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Guitarrista
y Compositor
Nombre
verdadero : Ramón Dávila Cruz
Fecha
de nacimiento: 14 de mayo de 1909
Lugar:
Parada 25, Santurce, Puerto Rico
Falleció
el 4 de abril de 1993 en San Juan, Puerto Rico
Como
ejecutante de la primera guitarra, la crítica en pleno
cataloga a Moncho Dávila como uno de los músicos
más extraordinarios que ha surgido en Puerto Rico,
en cualquier época. Irónicamente, al igual que
el maunabeño Rafael Hernández Fantauzzi «Fanta»
– quizás el mejor guitarrista acompañante en
nuestra historia musical y, a las alturas del 2004, todavía
activo siendo ya nonagenario –, este artista excepcional nunca
recibió el reconocimiento que, en buena lid, fue capaz
de merecer.
Moncho
Dávila fue el tercero de los once hijos procreados
por José Dávila y Juana Cruz. Cursó sus
estudios académicos regulares en las escuelas públicas
Pedro Gerónimo Goyco, Padre Rufo, Luis Muñoz
Rivera y Rafael María de Labra hasta llegar al octavo
grado, que no terminó. A la edad de siete años
había iniciado el aprendizaje de la guitarra, enseñado
por Rafael Sierra, un aficionado amigo de su familia, quien
era empleado del Correo. Obviamente, con éste sólo
aprendió lo elemental del instrumento. Después
su padre le compró un ejemplar del Método de
Guitarra Ríos, que se editaba en Ponce. Y, luego de
un largo período de adiestramiento autodidáctico,
valiéndose exclusivamente de los tres volúmenes
del método de Pascual Roche (avalado por la escuela
de Francisco Tárrega), fue discípulo aventajado
del insigne maestro colombiano Jorge Rubiano, quien mantenía
su academia en el Viejo San Juan.
En
1927 nuestro biografiado sustituyó a José «Samo»
López de Victoria en el Trío Aurora, que completaban
Ernestico «Galleguita» Mantilla (primera voz)
y Eladio «Yayo» García (segunda voz). Aquel
grupo interpretaba las mismas canciones que el Trío
Borinquen, de Rafael Hernández, grababa en Nueva York.
Se presentaba en el Teatro Borinquen, actuando en los intermedios
durante las tandas de películas silentes. También
recorría los pueblos participando en los espectáculos
patrocinados por la firma tabacalera La Colectiva, cuyo jingle
promocional – original de Ernesto Vigoreaux y primero en la
historia de la industria publicitaria nacional – popularizó.
En 1928 hubo una renovación total en el referido trío,
que se amplió a la estructura de septeto, rebautizándose
como Grupo Aurora. Durante este nuevo ciclo, Moncho Dávila
no participó. Entonces se hizo miembro habitual de
los conjuntos permanentes en los programas de variedades que
Antonio Villamil y Luis Antonio Berríos mantenían
en WKAQ Radio.
En
1932, Ladislao «Ladí» Martínez y
Don Felo, quienes ya habían tomado las riendas del
Grupo Aurora, reclamaron sus servicios como primera guitarra.
A la sazón, lo completaban Ernestico (primera voz);
Claudio Ferrer (segunda voz); Rafael Boneta (mandolinista)
y Patricio Rijos «Toribio» (güirero). Sus
primeras grabaciones – diez piezas – se registraron el 17
de septiembre para la compañía norteamericana
Brunswick. Para entonces, este conjunto era atracción
fija del programa dominical Industrias Nativas que los hermanos
Jacobo, Luis y William Córdova Chirino habían
instituido en WKAQ y que, par de años después,
mudarían a la WNEL. En esta emisora, precisamente,
Moncho Dávila acompañaría a numerosos
cantantes, encabezando las formaciones oficiales de los espacios
producidos por Rafael Quiñones Vidal, Camilo Fraticelli
y Enrique Vélez Rosa. Igualmente, al entonces solista
Herminio Avilés en wel programa “La hora Kresto y Denia”
(1937-1938). Valga recordarse que seis años más
tarde (1944) este vocalista se convertiría en «Hernando»
al fundar en Nueva York, junto a los mexicanos Alfredo Gil
y Chucho Navarro, el que sería mundialmente aclamado
Trío Los Panchos.
Durante
los postreros '40 y tempranos '50 figuró en el Septeto
Puerto Rico, de Leocadio Vizcarrondo, habiendo coincidido
en determinados momentos con, entre otros: Isabelo Rivera
y Esperanza Ithier (cantantes); Maso Rivera (cuatrista); Yiyo
Fuentes (percusionista) y Patricio Rijos «Toribio»
(güirero).
Moncho
Dávila no fue un compositor prolífico. Sin embargo,
varios de sus boleros identificaron durante mucho tiempo a
Johnny Goicuría y Su Cuarteto Tabú. Sobre todo,
los titulados “Maleficio” – que, precisamente, es uno de las
dos selecciones registradas en el primer disco de esta agrupación
– (1946) y “Recuerdos malditos” (1948). El primero también
fue grabado por el Sexteto Puerto Rico, al igual que “Milagro”.
Por su parte, el no menos legendario Cuarteto Marcano le perpetuó
en el disco “Alma pura”.
Miguel
López Ortiz
Fundación
Nacional para la Cultura Popular
15-jul-06
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