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Cantante
Trovadora y Compositora.
Calificativo artístico: «La Jibarita de Las Lomas»
Fecha de nacimiento: 1ro. de agosto de 1928
Lugar: Guánica, Puerto Rico
Durante los primeros años de su carrera, Luz Celenia
Tirado era reconocida por sus compatriotas y el público
hispano establecido en Nueva York bajo el calificativo de
«La Dama de la Trova», pues así la presentaban
los productores de las audiciones radiales en que participaba
y la promocionaban los empresarios que la llevaban a los teatros
hispanos de la Gran Urbe. Obviamente, entonces la canción
campesina era primordial en su repertorio. Y no tenía
secretos para ella, quien además de haber nacido dotada
con una voz clara, melodiosa y afinada, se proyectaba como
excelente improvisadora. Sin embargo, a partir de la década
de 1960 se reveló como prolífica creadora de
hermosos boleros y valses criollos, teniendo en Odilio González
«El Jibarito de Lares» el primer y más
fiel intérprete de ellos. Ante su éxito en la
faceta autoral, ya no resultaba lógico identificarla
exclusivamente con la trova. Pero, como sus composiciones
evidenciaban un fuerte sabor a campo – independientemente
del género en que cada una fuera concebida –
aquel remoquete original dio paso al de «La Jibarita
de las Lomas».
Aunque vio la primera luz en el pueblo de Guánica,
Luz Celenia Tirado se proclama “sangermeña de
pura cepa”. Tenía 53 días de nacida cuando
sus padres, Juan Tirado Vélez y Eufemia Santiago Suárez,
regresaron a su natal San Germán – «La
Ciudad de las Lomas» – para establecer su hogar.
Aquí nacieron sus 11 hermanos menores y transcurrió
su infancia y temprana juventud. Y, como la mayoría
de los artistas populares, no sólo puertorriqueños,
sino del mundo entero, dio rienda suelta a la vocación
musical que le floreció siendo niña participando
en funciones estudiantiles. Muy curiosamente, al decidir emprender
su trayectoria, de manera formal, en el ambiente de la farándula,
la gran oportunidad que se le brindó fue en una faceta
ajena a la música. Específicamente, integrando
el elenco de actores que dramatizaban las radionovelas que
Pedro Ojeda dirigía en la emisora WPRA, de la aledaña
ciudad de Mayagüez, en 1949.
Pero, una feliz circunstancia surgida durante su desempeño
en aquella labor le abrió el camino hacia el mundo
de la canción. Resulta que cierta vez se necesitó
de un trovador que interpretara unas décimas en el
capítulo del drama que se transmitiría aquel
día. Debido a que ninguno de los que se llamó
estuvo disponible en el momento preciso, ella tomó
la iniciativa de cantarlas. Tan bien lo hizo, que rápido
fue contratada para actuar fija en el programa diario “La
hora campesina”, recibiendo un sueldo de $15.00 semanales.
Para aquellas fechas, alternaba su actividad artística
con su oficio de costurera en los talleres de Santiago R.
Palmer. Más adelante fue atracción permanente
de “Serenata en el campo”, originado en la misma
estación y fue habitual en las orquestas mayagüezanas
de los pianistas Abdías Villalonga (cubano) y William
Manzano y en el combo del trompetista Toño Vega. En
dichas organizaciones, que disfrutaron de gran popularidad
en toda la región Oeste, vocalizaba boleros, guarachas
y merengues.
En 1956, Luz Celenia Tirado se vinculó al programa
“Fiesta en el batey”, que Nelson Cortina Ramos
producía y animaba en la WAEL, también en la
llamada Sultana del Oeste. Su popularidad creció a
tal punto que, en 1958, fue contratada para debutar en el
Teatro Puerto Rico, en Nueva York. Por sus varias presentaciones
cobró $150.00, más los pasajes de ida y vuelta.
Este último no lo utilizó, porque el intenso
ambiente artístico hispano que desarrollaba en aquella
metrópoli la fascinó tanto que decidió
quedarse. Mientras se esmeraba por conseguir oportunidades
para actuar en otros escenarios, se empleó en una empresa
embotelladora de perfumes. Poco a poco fue encontrando cabida
en centros nocturnos y programas radiales.
Hacia 1960, el ya destacado Odilio González –
con quien había entablado amistad en Puerto Rico –
la recomendó al mexicano Mario Hernández, propietario
de la disquera BMC Records que lo tenía bajo contrato.
