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  San Juan, Puerto Rico ::

Boricua… aunque naciera en la Luna



El cantautor Tony Croatto (1940-2005)
(foto suministrada)

Se cuenta que cierta vez, mientras compartía con varios compañeros en las lides artísticas, Tony Croatto comentó sobre la rara sensación que vivía cada vez que regresaba a su natal Italia para visitar a su madre. Resulta que allá se sentía extranjero (como que sólo su madre le ataba a aquel país), mientras le acosaba un fuerte deseo de regresar a Puerto Rico, tierra que pisó por vez primera cuando ya se aproximaba a los 30 años y a la que no tardó en entregar su corazón.

Entonces, aquellos compañeros le aclararon que, en realidad, esa sensación tan particular no era tan extraña. Incluso, que el insigne Juan Antonio Corretjer – nuestro Poeta Nacional – y el cantautor Roy Brown ya se habían ocupado de hacerla patente en algunas de sus obras. Era evidente que él era uno de esos “boricuas aunque hubieran nacido en la Luna” a los que ambos hicieron referencia. Ese sentido de pertenencia que atrapó a Tony Croatto en nuestro suelo para siempre lo motivó a aferrarse a este país, cuyo folklore estudió apasionadamente. Su legado a nuestra música campesina fue inmenso.

Tony fue bautizado con el largo nombre de Hermes David Faustino Croatto Martinis. Nació en Attimis, provincia de Udine, Italia, el 2 de marzo de 1939 (solía señalar el 1940 como el año de su advenimiento), siendo el segundo hijo de los tres habidos en el matrimonio que formaron Narciso Croatto y Giuditta Martinis. La desolación y miseria en que su patria – al igual que casi toda Europa – se viera sumida tras haber sido uno de los países protagonistas de la Segunda Guerra Mundial forzó a sus progenitores a buscar un horizonte más esperanzador en América. Así que, en 1946, cuando él contaba nueve años, partieron en barco rumbo al Cono Sur. Llegaron al pueblo de Villa Paz, en el Departamento de Canelos, Uruguay, muy cerca de Argentina. Aquí se establecieron y, luego de superar numerosos contratiempos, don Narciso pudo reanudar su oficio de carpintero, que más adelante también ejercerían el primogénito Edelweiss «Tim» y el propio Tony.

Al igual que sus dos hermanos, Tim (n. en 1936) y Argentina «Nelly» (n. en 1941), como artista fue intuitivo. Durante su temprana adolescencia aprendió a ejecutar la guitarra y a cantar formando armonías con ellos. En 1953, Tim (de 17 años), Nelly y Tony, recién entrados a la adolescencia, decidieron formalizarse como trío y, uniendo las primeras letras de sus apodos, adoptaron el nombre de Los TNT para identificarse ante los auditorios. El naciente pero pujante pop italiano siempre fue su principal influencia.

Durante los primeros tiempos, la actividad de los hermanos Croatto fue bastante limitada, ya que el ambiente provinciano en que intentaban hacer sus pinitos a nivel profesional no era nada pródigo. A esto se sumaba la realidad de que, para aquella época, el público uruguayo todavía permanecía aferrado al tango. Así las cosas, ya adelantada aquella década, se dispusieron a probar fortuna en Buenos Aires, donde el negocio del espectáculo atravesaba un período esplendoroso. Ya en la capital argentina, hicieron sus primeras presentaciones en Radio Splendid en 1959.

Al año siguiente, 1960, la compañía RCA Victor les brindó la primera oportunidad de grabar. La canción “Eso, eso, eso” (original de Virgilio y Homero Expósito), que marcó el debut discográfico de Los TNT, se convirtió en un éxito tan fenomenal que, además de abrirle las puertas del Teatro Nacional y las más exclusivas boites bonaerenses, les valió un contrato de exclusividad para los espacios estelares de Radio Belgrano y el llamado para actuar en el espectáculo con que se inauguró el Canal 9, pionero de la televisión argentina, el 9 de junio de 1960.

En diciembre de aquel año vio la luz su primer LP, “Los fabulosos TNT” (Vik-444) que, además de “Eso, eso, eso”, generó otros seis exitazos: “A Buenos Aires”, “Canción de amor”, “Dos caras tiene la Luna”, “Es”, “Noche azul” y “Préndete de una estrella fugaz”. Hoy este disco es considerado clásico. Poco después de agotar un fructífero recorrido por Chile, Perú, Colombia y Venezuela, la RCA Victor editó su segundo álbum, “La gira triunfal por Latinoamérica de Los TNT” (Vik-489), del cual casi todas las canciones alcanzaron categoría de jitazo: “Algo ha cambiado”, “Chicas”, “Hombre y mujer”, “La espumita”, La historia de Kit Carson”, “Moliendo café”, “No lo ves” y “Vuelve, primavera”. ¡Otro clásico!

