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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Custodios del legado de Cheíto González


El 10 de diciembre se cumplen 46 años de la partida del cantante Cheíto González.
(Archivo Fundfación Nacional para la Cultura Popular)

José Pablo González Maldonado (1935-1962) o Cheíto González para la inmensa legión de admiradores que se granjeó a través de su corta carrera – como breve fue su corta vida – y que jamás lo ha olvidado, es reconocido como uno de los intérpretes puertorriqueños de la canción romántica más extraordinarios de todos los tiempos. De hecho, es el más venerado de los cantantes nacidos en Arecibo, una ciudad internacionalmente señalada como cuna de las mejores primeras voces de trios de voces y guitarras. Este 10 de diciembre se cumple su 46 aniversario luctuoso. Su trágico y prematuro fallecimiento aconteció en la ciudad norteamericana de Chicago, contando entonces apenas 27 años de edad.

Y, como ha venido sucediendo desde 1983, con el propósito de honrar su legado y perpetuar su recuerdo, uno de sus más fervorosos admiradores, el comerciante, deportista, músico y líder cultural, Miguel Antonio “Tito” Correa Olmo, presidente del Club de Cheístas que fundó en arecibo hace 25 años, volverá a encabezar la serie de actividades que su organización organiza al respecto cada segundo domingo de diciembre – fecha más cercana a la fecha de la partida y no muy apartada de la del natalicio del artista (enero 31) –, mismas que se han convertido en tradición en la llamada Villa del Capitán Correa y que han trascendido a todo Puerto Rico. Estas incluyen, principalmente, una pegrinación a la tumba de Cheíto en el Cementerio Municipal y un espectáculo en el pueblo en que destacados trios interpretan las canciones que lo convirtieron en figura de culto.

El Club de Cheístas fundado por Tito Correa en 1983 ya cuenta con nueva capítulos en Puerto Rico y otro en Chicago –

“El éxito que ha tenido el Club de Cheístas en honor a mi ilustre compueblano ha sido tan grande que hoy cuenta con varios capítulos a nivel nacional. Tenemos en Aguadilla, Carolina, San Lorenzo, Ponce… Son nueve en total, aunque sinceramente admito que el de Aibonito ya superó al de Arecibo en cantidad de afiliados y colaboradores. También contamos con otro Club de Cheístas en Chicago, ciudad donde él murió”, nos comenta orgulloso Tito Correa, cuya iniciativa le ha hecho merecedor de múltiples reconocimientos por parte de entidades cívicas e instituciones culturales, tanto en su ciudad natal – vio la primera luz el 13 de diciembre de 1942 (“además del tributo con que honro a Cheíto, también es un regalo de cumpleaños que yo mismo me hago”, admite) – como en otros municipios.

A Tito Correa le satisface, muy especialmente, que una gran cantidad de afiliados a las nueve filiales con que su institución cuenta en Puerto Rico pertenezcan a generaciones posteriores al insuperable intérprete de bolerazos como “Anochecer”, “Fruto amargo”, “Cristal”, “Una noche más” e “Y todavía te quiero”.


Tito Correa otorgándole reconocimiento a su gran colaborador, curiosamente también llamado Cheíto González (diciembre de 2007).
(Foto colección Miguel López Ortiz)

“Muchos eran chiquitos o no habían nacido cuando Cheíto se nos fue. Sus padres lo acercaron a su música y no resultó difícil cautivarlos, porque este cantante poseía una de las voces más bellas y poderosas de Latinoamérica. Cualquiera se hipnotiza escuchándolo. Era muy buena primera voz de tríos, aunque él prefería hacer la segunda. Pero, casi todo lo que grabó fue como solista… siempre acompañado por guitarristas como Yomo Toro y el ecuatoriano Jorge Renán Salazar. Con orquesta apenas grabó un par de boleros: ‘Golondrina viajera’ y ‘La senda’. Gracias a Dios, dejó muchísimos discos”, declara nuestro entrevistado, quien instituyó el programa radial “Cantantes y compositores arecibeños” en 2005.

Tito Correa también se ha destacado como promotor cultural
y deportivo, así como por su intensa labor cívica –

Asevera que la labor del Club de Cheístas que dirige no se circunscribe sólo al aniversario luctuoso del intérprete ido a destiempo. La organización de dicha efeméride toma bastante tiempo y, por otro lado, a través del año se efectúan otras actividades. Incluso, gracias a sus gestiones, hace par de años se develó el monumento que recrea la figura del ídolo en una calle adyacente a la Plaza Pública. “Esta ha sido una de las grandes satisfacciones de mi vida”, subraya sonriente.

Es importante recalcar que este dinámico y emprendedor arecibeño es sumante polifacético y talentoso. Aunque su primera pasión fue la música, curiosamente no se involucró en la de trios como ejecutante. Siendo niño aprendió a ejecutar los principales tambores de la percusión caribeña, especializándose en las congas. Su primera experiencia como músico profesional fue con el Conjunto Orquestal Palmeras, excelente agrupación cuya dirección compartían el trompetista Luis Martínez y el guitarrista Dionisio Soberal Dorta. Aquella pasantía abarcó ocho años (1960-1968). Concluido aquel ciclo, durante la próxima década dirigió su propio conjunto salsero: Los Locos del Ritmo (1968-1978). Posteriormente, ejecutaría los panderos pleneros en conjuntos exponentes de la bomba y la plena.


Tito Correa durante la develación del monumento al inolvidable Cheíto González.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

Como deportista, se ha destacado, básicamente, como promotor. Durante años ha organizado y dirigido las campañas “Los Capitanes en tu Barrio” y “Noches lobas”, encaminadas a promocionar y ayudar financieramente al equipo de béisbol profesional Lobos de Arecibo. Dentro de otras disciplinas deportivas, organizó la Primera Bicicletada Contra el Crimen y las Drogas a nivel de Distrito y colaboró activamente en la organización del evento “Reencuentro con la Playa”, de grata recordación entre sus compueblanos.

Como líder cívico, ha sido miembro prominente del Club de Leones y del Club Rotario – que le confirió el Premio al Civismo en 1992 – de Arecibo, así como fundador del Arecibo Outboard Club. Desde 1990 ha sido consejero del Hogar CREA Juvenil, también en su pueblo. Por su incansable labor en pro de los necesitados, fue declarado Hijo Distinguido de Arecibo en 1991 y, en 2005, la direción de la Escuela Superior María Cadilla Martínez le dedicó la celebración del 45 aniversario de la Clase Graduanda de 1960. Por otro lado, por su labor como promotor musical, fue declarado Hijo adoptivo de Aibonito y se le dedicó el Primer Festival de Bomba y Plena de Barrio Obrero (Arecibo) en 2005.

Luego de trabajar en la Joyería Orriola durante dos décadas (1962-1982), Miguel Antonio “Tito” Correa Olmos estableció su propio negocio, Joyería y Óptica Tito, en 1982. Más tarde, en un compartimento adjunto a su hogar, el negocio Trofeos Tito, que todavía mantiene. Frutos de su matrimonio con una dama llamada Edith son Samantha y Beverly Ann, médico y abogada, respectivamente.

05/dic/08

 

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