
Ketty Cabán
Foto Yeisa
Morales FNPC |
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Cantante y compositora
Fecha
de nacimiento: 30 de mayo de 1929
Lugar:
Utuado, Puerto Rico
Entre
las féminas que incursionaron al pentagrama popular
como compositoras durante el Siglo 20, Ketty Cabán
fue capaz de granjearse un sitial privilegiado. En una época
en que brillaban sus contemporáneas Sylvia Rexach –
de quien fuera fiel amiga y colaboradora –, Myrta Silva y
Puchi Balseiro, las canciones de esta talentosa boricua encontraron
cabida en los repertorios de muchos de los intérpretes
nacionales más estelares.
Hija única del industrial tabacalero Francisco Galeno Cabán
y Esmeralda Rosa Santiago, gran parte de su niñez transcurrió
en Guayama, donde cursó sus estudios académicos
regulares en el Colegio San Antonio Abad hasta graduarse de
octavo grado. De vuelta en su pueblo natal, Rafaela Cabán Rosa completaría los secundarios en el
Colegio San Miguel. Mientras tanto, la vocación musical
le había despertado durante la infancia. Su primer
deseo era aprender a tocar el piano. Pero, a pesar de que
su madre la respaldaba en tal inquietud, por alguna razón
su padre se opuso a ponerla bajo la tutela de un profesor
y costearle las clases. En cambio, sí le compró
una guitarra, cuya ejecución ella aprendería
de manera autodidáctica, aunque reconoce que los primeros
acordes los aprendió de Rafael «Feyo» Martínez,
a quien considera su hermano de crianza.
Un destacado
cuatrista y compositor utuadeño, Piní Maldonado,
cuya fonda nuestra biografiada – todavía apodada Rafaelita
por sus allegados – solía visitar desde niña
para escucharlo tocar su instrumento, la estimuló a
iniciarse como autora. Así que, contando apenas trece
años (1942), compuso su primer bolerito, al que tituló
“A unos ojos verdes”. En lo sucesivo, su actividad musical
sería incesante… aunque durante los próximos
siete años a nivel aficionado.
Su entrada
formal al ambiente artístico aconteció a partir
de 1948 cuando, mientras grababa algunas de sus obras en los
estudios Ochoa, en Santurce, conoció a Sylvia Rexach.
Ésta encabezaba el grupo Las Damiselas que, en aquel
momento, completaban Elena Rita Ortiz y Millita Quiñones.
Aquella formación a veces se convertía en cuarteto
al incorporarse Gogui Couto y actuaba, básicamente,
como telonera de las funciones que Ramón
Rivero «Diplo» realizaba a través de todo
Puerto Rico frente a su compañía de comediantes
La Farándula Bohemia.
Al surgir
la amistad entre ambas, Sylvia la invitó a unirse a
su conjunto. Sin embargo, ella rechazó el ofrecimiento
alegando que todavía se sentía muy tímida.
Meses después, Sylvia se separó de Las Damiselas
y, como éstas aún tenían compromisos
pendientes con el mencionado colectivo teatral, «Diplo»
la reclamó para unirse a Elena Rita y Millita – quienes
se la habían recomendado – para crear el trío
Las Golondrinas. Ya sintiéndose más segura,
no vaciló en incorporarse a la naciente agrupación
que, entre otras composiciones, le estrenó la titulada
“Lamento”, de corte flamenco.
En 1949,
el trío Las Golondrinas se desintegró y, esta
vez, Rafaelita Cabán sí aceptó la invitación
de Sylvia para formar parte de su reorganizada y última
versión de Las Damiselas, ahora integrado por Marta
Romero y Blanquita Romero (cantantes); Lucy Boscana y nuestra
biografiada (guitarristas); Daly Rosario (baterista) y su
líder al piano. En determinados momentos Gloria Mirabal
y Carmencita Figueroa figuraron como vocalistas. Fue durante
esta pasantía, que culminaría en 1951, que su
compañera Marta – luego estrella de las telenovelas
y el cine – le estampó el apodo de Ketty con que el
público la identificaría por el resto de su
vida.
Tras
la desaparición de Las Damiselas, esta ambiciosa artista
decidió probar fortuna en Nueva York, a la sazón
la Gran Meca donde soñaban triunfar la mayoría
de los artistas latinoamericanos. Curiosamente, a pesar de
que continuó cultivando el arte musical, al principio
estuvo más activa en otras facetas que antes no había
explorado: las de actriz y productora teatral. Como tal, integró
la compañía de Vicky Cortés y colaboró
en montajes encabezados por Roberto Rodríguez Suárez,
Miriam Colón y Dean Zayas. Durante algún tiempo,
alternó su quehacer artístico con el cargo de
sub-gerente de Mercadeo y Publicidad de la empresa Cort Cosmetics.
