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Hasta luego, Ángela Luisa…


La periodista Ángela Luisa Torregrosa falleció el pasado 17 de Julio en Valencia, Venezuela.
(Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Hacía más de una década que no trascendían noticias sobre Ángela Luisa Torregrosa. Porque, al avanzar su padecimiento del mal de Alzheimer, su unigénito Jacobo Jr. decidió recluirla en un asilo administrado por monjas en Valencia, Venezuela. Allí, calladamente, falleció el sábado 17 de julio a la edad de 90 años.

Se trata de una brillante periodista que, en los medios informativos, fue pionera en dos renglones: la crónica social – mérito que compartía con su compueblano Miguel Ángel Yumet – y la de espectáculos. Ello no quiere decir que antes de su incursión en el periodismo los medios no dieran cobertura a tales áreas. Pero, hasta entonces, los asignados a cubrirlas eran reporteros del acontecer general. Con ella y varios de sus contemporáneos se instituyeron tales especialidades.

Ángela Luisa había nacido en Aguadilla, el 21 de mayo de 1920, siendo la menor de los tres hijos procreados en el matrimonio que formaron el juez y también periodista Ángel Torregrosa y María Monserrate Guevara Muñoz. A la edad de ocho años fue a vivir con su familia a Lares, donde su padre había sido asignado a ejercer su profesión. A los diez, por la misma circunstancia, fue a radicar a Cayey, donde transcurrió su adolescencia. Luego de cursar sus grados académicos regulares, ingresó a la Universidad de Puerto Rico. Pero, al cabo de tres años interrumpió sus estudios para trabajar como secretaria del Decano del Colegio de las Madres del Sagrado Corazón – hoy Universidad del Sagrado Corazón – en Santurce.

Un ingenioso reportaje sobre el décimosexto aniversario
de El Imparcial constituyó el primer gran acierto de su carrera –

Cierto día de 1949 le correspondió llevar una crónica social de una sororidad al diario El Imparcial. Allí se encontró con reporteros que habían laborado en el semanario Libertad, que su padre había editado en Aguadilla durante el período 1920-1928. Entonces le ofrecieron una plaza como editora del suplemento Por El Mundo Femenino y le encomendaron la creación de una columna, que ella titularía “Lentejuelas” por tratarse de comentarios sueltos sobre diversos temas. Aquella experiencia marcó su entrada formal al campo periodístico.

No obstante, su primer gran acierto en esta profesión aconteció meses más tarde de su incorporación al referido rotativo cuando su jefe inmediato, Jacobo Córdova Chirino, le asignó un reportaje alusivo al decimosexto aniversario del periódico. En su escrito, ingeniosamente ella humanizó a El Imparcial concibiéndolo como una jovencita quinceañera luciendo un traje de papel periódico y adornada con galeras. Su ocurrente reportaje le pareció tan simpático a Córdova Chirino, que éste se lo publicó en la primera página del suplemento preparado para la occasion.

A partir de entonces, don Jacobo (1900-1955), miembro de una notable familia de locutores pioneros y periodistas – 20 años mayor que ella –, no sólo se convirtió en su mentor, sino también, algún tiempo después, en su esposo y padre de su único hijo.

En 1954, Ángela Luisa pasó a laborar a El Mundo como asistente del director Pablo Vargas Badillo. Más adelante, éste la nombró editora del Suplemento Sabatino. Y, aunque aquí continuo escribiendo su acostumbrada columna, se vio precisada a cambiarle el nombre, ya que el de “Lentejuelas” pertenecía a El Imparcial y Miguel Ángel Yumet se había hecho cargo de la misma. Así que, en lo sucesivo, la identificó con el de “Ángela Luisa dice”.

A lo largo de aquella etapa y paralelamente a sus funciones en aquel importante diario, colaboró en la fundación de la Sociedad de Mujeres Periodistas, organismo de la cual fue primera presidenta (1957); integró la Comisión del Gobernador sobre el Status de la Mujer (1959); representó a Puerto Rico en la Convención Mundial de Mujeres Periodistas (1961) y fue la comunicadora en cubrir unas elecciones generales para la televisión, específicamente para Telemundo / Canal 2 (1964).

Su etapa en El Mundo se prolongó hasta 1967, cuando se dispuso a crear su revista Ángela Luisa, cuya primera edición vio la luz en mayo y permeneció circulando mensualmente hasta mayo de 1981.

Fue una de las primeras periodistas que viajó a Cuba para realizar reportajes sobre el saldo de los primeros años de Revolución –


Ángela Luisa Tooregrosa en un momento familiar junto a sus hermanos, de izquierda a derecha, María Luisa y José Luis.
(Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Durante década y media de labor, pudo mantener a flote su publicación contra viento y marea, sobreponiéndose a la crisis del papel, a la recesión de 1973, la feroz competencia y los escasos anunciantes. Aunque siempre dedicó el grueso de sus páginas a reseñar el acontecer en el mundo social, ella también hizo gala de sus quilates como periodista brindando excelente cobertura al triunfo de Marisol Malaret Contreras como primera Miss Universo boricua (1970) y a la selección de Monseñor Luis Aponte Martínez como Cardenal, así como con entrevistas a figuras tan prominentes como Luis Muñoz Marín y el genial violoncellista y compositor Pablo Casals. Por otro lado, fue una de las primeras periodistas que, por iniciativa propia, viajó a Cuba para realizar reportajes sobre el saldo de los primeros años de Revolución.

En 1972 formó parte de una Delegación de 30 destacadas mujeres de Estados Unidos que visitaron Rusia y demás países socialistas. Aquel grupo era integrado por abogadas y legisladoras, siendo ella la única periodista y representante de nuestro País. En mayo de 1974, la Cámara de Comercio de Puerto Rico la seleccionó Periodista del Año. Durante aquellas fechas, junto a su hermano, el destacado actor humorístico y locutor José Luis Torregrosa (1916-2001) inició el programa televisivo “El show de Ángela Luisa”, que WKBM TV TV / Canal 11 – entonces matriz de la que fuera Telecadena Pérez Perry – emitía cada domingo de 9:00 a 10:00 de la noche.

En 1981, por recomendación médica, cesó la publicación de su revista, pues el esfuerzo que esta le exigía estaba afectando su salud. Pero, dos años después, 1983, accedió al reclamo de El Nuevo Día para dar vida a una nueva columna, la cual bautizó como “TV Cuñas”. La misma aparecería semanalmente en la sección Por Dentro hasta avanzada la década de 1990.

Su legado periodístico quedó como ejemplo a emular para nuevas generaciones de comunicadores. Cumpliéndose su última voluntada, los restos de esta valiosa mujer – primera en merecer el Premio de Periodismo Bolívar Pagán del Instituto de Literatura adscrito a la Universidad de Puerto Rico, galardón que recibió en tres oportunidades (1958, 1970 y 1974) – fueron cremados y sus cenizada esparcidas en las costas de su natal Aguadilla.

En 1995, Editorial Cordillera editó el libro “Lo que Ángela Luisa dijo…”, que recopila columnas aparecidas en las distintas publicaciones para la que laboró.

 

06/ago/10

 

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