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‘Las conquistas de Norman’… y de Carbonell
Por Ileana Cidoncha
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Carlos Carbonell, primero de izquierda a derecha, junto al elenco de la obra “Las conquistas de Norman” que se presenta en el Teatro Tapia del Viejo San Juan.
(Foto suministrada)
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Carlos Carbonell ha conquistado como productor, empresario y/o traductor todos los espacios escénicos de nuestro País durante las pasadas dos décadas. Con Ópera de Puerto Rico ha sido el productor de más de siete montajes, rompiendo esquemas con la presentación de “El Tríptico” de Puccini que nunca se había hecho aquí. Fue el creador del concepto de Ópera al Fresco en Ballajá, la dínamo detrás de Zarzuelas al Aire Libre presentadas en Caguas. Adapta y produce la zarzuela “El Barbero de Aguadilla” estrenada en el café-teatro Ambassador. Irrumpe en el teatro en el doble rol de traductor y productor con “Agosto, Condado de Osage”, en 2009, un éxito rotundo de público y crítica, y hoy regresa conquistador con “Las conquistas de Norman”, un triple estreno en el Tapia que es tres en una, o una en tres. Como gusten.
La pregunta a Carlos sobra, se cae de la mata, ¿Por qué “Norman”?
Carbonell – Porque es divertida. Porque es diferente. Es una obra pero son tres, iguales pero diferentes. Estimula, da gran curiosidad al poder establecer la conexión entre una y otra pieza. Pero, tampoco en necesario para entender, puedes ver una y salir feliz, o dos, o tres, y tampoco importa el orden. Además, le encantó a Gilberto (Valenzuela el director). El es el productor para su compañía Tablado Puertorriqueño, soy sólo el coproductor. (Sabemos que miente por pudor, Carlos es en realidad el productor, el que dio con la pieza y el que la tradujo del inglés).
René Monclova – ¡Esto es aterrador! (vocifera). Son tres obras iguales, pero distintas. Los personajes dicen lo mismo de forma diferente cada vez. Se trata de un ejercicio mental brutal. No hay posibilidad de equivocarse, no se puede improvisar.
Carbonell – Porque se pierde el chiste.
Jorge Luis Ramos – Eso, los chistes, el humor. Fue una de las razones por las que tenía que estar en esta producción. Además después de “Agosto, Condado de Osage” que dejó tantas satisfacciones, el actuar con casi la misma gente, no me la podía perder. ¡Una reunión de ex alumnos!. Y me encantó Tom mi personaje, el veterinario del pueblo, quien de primera intención parece que no es inteligente, pero es que no sabe relacionarse con la gente, prefiere los animales.
Carbonell - Y Georgie necesitaba una comedia, después de los dramones tan fuertes como “Blackbird”. “El vigilante nocturno” y “Bug”.
René – Y le salió pelo. (Siempre perverso se refiere a que Tom tiene que verse joven y la calva no lo ayuda, aunque se ve guapísimo calvito). Tom es el vecino de Annie, personaje que interpreta Cordelia González, quien se ha quedado en su casa a cuidar a la madre, una fiera que lo controla todo pero no se ve.

Ernesto Javier Concepción (Norman) ensaya una escena de “Las conquistas de Norman” con la actriz Sara Jarque (Ruth).
(Foto suministrada)
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Sara Jarque - No se ve pero se siente, como el gato que tampoco se ve. Soy Ruth, hermana de Annie y Reg (René), y esposa de “Norman”. Ella es una profesional, orientada a su carrera, la única de maneja a Norman, cuando él se deja, pues en escena él controla con su peleíta monga o sus exageraciones. Ruth lo saca de tiempo y está consciente de sus conquistas.
Carbonell – Pero no es una cornuda. No hay lugar para chistes al respecto, ella sabe que le pega cuernos pero no le hace mucho caso. Tiene que ver con la época, los 70, años de hippies y de gran apertura sexual. Pero, por ser una comedia de enredos no se puede alterar el tiempo, ya que si fuera adaptada muchas de las complicaciones se podrían resolver mediante un celular, un fax, un email. Decir “Te llamé y no te conseguí”, hoy sería un disparate.
René – Los pasatiempos de Reg, mi personaje, hoy estarían datados. Construyo modelos de aviones de madera, que ni vuelan. Diseño juegos de mesa, que Sara, mi mujer odia y que Tom no logra entender.
Sara – Tom no se entera de nada, y cuando se entera ya pasó el suceso. Los chistes hay que explicárselos.
