
Daniel Santos |
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Cantante
Fecha de nacimiento: 5 de febrero de 1916
Lugar: Santurce, Puerto Rico
Falleció el 27 de noviembre de 1992
Uno
de los más enigmáticos personajes de la música
popular latinoamericana, Daniel Santos, "El Inquieto
Anacobero", nació en Santurce bajo el signo de
Acuario, el 5 de febrero de 1916. Hijo de Don Rosendo de los
Santos, carpintero, y María Betancur, costurera, el
niño Daniel pasó su infancia en un barrio de
Santurce ubicado tras los antiguos talleres del ferrocarril,
conocido precisamente como Trastalleres. Allí vivió
sus primeros años en unión de sus tres hermanas
Sara, Rosalilia y Lucy. A los cinco años aprendió
el abecedario con la maestra del barrio conocida como Doña
Ana, y a los siete inició su educación formal
en la escuela pública de Las Palmitas, en la Calle
Aguacate.
Al
concluir su tercer grado fue promovido a cuarto en la Escuela
Rafael Cordero, en la Parada 15 de Santurce, pero no pudo
matricularse porque la situación económica en
su hogar era desesperante. A esa edad debió trabajar
y su padre le hizo una caja de brillar zapatos, para ayudar
con la carga de la familia. Pronto la familia se marchó
a la ciudad de los rascacielos, donde Daniel tuvo que volver
a primer grado ya que no sabía hablar inglés.
Trabajó fuerte en el inglés y logró completar
su segundo año de escuela superior, donde ya cantaba
en el coro.
A
los 14 años abandonó el hogar debido a lo poco
que ganaba su padre, se mudó a un cuartito por tres
dólares semanales e inició su vida de Inquieto
Anacobero. Un día, mientras se bañaba, comenzó
a cantar las únicas dos canciones que sabía
de memoria: una guaracha de Rafael Hernández y "Te
quiero dijiste", de María Grever. Estaba en lo
más profundo de su inspiración cuando sintió
que le tocaban a la puerta. Era uno de los integrantes del
Trío Lírico, un conjunto musical que se dedicaba
a amenizar bailes, bautizos y otras actividades.
Terminó
de bañarse y se reunió con el resto de los integrantes,
quienes lo invitaron a participar en una actividad varios
días después. Así se hizo profesional
y cobró un dólar por interpretar las melodías
varias veces. Luego le aumentaron a un peso y medio para cantar
los sábados en el Borinquen Social Club de Nueva York.
Pasó un tiempo alternando con el Trío Lírico
y el Conjunto Yumurí, hasta 1938, cuando tuvo un encuentro
histórico con el insigne compositor Don Pedro Flores.
Ese
año estaba trabajando en un pequeño cabaret
llamado Los Chilenos, donde cantaba los fines de semana, sábados
y domingo, por diez dólares y todo el vino que pudiera
tomarse. Luego comenzó a cantar en el Cuban Casino,
un cabaret latino ubicado en la 46 y Octava Avenida. Allí
tocaba la orquesta del Maestro Augusto Cohen, y alternaba
el conjunto de un gago apodado Escalera, una artista española
de nombre Consuelo Moreno, y una pareja de bailarines mexicanos.
Daniel Santos cantaba con las dos orquestas, fungía
de maestro de ceremonias, hacía el espectáculo,
y cuando faltaba algún mozo, también lo sustituía.
Todas esas labores las realizaba por $17.00 semanales.
Una
noche llegó al cabaret el maestro don Pedro Flores
y lo escuchó interpretar varias melodías, entre
ellas su bolero "Amor perdido". Al concluir, el
compositor lo invitó a la mesa que compartía
con otras personas y le indicó que le había
gustado mucho la forma de interpretar. Entonces le pidió
que fuera a Manhattan y ensayara con su grupo el Cuarteto
Flores. Tras muchos regaños, finalmente logró
acoplarse al grupo y empezó a hacer dúo con
Chencho Moraza.
Con
el Cuarteto de Pedro Flores grabó muchas de las canciones
que lo harían famoso, entre ellas, "Tú
serás mía", "Irresistible", "Esperanza
inútil", "Perdón", "Mayoral",
"Venganza", "Amor", "Olga",
"Yo no sé nada", "Hay que saber perder",
"La número 100", "Bella mujer",
"Margie", "Prisionero del mar", "El
último adiós", Borracho no vale",
"Bella mujer", "Guaracha amorosa", y muchas
otras. En 1941, cuando se hicieron famosas las despedidas
tras estallar la Segunda Guerra Mundial, Daniel grabó
el disco más popular de Don Pedro Flores, "Despedida".
Más tarde habría de grabar una canción
que se escucharía en todas las velloneras del continente
americano: "Linda". Al año siguiente sustituyó
a Miguelito Valdés en la orquesta de Xavier Cugat y
poco después debió abandonar el Hotel Waldorf
Astoria para cumplir el servicio militar obligatorio con el
ejército norteamericano.
Para
esa época comienza a cobrar conciencia nacionalista
y se identifica con el pensamiento del Maestro Don Pedro Albizu
Campos, ideales que le trajeron problemas con el FBI y el
Departamento de Estado norteamericano cada vez que viajaba.
