| Encuentro de un Señor Trovador
y un Pequeño Ruiseñor
Por Natalia M. Rivera Nieves
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cristian Fontaine y Jovino González se presentaron en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto Tamara Yantin Ayala) |
|
La tarde fue de un Señor Trovador y de un Pequeño Ruiseñor… Era un domingo nublado y ese día, la Fundación Nacional para la Cultura Popular se aprestaba a celebrar una de sus actividades del calendario de Navidad dedicada por entero a la trova campesina.
Primero arribó el ave de melodioso canto hecha persona en el joven de 14 años Cristian Fontaine, oriundo del pueblo de Jayuya. El público lo reconoció tan pronto llegó debido a su chispa, simpatía y distintivo sombrero panamá. De inmediato los asistentes empezaron a llenar el salón de actividades en espera del espectáculo típico y - cómo no - para entrar en calor. De inmediato el adolescente jayuyano comenzó con su propuesta traída de la montaña en ingeniosas improvisaciones, mostrando el por qué de su nombre artístico. La concurrencia, asombrada y entusiasmada, aplaudía y seguía con interés la muestra vocal que llenaba toda la sede de la Fundación.
Luego llegó Jovino González, uno de los protagonistas de la tarde y ganador de numerosas competencias de trovadores, entre ellas las del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Tras saludar con cariño a Cristian, quien es su ahijado, distendió el ambiente con cálidas y sentidas interpretaciones. Haciendo gala de una potente y clara voz - típica de su género - González aprovechó la flexibilidad que le otorga la trova para cantar unas décimas que atacaban al conocido régimen de “mantengo”. El público, complacido y alegre, le premió con aplausos.
Con el paso de la tarde, la integración escénica de estas dos generaciones de trovadores se dio sabiamente. Al son de la guitarra de Wiso Pérez y el cuatro de Arnaldo Hernández, el niño y su padrino, dieron inicio a una ovacionada jornada de controversia jíbara e improvisaciones interactivas, esto es, con participación de los asistentes. Luego, Jovino les dedicó la esperada parranda de “Saludos, saludos”, con improvisaciones llenas de humor sobre el problema del aumento de peso en la temporada navideña.

La controversia entre Cristian Fontaine y Jovino González fue sumamente aplaudida.
(Foto Wilson Rivera) |
|
La concurrencia aplaudió, cantó y bailó a la vez que los intérpretes. A continuación hubo una controversia entre el trovador y el Ruiseñor que giró en torno a cuál de los dos tenía más experiencia y sabía más sobre el género de trova y la vida. Esta demostración fue bien recibida por los asistentes, quienes tomaban partido por uno o el otro. Cada cantante se conceptuó como un huracán, competían a ver “cuál soplaba más”. González afirmaba sobre Cristian que era bueno, muy bueno en lo suyo, pero que le faltaba mucho camino por recorrer. A su juicio, los pasos más importantes que debe seguir todo aspirante a trovador son los siguientes: aprender a cantar, a escribir, y sobre todo, a improvisar. Mas, el joven no se quedaba atrás al reafirmar sus destrezas y virtudes.
Durante el encuentro, temas como el amor a la patria y a las tradiciones puertorriqueñas afloraron en el mensaje musical de ambos artistas. Como buen espectáculo interactivo, los asistentes les brindaban los indispensables pies forzados a Cristian y Jovino quienes, luego de pensar un poco, los complacían. Un miembro del público le pidió a González que improvisara sobre el tema de Paseo Caribe. A los pocos minutos González versó con maestría sobre la actual figura de Tito Kayak, provocando ovaciones del público. El ambiente se encendió cuando la singular voz de Jovino declamó: ¡A todo Paseo Caribe hay que darle implosión! Después de una salva de aplausos, el joven Cristian secundó al trovador.
Ya cercano el atardecer, los trovadores le cantaron a la Navidad puertorriqueña. Y con un público que seguía con sus palmas el ritmo de un pegajoso canto, culminaron en alto su presentación al son de la trova jíbara.
14/dic/07
^regresar arriba
|