| Amena noche de canto nuevo y folklore
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actriz y poetisa Carmen Alicia Morales fue sumamente aplaudida por su actuación.
(Foto James Lynn / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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La más reciente velada bohemia celebrada en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en la Calle Fortaleza Núm. 56, en el Viejo San Juan, ha sido una de las más variadas, divertidas e interesantes que hemos disfrutado aquí desde que este ciclo de funciones se inició en diciembre pasado. Esta vez, con el reconocido Grupo Tepeu como anfitrión, hubo tres atracciones invitadas, las cuales fueron muy aplaudidas por la entusiasta concurrencia.
El programa comenzó con la presentación del actor y cantante Miguel Diffoot, acompañado por Bayoán Ríos Escribano, guitarrista y director musical de Tepeu. Éste intercaló las seis selecciones que interpretó en un improvisado pero jocoso monólogo o recuento sobre las vicisitudes y aventuras que vivió durante la época en que hacía sus pinitos artísticos en un local convertido en café-teatro que, junto a un grupo de amigos con quienes compartía su sueños – pobres como él – mantenía en su pueblo de Naranjito.
Miguel Diffoot interpretó bellos temas de los cantautores cubanos Amaury Pérez y Silvio Rodríguez –
Miguel vocalizó primero “Los dos príncipes” y “La niña de Guatemala”, dos poemas del prócer cubano José Martí popularizados por el grupo pop español Laredo a mediados de la década de 1970. Continuó con dos piezas del cantautor cubano Amaury Pérez: la nana “Arrorró” y el bolero, bellísimo, “Impresión de soledad”. Fue con esta interpretación que logró crear una atmósfera de genuina bohemia, más característica de los bares que del concepto tradicional del café-teatro o de las peñas, rincones que suelen proyectar un aire más intelectual. Cerró su actuación con dos melodías de otro consagrado cantautor de la Antilla Mayor, Silvio Rodríguez: “Monólogo” y “Compañera”.
El toque humorístico del espectáculo lo aportó, seguidamente, la actriz y poetisa santurcina Carmen Alicia Morales, quien surgió sorpresivamente entre el público declamando un poema costumbrista inspirado en un vendedor ambulante – o quincallero, especie hoy casi desaparecida – que recorre las calles sanjuaneras vociferando su surtido de mercancía. Luego de enfatizar en su apego a la patria tras 40 años radicando en Estados Unidos, se dispuso a brindar un segmento de la obra teatral “Turulete’, que recrea la narración de una novela dramatizada – “El derecho de nacer” – durante la época dorada de nuestra radio. Caracterizando a la locutora a cargo de tal faena (además, hace las voces de los protagonistas del cuento), nos remonta a aquellos añorados tiempos realizando durante los intermedios de su narración los infaltables anuncios comerciales.
Arrancó aplausos y risas de los presentes, haciéndolos evocar la publicidad de antaño: “India, la cerveza de Puerto Rico, cuando todos la prefieren es por algo tan sabroso, tan sabroso que ella tiene…” Nos recordó aquello de “su cabeza y brillantina Alka…” y las virtudes del alcoholado Superior ’70, entre una docena de productos que hoy son clásicos del comercio nacional. ¡Excelente la actuación de doña Carmen Alicia!
La intervención del trio Claroscuro, integrado por Chabela Rodríguez (muy buena vocalista); Rafael Martínez (tecladista y también cantante) y Carlos Ávila (percusionista) resultó igualmente brillante y reveladora por lo atractivo de su propuesta musical. Los temas que interpretaron fueron un adelanto del repertorio que aparecerá en la producción discográfica que tienen en proceso y que se inclina hacia el denominado Canto Nuevo latinoamericano.
Claroscuro ofreció adelanto del disco que tiene en proceso –

En el cierre de la peña se unieron las voces de Miguel Diffoot, Claroscuro y el grupo Tepeu.
(Foto James Lynn / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Claroscuro abrió su actuación con la balada “Invisibles” (original de Carlos Lozada), que trata de los niños de la frontera dominico-haitiana. Prosiguió con las tituladas “Es” (de Américo Boschetti); la bellísima “Soy paz, soy pan, soy más” (del ítalo-argentino Piero); “Como la cigarra” (de la argentina María Elena Walsh) y luego de un himno a la paz del rockero Fito Páez, compatriota de los dos últimos mencionados, cerró con la difundida – y muy difícil - danza “La alondra en el bosque”, del arecibeño Carlos Padilla.
La velada finalizó con la actuación del grupo anfitrión, Tepeu, encabezado por los esposos Enrique Ríos (mexicano) y Mayra Escribano (boricua). Como era de esperarse, el repertorio interpretado se basó en selecciones estándares del folklore y el Canto Nuevo sudamericano y en que el primero – siempre jocoso en los comentarios con que salpica las presentaciones del colectivo que fundó en Ciudad de México en 1974 – se luce en la ejecución del cuatro venezolano y el charango boliviano-peruano, mientras ella brilla por su bien timbrada voz y el hijo de ambos, Bayoán, derrocha maestría como ejecutante de las kenas (conjunto de flautines de madera adheridos en orden de sonidos) andinas.
Ya para cerrar, interpretó “Boricua en la Luna”, poema e Juan Antonio Corretjer musicalizado por Roy Brown, que vocalizó Bayoán. A esta pieza se unieron los anteriores participantes, Miguel Diffoot y el grupo Claroscuro. Dicho sea de paso, Tepeu recién editó una recopilación que recoge el contenido completo de dos de sus primeras producciones discográficas con motivo de su cercano 35 aniversario, mismo que esperan festejar por todo lo alto con un gran espectáculo.
27/abr/08
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