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Cantante
y Compositor
Fecha de nacimiento: 4 de mayo de 1922
Lugar: Trastalleres, Santurce, Puerto Rico
Falleció el 1ro. de diciembre de 2002 en el Bronx,
Nueva York (EE.UU)
He aquí otra de las figuras representativas de la etapa
esplendorosa del ambiente artístico hispano de Nueva
York, misma que abarcó desde el segundo lustro de la
década de 1930 hasta las postrimerías de la
de 1960. Se trata de Blas Hernández, magnífico
exponente de la canción romántica que se especializó
en la fusión del bolero-tango, popularizada por Felipe
Rodríguez «La Voz» a partir de 1952.
Este inolvidable cantante y compositor puertorriqueño
era hijo de Luis Hernández, trovador serenatero de
Puerta de Tierra, quien le inculcó la vocación
musical. Contaba 13 años de edad (1935) cuando hizo
sus pinitos artísticos participando, en calidad de
aficionado, en el programa “Ofertas matinales”,
que Rafael Quiñones Vidal había instituido en
la emisora WKAQ, trasladándolo luego a la WNEL. A los
16, ya recorría teatros y plazas públicas actuando
en el campo profesional.
Por alguna extraña razón, en 1939 nuestro biografiado
fue seleccionado para actuar en el Pabellón Turco de
la Feria Mundial de Nueva York. En aquel evento interpretó
su repertorio habitual de boleros, tangos y valses. Su éxito
fue tan estimulante, que decidió permanecer definitivamente
allí. Con el transcurrir del tiempo se convertiría
en atracción habitual de los teatros y centros nocturnos
hispanos de la plaza neoyorquina que, junto a Ciudad de México
y La Habana, completaba la trilogía de grandes mecas
para los artistas latinoamericanos.
En 1941, poco tiempo antes de que estallara la Segunda Guerra
Mundial, Blas Hernández fue reclamado para cumplir
su obligación militar con el Ejército de Estados
Unidos. Llegó a participar en cruentos combates escenificados
en el Norte de África, Alemania e Italia. También
en la Batalla De Bulge, en Bélgica, donde resultó
herido. Aquella experiencia le significó un honroso
licenciamiento y la Medalla Corazón Púrpura.
De vuelta en la llamada Babel de Hierro, en 1943 ingresó
al Conservatorio de la Universidad de Nueva York – localizada
en Bronx –, donde cursó estudios de Canto, Composición,
Armonía y Orquestación. Curiosamente, a pesar
de la vasta preparación que adquirió en el arte
del pentagrama, siempre actuó acompañado por
tríos y pequeños conjuntos. No se le recuerda
como arreglista o productor musical de otros artistas. A lo
largo de su carrera, se presentó en todos los cabarets
y teatros hispanos de la plaza neoyorquina y ciudades aledañas.
En 1961 se acreditó el mayor de todos sus éxitos
con el bolero “No pidas más perdón”
– cuya letra escribió el cubano Paul Márquez
–, mismo que se incluyó en el álbum titulado
con su nombre (Ansonia, ALP-1250). Gracias al impacto de esa
grabación fue proclamado «El Primerísimo»
durante un espectáculo patrocinado por la radioemisora
WHOM y el diario La Prensa en el Carnegie Hall (feb. 25, 1962).
En aquel evento compitieron por dicho título Joe Valle,
Panchito Reset, Vicentico Valdés, Julito Rodríguez
Reyes & Trío Los Primos, Armando Vega & Trío
Casino Tropical y Blanca Iris Villafañe.
Es importante resaltar el dato de que “No pidas más
perdón”acumularía numerosas versiones
discográficas a través de los años, sobresaliendo
entre ellas las registradas por los ecuatorianos Julio Jaramillo,
Olimpo Cárdenas y Lucho Bowen (Sonolux, 1962); el colombiano
Tony Martell (Tropical, 1964); los boricuas José Miguel
Class (Liznel, 1970) y Wilkins (Velvet, 1976) y el mexicano
Jorge Fernández (Orfeón, 1971).
Además del ante mencionado, de la discografía
de Blas Hernández sobresale el álbum que le
siguió, “Cita en la iglesia”(Ansonia, ALP-1267),
el cual contiene las selecciones “Alma loca”,
“Besos que matan”, “Desde la barra”,
“Guitarra romana”, “Habla el licor”,
“Mi bolero tango”, “Mírame”,
“No fue mala”, “No quiero hacerte mal”,
“Porque te conocí”, “Volvió
una noche” y, claro está, “Cita en la iglesia”.
Otro de sus discos más exitosos es el titulado “Ándate,
por Dios” (Seeco/Tropical, TRLP-4503), que recoge sus
boleros “Allá en el Cielo”, “Caricias”,
“El precio de tu ingratitud”, “El vino triste”,
“Ella era una rosa”, “Escombros”,
“Es la única verdad”, “Todo es un
delirio”, “Vieja amiga”, “Y no puedo
comprender”, “Ándate, por Dios” e
“Inspiración”.
Por alguna razón inexplicable, la figura de Blas Hernández
no tuvo la presencia merecida en los escenarios internacionales.
La breve temporada que, en 1965, agotó en el famoso
cabaret Pasapoga en Madrid, fue una de las contadas –
quizás única – que realizó fuera
de sus acostumbradas plazas en la costa este norteamericano.
Incluso, no se recuerda que, después de alcanzar la
fama, actuara en su natal Puerto Rico.
De todas maneras, su actividad artística en la Gran
Urbe continuó siendo muy notable hasta ya cercana la
década de 1980, cuando – por causa del alto índice
de delincuencia que padecía la ciudad – la mayoría
de los teatros hispanos y muchos de los cabarets emblemáticos
cesaron sus operaciones. A esto se sumó el hecho de
que las tres principales emisoras (WHOM, WADO y WBNX) suspendieron
sus programas musicales “en vivo” para convertirse
en eminentemente disqueras. Obviamente, su itinerario de trabajo
disminuyó considerablemente. En 1996 apareció
como actor invitado en un episodio de la teleserie “Law
& Order”, de la cadena NBC TV.
Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
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