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Nadal, Chicago y la ilusión de buen teatro
Por Javier Santiago / F.N.C.P.

El puertorriqueño Harry Nadal
integra junto a Sara Jarque y Axel Cintrón la compañía
teatral Arteskene.
(Foto suministrada) |
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Su nombre es Harry y su apellido Nadal. Y junto a los actores Sara
Jarque y Axel Cintrón compone el triunvirato de productores
de la novel compañía Arteskene. Trío de talento
incalculable que en su debut en las tablas supo darle a Puerto Rico
una de las producciones teatrales más encomiables que haya
visto la escena nacional: “Chicago el musical”. La obra
que esta semana regresa al escenario del Teatro Tapia mereció
recientemente el premio del Círculo de Críticos de
Teatro al mejor musical de 2003. En fecha previa ya había
sido distinguida por la Fundación Nacional para la Cultura
Popular por su impecable montaje y producción. Ante ello,
Harry, con la satisfacción del aplauso y el reconocimiento
de la industria, es ejemplo de lo que es trabajar en equipo por
alcanzar una meta… aunque ésta parezca quijotesca.
Tu campo de acción está actualmente en los
Estados Unidos donde radicas. ¿Cómo has divido tu
tiempo para cumplir con una encomienda como la de producir junto
a Axel Cintrón y Sara Jarque este musical?
Un año antes del estreno, cuando comenzamos la preproducción,
podía cumplir
con mis compromisos profesionales en Nueva York y desde allí
servir como
intermediario entre Puerto Rico y la compañía que
nos concedió los derechos
(Samuel French, Inc.). Pero para fines del verano pasado tuve que
mudarme por varios meses a Puerto Rico porque para poder realizar
una producción como ésta tenía que estar de
lleno aquí.
¿Qué te motivó a insertarte en esta
arriesgada aventura de producir
junto a ellos “Chicago: el musical” en español?
Primeramente fue el musical en sí. La obra la conocí
hace 25 años y desde entonces siempre pensé que era
excelente en todos sus aspectos. Hace 13 años coincidí
con Axel en que ambos éramos admiradores de la obra y anhelábamos
presentarla en español. Automáticamente unimos fuerzas
para realizarlo a como diera lugar. Mas tarde en el camino Sara
se nos unió con mucho interés y entusiasmo, y en noviembre
del año pasado, por fin logramos subir el telón en
Puerto Rico. Por otro lado, el tener la oportunidad de trabajar
en mi País y
darme a conocer aquí fue un motivo adicional para esta aventura.
Vivo en Nueva York hace 17 años y he hecho mi carrera como
diseñador allí. No he tenido la oportunidad de trabajar
mi suelo, excepto un par de veces. Ante ello, qué mejor manera
de darse a conocer que con una producción de tanta calidad.
¿Cuán difícil fue el proceso de trabajar
en este montaje?
Muy difícil. “Chicago” ha sido uno de los retos
más grandes que he tenido en mi vida. Tenía a cargo
el diseño de la escenografia y el vestuario. Fue un proceso
muy
intenso el buscar el marco estético y visual que exige la
obra. Para eso tuve el tiempo de investigar y evolucionar el "look"
del musical compartiendo ideas y reuniéndome en innumerables
ocasiones con Axel durante esos años. Eso, claramente, fue
una bendición que benefició el montaje, pues la mayoría
de las veces no se tiene tanto tiempo para moldear una idea. Y luego,
la función de coproducir el musical, manteniendo una armonía
y coordinación del todo para lograr un producto final de
calidad, fue una satisfacción de valor incalculable.
Ciertamente yo no tenía mucha experiencia en esta área.
Pero en el proceso aprendí mucho y crecí como artista.
¿Cuál consideras ha sido tu mejor escuela
en el teatro musical?
Creo que mi mejor escuela fue la vida misma. Crecí expuesto
a las artes desde muy temprano, debido a mi madre, Rosita Palmer
(coreógrafa de "Chicago"), que es bailarina, y
a través de otros miembros de mi familia que tenían
una conexión directa con el teatro, como Raúl Juliá
que era primo hermano de mi padre. También tuve la oportunidad
desde muy pequeño de viajar con frecuencia a Nueva York y
exponerme no sólo al teatro musical, sino al teatro en general.
Ya cuando llego a New York University a estudiar mi maestría
en diseño, sentí que tenía un buen trasfondo
artístico. Más adelante asistí a varios diseñadores
en Broadway, como sucedió con "The Capeman" de
Paul Simon, protagonizada por Marc Anthony, Rubén
Blades y Ednita Nazario.
¿Es el teatro musical viable en Puerto Rico?
En términos económicos siempre y cuando exista gente
que lo patrocine, el teatro musical es viable. Al decir “gente”
no solamente me refiero al público sino a entidades privadas.
En el aspecto artístico definitivamente tenemos la capacidad
de producir musicales de calidad. Somos una tierra rica en talento
y la producción de teatro musical aquí abriría
talleres a bailarines, cantantes y actores para desarrollarse en
este género.
¿Podría ser exportable a otros países
vecinos un musical de aquí?
Diría que sí, pues en sitios como Santo Domingo y
Venezuela hay público para estas producciones. Pero exportar
producciones es algo que ya sucedido antes y debiera suceder más
a menudo. Lamentablemente el problema es que como nosotros producimos
en dólares, a otros países le sale más económico
Realizar lo suyo, mientras la exportación para nosotros es
extremadamente costosa.
¿Cuán importante es para la escena nacional
el que nuevos musicales se produzcan en nuestros teatros?
El teatro musical es un género tan válido como el
drama, la comedia, la ópera y la zarzuela. Es un teatro en
constante evolución, lleno de ideas y posibilidades. Nuestro
público debe de estar expuesto a distintas expresiones teatrales.
Pienso que al incluir el musical entre nuestras alternativas estamos
enriqueciendo el desarrollo del teatro nacional y podemos demostrar
la capacidad que tenemos para generar numerosas alternativas para
cada escenario.
¿Qué otros proyectos tienes en agenda?
Ya tengo varias ofertas para distintos proyectos en lo que resta
del año.
Ahora estamos contemplando varias posibilidades. Pero claro, cuando
haya algo más concreto hablaré en detalle.
16/abr/04
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