Más tarde, recordando las atrocidades de la guerra,
grabó varios discos con canciones de protesta contra
ese mismo ejército que utiliza las playas de su patria
para ejercicios militares. Uno de ellos lo grabó con
su amigo Pedro Ortiz Dávila "Davilita" titulado
"Los patriotas", y otro inspirado en el libro del
Poeta Nacional de Puerto Rico, Don Juan Antonio Corretjer
"La lucha por la independencia de Puerto Rico".
Esa
vida de Inquieto Anacobero que lo llevó a la cárcel
en distintas ocasiones comenzó en Cuba a finales del1946,
cuando Bobby Capó le presentó al Guajiro Amado
Trinidad y éste lo contrató para trabajar durante
ocho días en el programa "Bodas de Plata Portagás"
en la RHC Cadena Azul de Radio, donde se presentaban los mejores
artistas de la época. Allí siempre iniciaba
su programa con la canción "Anacobero" del
pianista puertorriqueño Andrés Tallada. El locutor
Luis Villarder siempre lo presentaba: "Con ustedes Daniel
Santos y el tema 'Anacobero". Un día Daniel sorprendió
a la audiencia en el estudio al vestirse con traje de chuchero,
de los que usaba Tin Tan, y entró al estudio bailando.
Cuando
el locutor lo fue a anunciar se equivocó y dijo: "Con
ustedes el Anacobero Daniel Santos". A partir de ese
día se convirtió en "El Anacobero",
que en lengua ñáñigo quiere decir diablillo.
Lo de 'Inquieto' vino después a causa de la intensa
vida de bohemio impenitente que habría de llevarlo
a varias cárceles.
Estuvo
viajando entre Cuba y Nueva York durante unos 15 años,
hasta que escuchó decir que Fidel estaba recogiendo
los niños para adiestrarlos en la milicia, y se marchó
de Cuba sin boleto de regreso. Durante esos años le
ocurrieron cosas que inspiraron muchas de sus 400 composiciones,
entre ellas, "El columpio de la vida", "Patricia",
"Amnistía", "El preso", "El
que canta" y "Bello mar". Fue además
el autor de la canción "Sierra Maestra",
himno del Movimiento 26 de Julio, con la cual Fidel Castro
iniciaba la transmisión de Radio Rebelde desde la Sierra
Maestra.
Daniel
empezó con la Sonora Matancera cuando Manolo Fernández
lo contrató para trabajar en Radio Progreso, poco después
de una crisis económica que lo hizo buscar refugio
en las playas de Santa Fe. Antes había actuado en la
Cadena Radial Suaritos, donde ganaba mil dólares al
mes y alternaba con Toña la Negra y otros artistas
de fama internacional. Luego de una corta temporada fue contratado
para cantar en Radio Progreso acompañado de la Sonora
Matancera, un binomio que habría de beneficiarlos mutuamente.
Al
principio cada músico ganaba diez centavos y durante
los primeros seis meses Daniel tuvo que pagarles de su propio
sueldo. Ya después consiguió que le pagaran
$25.00 a cada uno por grabar en los programas auspiciados
por la Cerveza Hatuey. Pronto llegaron al tope de la fama
internacional y empezaron a ganar grandes sumas de dinero.
Con ellos interpretó los grandes éxitos de Pablo
Cairo, Isolina Carrillo, Jesús Guerra y otros destacados
compositores de la época.
Además
de distinguirse como cantante y compositor, Daniel Santos
se dio a conocer por la vida desordenada que siempre vivió,
entre licores, mujeres y reyertas callejeras que lo hicieron
cumplir tiempo en distintas cárceles de Latinoamérica,
entre ellas en Cuba, Ecuador y República Dominicana.
Sin embargo, muchos países del continente americano
se lo disputaban, al extremo de llegar a confundir su verdadera
nacionalidad.
Durante
sus últimos años siguió presentándose
en giras y conciertos en los Estados Unidos y Latinoamérica,
donde llenaba los más prestigiosos salones para ver
a su ídolo, la leyenda del bolero y la guaracha, y
escuchar sus innumerables anécdotas y aventuras.
Su
figura inspiró a varios escritores, entre ellos al
colombiano Gabriel García Márquez, quien lo
menciona en su obra "Relato de un náufrago"
y en varios artículos y reportajes periodísticos.
Su vida y época musical son el tema de la novela "Vengo
a decirle adiós a los muchachos", del escritor
puertorriqueño Josean Ramos; así como motivo
del libro "La importancia de llamarse Daniel Santos",
de Luis Rafael Sánchez, y "El Inquieto Anacobero",
del Salvador Garmendia.
Daniel
Santos tuvo doce hijos y vivió sus últimos años
en Ocala, Florida, junto a su duodécima esposa, Ana
Rivera, donde murió el 27 de noviembre de 1992, víctima
de un ataque cardíaco. Sus restos reposan en el Cementerio
Santa María Magdalena de Pazzis del Viejo San Juan,
cerca del Maestro Don Pedro Albizu Campos y el compositor
Don Pedro Flores.
Josean
Ramos
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