
José
Antonio Salamán
Foto Colony
Records |
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Cantante y Compositor
Calificativo artístico: «El Cantor del Pueblo»
Fecha de nacimiento: 22 de enero de 1929
Lugar: La Playa, Ponce, Puerto Rico
Falleció el 31 de mayo de 2009 en Santurce, Puerto Rico
José Antonio Salamán figura de manera sobresaliente
en la historia de nuestra música popular como uno de
los intérpretes de mayor arraigo durante la segunda
mitad del Siglo 20. Muchas de las grabaciones que realizó
durante la década de 1950 se perpetuaron como estándares
del pentagrama nacional. Específicamente durante los
primeros años posteriores a su lanzamiento, se le consideró
principal “rival artístico” del estelarísimo
Felipe Rodríguez «La Voz». Por otro lado,
con Bobby Capó y Tito Lara completó la trilogía
de intérpretes que, impulsados por la entonces recién
inaugurada televisión nacional, cimentaron cartel de
ídolo entre el público femenino.
Este admirado artista era hijo de Manuel Colón y Providencia
Salamán. Fue criado por sus abuelos maternos, Alberto
Salamán y Mercedes Rodríguez. Su padre –
a quien conocería cuando ya contaba 21 años
de edad – nunca se ocupó de él. Por esta
razón y porque, comercialmente, se escuchaba más
atractivo, al emprender su trayectoria artística a
nivel profesional optó por identificarse con su segundo
apellido.
José Antonio había hecho sus pinitos cantando
actividades organizadas en la Iglesia Católica de Ponce
desde que tenía seis años. A los 11, se hizo
participante habitual del programa que el conjunto Los Hermanos
Luna mantenía en la radioemisora WPAB. A los 15, se
presentó en la audición meridiana que la famosa
orquesta ponceña Mingo & His Whoopie Kids mantenía
diariamente en la estación sanjuanera WKAQ. Sin embargo,
cuando ya su figura comenzaba a cobrar relevancia en el ambiente
musical, le sobrevino el natural cambio de voz. Entonces,
recién había cumplido 16. Ante tal circunstancia,
se vio forzado a interrumpir su actividad musical. Y, al tiempo
que completaba sus estudios académicos regulares, se
hizo aprendiz de mecánico automotriz. Durante par de
años trabajó para la compañía
Puerto Rico Iron Works y, luego, en la zona portuaria.
Al sentir que su voz había alcanzado un timbre definido,
en 1950 reanudó su quehacer artístico, vinculándose
nuevamente a los programas de variedades originados en WPAB.
Ese mismo año mereció el Primer Premio en el
emblemático programa-concurso “Tribuna del arte”,
que don Rafael Quiñones Vidal producía y animaba
en la WNEL. Aquella experiencia le abrió las puertas
de otras emisoras en las que compartía con figuras
que ya disfrutaban de sólido cartel.
En 1952, el empresario Lino Fragoso lo incorporó al
elenco de su recién establecida etiqueta, Discos Fragoso.
Y, éxito lo acompañó desde que su primera
grabación saliera al mercado. Aquel sencillo (78 rpm)
contenía el bolero “Llanto de hombre” y
el vals “Clamor” (de Wettei & Tello), que
se escucharon intensamente a través de la radio, convirtiéndose
en infaltables en las velloneras durante largo tiempo. En
lo sucesivo, todo cuanto plasmaba en el acetato adquiría
categoría de hit. Sus clásicas interpretaciones
del vals navideño “El arbolito” (de Genaro
Monreal) y de la chacarera “La manía” (de
su autoría) se remontan a esta etapa.