Mientras
tanto, sus composiciones comenzaron a tomar vuelo. En Puerto
Rico y, bajo la etiqueta Discos Mardi, su bolero “Confesiones”
fue grabado por el entonces recién lanzado solista
Tito Lara (1953). Poco más adelante, este mismo intérprete,
formando el Dúo Lara-Ortiz con María Esther
Ortiz, le registra para el mismo sello el titulado “Tortura
de amor” y el pasillo “Nunca”. Por su parte, en 1954 el cuarteto
Los Hispanos estrenó en una de sus primeras grabaciones,
editadas por la compañía Mar-Vela, el bolero
“Angustia”, posiblemente su creación más difundida.
Este grupo volvería a grabarlo bajo la etiqueta Musicor
en 1964. Para las mismas fechas, también lo llevó
al disco uno de los mejores boleristas boricuas de todos los
tiempos: el gran Gilberto Monroig, quien luego lo incluiría
en otros dos de sus álbumes. El hoy venerado Trío
San Juan, de Johnny Albino, se acreditó un exitazo
con su bolero “Un motivo”, perpetuado en el sello Verne, en
1955.
Su etapa
en la Gran Urbe se prolongó hasta agosto de 1961, respondiendo
al pedido de su entrañable amiga y compañera
en las lides artísticas Sylvia Rexach, ya gravemente
enferma. La depresión en que la sumiría el fallecimiento
de ésta dos meses más tarde la impulsó
a dejar de componer durante varios años. No obstante,
durante algún tiempo produjo y animó el programa
“Teenager's Time”, transmitido a través de WITA AM
/ Radio El Imparcial. En 1962 se convirtió en primera
mujer – y única hasta la fecha – en desempeñarse
como gerente de una hospedería en la zona turística
del Condado. Específicamente, del Hotel Tanamá.
Mantuvo dicha posición a lo largo de casi tres décadas,
hasta que estableció su propio negocio en el sector
capitalino de Ocean Park: Costa de Oro Guest House. Pero,
en el ínterin, también fundó el periódico
El Interrogador, que circuló quincenalmente durante
once años (1979-1990).
En 2004 la Fundación Nacional Para la Cultura
Popular editó el álbum “El Placer fugaz del
amor / Bertha María interpreta a Ketty Cabán”
(FNCP-CD002), en la cual la referida cantante vocalizó
sus canciones “Amigos”, “Oye tú / El placer fugaz del
amor”, “Perdóname”, “Búscame en tu piel”, “Sentir
por ti”, “Doña Soledad”, “Fue más que amor”,
“No soy igual”, Tenemos que seguir” y, naturalmente, “Angustia”.
La dirección musical y las orquestaciones de esta producción
se encomendaron al reconocido Amaury López Jackson. La obra discográfica fue seleccionada por el diario El Nuevo Día como una de las más destacadas de 2004.
Cuatro años más tarde su composición "Ramona", dedicada a una humilde lavandera de su pueblo llamada Ramona Gil, fue estrenada por el Coro de la Universidad de Puerto Rico (recinto de Cayey) en un concierto en el que la soprano puertorriqueña Tamara Escribano interpretó la obra. En 2009 la composición figuró en un nuevo concierto de dicho Coro, esta vez, contando la soprano Claribel Rivera como intérprete.
Miguel
López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
Lista parcial y cronológica de los principales intérpretes de sus boleros.–
Xiomara Alfaro: “La carreta” (Seeco, 1961).
Renée Barrios: “Ofrenda” (Fonograma, 1966).
Gilberto Monroig: “Amigos”, “Fue más que amor” y “Tenemos que seguir” (Borinquen, 196?).
Hugo Leonel Vaccaro: “Tenemos que seguir” (Tico, 197?).
Ednita Nazario: “Amigos” y “No soy igual” (Borinquen, 1974).
Lydia Sosa: “Doña Soledad” (Balseiro, 1978).
Otras tres de sus obras interpretadas ante el público, pero que no se han perpetuado en el disco son las baladas “Beyond My Night”, “Hauted” y “Those”, compuestas en 1975. También, “Ramona”, compuesta en 1984.
revisión 5-jul-09
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