Georgie – La comicidad está precisamente en los enredos, los malentendidos y las situaciones.
Sara – Hay que hacerlo todo lo más serio posible para que dé gracia.
Carbonell – Precisamente, cuando “Las conquistas de Norman” del dramaturgo inglés Alan Ayckbourn estrenó en Londres en 1988, el personaje de Norman lo hizo Tom Courtney, un renombrado actor dramático, y el de Tom, Michael Gambon, lo que enfatizó la necesidad de actuar muy en serio para que la comedia se dé. De hecho el personaje de Norman es totalmente histriónico, actúa para los demás actores y para el espectador. (Irrumpe Ernesto Javier Concepción, casi en “Norman”, con el cabello largo, barba de una semana).
Ernesto – Norman es el enamorado empedernido que quiere hacer feliz a todo el mundo. Un asistente de bibliotecario sumergido en la sección de biografías de la L a la Z, lo que crea un fenómeno atmosférico llamado Norman. Esa necesidad de gustar a todos viene de una falta de afectos básicos en su crianza. Vivió en un apartamento, tuvo accesos a ciertos elementos de la cultura, pero su autoestima es muy baja, se ve a sí muy feo, y es un ser totalmente inútil en la vida. Tiene una depresión existencial que trata de compensar con lo imposible: hacer feliz a todos. Lo logra porque los personajes que lo rodean, también carecen de afectos y “Norman” lo identifica.
Carbonell – El piensa que los anuncios de silencio en la biblioteca son para que el pueda dormir, de hecho es el menos británico, parece mediterráneo. Se acerca mucho al romanticismo. Es diferente.
Ernesto – Un lobo estepario. Un personaje multifacético que recorreré toda la gama de las personalidades.
Carbonell – Desde que Gilberto y yo vimos la obra cuando se presentó el año pasado en Broadway, como un “revival”, pensamos de inmediato en Ernesto para el papel, solo él puede lograr que aunque los demás tengan ganas de matarlo, lo amen. Manipula para conseguir a sus mujeres, se nota el juego y eso lo hace feliz. (De súbito desaparece Ernesto y aparece Cristina Soler).

Los productores Gilberto Valenzuela y Carlos Carbonell apuestan al éxito de la obra teatral “Las conquistas de Norman”.
(Foto suministrada)
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Cristina Soler - Sarah, una mujer tensa, rígida, puritana y moralista, es la esposa de Reg. De nuevo soy la esposa de René como en “Agosto”’. Mi gran reto al interpretar este rol, que podría caer en la caricatura, es evitar eso mismo. Por ser como es, es muy gracioso cuando “Norman” la hace objeto de sus artimañas de conquistador.
Carbonell – Sarah es algo así como miembro del PTA, ahí está el humor de su personaje cuando se enfrenta a Norman. (La llaman para seguir en el ensayo, que dado a la naturaleza de las tres y o una comedia, me han ido prestando los actores, pero me quedo corta de Cordelia y de Gilberto. Ni modo recurro al celular más tarde pues no estoy en los 70).
Cordelia – (Al celular). Lo más que me ha gustado de Annie es que no me vi en ella. Es descuidada, tímida, socialmente torpe, pero con mucho corazón y honestidad. Ha sido difícil por la cantidad de compromisos que he tenido a la par. No goce del tiempo de la búsqueda del detalle del rol, pero como todo tiene un lado positivo., me he lanzado a hacer cosas que con más tiempo probablemente las pensaría. He conectado con esos instintitos iniciales que a veces uno mata, y me he ido con ellos. Como me siento segura con el director y con los actores me arriesgo sin miedo. (¡Qué banquete nos espera!, pienso cuando suena mi teléfono).
Gilberto Valenzuela – (Al teléfono) Ha sido una locura, una locura divina. Un maratón de acciones en contraste. El teatro no tiene partitura ni coreografía, así que me leo los textos, coloco los personajes dentro de la escenografía, los veo y los escucho. Se trata de seis personajes distintos, con sus propias frecuencias, sonidos, movimientos, registros en tres espacios diferentes –sala, comedor y jardín – donde sucede lo mismo pero diferente. Bloqueo cronológicamente aunque los textos no lo son, luego deshago la lógica, y empieza el baile, pero como los actores bailan tan bien, sólo espero el/los estreno/s de este fin de semana para dar la media vuelta, sentarme a reír, y a que “Norman” me conquiste.
09/abr/10
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