
“Con los pies descalzos” (1961); “Los traidores
de San Ángel” (1966) y la producción mexicana,
rodada en aquí, “Maten al león”
(1975).
Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
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