| Noche inolvidable para
el gurú Alfred D. Herger
y los ‘teenagers’ del ayer
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Alfred D. Herger celebró sus 50 años de trayectoria junto a artistas, amigos y seguidores de la Nueva Ola en el Winner’s Convention del Hipódromo Camarero. En la foto lo acompaña el cantante Charlie Robles.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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La atmósfera de la ensoñadora y muy revoltosa era de La Nueva Ola y, por consiguiente, la nostalgia, se apoderaron del Winner’s Convention Center del Hipódromo Camarero, que se convirtió en un pub juvenil sesentoso donde Alfred D. Herger recibió un nuevo homenaje – ha sido objeto de varios durante los últimos tiempos – por parte de varias de las figuras artísticas que impulsó a partir del primer lustro de la década de 1960.
Este emotivo acto, enmarcado en el lucido espectáculo que se denominó “¡Gran fiesta aniversario! / 50 años de carrera” convocó a numerosos “teenagers’ del ayer” que disfrutaron intensamente de las actuaciones de quienes nunca han dejado de sus sus ídolos. Y el llamado “Dick Clark Puertorriqueño”, “Gurú de La Nueva Ola” y “El Eterno Teenager”, ni se diga. Nos atrevemos asegurar que la noche de este sábado 29 de noviembre jamás será olvidada por quienes estuvieron allí.
A manera de apertura, la función comenzó con la presentación del Grupo Classic, obviamente afiliado al rock y del grupo coreográfico Época que recreó bailes del programa “Teenager’s Matinee” – que emitía el viejo Canal 11 – y llegó hasta la música disco music, mismas que significaron el esplendor de la trayectoria de este visionario y polifacético (animador, compositor, productor y demás etcéteras) nativo de Arecibo.
Ya entrando “en materia”, la primera estrella descubierta por Alfred que se apoderó del escenario fue el mayagüezano Oscar Solo, quien lucía bastante recuperado de su reciente quebrando de salud y que “no podía faltar a este tributo” a su antiguo mentor. Para esta ocasión revitalizó canciones como “Te voy a dar una fiesta”, “En la vuelta de la vida”, “Oh, mama”, “Quédate un poquito más” y, como era de esperarse, cerró con su máximo éxito de la década de 1970, su versión pop del

Oscar Solo rompió el hielo con la interpretación de temas que pudieron a bailar a los asistentes.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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viejo vals peruano “Nube gris”. Durante su presentación hasta bailó con algunas admiradoras luciendo un tradicional sombrero londinense. Como todavía se dice popularmente, Oscar Solo “se la comió”.
Glorivee reapareció ante sus admiradores tras más de una década alejada de los escenarios por motivos de salud –
La segunda figura en aparecer en escena constituyó una de las sorpresas más emotivas y aplaudidas de la noche, pues representaba su primer encuentro con el público en más de una década, luego de sufrir dos delicadísimas intervenciones quirúrgicas en el cerebro: nada menos que…¡Glorivee! Su actuación fue un esfuerzo que el público premió con resonantes aplausos y haciéndole coro en su interpretación de “Acompáñame”, la clásica balada de Augusto Algueró. Y, luego de que, junto al homenajeado, rememorara su versión de “Chin, chin”, original del italiano Tony Renis y que fuera una de las melodías premiadas en el Festival Mundial de la Canción Latina celebrado en México en marzo de 1969, donde resultó triunfadora Lucecita Benítez. Dicho sea de paso, la presencia de ésta fue echada de menos por muchos, pues su “eterno catarro” le impidió asistir. Seguidamente, Glorivee procedió a posar para las “fotos del recuerdo” con “medio mundo”.
En un turno siguiente, Teddy Trinidad, compueblano de Alfred, quien a sus 70 años conserva su voz en condiciones impecables. Interpretó el emblemático tema “Preciosa” (de Rafael Hernández) y prosiguió con dos de sus jitazos durante la década de 1970: “Yo quiero amarte una vez más” y “Rompamos el contrato”, este último – complaciendo peticiones - “a capella”.
Teddy Trinidad, Pijuán, Lou Briel y el dúo Zenny y Zory
se lucieron con sus actuaciones –
Tras Teddy, el siempre activísimo Pijuán procedió a brindar la primera de sus dos intervenciones acompañando al piano al excelente cantante Edward Delgado. Valga resaltar el dato de que, musicalmente, ambas fueron las más variadas de la velada. Incluyeron un popurrí de plenas originales del venerado Mon Rivera, bolerazos como “Lágrimas negras” (de Miguel Matamoros) y “Cuando me digas sí” (de Armando Manzanero y Jorge Ortega Medina). Durante la segunda intervención, recrearían el ambiente de “Con la música por dentro”, el ameno programa que Pijuán mantiene a través del Canal 13. Valga recordar el dato de que el primer álbum en la discografía de Pijuán y su Sexteto, que fue el que lo hizo famoso, “Estamos en todas / Groovy”, fue editado por el sello Hit Parade Records, de Alfred, en 1967.

