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‘La televisión que somos’ en Interamericana
Por Enrique Feliciano Díaz / F.N.C.P.
Son apenas 50 años de televisión. Sin embargo desde
1954, año en que se difundió la primera señal
del aparato receptor en Puerto Rico, cientos de miles de imágenes
se han transmitido a través de la pantalla chica llenando
a todo un pueblo de alegría, impactando la opinión
de las masas y definiendo, a través de diversos programas,
nuestra identidad nacional.
Un amplio recorrido por ese fascinante mundo de la televisión
puertorriqueña recibieron los estudiantes del Departamento
de Comunicaciones de la Universidad Interamericana del Recinto de
Bayamón, a través de la charla “La televisión
que somos”, ofrecida por Javier Santiago, periodista y director
ejecutivo de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
En la actividad celebrada con motivo del aniversario de oro de
la televisión en el País, Santiago inició su
disertación con varias interrogantes: “¿Son
programas como ‘El condominio’ o ‘Cultura Viva’
retratos veraces de lo que somos hoy como pueblo? o ¿Lo es
acaso un espacio de chismografía como ‘La Comay’?”,
planteó el periodista a los presentes.
La charla comenzó entonces con comentarios ilustrativos
acerca del recordado programa “Una hora contigo” que
conducía la cantautora puertorriqueña Myrta Silva.
“Con dicha producción se dio el precedente del chisme
en nuestra pantalla. Claro, aquello era un libreto inventado con
miras a entretener. Hoy lo que vemos va en una dimensión
totalmente distinta. Se ataca lo personal y a veces hasta denigran
figuras reconocidas. Sin embargo, por encima de ello hay quienes
consideran que estos espacios son un mal necesario en la sociedad
actual. Porque hay ocasiones en que, ante la inacción y dejadez
propia del medio, se denuncian y se actúa sobre situaciones
serias que afectan la comunidad a través de programas como
éstos”, señaló Santiago.
Asimismo el conferenciante estableció paralelismo entre
el memorable programa juvenil “Canta la juventud”, proyecto
que calificó como un intento válido que en la década
de 1960 dio exposición importante a figuras como Lucecita,
Chucho y Julio Angel. “La semilla de lo que ahora es “Objetivo
fama” la pueden encontrar en ese programa que debutó
en 1965 a través del ‘Show de las 12’. Pero también
podríamos remontarnos a “Teenager’s TV Club’
que produjo Lylel González en 1957, o mejor aún, el
pionero de todos los espacios, ‘Tribuna del Arte’ que
encabezó el inolvidable Rafael Quiñones Vidal”.
Con relación al siempre controvertible tema de la sensualidad
en nuestra televisión, el orador invitado sostuvo que mucho
antes de que Antonio Sánchez “El Gángster”
escandalizara con su programa “No te duermas”, la vedette
internacional boricua Iris Chacón ya había hecho lo
propio en la década de 1970. Recordó que, aunque contaba
con una audiencia respetable, en aquellos años no faltaron
los piquetes efectuados por grupos religiosos y moralistas y la
censura por sus atuendos en televisión.
Durante el amplio panorama temático abarcado por el director
de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, también
se abordaron los casos de fenómenos importantes que surgieron
en la pantalla como lo fue la “menuditis” con la proyección
internacional que le dio a Puerto Rico, la proliferación
de los “fan clubs” que canalizó la creatividad
de numerosos jóvenes, y el sorprendente éxito que
ha obtenido la actual producción de “Objetivo fama”.
Sobre esta última opinó que su alcance es de un valor
incalculable. “Más allá de lo que pueda argumentarse
sobre las decisiones de los jueces, tenemos que preguntarnos sinceramente,
después de Chayanne, Ricky Martin y Luis Fonsi ¿qué
nueva figura despunta en el ambiente? Si de ‘Objetivo fama’
surgen dos o tres candidatos a ídolos juveniles que sean
espejos y le den voz a esta generación, entonces tenemos
que concluir que éste ha sido un proyecto válido que
responde a unan necesidad de la industria de hoy”.
Por otra parte el periodista ilustró cómo, a través
de la pantalla de distintas épocas, se ha retratado momentos
específicos de nuestra historia. Ante la era de la industrialización,
el conferenciante llamó la atención sobre la proliferación
de personajes basados en el jíbaro puertorriqueño.
Del periodo de la guerra no declarada de Vietnam rememoró,
entre otros, al Soldado Manteca y las canciones de protesta. Sobre
el impacto del exilio cubano en Puerto Rico apuntó a personajes
como “Dulce María” de Awilda Carbia y “Pancho
Matanzas” de José Miguel Agrelot. Y ya en fecha reciente,
presentó los ejemplos de personajes dominicanos como respuesta
al aumento de población de dicha comunidad en el País.
“La televisión contemporánea, con todas sus
contradicciones, es reflejo de lo que somos. Y aunque podamos diferir
sobre mensajes y estilos de producción, la pantalla contemporánea
es un retrato amplio del Puerto Rico que somos”, apuntó
el periodista en la disertación que se realizó gracias
a la iniciativa de la profesora Mary Jo Vizcarrondo, directora del
Departamento de Comunicaciones del Recinto de Bayamón.
La ponencia, que fue precedida por un proceso de preguntas y respuestas,
contó con la asistencia de un nutrido grupo de estudiantes
universitarios que indagaron sobre la historia televisiva. Expresaron
éstos sus opiniones sobre la calidad imperante en las ondas
y solicitaron orientación para el desarrollo de futuros proyectos
en el medio. De igual manera, la Fundación Nacional para
la Cultura Popular aprovechó el encuentro para realizar un
sondeo informal sobre la televisión boricua y el reconocimiento
a diversas figuras ligadas a este medio masivo de comunicación.
El resultado de dicho sondeo se dará a conocer próximamente
por la organización cultural.
24/abr/04
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