El referido empresario la vinculó a su empresa, en
la cual ella llegaría a ejercer el cargo de gerente
del Departamento de Almacén. En el interín,
se convirtió en una de las principales surtidoras de
repertorio a los artistas de la etiqueta. A Odilio, por ejemplo,
le cedió muchas de las canciones que consolidarían
su categoría estelar: “Amor en pedazos”,
“Cuando veas mi retrato”, “Residuos”,
“Si supieras” y el vals “Dos lazos”
(1963); “Imploración”, “Ayúdame
a olvidarte”, “Con mi cariño”, “Que
el mundo se entere”, “Por la radio”, “Quiero”
y “Una tercera persona”; los valses “Embriagame”,
“Eres todo para mí”, “Raíces”
y “Recházame”; la criolla “Tinta
negra”; el joropo “De mi brazo por la vida”
y la balada “Endúlzame la vida” (BMC/Dial,
1966); “Tú no sabes querer” (Velvet, 1973);
“Cansancio” (Velvet, 1978); “Cuando tú
no estás” y “penando” (Velvet, 1979);
“Adiós amor” y los seises “El hombre
del campo” y “Versos con sabor a campo”
(1980); “Kikirirí”, canción jíbara
(1981), etc.
A principios de la década de 1970, BMC Records editó
dos álbumes exclusivamente con composiciones suyas:
“La Lloroncita interpreta a Luz Celenia” y “José
Ángel Ortiz «El Cartero Que Canta» interpreta
a Luz Celenia”. Más tarde se le brindó
la oportunidad de perpetuar su voz en el disco. A las alturas
del 2005 habría grabado cerca de una decena de álbumes,
algunos para el sello Campo Records, del pintoresco Ismael
González «El Loco de los Milagros».
En 1971, a raíz de haberse casado por segunda vez y
debido a que el frío invernal afectaba su salud, retornó
a Puerto Rico. Entonces comenzó a trabajar como administradora
de la tienda de discos que el pintoresco Ismael González
«El Loco de los Milagros» mantenía en la
Calle Cerra, Parada 15. Al venderse aquel establecimiento
en 1975, se estableció definitivamente en San Germán.
Sin embargo, su figura no ha perdido vigencia en el ambiente
artístico hispano de la Gran Urbe. En 1986, el entonces
alcalde Edward Koch proclamó la “Semana de Luz
Celenia Tirado en Nueva York” (septiembre 15 al 21),
culminando tal distinción con un homenaje en el exclusivo
Beau’s Restaurant, en Bronx. Aquí se le otorgó
un pergamino en el que se le declaraba “Sangermeña
del Año”. Un día antes (septiembre 20),
por gestiones de la Fraternidad de Sangermeños Unidos
de Nueva York, se bautizó con su nombre a un edificio
situado entre la Calle 145 y la Avenida Brook, mismo que es
parte del complejo de edificios de las Organizaciones Unidas
de Bronx (OUB).
A partir de 1972 se desempeñó como directora
del Departamento de Relaciones Culturales del Municipio de
San Germán. Y en la costa oeste del País ha
establecido talleres de música campesina para niños
y jóvenes.
Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
Lista parcial de los intérpretes de sus composiciones
(aquellas cuyo género no se especifica son boleros):
• Quetcy Alma Martínez «La Lloroncita»:
“El sentir de todos”, “Noche borincana”,
“Risas y llanto” y las décimas “Papito
en Vietnam” (Pop Art, 1967); “Mi cariño
se
está muriendo” (Futuro, 1969).
• Lucha Villa: “Una tercera persona” (Musart,
1967).
• Aníbal Ángel, pianista colombiano: “Tú
no sabes querer” (Fuentes, 1968).
• José Miguel Class: “Si no hubiera Dios”
(Liznel, 1972).
• Sophy: “La tierra donde se nace” (Velvet,
1986).
• El Súper Trío en voz de Luis Valentín:
“Más de mil veces” (Campo, 1988).
• Felipe Rodríguez «La Voz» y su
Trío Los Antares: “Ultimátum” (xxx
/ Utar, 1988).
• Trío Los Condes: “Tilín, tilín
navideño”, guaracha (Gema, 1973).
• Anthony Ríos: “Dos lazos” y “Eres
todo para mí” (Montaño, 1998).
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