| Jovino González con la decimilla a cuestas
Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El trovador Jovino González acaba de lanzar al mercado su producción “Sólo en aguinaldos”.
(Foto Wilson Rivera)) |
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El es ingeniero electricista. Pero si hay algo que verdaderamente lo apasiona, eso es la música campesina. Nacido en Nueva Jersey de padres puertorriqueños, desde que llegó a la Isla a la edad de ocho años, Jovino González Rodríguez descubrió que había nacido para la música típica. Y aunque aseguró su futuro al obtener su diploma con el grado Magna Cum Laude, la trova jíbara es la pasión que le estremece del alma. Con un pasaporte de aciertos sellado en escenarios tan distantes como Islas Canarias y México, el cuatro veces ganador del concurso nacional de trova acaba de marcar su debut discográfico, retomando la decimilla como expresión genuina de nuestro folklore.
¿Qué te motivó a realizar una grabación concentrada en esta selección de aguinaldos puertorriqueños?
Hay estilos musicales que la gente los desconoce y son hermosos. En Puerto Rico hay como 40 improvisadores. Ahora, los trovadores que cantan aguinaldos son bien pocos. Los que lo hacen por lo general interpretan el aguinaldo cagüeño que difundió ampliamente Ramito. Mas en la decimilla la medida silábica es más corta. Por eso muchos trovadores le huyen, sobre todo cuando es improvisado.
¿Qué importancia tiene la decimilla para ti?
En la decimilla es que se reafirma lo oriundo de aquí. Y eso nos los dejaron los trovadores de antaño: Chuíto el de Cayey, Germán Rosario, el Indio de Bayamón y Miguel Angel Figueroa de Ajuntas, que es una de las voces mas lindas que se han dado en la trova jíbara.

Jovino dedica su producción a unos turistas de Nueva York que asistieron a su pasada presentación en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto Tamara Yantin Ayala) |
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¿Cómo surgió la decimilla en nuestro pentagrama musical?
La decimilla se deriva de la décima que vino de España. No se le puede atribuir a una persona específica su desarrollo porque ésta fue evolucionando en las propias voces de los jíbaros que de una tala a un cercado la cantaban mientras labraban la tierra.
¿Qué tipo de variantes abordaste con Orlando Laureano en tu producción discográfica “Sólo en aguinaldos”?
El aguinaldo viejo o jíbaro lleva variaciones que le hicieron sus intérpretes. Luego de estudiar varias de ellas, aquí abordamos unas cinco. Como primer ejemplo se puede apreciar la que hacían Ramito y Chuíto el de Cayey al estilo de Maso Rivera con el cuatro. La segunda es la de Chuíto el de Bayamón con Pancho Ortiz al cuatro. La tercera es la tonada de “Juaniquillo” (Juan Inés Aponte). La cuarta – que es bien rara – es la de José Angel Ortiz “El Jíbaro de Yauco”. Esa es una en línea de lamento. Y la última es la de Cidra que en fechas recientes difundió con fuerza Vicente Carattini y que antes había popularizado Ramito. Esta es la que va al son de “La rosa blanca”.
¿Cómo fue la dinámica de trabajo musical con Orlando Laureano en esta grabación?
Cuando le presenté la idea de hacer este trabajo, Orlando se entusiasmó porque yo le dije que quería hacerlo de la manera más tradicional posible. Por eso él, que es historiador y coleccionista, accedió de inmediato a la invitación. Escogimos estilos, escuchamos canciones y analizamos los “ataques” al cuatro. Orlando le puso el corazón al proyecto. Por eso le estaré infinitamente agradecido porque tanto él como los demás músicos se esmeraron en alcanzar la máxima calidad. Y al final logramos lo que ambos queríamos: un trabajo bonito, tradicional y didáctico.
¿Cuánto tiempo tomó la realización de “Sólo en aguinaldos”?
Tomó cinco años en gestarse. Primeramente llevé una propuesta al Instituto de Cultura. Allí me asignaron unos fondos para arrancar con el proyecto. Luego la Cooperativa de Ciales me auspició también en otra de las etapas. Cuando ya tenía el presupuesto empezamos nos fuimos al estudio completando la grabación en unos tres meses.

