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La huella que dejó en Borinquen
“Farenheit 9/11”
Por Javier Santiago / F.N.C.P.

El recién inaugurado Cine Ballajá
del Viejo San Juan, anunció “Farenheit 9/11”
en la parada de guaguas frente al Capitolio de Puerto Rico.
(Foto Javier Santiago / F.N.C.P.)
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Ganó Palma de Oro en Cannes y mereció la ovación
más extensa que se ha hecho a producción alguna en
dicho festival europeo. Batió récords de recaudación
al convertirse en el primer documental que supera los $100 millones
en boletería. Fue objeto de censuras en varios países
y hasta le consiguió una expulsión de un espectáculo
en Las Vegas a la cantante Linda Ronstadt. Y en la exhibición
de ocho semanas en Puerto Rico, que recién acaba de concluir,
el controvertible documental “Farenheit 9/11” también
ha dejado una huella profunda que difícilmente se borre de
la memoria colectiva del País.
La producción que abrió el 8 de julio en 16 salas
boricuas, arrancó en competencia en las carteleras contra
“El hombre araña”, “White Chicks”
y “Rey Arturo”. Como era de esperarse, éstas,
con todo el mollero publicitario, recuadaron más dinero por
concepto de taquillas. Pero ninguna impactó la conciencia
como lo hizo la polémica obra de Michael More.
Ciertamente “Farenheit 9/11” consiguió en Borinquen
lo que ninguna de sus predecesoras en el género documental
había conseguido. Quizás la única excepción
cercana a la regla, lo fue el documental puertorriqueño “A
Step Away”. Este, en 980, resumió la celebración
de los Juegos Panamericanos en Puerto Rico y la subsiguiente decisión
política que tronchó las ilusiones de muchos deportistas
ante el boycot a las Olimipiadas celebradas en Moscú. Pero
jamás alcanzó el grado de repercusión que esta
obra mordaz logró en suelo boricua.
REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS-
A tono con el revuelo que sólo fue precedido meses antes
por Mel Gibson y su controvertible “Pasión de Cristo”,
el documental de Moore logró insertarse como tema de debate
en programas de análisis político en las ondas radiales
como bien son “Fuego cruzado”, “A palo limpio”,
“El panel” y “Pica y se extiende”.
“Farenheit 9/11” mereció igualmente amplio espacio
de análisis en las columnas en los diarios nacionales. Desde
todos los ángulos de las ideologías políticas,
el doumental fue alabado o censurado. Y hasta en cartas al editor,
el tema motivó reacciones constantes de los lectores durante
el periodo que el filme se mantuvo en cartelera.
“Yo salí (de la sala de cine) con una mezcla de indignación
y esperanza. Indignación por la cogida de zángano
que los políticos nos dan… y nos siguen dando. Esperanza
por el mundo de posibilidades que este documental nos abre a los
que hemos hecho de la denuncia la base de nuestro quehacer como
comunicadores”, escribió Silverio Pérez en su
columna del pasado 20 de julio en el diario El Nuevo Día.
Al margen de los columnistas, los críticos de cine supieron
pasar juicio sobre la obra, su valor artístico y su controvertible
mensaje.
Ileana Cidoncha, crítica del diario El Vocero, planteó
que la obra, mas allá de los planteamientos políticos,
“es una expresión brillante del séptimo arte”.
“Farenheit 9/11, sin ser un documento de estricta historicidad,
es una de las más importantes películas de 2004, por
su capacidad de ridiculizar, hacer reir, de hacer rabiar, de asombrar,
de conmover y de darle al americano del pueblo su tiempo en pantalla”,
escribió Cidoncha en su crítica publicada el 8 de
julio.
En esa misma fecha, el diario San Juan Star, con ediciones en inglés
y español, dedicó a la obra su portada de cine en
la sección Portfolio. En una reseña publicada en el
diario, la periodista Christy Lemire resaltó que Michael
Moore tiene más en común con Mel Gibson de lo que
le gustaría admitir. “Ha causado que liberales y conservadores
se apresuren a interpretar el contenido de la cinta para sus propios
propósitos políticos y personales”.
Lemire estableció que, irónicamente, la cinta es
más efectiva en los momentos más sosegados. “La
presentación de los ataques terroristas del 911 es conmovedora
por su sencillez… Entrevistas con policías estatales
de Oregón, quienes lamentan cuán faltos están
de personal, son memorables… Luego termina como comenzó,
con pietaje de Bush y otros funcionarios maquillándose…
Presumiblemente la intención es hacer ver a los líderes
de la nación más preocupados con lo superficial que
con la sustancia”, escribió la periodista de Prensa
Asociada.
Por su parte, el profesor Luis Treles Plazaola, crítico
de cine de El Nuevo Día, catalogó como “contundente”
el mensaje político de “Farenheit”.
“(Este es) el segundo filme impactante en lo que va de año.
‘Farenheit 9/11’, al igual que “Passion of Christ”
de Mel Gibson, no admite términos medios. O se está
a favor de lo que muestran sus imágenes, o se reacciona en
contra. Este es el caso de un documental que tiene tanto de político,
que evidencia creatividad dentro de lo turbulento y variado de sus
imágenes. Y, por la misma razón de ser tan controversial,
se ha convertido en un éxito de taquilla, algo verdaderamente
inusitado en cintas pertenecientes a esta modalidad fílmica
que llamamos documentales”, reseñó Trelles el
10 de julio.
