|
Compositor,
Trompetista y Director
Fecha
de nacimiento: 13 de junio de 1904
Lugar:
Aguadilla, Puerto Rico
Una
de las figuras más importantes de la música
popular en la década de 1940, Plácido Acevedo
Sosa nació en el pueblo de Aguadilla. No obstante,
pasó la mayor parte de su infancia en el pueblo de
Barceloneta, municipio que pronto se convirtió en su
nuevo hogar.
Su
padre, Don Plácido Acevedo Sapia, fue maestro de música,
pianista y director de bandas. Gracias a él, el pequeño
Acevedo se interesó por el mundo musical. Sin embargo,
nunca lo manifestó a su progenitor pues éste
pensaba que si se dedicaba a la música se moriría
de hambre.
A pesar
de ese pequeño obstáculo, Plácido tomó
la decisión de aprender a tocar la trompeta a escondidas.
Mucho después comenzó a tocar profesionalmente
en bandas musicales, incluyendo a las que se dedicaban a presentarse
en los circos. Igualmente llegó a ser parte de las
orquestas que se dedicaban a musicalizar las películas
silentes.
A mediados
de la década de 1920, partió a la ciudad de
Nueva York en busca de nuevos retos. En la Gran Urbe conoció
a Manuel “Canario” Jiménez, músico con el que
trabajaría en Los Reyes de la Plena. Con el “Canario”
regresó a Puerto Rico en 1931, justo cuando comenzaban
los estragos de la debacle económica ocasionada por
la caída de la bolsa de valores de Nueva York.
Poco
después regresó nuevamente a la Gran Ciudad.
En esa ocasión se integró al famoso cuarteto
del músico cubano Antonio Machín. En el grupo
también compartió con Daniel Sánchez
y Alejandro Rodríguez, ambos también oriundos
de Cuba. Posteriormente conoció al compatriota Cándido
Vincenti, quien suplantó a Alejandro Rodríguez.
Acevedo
ingresó al Cuarteto Machín como sustituto del
trompetista Mario Bauzá. Durante el tiempo que Plácido
laboró para el Cuarteto, el músico estuvo en
contacto con las expresiones musicales cubanas de las que
pronto se enamoró. De la misma forma quedó encantado
con la Región Mayarí que ubica en la provincia
de Oriente de Cuba.
Junto
a la mencionada agrupación, Acevedo participó
en varias producciones discográficas. De una de ellas
popularizó, en muchos países de habla hispana,
la canción “El manicero” de Moisés Simón.
En 1937
Acevedo regresó a Puerto Rico luego de trabajar por
varios años junto al Cuarteto de Machín, quienes
en ese momento se disponían a promover su arte en Europa.
En su País, Plácido retomó su antiguo
trabajo como músico en las bandas de circo de los Hermanos
Monge. Más tarde se hizo miembro del trío Los
Ruiseñores Criollos, agrupación, que con su
llegada, se convierte en cuarteto.
Dicho
conjunto estuvo compuesto originalmente por Félix Rodríguez
“Corozo' como primera voz, Paquito Sánchez en la primera
guitarra, Manuel Jiménez en segunda voz y segunda guitarra
y Plácido Acevedo quien fungió como el trompetista
del grupo.
Con la
experiencia del trompetista y su talento para la composición,
Los Ruiseñores Criollos lograron atravesar por una
nueva e importante etapa en su trayectoria profesional. Esta
dio comienzo cuando popularizaron el tema “Mayarí”,
número que se convirtió en todo un éxito
gracias a la aceptación del público.
La aceptación
del tema fue increíble. Tanto, que los integrantes
del cuarteto decidieron cambiar el nombre del mismo a Plácido
Acevedo y su Cuarteto Mayarí. Eso fue para el año
1938 y desde ese momento, además de ser el trompetista,
también fungió como uno de los compositores
del conjunto.
Como
Cuarteto Mayarí, participaron de proyectos en la radio,
clubes nocturnos, teatros y circos. El reclamo del público
no hizo esperar. Pronto se convirtieron en uno de los grupos
más escuchados en la radio puertorriqueña.
La agrupación
comenzó a grabar a partir de 1941. Desde esa fecha
lanzaron los discos “Borinquen tierra de flores”, “Anamú”,
“Pipí Gongolí” y “Dorotea la parrandera”. Meses
después, Manuel Jiménez se va del grupo y pasa
a ocupar su puesto Claudio Ferrer, quien era segunda voz del
Cuarteto Marcano.
Al integrarse
Ferrer, ingresaron nuevamente al estudio de grabación
donde produjeron “Mi despedida”, “Yo soy del llano”, “La carta
perdida” y “Déjame en paz”. Estas producciones incrementaron
la popularidad del conjunto e hicieron del mismo uno de los
más cotizados de Puerto Rico.
Una de
los factores que contribuyeron al éxito de la agrupación,
fue el talento para la composición de Plácido
Acevedo. Sus 200 canciones grabadas son un testimonio elocuente
de sus dotes como letrista.
En sus
temas, a los que impregnó de humor y cierta nostalgia,
le cantó al amor y a la naturaleza. Algunos de los
títulos de sus canciones más populares son “Un
imposible amor”, “Cabellera blanca”, “Boda Gris”, “Añoranzas
y quimeras”, “Mariposa nocturna”, “El flamboyán”, “La
vida es así”, “Un pobre bardo”, “Gitana”, “Palomita
Viajera”, “Dulce veneno”, “Por seguir tus huellas”, “Santuario
sagrado”, “Cantando”, “Borinquen tierra de flores”, “Maldito
bolero”, “No llores más”, “Pretenciosa”, “Risa loca”,
“Reflejos de Luna” y “Mariposa nocturna”.
La calidad
de los interpretes fue otro incentivo para el Cuarteto Mayarí.
Entre los cantantes que desfilaron por la agrupación,
durante sus 40 años de existencia, fueron Claudio Ferrer,
Félix Rodríguez, Chiquitín García,
Perín Vázquez, Tito Henríquez, Payo Flores
y Rafael Hernández Fanta.
La influencia
del grupo traspasó fronteras. Bajo la dirección
de Acevedo, el cuarteto Mayarí se escuchó en
América Central, América del Sur y el Caribe.
Los logros y la importancia del conjunto fueron coronados
cuando fueron contratados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña.
Plácido Acevedo culminó honrosamente
sus labores como director, compositor y trompetista cuando
murió el 27 de febrero de 1974.
Enrique Feliciano Díaz
Datos provistos por
Itzaida Acevedo (hija), Doña Filomena viuda de Acevedo,
Ángel Fonfrías y los archivos de la Fundación
Nacional para la Cultura Popular.
|