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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

La reactivación de «Nava» en el pentagrama



Rodolfo Barerras es uno de los melodistas boricuas más prolíficos y exitosos del último cuarto de siglo.
(Foto suministrada)

La desaparición del sello Rykolatino, división de la compañía norteamericana que propició el lanzamiento “en grande” de Nava como intérprete, frenó de súbito la proyección internacional por la que bien se encaminaba el cantautor puertorriqueño Rodolfo Barreras. Pero aunque una de las selecciones incluidas en aquel disco, “El amor los tres”, encontró acomodo en los escalafones de popularidad de varios países, su exposición fue suficiente como para cautivar el gusto de muchos conocedores de la música en los difíciles mercados de Europa y los Estados Unidos.

“Rykolatino fue el vehículo que abrió a mi música la puerta de países como Francia, Suecia, Marruecos, España y Alemania”, apunta mientras repasamos un grupo de artículos publicados sobre su obra en dichas tierras.

Un lustro ha transcurrido prácticamente desde aquella grabación que figuró en su natal Puerto Rico como una de las producciones más sobreslientes del año, de acuerdo a la Fundación Nacional para la Cultura Popular. Pero, aunque su suerte como cantante no haya sido gigante en nuestro suelo, su música ha permanecido en el candelero en voces de exponentes estelares de los géneros más arraigados en la preferencia popular, ya sea balada, pop/rock, salsa, merengue, plena o reggaetón.

Y es que Rodolfo - o Nava, término hindú que significa “padre de un nuevo amor” – no se resigna a limitarse a su faceta autoral. Su anhelo siempre ha sido consolidarse también como intérprete y, en pos de este propósito, ha reaparecido con un álbum cuyo título es bastante sugerente: “Sexo, amor y risa” (Lida Socapi Music, LS-400).

De esta propuesta, realizada de manera independiente, intenta calar en el sentimiento de sus seguidores con el tema “Vicio”, en el que intervienen el rapero Mikey Perfecto y la rockera Idalé. Explica Nava que en esta canción plantea “la necesidad de amar que podríamos sentir en algún momento de nuestras vidas y la posibilidad de que ese impulso por llenar ese vacío pueda convertirse en vicio”.

Mas aunque en sus composiciones ha abordado el amor desde todos los ángulos, conforme al vocalista de turno en determinada pieza, Nava aclara que es firme en su visión de este sentimiento y es desde esta perspectiva tan personal que lo expresa en las que interpreta.

“Para mí, el sexo no es sinónimo de lujuria, como tiende a pensar la mayoría de la gente. El deseo es algo hermoso que nos estimula, pero no necesariamente es amor. El sexo va más allá, porque es energía básica de la vida. Lo visualizo como la culminación del amor”, dice el cantante y compositor.


El cantautor presentó a los medios de comunicación su nueva obra: “Sexo, amor y risa”.
(Foto suministrada)

La variedad de expresiones rítmicas y sonidos que presenta en su nuevo disco abarca el infaltable pop, la clave cubana, el bolero y, como ya señalamos, rap. No falta el toque de tambora dominicana aportado por Junny Brito, de la dulce y melancólica armónica, el guiro campesino ejecutado por Cándido Reyes y hasta los urbanos efectos electrónicos reproducidos por un disc-jockey. El virtuoso trompetista Jerry González interviene en el tema “Juego de seducción”.

“Sexo, amor y risa’ es ante todo un mosaico de canciones para que la gente las haga suyas”, expresa convencido el cantautor. Y libre de la mentalidad de producir música sólo para el consumo, Nava confiesa haber hilvanado todo su repertorio desde un concepto innovador.

Ese principio de Rodolfo dentro de la música popular es el que bien le ha permitido trascender más allá de las etiquetas. Cuando en 1990 editó su álbum “Mazara Nava”, pocos críticos le dieron el valor que su propuesta bien merecía. Mas ante los oídos sordos de algunos, el álbum se convirtió en una mina de éxitos musicales para un sinnúmero de cantantes, incluyendo entre ellos a José Feliciano, Ednita Nazario y Pedro Fernández. Por otro lado, de su producción con Rykolatino ya han comenzado a trascender en otras voces algunos temas. De hecho, se adelanta que la filinista Lucy Fabery y el trompetista Humberto Ramírez acaban de grabarle un corte de mucha sensualidad en el difícil estilo del “blues”.

No obstante, a pesar de la amalgama de ritmos y colores que el cantautor ha podido abordar en su trayectoria, Nava rechaza que, como el cubano Emilio Estefan o el colombiano Kike Santander, se empeñe en inventar con las fusiones. “A mí no me interesa fusionar nada. Sólo me abro ante las posibilidades que la música puede ofrecerme”, subraya.

Y aunque su vasto repertorio ha sido perpetuado en el disco por intérpretes muy disímiles unos de otros, hoy se muestra tajante al afirmar que “mientras más dinero hago en la música, menos música hago por dinero”.

Así, según el récord, su merengue “Wow! Flash” grabado por Elvis Crespo es la composición de la que mayor remuneración ha recibido en los útimos tiempos. Sin embargo, la lista de aciertos de este cantautor es prácticamente interminable. “A quién vas a engañar”, “Corre y búscalo” y “La condena” (éxitos de Wilkins); “Al ritmo de la fantasía”, “Cambiando la rutina de vivir” y “Espacio negativo” (grabadas por Yolandita Monge); “Divino amor” (balada que domino el hit parade nacional interpretada por el cuarteto femenino Portolatino en 1995); “Es mentiroso”, “Siente el amor” y “Serpiente mala” (merengues que fueron ‘jitazos’ en voz de Olga Tañón); “Que se lo lleve el río” (salsa popularizada por Gilberto Santa Rosa); “Lloviendo flores” (difundido en voz de Ednita Nazario), “Te crucifico o me santifico” y “Ya no soy buena” (aciertos de Melina León), “Mi mayor venganza” (interpretada por La India) y “Si tú supieras”, que alcanzó trascendencia en toda la geografía hispana en voz del mexicano Pedro Fernández, apenas representan una breve muestra del extenso resumé como autor de este riopedrense criado en Vega Baja, hijo del notable cineasta Rolando Barreras y la actriz Niní Rodríguez.

Sin embargo, a pesar de estos y otros tantos aciertos, Rodolfo Barreras no cesa en su determinación de descollar, igualmente, como intérprete. De ahí que “Sexo, amor y risa” sea un nuevo intento que lo llena de esperanza e ilusión. “El mercado de la música está en crisis… Y en un mundo tan cambiante lo más importante es evitar que el arte que expresamos caiga en la categoría de ‘más de lo mismo”. Eso, en efecto, es lo que encierra su nueva propuesta musical.

25/abr/05

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