Después de su intervención en la película “Fiebre de juventud” – cuyo galán fue el mexicano Enrique Guzmán – y de culminar su vinculación con la disquera, en 1962 Los TNT firmaron contrato con la compañía española Belter, que editaría sus próximas siete producciones. Entonces, el trío se radicó en Madrid. En 1964 representó a España en el Festival de la Canción de Eurovisión interpretando la pegajosa melodía “Caracola”, pero la suerte no les acompañó: arribó en duodécima posición. En 1965, Los TNT retornaron al Hit Parade argentino con un sencillo editado por su primera empresa, la RCA. Ambas piezas pegaron: “Llévame, llévame” y “Yo no me marcho de aquí”.

En 1966, Tim decidió separarse del trío y regresar a su nativa Italia para dedicarse a la producción de eventos artísticos. Ante tal circunstancia, nuestro biografiado y su hermana aceptaron la oferta que les extendiera el sello argentino Disc Jockey para grabar como dueto y regresaron a Buenos Aires. En los primeros discos de esta etapa se identificaron como LosVénetos, calificativo con que se identifica a los nativos de Udine. Más adelante, un contrato con la cadena televisiva Venevisión motivó que se establecieran en Caracas, donde se identificaron como Nelly y Tony. Para aquellas fechas, él había contraido matrimonio con la actriz argentina Raquel Elvira Montiel – o Raquel Montero –, con quien procrearía a Alejandro y a Mara.

A Puerto Rico, ambos hermanos arribaron en junio de 1968,contratados por el productor Paquito Cordero para ocupar el segmento que Alfred D. Herger con su Club del Clan – o sea, “Canta la juventud” – ocupara en “El show de las 12” (12:15 – 12:30 MD), emitido por Telemundo / Canal 2, de lunes a viernes. La acogida que el público boricua les dispensó fue fenomenal. Paralelamente, Cordero los vinculó al sello Hit Parade y les agenció presentaciones en fiestas patronales, así como recorridos por los teatros hispanos de Nueva York y ciudades aledañas. La generación de aquella época siempre se recordaría que Nelly y Tony acostumbraban iniciar sus actuaciones con la melodía “Azúcar” y concluirlas con su himno de batalla: “Hermanos, hermanos”. Mientras tanto, la esposa de Tony permanecía en Venezuela. Se volvería a reunir con él en San Juan poco después de traer al mundo a Mara (n. en Caracas, feb. 2, 1969 – ), hoy estelar actriz de telenovelas.

Aunque en la plaza puertorriqueña y en la hispana neoyorquina su impacto fue contundente, el dúo Nelly y Tony no alcanzó la trascendencia internacional de su antecesor Los TNT. Pero, la pléyade de admiradores que se granjeó aquí le guardaría una fidelidad imperecedera. Prueba fehaciente de esta aseveración es el hecho es el éxito de la recién lanzada recopilación “20 éxitos / De los años Hit Parade” (Disco Hit, DHCD-8243), en la que figuran sus muy gustadísimas interpretaciones de “El inventario”, “El trabajo”, “Mi amor es más joven que yo”, “Michael”, “Popotitos”, “Pero qué frío está”, “Tiempos felices” y “Yo no cambio ni el cielo ni la rosa”.

Es interesante el detalle de que, para entonces, Tony ya intentaba adentrarse en el folklore musical boricua incorporando al repertorio del dúo los estándares “Canción de la serranía” (de Roberto Cole) y “El eco y el carretero” (de Claudio Ferrer). También, musicalizando el poema “Arrieros y mulas” de Luis Lloréns Torres y creando temas como “Agüeybaná”, cuya letra aportó el actor germano-argentino Axel Anderson.

Y precisamente de corte puertorriqueñista fue el album de corte navideño que marcó su estreno como solista, acompañado por el Grupo Guayacán, tras su separación professional de Nelly, debido a que ésta contrajo matrimonio con un medico en 1974 y quiso dar prioridad a su recién formado hogar. Era obvio de que la jíbara “mancha de plátano” se le había pegado en el alma para no borrársele jamás.

