| Walter Rodríguez y su visión del cine
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

El actor Walter Rodríguez es el alcalde en la película “El Cimarrón” de Iván Dariel Ortiz.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
|
Walter Rodríguez da vida a «El Alcalde» en la película puertorriqueña “El Cimarrón”, que esta semana participa en el Festival de la Diáspora Africana en Nueva York, con Pedro Telémaco, Fernando Allende y Dolores Pedro en los papeles estelares. Curiosamente, este veterano actor mayagüezano confiesa que, hasta el momento de incorporarse al elenco del referido filme, no estaba muy familiarizado con la historia de los esclavos cimarrones.
“Como estudié Literatura en la Universidad de Puerto Rico, sí conocía el tema del ganado cimarrón que el venezolano Rómulo Gallegos trata en una de sus novelas. Pero, no de los esclavos que se rebelaban contra la opresión de sus amos”, apunta sobre el tema desarrollado en el filme ganador del pasado Tulipanes Latino Film Festival en Michigan.
— ¿Cuán importante consideras que, luego de dos siglos, la historia de los cimarrones cobre nueva vigencia a través del celuloide?
“Entiendo que es muy importante porque es un tema que siempre ha estado vigente. Lo que pasa es que, en cada época, los cimarrones cambian de nombre y se enmascaran las circunstancias que los rodean. Por distintas causas, siempre han existido opresores y oprimidos que se rebelan contra el abuso”.
— ¿Cómo describes tu personaje?
“Como contradictorio. Por un lado, aunque el trato inhumano de que son víctimas los esclavos altera su sensibilidad, por el otro no quiere que se acabe la esclavitud. Obviamente, responde a los intereses de ‘Don Pablo´ (Fernando Allende), el rico y arrogante hacendado del pueblo. Sin embargo, aboga porque se les brinde un mejor trato porque, de lo contrario eso podría tener consecuencias políticas”.
“El Cimarrón”, Mención Honorífica del pasado Pan African Film Festival de Los Angeles, constituye la cuarta experiencia de Walter Rodríguez en la pantalla gigante. Antes intervino en “Los traidores de San Ángel” y “Monday Childs” – ambas dirigidas por el argentino Leopoldo Torre Nilson – (1966) y la producción hollywoodense rodada aquí “Bananas”, protagonizada por Woody Allen (1969). Su filmografía también abarca buen número de producciones concebidas especialmente para la televisión. La mayoría, realizadas durante la última década.
Un hombre de teatro -
“En realidad, soy un hombre de teatro. Mis primeros maestros fueron Antonio ‘Chomo´ Frontera (de San Sebastián del Pepino) y Pedro Ojeda, quien creó un grupo de aficionados que tuvo su taller en la emisora WAEL, de Mayagüez. Después, al ingresar a la Universidad de Puerto Rico en 1963, formé parte de la primera matrícula de Dean Zayas en el Departamento de Drama. Allí coincidí con Fernando Aguilú, Adrián García, Daniel Lugo e Idalia Pérez Garay. Y, además de las enseñanzas de Dean, fui discípulo de Myrna Casas y Nilda González. Pero terminé graduándome en Estudios Hispánicos en 1968”, rememora.
A la pequeña pantalla llegó, precisamente, en 1963. Su debut en este medio aconteció vía la telenovela “Busquen a esa mujer”, que Marta Romero, Walter Mercado y el inolvidable cubano Félix Antelo protagonizaron en Telemundo / Canal 2.
“En televisión he hecho casi de todo en todos los canales: lo mismo drama que comedia, aunque, a diferencia de mi hermano Ralph, nunca fui galán, sino actor característico. Trabajé en muchas novelas, incluyendo ‘Cristina Bazán´, la más exitosa que se ha producido aquí en cualquier época y que, irónicamente, marcó el final de aquel taller tan importante para nuestra clase artística”, declara evidenciando pesar.
Su visión sobre el futuro del cine -
Contrario a muchos de sus colegas y, a pesar de los alcances que se le vislumbran a “El Cimarrón”, nuestro entrevistado no se muestra tan entusiasmado ante la posibilidad de que Puerto Rico logre desarrollar una industria cinematográfica dentro de un futuro cercano. Sí entiende que, tanto el gobierno como los cineastas nacionales, deberían esforzarse por crearla, pues se trata de un negocio fructífero. Pero, para ello, se debe trabajar con una visión más realista.

La película “El Cimarrón” es el cuarto largometraje en el que participa el actor Walter Rodríguez.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
|
“El cine que se ha venido haciendo aquí durante los últimos tiempos se limita a complacer el gusto y el capricho de cada director. No se ha trabajado para responder a los requerimientos del mercado. Es un error pensar que una película debe procurar vender una imagen idealizada del país donde se produce y exponer un gran mensaje. Considero que al cine no se le debe exigir lo que no se le exige a otras industrias. Porque su misión principal es entretener a la gente. Para educar están los institutos y las universidades. Si una producción cumple con el propósito primordial de entretener y, de paso, proyecta una buena imagen de nuestra patria y plantea un tema tan importante como el de ‘El Cimarrón´, pues fantástico. Pero, si pretendemos hacer cine a nivel de industria, es necesario que no sólo lo veamos como un medio de expresión artística, sino también como un negocio”, manifiesta tajante.
Rodríguez señala que el mercado natural para las producciones cinematográficas puertorriqueñas y al cual se debe perseguir es el hispano de Estados Unidos, el cual responde en dólares. Enfatiza que, en todas partes, las salas de exhibición, tan vitales para el sostenimiento de esta industria, son manejadas por las grandes distribuidoras y que a estas sólo les interesa el aspecto comercial de las mismas.
“Los dos grandes mercados latinoamericanos, México y Argentina, son muy cerrados. Es una ilusión pensar que es fácil conquistarlos aun con buenas películas. Y, en términos económicos, los demás países no resultan tan fructíferos como el público hispano residente en Estados Unidos”, asevera.
No pocos conocedores han manifestado que el futuro del cine puertorriqueño podría estar en la televisión...
“Sinceramente, no lo creo así. El problema es que con producciones cuyos presupuestos apenas podrían alcanzar los $250,000 no se puede competir en los mercados internacionales. Y una industria como ésta no puede depender exclusivamente del mercado local. De todas maneras, pienso que es necesario fomentar y trabajar por el desarrollo de una industria cinematográfica nacional. Pero, como explique al principio, con enfoque más realista y una visión más comercial. Si no se cambia esta perspectiva, por más esfuerzos que se hagan los frutos jamás se verán”, concluye el actor.
02/dic/07
^regresar arriba
|