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Dramaturgo,
Poeta, Declamador, Bailarín, Maestro, Actor y Director
Fecha
de nacimiento: 4 de julio de 1943
Lugar:
Ponce, Puerto Rico
Falleció
el 15 de mayo de 1986 en Ponce, Puerto Rico
Nace
el 4 de julio de 1943 en la calle Aurora # 67, en Ponce, Puerto
Rico. Es el hijo menor de Don Isaías Torres Santiago
y Doña Ana Inés Nadal Delegue. Su educación
primaria la realiza en el Colegio Ponceño de Varones,
y termina sus estudios secundarios en la Escuela Superior
Ponce High. Estudió en la Universidad Católica
de Puerto Rico donde obtuvo Bachiller en Arte con especialidades
en historia y literatura. Prosiguió estudios en la
Universidad de Wisconsin en técnica teatral. Obtuvo
una maestría en Estudios Hispánicos, recibiendo
mención sobresaliente en la defensa de su tésis,
con el tema “El teatro de Francisco Arriví” (U.C.P.R.).
Desde
temprana edad comenzó a demostrar sus dotes en todas
aquellas áreas en las que se destacó posteriormente.
En la generación del 60, en teatro y poesía
fue considerado el “enfant terrible” de una juventud que emergía
de los trillados caminos de los ísmos literarios. Segun
Lilliane Pérez-Marchand, y la Dra. Piri Fernández
de Lewis, Torres Nadal es un caso único en nuestro
lar cultural, no solamente por su precosidad en la formulación
de nuevas formas de poesía y teatro, sino también
por su capacidad de adelantarse dentro de su estilo particular
a las formas dramáticas de la época.
Como
declamador estaba considerado uno de los primeros en Puerto
Rico como en toda Hispanoamerica. Su estilo particular de
desvestir la intención del poeta a través de
su voz y su movimiento lo hizo el primero en su género,
cultor y heredero de sus maestros Dr. Arturo Machuca Padín,
Leopoldo Santiago Lavandero y Alberto Rodríguez. Supera
las escuelas de declamación para darnos un modo de
decir fresco y articulado, donde la palabra adquiere dimensiones
infinitas e insospechadas. Algunos de sus poemas son “Ritual
de una voz dolida”, “Poema del mar”, “La espera infinita”
y “La angustia vencida”.
Luis
Torres Nadal también se destacó en el baile.
Fue estudiante del Sr. William (Bill) Sarazen en la Puerto
Rico School of Ballet. Tomó clases en la prestigiosa
compañía Ballet de San Juan. En Nueva York fue
estudiante de Joffrey Ballet y de School of American Ballet.
Fue el fundador de la compañía Ballet Teatro
de Puerto Rico. Se desempeñó como maestro de
bailes en la Puerto Rico School of Dance y en la Academia
de Baile de Julie Mayoral.
Como
dramaturgo se le considera un puente entre la generación
de nuestros escritores realistas y los escritores post-Luis
Rafael Sánchez. Además fue un dramaturgo de
transición al armonizar una tradición dramat
ú rgica puertorriqueña con una nueva conceptualización
de la escena como experimento. Dentro de su visión
de mundo centralizaba al hombre puertorriqueño, desde
su humanismo, como fuente del hecho teatral. Su influencia
de la literatura lleva a su lenguaje poético, su humor
y el aislamiento espiritual a que somete a sus personajes.
Sus obras pueden atestiguar, para generaciones venideras,
su gran sensibilidad y su profunda preocupación por
el destino humano. Entre sus obras cabe destacar “El asesinato
de la mariposa”, “La cena gentil”, “Responso para una reina
difunta”, “La víspera del día después”,
“A las once en punto y sereno”, “La santa noche del sábado”
y “El problema de papá”. Dentro de lo que se puede
conceptuar un realismo poético, escribe los monólogos
“La actriz” y “Esa blanca rosa de papel”.
Su
persona y experiencia como hombre de teatro transcurría
entre los distintos grupos teatrales del área metropolitana
y ponceños, dirigiendo aquí, asesorando allá,
y haciendo miles de malabarismos. No descansaba ni cejaba
en claudicar sus principios y conocimientos de los que fue
dotado. Su interés era siempre mirar al futuro para
dejar establecido un verdadero y reconocido movimiento teatral
en la Perla del Sur. Su labor como magnífico e indiscutible
director teatral comenzó cuando apenas contaba con
16 años de edad. A continuación mencionaremos
algunas de las obras en las cuales Torres Nadal intervino
como director: “Cuatro y Ernesto” (1972), “El asesinato de
la mariposa” (1973), “Collage para un teatro total” (1973),
“Tiempo muerto” (1974), “Muerte y transfiguración”
(1974), “La víspera del día después”
(1974), “Encrucijada” (1974), “María Soledad” (1975),
“La fortuna y los ojos del hombre”, “Bert (Los entendidos)”,
“Esta noche juega el joker” (1976), “Aventuras de Pinocho”
(1976), “Mujeres” (1977), “Los cuentos de Juan Bobo” (1983),
“El hombre elefante” (1984), “La vendedora de cerillas” (1984),
“El árbol de las siete hojas de oro” (1985), “El hombre
de las cien manos” y “Los pasteleros”. Hizo una corta incursión
en la fase de producción dirigiendo y produciendo en
las obras “El Lazarillo de Tormes”, y “El problema de papá”.
Sus ú ltimos trabajos en teatro crearon una gran expectación
y aceptación. Fue la piedra angular del Taller de Teatro
de la Universidad Católica de Puerto Rico. Con éste,
su taller de teatro, dirigió su versión de “Marianela”,
“Todos los ruiseñores cantan”, y su gran sueño,
“West Side Story” (1986). Dos días antes de su muerte
entregó a la Universidad Católica de Puerto
Rico el prontuario para la creación del departamento
de drama de dicha institución de educación superior.
Torres
Nadal, en el momento preciso e importante para el teatro de
su ciudad natal, encendió la chispa que puso al País
a mirar hacia Ponce con los estrenos mundiales de sus versiones
para teatro de “La charca” (1985), y “Doña Bárbara”
(1986). Torres Nadal fue un fiel defensor del teatro ponceño.
Su ú ltimo trabajo como director teatral lo fue con
la Compañía Ponceña Guarionex, Inc.,
con la producción “Sirena”, como parte del Décimotercer
Festival de Teatro de Ponce, del Instituto de Cultura Puertorriqueña
(25, 26, y 27 de abril de 1986).
Siempre
fue motivo de respeto, inspiración y admiración
de la Junta Asesora del Teatro Municipal La Perla, de la cual
formó parte activa (1985-1988).
En
la madrugada del jueves 15 de mayo de 1986, las manos de un
vil e inconsciente asesino privó a Ponce y a Puerto
Rico de tan extraordinario y brillante ser humano. El féretro
del amigo de todos los teatreros se expuso en capilla ardiente
en el lugar que había sido el testigo más fiel
de su incalculable labor, el Teatro La Perla de Ponce.
(Colaboración
Cuarzo Blanco)
27-jul-06
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