|
La reactivación de «Nava» en el pentagrama
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Rodolfo Barerras es uno de los melodistas
boricuas más prolíficos y exitosos del último
cuarto de siglo.
(Foto suministrada) |
|
La desaparición del sello Rykolatino, división de
la compañía norteamericana que propició el
lanzamiento “en grande” de Nava como intérprete,
frenó de súbito la proyección internacional
por la que bien se encaminaba el cantautor puertorriqueño
Rodolfo Barreras. Pero aunque una de las selecciones incluidas en
aquel disco, “El amor los tres”, encontró acomodo
en los escalafones de popularidad de varios países, su exposición
fue suficiente como para cautivar el gusto de muchos conocedores
de la música en los difíciles mercados de Europa y
los Estados Unidos.
“Rykolatino fue el vehículo que abrió a mi
música la puerta de países como Francia, Suecia, Marruecos,
España y Alemania”, apunta mientras repasamos un grupo
de artículos publicados sobre su obra en dichas tierras.
Un lustro ha transcurrido prácticamente desde aquella grabación
que figuró en su natal Puerto Rico como una de las producciones
más sobreslientes del año, de acuerdo a la Fundación
Nacional para la Cultura Popular. Pero, aunque su suerte como cantante
no haya sido gigante en nuestro suelo, su música ha permanecido
en el candelero en voces de exponentes estelares de los géneros
más arraigados en la preferencia popular, ya sea balada,
pop/rock, salsa, merengue, plena o reggaetón.
Y es que Rodolfo - o Nava, término hindú que significa
“padre de un nuevo amor” – no se resigna a limitarse
a su faceta autoral. Su anhelo siempre ha sido consolidarse también
como intérprete y, en pos de este propósito, ha reaparecido
con un álbum cuyo título es bastante sugerente: “Sexo,
amor y risa” (Lida Socapi Music, LS-400).
De esta propuesta, realizada de manera independiente, intenta calar
en el sentimiento de sus seguidores con el tema “Vicio”,
en el que intervienen el rapero Mikey Perfecto y la rockera Idalé.
Explica Nava que en esta canción plantea “la necesidad
de amar que podríamos sentir en algún momento de nuestras
vidas y la posibilidad de que ese impulso por llenar ese vacío
pueda convertirse en vicio”.
Mas aunque en sus composiciones ha abordado el amor desde todos
los ángulos, conforme al vocalista de turno en determinada
pieza, Nava aclara que es firme en su visión de este sentimiento
y es desde esta perspectiva tan personal que lo expresa en las que
interpreta.
“Para mí, el sexo no es sinónimo de lujuria,
como tiende a pensar la mayoría de la gente. El deseo es
algo hermoso que nos estimula, pero no necesariamente es amor. El
sexo va más allá, porque es energía básica
de la vida. Lo visualizo como la culminación del amor”,
dice el cantante y compositor.

El cantautor presentó a los
medios de comunicación su nueva obra: “Sexo, amor
y risa”.
(Foto suministrada) |
|
La variedad de expresiones rítmicas y sonidos que presenta
en su nuevo disco abarca el infaltable pop, la clave cubana, el
bolero y, como ya señalamos, rap. No falta el toque de tambora
dominicana aportado por Junny Brito, de la dulce y melancólica
armónica, el guiro campesino ejecutado por Cándido
Reyes y hasta los urbanos efectos electrónicos reproducidos
por un disc-jockey. El virtuoso trompetista Jerry González
interviene en el tema “Juego de seducción”.
“Sexo, amor y risa’ es ante todo un mosaico de canciones
para que la gente las haga suyas”, expresa convencido el cantautor.
Y libre de la mentalidad de producir música sólo para
el consumo, Nava confiesa haber hilvanado todo su repertorio desde
un concepto innovador.
Ese principio de Rodolfo dentro de la música popular es
el que bien le ha permitido trascender más allá de
las etiquetas. Cuando en 1990 editó su álbum “Mazara
Nava”, pocos críticos le dieron el valor que su propuesta
bien merecía. Mas ante los oídos sordos de algunos,
el álbum se convirtió en una mina de éxitos
musicales para un sinnúmero de cantantes, incluyendo entre
ellos a José Feliciano, Ednita Nazario y Pedro Fernández.
Por otro lado, de su producción con Rykolatino ya han comenzado
a trascender en otras voces algunos temas. De hecho, se adelanta
que la filinista Lucy Fabery y el trompetista Humberto Ramírez
acaban de grabarle un corte de mucha sensualidad en el difícil
estilo del “blues”.
No obstante, a pesar de la amalgama de ritmos y colores que el
cantautor ha podido abordar en su trayectoria, Nava rechaza que,
como el cubano Emilio Estefan o el colombiano Kike Santander, se
empeñe en inventar con las fusiones. “A mí no
me interesa fusionar nada. Sólo me abro ante las posibilidades
que la música puede ofrecerme”, subraya.
Y aunque su vasto repertorio ha sido perpetuado en el disco por
intérpretes muy disímiles unos de otros, hoy se muestra
tajante al afirmar que “mientras más dinero hago en
la música, menos música hago por dinero”.
Así, según el récord, su merengue “Wow!
Flash” grabado por Elvis Crespo es la composición de
la que mayor remuneración ha recibido en los útimos
tiempos. Sin embargo, la lista de aciertos de este cantautor es
prácticamente interminable. “A quién vas a engañar”,
“Corre y búscalo” y “La condena”
(éxitos de Wilkins); “Al ritmo de la fantasía”,
“Cambiando la rutina de vivir” y “Espacio negativo”
(grabadas por Yolandita Monge); “Divino amor” (balada
que domino el hit parade nacional interpretada por el cuarteto femenino
Portolatino en 1995); “Es mentiroso”, “Siente
el amor” y “Serpiente mala” (merengues que fueron
‘jitazos’ en voz de Olga Tañón); “Que
se lo lleve el río” (salsa popularizada por Gilberto
Santa Rosa); “Lloviendo flores” (difundido en voz de
Ednita Nazario), “Te crucifico o me santifico” y “Ya
no soy buena” (aciertos de Melina León), “Mi
mayor venganza” (interpretada por La India) y “Si tú
supieras”, que alcanzó trascendencia en toda la geografía
hispana en voz del mexicano Pedro Fernández, apenas representan
una breve muestra del extenso resumé como autor de este riopedrense
criado en Vega Baja, hijo del notable cineasta Rolando Barreras
y la actriz Niní Rodríguez.
Sin embargo, a pesar de estos y otros tantos aciertos, Rodolfo
Barreras no cesa en su determinación de descollar, igualmente,
como intérprete. De ahí que “Sexo, amor y risa”
sea un nuevo intento que lo llena de esperanza e ilusión.
“El mercado de la música está en crisis…
Y en un mundo tan cambiante lo más importante es evitar que
el arte que expresamos caiga en la categoría de ‘más
de lo mismo”. Eso, en efecto, es lo que encierra su nueva
propuesta musical.
25/abr/05
^regresar arriba
|