Jovino González comparte con el cuatrista Güiso Pérez y el joven trovador Omar Santiago durante la presentación del disco “Sólo en aguinaldos”.
(Foto Tamara Yantin Ayala) |
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¿Cuál fue la etapa más difícil de este proyecto?
Conseguir el presupuesto fue definitivamente lo más difícil. Cuando uno es independiente, hacer proyectos como éste requiere muchos sacrificios. Por eso le doy las gracias a los muchachos (músicos y técnicos) que me apoyaron incondicionalmente. Y también agradezco a Luz Nereida Pérez por su asesoramiento. Ante las dudas de idioma ella siempre me trajo luz.
¿Cuál es tu objetivo con este proyecto discográfico?
Lo que pretendo es dejar un trabajo a los trovadores actuales y a las futuras generaciones para que sepan que si bien en el folklore puertorriqueño existe un repertorio que heredamos de España, como pueden ser las décimas, las decimillas son también voces de nuestros ancestros. Previamente se habían hecho trabajos de aguinaldos de trulla, pero no de la decimilla. Por eso considero que esta es una expresión que debemos cultivar. Porque lo que hicieron trovadores como Germán Rosario, Chuíto el de Bayamón, y otros grandes de la trova no se puede perder.
Durante los últimos años has organizado talleres para futuros intérpretes de la trova. ¿Cuáles son los talentos que a tu juicio se destacan de la nueva generación?
De los niños que cogieron talleres conmigo hay uno de los hermanitos Román que participó en el especial del Banco Popular y está activo en el programa de Luisito Vigoreaux en TV6. El otro es el ahijado mío, Cristian Fontaine que canta y también improvisa. Ambos son dos talentos que ya corren solos en su campo. Pero también hay unas escuelas como las de Luis Daniel Colón que están apoyando a niños que pueden tener mucho futuro si se desarrollan en la improvisación.

Rodeado de compañeros en la trova en la edición de 2004 del Festival del Tomate en Jayuya, Jovino González (con camisa verde) posa para el lente junto a Casiano Betancourt, Héctopr Colón y Arturo Santiago padre.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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¿Qué porvenir le ves a la trova jíbara?
Como dijo Joaquín Mouliert hace unos años: la trova esta ahora en su mejor momento. Ciertamente hay muchos jóvenes incursionando en ella. Pero, desde luego, hace falta más jóvenes que canten y también improvisen. Yo a veces miro al futuro y me pregunto quiénes serán los que llevarán la antorcha en unos años. Para ello es importante que sigan los tres pasos primordiales del trovador: aprender a cantar, escribir e improvisar. Y este último es el más difícil de los tres pasos.
¿Qué otros aspectos del género crees que un trovador debe tener en cuenta?
Hay quienes se dedican a competir en concursos y eso puede ser bueno. En mi caso yo he ganado el concurso nacional de trova en cuatro ocasiones. Pero hay que saber que eso no lo es todo en esta carrera. Yo soy de los trovadores que se preocupa porque al abrir la boca para cantar agrade al que me escucha. Y es que hay quienes improvisan pero no tienen melodía. A mí me preocupa la melodía porque la considero importante para captar la atención del que te escucha.
A tus 41 años, ya llevas casi 20 dedicados a la trova. ¿Cuál es tu mayor satisfacción?
He pasado las de Caín pero me he mantenido. Esto es bien cuesta arriba. Pero la satisfacción llega cuando ves a los muchachos cultivando la trova. Ahí se ve el trabajo y la semilla sembrada. Y los resultados son la mejor recompensa.
14/dic/07
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