Oscar Solo, Gladys Núñez, Charlie Robles y Glorivee compartieron en la celebración de “Los 50 de Alfred”.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Con intermedios en que se narraron anécdotas sobre la trayectoria de la máxima estrella de la función, se mostraron vídeos con segmentos de sus programas y diversos espectáculos públicos y se resaltaron las presencias entre el público de artistas como Gladys Núñez, Sonny Rodríguez, Carmen Nydia Velázquez, Pedro Rosado “Mister Oldies” y el compositor Salvador Rosa, hijo – gestión en la cual el Maestro de Ceremonias seleccionado para esta ocasión, Nelson Muñiz (coleccionista y amigo de Alfred, además de contador público) cumplió su cometido a cabalidad – continuaron las actuaciones musicales con el cantautor Lou Briel.
Éste comenzó con un popurrí de éxitos del trío Anexo 3, que encabezó, teniendo como compañeros originales a Arleene González y Julio Díaz a lo largo de la década de 1970. Prosiguió con otro basado en los jitazos que se acreditó en la faceta autoral – en voces de otros artistas –, entre ellos el siempre vigente “Represento”, el difundido “Tanto amor” y concluyó con el que considera su himno: “Yo puedo”, como siempre, en medio de la algarabía de la concurrencia.
Zeny y Zory – o Las Gemelas Beveraggi – se hicieron sentir con sus admirables interpretaciones de los estándares “El toro y la Luna” y “La bikina”, selecciones representativas de las décadas de 1960 y 1970, respectivamente. Siempre impresionan estas cantantes que, ante los ojos de su fanaticada, lucen veinteañera… aunque de carrera ya alcanzaron los 35. Las acompañaron el guitarrista Pepito Maldonado – el “oficial” del movimiento nuevaolero – y el percusionista Carl Monet.
También de vuelta Charlie Robles, bastante recuperado de salud y mostrando buenas condiciones vocales –
A eso de la 1:30 de la madrugada, el animador Nelson Muñiz llamó al escenario a un artista cuya aparición causó emoción como la de Gloryvee, pues al igual que ésta su salud no ha sido la mejor durante los últimos tiempos: el jayuyano Charlie Robles. Por fortuna, físicamente éste lucía mucho mejor que la última vez que lo vimos. Y no perdió tiempo en complacer las expectativas de sus fieles fanáticas interpretando los tres súper jitazos que lo catapultaron a la cima de los escalafones de la popularidad durante el primer lustro de la década de 1960: “Pequeño Diablo”, “Amor universal” y el infaltable que todo el público le coreó: “Anoche no dormí”. Tras agradecer a todos las Oraciones a Dios que le dedicaron en pro de su recuperación, procedió a dedicar a su mentor la interpretación, a capella, de la balada “Ahora que soy libre” (de Juan Marcelo), porque sabía que ésta siempre ha sido una de las canciones favoritas de Alfred.

Charlie Robles cantó un puñado de sus éxitos pasada la medianoche.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Aunque físicamente no estuvieron presentes (Chucho Avellanet por encontrarse participando en el espectáculo alusivo al “Encendido de la Navidad” en su natal Mayagüez y Julio Ángel por encontrarse con su familia en los Estados Unidos, razones por las cuales se excusaron), otros mandaron videos con mensajes de agradecimiento a quien guiara sus carreras. Particularmente, Pepe Luis y quien fuera la primera “Reina de la Juventud” boricua durante los albores de La Nueva Ola, cuyo trono cediera a Lucecita: la inolvidable Diana.
Ésta, incluso, mandó copia de un vídeo grabado durante un espectáculo celebrado en el Estadio Paquito Montaner, en Ponce, allá para 1962. En el mismo aparecen, además de ella, Charlie Robles y una jovencísima Lucecita luciendo un lacito sobre la cabeza. Llamaba la atención el toldo del escenario que, por rústico y humilde, jocosamente, Alfred comparó con “el toldo de FEMA”. A una dama se le escuchó exclamar en aquellos instantes “¡con lo que uno era feliz en aquel tiempo!”
El fiestón se prolongó hasta cerca de las 2:30 de la madrugada. Fue cerrado con la actuación de Alfredo Herger – hijo del homenajeado –, quien vocalizó tres exitazos clásicos de aquella época histórica y inolvidable: “Fugitiva” (que catapultó a Chucho a la fama); “Anoche no dormí” (infaltable de Charlie) y “El diamante” (primer jitazo de Julio Ángel).
Sin duda, una gran noche para Alfred D. Herger. Noche que horas más tarde se complementaría con otra distinción: convertirse en la primera figura de la cultura popular a quien se le dedicaría una jornada hípica en el nuevo Hipódromo Camarero.
05/dic/08
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