Portada | Sobre nosotros | Comunícate | Donaciones    

Biograf�as Calendario
Noticias Tienda
   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Siempre presente;
Amigo fiel y solidario



Olga Tañón y Tony Croatto compartieron en la sede de la FNCP durante la celebración del triunfo de la cantante en el Grammy.
(Foto Yeisa Morales / F.N.C.P.)

Ocurrió aquí, en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan. Corría el mes de febrero de 2002 y Olga Tañón llegaba jubilosa al País para compartir con su pueblo su primer Grammy por una producción musical.

Elegantemente vestida de negro, Olga cumplió aquel día con todo el protocolo gubernamental. En la Fortaleza fue recibida por la gobernadora de turno, Sila María Calderón. En el Ayuntamiento Municipal, el alcalde Jorge Santini hacía lo propio para distinguirla. Cumplida su misión con la oficialidad del País, la fogosa cantante llegó a la sede de la Fundación para compartir con la prensa y un puñado de sus fieles admiradores.

Artistas como Michael Stuart, Victoria Sanabria, Celinés, Daniel Rivera hijo y Yeika, entre otros, la recibieron con júbilo. Pero entre todas las figuras del ambiente artístico había un veterano: Tony Croatto. Y fue él quien marcó el momento más emotivo de aquel inolvidable día.

No trajo flores, ni placas, ni proclamas de reconocimiento para la ganadora del Grammy. En su lugar, Tony tomó un rosario que llevaba puesto, y sin pensarlo dos veces se lo colocó alrededor del cuello a Olga.

Era aquel, un humilde rosario que confeccionado con semillas de frutos del agro puertorriqueño, el propio Tony había hecho en uno de sus esos espacios que él se daba para entrar en comunión con la naturaleza.

Ciertamente el momento fue mágico. Y aquella fiesta de celebración, recibió a través de él, un sentido espiritual y de compromiso, recordándonos a todos de dónde emana la fuente del buen arte.

El “abuelito” de Manuel Alejandro –


La labor del joven cuatrista Manuel Alejandro fue endosada por Croatto ante el lanzamiento del compacto "Manuel Alejandro: Homaneja al grupo Haciendo Punto en Otro Son".
(Foto Yeisa Morales / F.N.C.P.)

Mas, una de las cosas que más podía satisfacer el espíritu de Tony Croatto era ver cómo las nuevas generaciones asumían la responsabilidad de tomar el folklore para dirigirlo hacia nuevas dimensiones. Así, en septiembre de 2003, el solidario Tony dijo una vez mas “presente” cuando su apoyo era necesario. Aquel día un joven cuatrista de 15 años presentaba su disco: “Manuel Alejandro: Homenaje al grupo Haciendo Punto en Otro Son”. Tony, junto a Josy Latorre e Irvin García sorprendieron al muchacho “haciéndole punto” en aquella actividad celebrada en el Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Hato Rey.

“Siento la alegría que sienten los viejos cuando ven a la juventud asumiendo su responsabilidad. Si Manuel Alejandro sigue como va, seremos testigos del surgimiento de una figura de trascendencia y yo desde ahora le doy mi bendición de abuelo”, dijo Tony en su acostumbrado tono campechano lleno de emotividad.

El apoyo brindado al muchacho, nubló los ojos de un joven cuatrista que en plena celebración irrumpió en llanto ante la emoción. Para él, recibir allí el endoso y bendición de un grupo al que su padre le enseñó a admirar cuando a penas era un niño, era mucho más de lo que podía pedir.

Meses mas tarde las palabras de Tony se volvieron proféticas cuando Manuel Alejandro logró una nominación en el Grammy Latino, convirtiéndose así en el primer cuatrista puertorriqueño en lograr dicha hazaña.

“La alegría que Manuel Alejandro está sintiendo me emociona y sé que también llena de alegría a mucha gente. Lo más significativo de todo es que la música folklórica lo haya tocado tan profundamente desde la niñez. Esto demuestra su gran sensibilidad. Con esta nominación otros muchachos que, como él, se identifican con nuestro folklore, se sentirán más estimulados. Porque todavía muchos siguen pensando que el esta música no es muy apoyada por el público. No son pocos los que aún creen que está pasada de época o es exclusivamente para la gente del campo… Por eso le vislumbro un futuro hermoso y exhorto a la Prensa a que lo respalde brindándole el máximo de publicidad a su trabajo”, apuntó en un noble gesto de solidaridad.

Presente en cualquier escenario –

Ciertamente para Tony Croatto no había escenario difícil cuando de brindar su arte se trataba. Así en enero de 2002 cuando la Fundación lo reclutó para la iniciación de un taller de bohemia en el Paseo de las Artes en Caguas junto a Lucy Fabery, Jacqueline Capó, Carmín Vega y Nydia Caro, Tony no vaciló en responder en la afirmativa. Mas, ¿qué podía hacer este jíbaro italiano en una bohemia?, era la pregunta que algunos se hacían. Pero ante la incredulidad, el cantautor tenía mucho más que dar.

Aquella noche de junio, llovió copiosamente sobre el Valle del Turabo. En una movida de la producción, se improvisó una tarima en un salón del Centro de Bellas Artes de Caguas para el espectáculo. Allí, acompañado de su hijo Alejandro, el cantautor le dedicó a los padres un concierto jíbaro en su particular estilo. Le cantó a la tierra, a la naturaleza, a la historia y a la fuerza divina que desde lo alto ejerce el Creador sobre todos nosotros.

La bohemia, por demás está decirlo, resultó mágica dentro de un marco de pura sencillez. Y una vez concluida quedó marcada como una de las más sobresalientes de aquella primera serie del Taller en Caguas.

Mas es que Tony era ante todo un artista genuino. Era, igualmente, un ser humano amigo que respetaba el trabajo cultural comunitario y sabía ser solidario en el momento más indicado. No olvidamos las horas de entrevistas, sus conciertos en dos ediciones de la Feria Internacional del Libro, aquel emotivo detalle de decir presente en el adiós a Carmita Jiménez… Esos, entre tantos detalles, son los recuerdos que de Tony Croatto guardamos en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Mas una cita se nos quedó pendiente en la agenda de planes inmediatos. Varias veces hablamos con él y con su compañera Lillian sobre un acto muy necesario. Se trataba de la cantata “Bendición” que, basada en esa obra discográfica, presentaríamos en el patio de nuestra sede en el Viejo San Juan. Por muchas razones esa cantata está en deuda con él y, más aún, con el Altísimo. Permita Dios que este próximo junio, al conmemorar los 37 años de su llegada en 1968 a suelo boricua, cumplamos con ella en una tarde de casa abierta.

7/abr/05

^regresar arriba


Portada | Biografías | Calendario | Noticias | Tienda
Sobre nosotros | Comunícate | Donaciones

©2012 Fundación Nacional para la Cultura Popular



Salvador Rosa, hijo
Abanderado 2012






Web premiada con el Premio OX