| Sonny: cantante, pintor y escultor
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Sonny Rodríguez, estrella del movimiento de la Nueva Ola, posa frente a una de sus obras pictóricas.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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La generación de puertorriqueños que viviera la revoltosa era de La Nueva Ola, aquel movimiento rocanrolero que dominara el ambiente musical juvenil durante la década de 1960, todavía recuerda a Sonny Rodríguez como una de las figuras que integrara el denominado Clan Sicodélico, conglomerado de exponentes de la onda pop permanente de los programas “Kaleidoscopio” y “Fin de semana musical”, que el animador y productor Alfred D. Herger estableció en WAPA TV / Canal 4 cuando aquel decenio ya agonizaba.
En los referidos espacios, Sonny – profesionalmente se identificaba sin apellido – coincidió con Glorivee, Wilson Ronda, Óscar Solo, Los Night Walkers y los duetos Ángel & Mickey y Ruby & Windy. Y, a pesar de que éstos no lograron alcanzar un sitial estelar comparable al que disfrutaban quienes integraron el colectivo antecesor creado por Alfred, el Club del Clan (entiéndase Chucho Avellanet, Lucecita Benítez, Julio Ángel, Tammy, etc.), que tuvo como plataforma de proyección “El show de las 12” en Telemundo / Canal 2 durante su inicial y más glorioso período (1965-1968), es indiscutible que, al menos, sí fueron capaces de granjearse una fanaticada fiel y numerosa.
Durante los albores de la siguiente década, 1970, cuando ya era evidente el ocaso de la fiebre nuevaolera, este multifacético artista volcó su interés hacia el campo empresarial como propietario de centros nocturnos. El más exitoso de ellos fue El Alambique, en Isla Verde, uno de los más concurridos por los noctámbulos capitalinos de la época. Claro: no se alejó por completo de la música y, con cierta frecuencia, realizaba presentaciones personales en fiestas patronales, teatros y programas televisivos.
Una de sus obras es considerada… ¡la más grande del mundo! –

El artista Sonny Rodríguez explica a la Prensa detalles del mural propuesto para la Iglesia Santa Ana del Viejo San Juan.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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A partir de 1980, otros de sus múltiples talentos cobraron prioridad en su vida: la pintura y la escultura. Dentro de estas disciplinas, se le acreditan obras muy importantes. Entre ellas, el monumento al Soldado del Regimiento 65 de Infantería; El Cristo de la Reconciliación, develado en el Santuario de la Reconciliación en Dorado (1998) – señalado como el más grande del mundo entre los suspendidos en una pared – y, más recientemente, el busto de José Miguel Agrelot (1927-2004) que perpetúa el recuerdo de este insigne humorista a la entrada del Coliseo – o “Choliseo” – que lleva su nombre en Hato Rey.
— ¿Por qué el Cristo de la Reconciliación todavía no ha sido registrado en la Enciclopedia Guinness de Récords Mundiales?, le preguntamos.
“Porque la Iglesia Católica no lo permitiría. Lo consideraría un sacrilegio. Recuerda que Guinness no sólo registra marcas y hazañas admirables, sino también otras que podríamos calificar de muy triviales o vulgares. Como el salchichón más largo o el tipo capaz de soltar el escupitajo que llegue más lejos”, responde Sonny, cuyo nombre verdadero es Rafael Rodríguez Hernández y vio la primera luz en Utuado, el 2 de mayo de 1942.
— ¿Cuándo y dónde estudiaste pintura y escultura?
“En ninguna parte. Soy autodidacta como pintor, escultor y, básicamente, en todo lo que he hecho en mi vida. Pero es tanta la pasión que pongo en mis trabajos y en aquellas cosas que me gustan que, gracias a eso, que he podido alcanzar cierto nivel de perfeccionamiento en estas materias”.
Pone su talento al servicio de la histórica Iglesia Santa Ana,
en el Viejo San Juan –

Sonny Rodríguez, aquí junto a Ana Hilda Arrojo De Armas y el Padre José Emilio Cummings, en una aparte durante la conferencia de prensa realizada en la iglesia Santa Ana.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Su nuevo proyecto es el gran mural que adornará la pared frontal interior de la Iglesia Santa Ana, situada en la Calle Tetuán Núm. 203, en el Viejo San Juan. Este trabajo forma parte de la remodelación a que ha sido sometido este histórico templo, dirigido por el Padre José Emilio Cummings. Para su gestión, nuestro entrevistado cuenta con la asesoría de Ana Hilda Arrojo De Armas, artesana especializada en la elaboración de ángeles en cerámica, porcelana y otros materiales.
“Este mural es inspirado en mi cuadro ‘De la agonía a la Gloria’, que utilizo como boceto. Creo que me tomará entre diez meses y un año de labor. Lo he concebido para que permanezca intacto no menos de 80 años, a base de los retoques de barniz que se realizan en estos casos. Incluso, tendrá una elevación de quince pies para cuidarlo de los vándalos que podrían entrar en algún momento en que la Iglesia se encuentre vacía”, advierte, al tiempo que el Padre Cummings agrega que la Iglesia Santa Ana llegó a poseer 12 cuadros originales del célebre José Campeche, de los cuales sólo conserva uno, pues 11, sencillamente, desaparecieron.
Dato muy significativo respecto a esta tarea que Sonny se ha impuesto es el hecho de que en la misma no media interés económico alguno. Lo hace de corazón, como aportación a esta importante Iglesia que, a través de una cuenta abierta en el Western Bank, solicita auspiciadores para costear los gastos de materiales que requerirá el artista para realizar su mural y que, se estima, podrían ascender a $50,000.
En su nuevo álbum, forma duetos con voces del mundo lírico –
— ¿De dónde devengarás ingresos durante todo el tiempo que te copará este proyecto?
“Yo nunca me he retirado de la música. Actualmente soy vocalista y saxofonista del grupo Latin 3. Además, acabo de grabar un compacto que incluye dos dúos con cantantes muy respetados en nuestro País: el tenor César Hernández, junto a quien interpreto ‘El día que me quieras’, de Carlos Gardel, y con la muy recordada Tammy, con quien canto la balada ‘Hijo de la Luna’, de José María Cano y que aquí se conoció en voz de Nydia Caro. Tammy se dedica desde hace años a la ópera y ahora prefiere que la identifiquen por su nombre verdadero, Tamara Escribano”, finaliza orgulloso este incansable boricua.
01/dic/06
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