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Un banquete los 20 de Humberto
Por Anilyn Díaz Hernández Para la
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El
trompetista Humberto Ramírez celebró con un concierto sus 20
años en el jazz. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional
para la Cultura Popular) |
Imágenes de
paisajes emblemáticos de Puerto Rico, así como la efigie de la
monoestrellada proyectada en un telón de fondo, acompañaron al himno
nacional “La Borinqueña” al inicio del concierto “Humberto Ramírez:
20 años de jazz”; un banquete musical que agrupó a cientos de
aficionados y excelentes músicos el pasado sábado en el Centro de
Bellas Artes de Guaynabo.
El evento, que celebraba la
carrera del músico, compositor y productor Humberto Ramírez, creador
del “Puerto Rico Jazz Jam”, fue descrito por éste como “un viaje
musical que comenzó en 1991”. El artista recordó que fue en ese año
cuando por primera vez lideró la agrupación Humberto Ramírez Jazz
Project en el Heineken Jazz Fest, entonces llevado a cabo en la
Plaza Dársenas del Viejo San Juan.
Veinte años
después, Ramírez se presentaba ante sus “dos familias”: el público y
muchos de sus parientes, y le daba la oportunidad a un grupo de
músicos jóvenes que, según él, “representan el futuro del jazz en
Puerto Rico”. Entre estos,
Alex “Apolo”
Ayala (bajista),
Edmar Colón (saxofonista), Jonathan Montes (pianista), Leonardo
Osuna (baterista) y Raúl Rosario (percusionista); alumnos
y ex alumnos del Conservatorio de Música de Puerto Rico y de Berklee
College of Music en Boston, Massachusetts.
Durante la primera parte del concierto estos jóvenes músicos
tocaron piezas originales de Humberto Ramírez, tales como “Open
Night”, en la que resaltó un mano a mano entre la trompeta de
Humberto y Edmar Colón en el saxofón; “Amanda”, dedicada a su hija
Amanda y tocada en homenaje póstumo a su abuela Carmen Lydia, lo que
emocionó a Ramírez que la interpretó al borde del llanto; y “30 de
mayo”, del disco más reciente de Ramírez, dedicada a su hijo
Humbertito.
Como invitados
especiales en esta primera parte estuvieron el cuatrista Prodigio
Claudio, la arpista Elisa Torres y la filinista Lucy Fabery.
Prodigio, a quien Humberto Ramírez describió como “un ser
increíble y gran amigo”, interpretó junto a la banda “Sentimiento
sanjuanero”, tema incluido en el disco titulado “Diciembre” que
representa la Navidad de la niñez de Humberto en el Viejo San Juan.
La rapidez, agilidad, precisión y originalidad en su ejecución del
cuatro no dejaron de sorprender al público, al mismo tiempo que retó
e hizo sudar a los músicos que lo acompañaron. El disfrute de
Prodigio en escena contagió al público que lo vio bailar junto a su
cuatro, mientras incorporaba elementos de la música tradicional
puertorriqueña, ganándose uno de los aplausos más sonoros de la
noche.
Por otra
parte, la intervención de Elisa Torres en el tema “Verde luz” de
Antonio Cabán Vale “El Topo”, a dúo con Humberto en el fiscornio o
“fluegelhorn”, llenó la sala de magia por dos razones. Primero, por
el aura de misticismo del sonido del arpa a manos de la primera
puertorriqueña en tocar este instrumento en la Orquesta Sinfónica de
Puerto Rico; y segundo, por el cariño que hay entre ambos artistas.
Humberto rió al casi delatar su edad y revelar que vio nacer a
Elisa, a quien también le produjo recientemente su primer disco
“Natural”. Fue tan sublime la interpretación, que el público les
perdonó que dejaran notar sus nervios en algunas notas.
Elisa
permaneció en el escenario y acompañó a la banda para la sorpresa
más grata de la noche: la presentación de la reina del filin, la
cantante humacaeña Lucy Fabery. “Esto es mejor que ganarse un
Grammy”, exclamó Humberto al presentarla y sentir el recibimiento
cálido del público que le ha visto revalidar vez tras vez como diva
musical.

El bajista
Alex “Apolo” Ayala y el saxofonista Edmar Colón formaron
parte del concierto Humberto Ramírez: 20 años de Jazz”en el
Centro de Bellas Artes de Guaynabo. (Foto Javier Santiago /
Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
Lucy se lució. Entró escoltada por el saxofonista
Edmar Colón, con un elegante vestido negro y un largo marabú de
abundantes plumas blancas, que soltó justo antes de cantar “Qué
sabes tú” de Myrta Silva. Fabery, quien se abrió paso como filinista
en Puerto Rico y Cuba, y que ha cantado bajo la tutela de grandes
directores de música latinoamericana y caribeña, saludó brevemente
al público y desplegó su voz aterciopelada. Demostró inequívocamente
que su histrionismo y dominio escénico siguen siendo envidiables,
por lo que el público la recompensó en aplausos ante la más mínima
coquetería.