En 1954 pasó a ser “artista exclusivo”
de la prestigiosa etiqueta neoyorquina Ansonia Records, que
le editaría cinco álbumes, hoy considerados
clásicos. Del primero, “José Antonio Salamán
y su conjunto” (ALP-1212), surgieron seis jitazos: los
valses “Caminito vecino” y “Adiós,
adiós” y la chacarera “Mujer hechicera”
(de Claudio Ferrer) y los boleros “Odiarte quisiera”
(de Orlando Brito); “Fracaso” (de Gilbert Mamery)
y “Este amor salvaje” (de Miguel Ángel
Valladares). Entre otras piezas, contiene también una
nueva versión de “Clamor” y sus boleros
“Juntitos en el cielo” y “Virgencita de
ojos negros”. A su segunda producción, de igual
título (ALP-1339), pertenecen los éxitos “Deme
otro trago”, “Aquí en la barra” y
“En el fondo de la copa”. Estas selecciones recibieron
intensa difusión en República Dominicana, donde
los locutores le estamparon el remoquete de «El Amargao».
Del tercer volumen (ALP-1467), tres selecciones escalaron
posiciones cimeras en los escalafones de popularidad de Puerto
Rico y Nueva York: los boleros “Tiempo perdido”
(de Gilbert Mamery) y “Oro” (de Emilio Santana)
y “No me quiten la botella”, de Joaquín
Oliver. De 1956 data la producción “Otro trago
más” (SALP-1630), que aportó cuatro piezas
al Hit Parade: “Capaz de todo” e “Imposible
volver” (de Miguel Ángel Amadeo); “Vuelve,
mi amor” (de Pablo Lango) y la ranchera que le sirvió
de título, original de María Teresa Martínez.
Reconocido y cotizado como uno de los ídolos del momento,
aquel mismo año fue contratado por el productor Tommy
Muñiz como atracción permanente del programa
“Telefiesta de la tarde” – rebautizado con
el nombre de “El show del mediodía” en
1963 – emitido a través de WAPA TV / Canal 4.
Permanecería una década como estrella de dicho
espacio, donde se le anunciaba como «El Cantor del Pueblo».
Paralelamente, recorría todo el País presentándose
en fiestas patronales, teatros y centros nocturnos. También
agotaba frecuentes giras por las principales plazas de la
costa este de Estados Unidos (Nueva York, Chicago, Filadelfia,
Hartford, etc.), actuando en toda clase de escenarios.
El Teatro Puerto Rico, en el condado neoyorquino de Bronx,
fue testigo de muchos de sus triunfos. Su última grabación
para Ansonia Records fue la titulada “Recuérdame”
(SALP-8204), que incluye su versión de “Vente
conmigo” (pasodoble jíbaro del pepiniano Mike
Acevedo), que fuera de los máximos éxitos de
1958. Después grabó con otros sellos locales.
Durante el período 1973-1978, José Antonio Salamán
produjo y animó el programa “Mañanitas
borincanas”, que diariamente iba al aire a través
de WVOZ AM / Radio Voz, en Río Piedras. Desde aquella
época también administraba una agencia hípica
en el municipio de Canóvanas. Y, claro está,
aunque sin la intensidad de antaño, continuaba activo
en el ambiente musical.
En febrero de 1988 participó en el espectáculo
“Cien años de boleros”, celebrado en el
Teatro Nacional de Santo Domingo. Compartió cartel
con otras cuatro figuras legendarias: los chilenos Lucho Gatica
y Antonio Prieto, la cubana Olga Guillot y el dominicano Alberto
Beltrán. Par de semanas después (4 de marzo),
encabezó otra inolvidable velada, esta vez en el Centro
de Bellas Artes de San Juan, misma que fue producida por la
administración de la radioemisora WIAC AM. En ella
compartió con la veterana Blanca Iris Villafañe
y el Trío Los Ídolos, de Roberto Villafañe.
A partir del segundo lustro de la década de 1990 se
vería forzado a limitar sus apariciones ante el público
debido a quebrantos de salud.
Abatido por el mal de Alzheimer y otras calamidades, este gran artista puertorriqueño falleció en el Hospital Pavía, en Santurce, el 31 de mayo de 2009. Le sobrevivieron sus esposa Lydia Marcano – con quien se había casado en 1950 – y sus hijos José Alberto (medico); Lydia Rosa (farmacéutica); Lydia Providencia (contable) y Luis Antonio.
Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
revisión 11-jun-09
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