Ese amor por la tierra que quiso adoptar como verdadera patria se hizo más palpable al año siguiente, 1975, cuando, junto a Silverio Pérez, Josy Latorre, Nano Cabrera e Irvin García, fundó el grupo Haciendo Punto En Otro Son, que sería pionero y principal baluarte del movimiento denominado Nueva Canción Puertorriqueña. Aunque este colectivo mantuvo una vigencia ininterrumpida de casi una década, Tony sólo participó en sus dos producciones discográficas iniciales: el titulado con su nombre – o El Disco Blanco – (1976) y “Oubao Moin” (1977), editados por la etiqueta Artomax, que también fundó en sociedad con Chucho Avellanet y el productor Tomás Figueroa Sepúlveda.

A partir de entonces, otra vez como solista, desarrolló una amplia y valiosa discografía que abarcó una treintena de álbumes, más otros tantos compartiendo créditos con otros exponentes de la canción campesina, cuya esencia llegó a asimilar de manera total. Entre estos últimos proyectos, sobresalen los que realizó como mentor del juvenil trovador barranquiteño Luis Daniel Colón a partir de 1990: “Un rezo por la paz” (DHCD-1377); “En peligro de extinción” (DHCD-1388); “Juntos de nuevo” (DHCD-1464); “Heremcia” (DHCD-1503) y “Tres grandes de nuestra música” – con el virtuoso cuatrista Edwin Colón Zayas – (DHCD-1771). También el titulado “Lo importante es la vida… y punto” (DHCD-1486), junto a Nano Cabrera. Todos editados por la compañía Disco Hit. Además, durante los últimos años completó con sus antiguos compañeros Jossy e Irvin la trilogía Punto y Aparte, que recreaba la época dorada de Haciendo Punto En Otro Son.

Entre su legado discográfico, resaltan las primeras producciones que le editara el sello Velvet: “Arrímese, mi compay” (DS-6009); (6022); “Mi lucha” (V-6045); “Jíbaro” (DS-6022). Reeditados por Disco Hit en formato compacto: “Andando la tierra mía” (DHCD-1483); “Para cantarle a mi gente” (DHCD-1484); “Yo habito una tierra luz” (DHCD-1485); “Misa jíbara / Creo en Dios” (DHCD-1487) y “A ti mujer…” (DHCD-1491).

A Tony Croatto le corresponde también el mérito de haber sido, junto a Danny Rivera y Bobby Valentín & Orquesta (con el cantante Rafú Warner), uno de los tres primeros artistas cuyas grabaciones se promocionaron a través del medio televisivo con videoclips. En su caso, con el basado en el éxito navideño “El Niño Jesús” (original de Arundel), que aparece en su disco “Mi lucha” (1985).

Su aportación cultural a través de la pantalla chica también fue notable. En Telemundo / Canal 2 fue anfitrión de “Tony Croatto y su pueblo” y, en WIPR TV / Canal 6, creó “Huellas” y, muy especialmente, “Desde mi pueblo” que, durante el período 1996-2002, se emitíó de lunes a Viernes (7:00 – 8:00 PM). Compartía la animación con Yoyo Boing y Déborah Carthy Deu.

La reciente y sorpresiva noticia de que este italiano – que un buen día decidió ser boricua y cuya puertorriqueñidad enorgulleció a todos los hijos de esta tierra – padecía de cáncer pulmonar y que tan terrible enfermedad se le había extendido al cerebro, consternó a todos los que lo consideramos compatriota. Y, entonces abrigamos la esperanza de que permaneciera un tiempito más entre nosotros, pues todavía lucía de buen ánimo y confiado en que la medicina naturista frenaría el avance de su mal.

Nadie imaginaba que se nos fuera tan rápidamente, en la madrugada del domingo 3 de abril, justamente acabando de presenciar desde su hogar en Carolina – gracias al servicio de televisión que una empresa le obsequiara para esta ocasión – el espectáculo-homenaje que quienes fueran sus compañeros en Haciendo Punto En Otro Son, más Chucho Avellanet, Zoraida Santiago, Rucco Gandía, Tito Auger, el cuatrista Quique Domenech y Ángel David Mattos como director musical, realizaron en el Anfiteatro Tito Puente para colaborar a su sostén económico. Como habían acordado con él, éstos fueron a visitarlo inmediatamente después de finalizada la función. Al menos, llegaron a tiempo para verlo partir hacia la inmortalidad.

A Tony le sobrevive otro hijo, Hermes Jr., fruto de su unión con la cantante pop Glorivee, su segunda esposa (1976-1997). Tras separarse de ésta, se casó con Lillian Arroyo que lo acompañó hasta el último de sus días.

7/abr/05

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