En medio de este punto climático, la banda
prosiguió interpretando una pieza de Humberto Ramírez titulada
“Pasiones”, del disco “Dos almas”, confirmando así que el calibre de
esta nueva generación de jazzistas en Puerto Rico.
Un
Big Band versátil y afinca’o -
Luego de
un corto intermedio, la intensidad musical subió de tono al compás
del Big Band que abordó de inmediato temas del aclamado disco
“Paradise”. Entre las piezas musicales desfilaron “To
the King”, de Humberto Ramírez, y “Cohesión”, de Humberto Ramírez,
padre.
Antes de tocar esta última pieza, el trompetista
sanjuanero aprovechó para
rememorar la
emoción que sintió cuando su papá lo invitó a tocar con una orquesta
a los 14 años. Y a renglón seguido, afirmó, sin reparos, el
privilegio que siente al haberse criado en un ambiente de tanta
musicalidad.
Trompeta en mano, Humberto y su Big Band dieron
paso a la interpretación de “Easy Time” demostrando un sólido
afinque, especialmente en la sección rítmica. Mientras, en “Juguete”
de Bobby Capó, el colectivo ratificó su versatilidad sonora al
acompañar a Fabery, que incluyó esta canción en su disco
“Humberto Ramírez presenta: Divinamente… Lucy Fabery”, en 2007.
“The
Ballplayers”, del disco “Portrait
of a Stranger”, dio pie para que el trompetista dedicara el tema
a sus amigos ex
peloteros de las Grandes Ligas, Carlos Baerga y
Rubén Sierra. Saludó
igualmente a otras figuras reconocidas del deporte, la música y
demás facetas de la cultura en Puerto Rico, tales como
Raymond Dalmau, el cantante Edgardo Huertas, el cuatrista Manuel
Alejandro y el chef Enrique Piñero, que asistieron esa noche.
En medio de la celebración el Big Band parecía que hablaba, lo
que demostraba la excelencia tanto de los arreglos como de sus
intérpretes. De ahí que los aplausos ganados fueron en buena lid
para la sección de saxofones compuesta por
Frankie
Pérez, Rubén Ríos, Luis Rodríguez, Reinaldo Castellanos y Roberto
Calderón; la de trompetas por Julito Alvarado, Fernando Marcano y
Carlos Martínez; y la de trombones por Danny Fuentes, Miguel Rivera,
Gamalier González y Kristhian Hernández. Esto sin pasar por alto la
excelente labor de Angel David Mattos (piano), Junior Irizarry
(bajo), Fernan Rivera (batería) y William “Kachiro” Thompson
(percusión).
La celebración de los 20 años de Humberto
Ramírez en el jazz cerró en alto pasada la medianoche con los temas
“Soñando
con Puerto Rico” de Bobby Capó, “El ministro”, dedicado a Humberto
Ramírez, padre y un junte entre el Big Band y los músicos que
iniciaron el evento. Además de los tradicionales segmentos por
sección instrumental del Big Band, sobresalieron un solo de saxofón
de Edmar Colón - también lleno de histrionismo - y un solo de doble
bajo a cargo de Junior Irizarry y Alex “Apolo” Ayala, que provocó
una ovación al final.
Jazz dentro de un
marco sencillo -

La arpista
Elisa Torres se unió a Humberto Ramírez en la celebración
brindando el toque patriótico de la noche. (Foto Javier
Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
En resumen
la producción “Humberto Ramírez: 20 años de jazz” fue sencilla en su
montaje. Con una escenografía sobria, matizada por un telón de fondo
que ocasionalmente cambiaba de color con la iluminación, el centro
de la misma giró en torno a la música y sus exponentes. De ahí que
no necesitara mayores adornos ni elementos decorativos.
Por
otra parte cabe señalar que el concierto fue grabado en vivo con
miras a editarlo posteriormente en formato dvd. Quizás por ello la
iluminación fue básica (pensada mayormente para la imagen del
vídeo). Mas hay que apuntar que hubo camarógrafos presentes en el
escenario los cuales en ocasiones interrumpían la visibilidad del
público en las áreas laterales.
El sonido, por otro lado,
cumplió mayormente su cometido. No obstante, hay que reconocer que
no hubo pausas largas entre piezas -comunes en grabaciones de dvds
en salas de concierto, por lo que el público pudo mantenerse alerta,
sentirse respetado y disfrutar del banquete musical que Humberto
Ramírez y su equipo de trabajo organizaron para celebrar sus veinte
años de logros en el jazz.
9/agosto/2011
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