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Lucido tributo de recordación al maestro
Tite Curet Alonso a ritmo de bomba
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La folklorista Norma Salazar encabezó la misa en memoria del inmortal Tite Curet Alonso en ocasión del séptimo aniversario de su partida.
(Foto Ali Francis García para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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Con una Misa de Recordación a Tite Curet Alonso (1926-2003) motivada por el séptimo aniversario luctuoso de quien es, unánimemente reconocido a nivel internacional, como el más prolífico e importante compositor en la historia de la salsa, se celebró el rico legado de este insigne puertorriqueño, hijo de Guayama y del legendario sector santurcino de Barrio Obrero, en la Parroquia San Francisco, del Viejo San Juan, durante la mañana del domingo 8 de agosto.
El acto comenzó con un mensaje de la activa feligrés Margarita Capó, el cual culminó con la sorpresiva entrada al templo del Grupo Pleni-Bom, encabezado por la folklorista Norma Salazar – quien fuera la compañera sentimental del maestro Curet durante las últimas dos décadas de la vida de éste – interpretando, a ritmo de plena, la difundida melodía “Cucubano”, que el inolvidable Tony Croatto convirtiera en éxito, habiéndola incluido en su álbum “Andando la tierra mía” (Disco Sur, TC-1002), editado hace 33 años. La Parroquia estaba colmada de visitantes, muchos de los cuales tuvieron que permanecer de pie. Y todos se unieron al coro.

Margarita Capó abrió la misa con unas palabras dedicadas a la memoria de Tite Curet Alonso.
(Foto Ali Francis García para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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Seguidamente, el padre Jimmy Casellas hizo una Oración e inició el mensaje de rigor en el que exhortaba a los creyentes a asumir como filosofía de vida el ejemplo de nuestros grandes hombres, no limitándonos a exclamar, alguna que otra vez, o exhibir estampada en una camiseta frases como “¡Lolita vive!”, “¡Albizu Campos vive!”, “Muñoz Marín vive!”, “¡Ferré vive!”, “¡Curet Alonso vive!” o “¡Cristo vive!”. Tras otro clamor a Dios, recesó para dar paso a la interpretación de “Bendita sea la luz”, por el Grupo Pleni-Bom.
En diversos momentos, también expresaron sus mensajes el hermano cappuccino Fray Germán González y el monaguillo Rafael “Afi” Casellas, hermano del párroco. Durante sus varias intervenciones, el Oficial de la Iglesia resaltó la valiosa aportación de Tite Curet Alonso estimada en más de 2,000 obras, celebró que gran parte de su obra fuera liberada por la editora que la tenía “secuestrada” e instó a la concurrencia a perpetuarla en su recuerdo.
Posiblemente, ningún otro compositor antillano se haya inspirado tanto en su negrura y en la de su gente como él –
Este tributo póstumo al creador de los estándares salseros “Anacaona”, “El hijo de Obatalá”, “El primer montuno”, “Evelio y la rumba”, “La esencia del guaguancó”, “Lamento de Concepción”, “Máximo Chamorro”, “Plantación adentro”, “Periódico de ayer” y “Piraña”, así como de una cantidad considerable de boleros, baladas, bombas y plenas, tuvo como punto culminante un baile de bomba a cargo de miembros del conjunto coreográfico de Pleni-Bom. Este los acompañó con el candente tema “Con el eco de mis barriles”. Los bailarines, sencillamente, se lucieron.

Al concluir la misa, sobre el altar de la Iglesia San Franciso de Asís, en el Viejo San Juan, quedaron las Sagradas Escrituras, una bandera monoestrellada y uno de los sombreros de pajilla que utilizaba en vida el inolvidable Tite Curet Alonso.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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Con esta pieza se evocó el profundo sentimiento y orgullo que el maestro Curet Alonso profesaba a su herencia africana. Es muy posible – quizás con el no menos venerado Rafael Cepeda Atiles (1910-1996) pisándole los talones en lo que a ello respecta – que algún otro compositor antillano se haya inspirado tanto en su negrura y en la de su gente como él.
No faltaron las sorpresas agradables. Con el marco rítmico de barriles de bomba, el saxofonista Ángel Graciani ejecutó dos piezas entrelazadas de Rafael Hernández: “Preciosa” y “Silencio”, mientras el virtuoso Ricardo Pons adornaba su interpretación floreándola con la flauta.
El acto concluyó en la Parroquia con la interpretación del cásico “Las caras lindas”, pero la fiesta a la memoria de don Catalino “Tite” Curet Alonso prosiguió en la Placita Salvador Brau, localizada frente a la entrada del templo.
06/ago/10
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