DETRACTORES PARA MOORE-
Pero no todos los críticos de cine del País se volcaron
en elogios para la controvertible propuesta fílmica. Al otro
lado del espectro, quizás el crítico que mayor cuestionamiento
realizó de la obra lo fue Alexis Sebastián Méndez,
del diario Primera Hora.
Sebastián catalogó la propuesta fílmica de
Moore como mera “propaganda”, y con sus críticas
generó un sinúmero de reacciones entre los lectores
del diario. Así, en la edición del 8 de julio del
rotativo, el crítico respondió a sus detractores y
reafirmó sus observacioness adversas sobre el documental.
Refutó Méndez la creencia de que toda la información
en la película sea verídica. “Esa presunción
es falsa. Inclusive resulta errónea en uno de los puntos
más controvertibles del filme: que Bush ayudó a la
familia Bin Laden a salir de los Estados Unidos durante los días
en que estaban prohibidos los vuelos fuera del país”,
escribió Méndez.
Más aún el crítico de Primera Hora objetó
el que se presente el filme como un documental.
“Michael Moore asegura estar presentando un documental aunque
después haya dicho que es una ‘opinión’…
Veálo así: la propaganda sólo muestra los puntos
sobresalientes de un tema (o lo opuesto, dependiendo de la intención).
Por ejemplo, usted nunca ve un comercial donde se hable de las deficiencias
de un producto. Insisto en que ‘Farenheit 9/11’ es un
anuncio político de casi dos horas”, sentenció
el crítico que considera que, “entre la versión
republicana de Bush y la versión de ‘Farenheit 9/11’,
la verdad se encuentra en algún punto en el medio”.
La opinión del Méndez fue complementada con anterioridad
por un artículo de portada en el que Primera Hora invitó
a la senadora Myriam Ramírez de Ferer y a la analista política
Marta Font de Calero a ver y reaccionar ante el documental.
Ramírez, líder del movimiento que propone la anexión
de Puerto Rico a los Estados Unidos y quien se ha distinguido por
enarbolar banderas estadounidenses en numerosos sectores públicos
del País, arremetió fuertemente contra el filme mientras
Font de Calero, favorecedora de la independencia, hizo lo propio
en contra de los propósitos militares del presidente George
W. Bush. No obstante, en este último caso, cabe destacar
que Font, con un espíritu más crítico, llamó
la atención sobre la inexactitud histórica de Moore
al obviar que no sólo fueron países pequeños
los que apoyaron la campaña ideada por Bush. “También
España e Inglaterra apoyaron esta incursión bélica
de los Estados Unidos”, recordó en el programa radial
“Pica y se extiende” de WKAQ Radio Univisión.
A CASA LLENA LA PRESENTACION-
Quizás el mar de reacciones a este controvertible filme,
bien puede ubicarse dentro de la marejada de comentarios que comenzaron
a trascender desde su estreno en el mercado internacional. “Farenheit
911” llegó a Puerto Rico en la cima de una ola de controversias.
Y en la presentación oficial a los medios de comunicación
por parte de la empresa Caribbean Cinemas, la sala estaba repleta
de un público ansioso por formar criterio propio ante la
candente obra.
Así, tan pronto concluyó la primera presentación
del controvertible filme, en los rostros de muchos de los presentes
se notaba el impacto causado por el documental. Mientras unos aplaudían,
otros permanecían inmóviles cual si trataran de asimilar
el mensaje presentado en la pantalla.
Claramente, ante una muestra tan selecta de personas relacionadas
con los medios de comunicación, las cámaras y libretas
de los periodistas entraron en funciones inmediatas en busca de
opiniones. Entre todas, una publicada en El Nuevo Día pareció
advertir lo que podría ser el efecto en suelo boricua de
Michael Moore y su histórico documental.
“Moore motivará a muchos”, advirtió el
cineasta Jacobo Morales al periodista José R. Pagán
en clara referencia a la industria fílmica de Puerto Rico.
Mas Morales, quien además de actor y poeta es integrante
del proyecto de sátira política “Los Rayos Gamma”,
estaba más que claro en cuanto al alcance de su juicio. “Este
tipo de película se queda con uno y estimula la conciencia”.
Y al parecer Jacobo no es el único que ha podido advertir
el impacto que un documental como éste tendrá a largo
plazo en nuestra industria.
Así, al llegar la hora de bajar de las marquesinas de cine
el título de la controvertible obra, “Farenheit 9/11”
queda también como el documental que mayor revuelo ha causado
en los medios y en la taquilla de Borinquen. Como rezagos de esta
marejada que nos acaba de arropar, hay quienes están esperando
con ansias la llegada del mes de octubre para adquirir la obra en
formatos de dvd y vhs. Y más aún, nuevos documentales
como “Orwell Rolls in His Grave”, que denuncian la manipulación
de los medios, ya se están asomando para crear su propio
oleaje.
Pero lo que tendrá que esperar será el análisis
del impacto que Michael Moore ha logrado a largo plazo en nuestro
suelo. Solo el tiempo dirá si en la nueva cepa de cineastas
boricuas que se levanta, hay quien haya afilado el lápiz,
para dejarnos ver en futuros guiones la huella que este estilo mordaz
produjo en su conciencia.
29/ago/04
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