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Cáceres ante la tumba del Jibarito
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Enrique Cáceres, primera voz del Trío Los Panchos, visitó las tumbas de Rafael Hernández, Pedro Flores y Myrta Silva en el cementerio Santa María Magdalena de Pazzis del Viejo San Juan. En la foto lo aparece Cáceres, sexto de izquierda a derecha, junto a Alejandro "Chalí" Hernández, Carmen Lugo de Irizarry, Doña María Pérez Vda. de Rafael Hernández, Edwin Irizarry, Lucero Ramos de Cáceres; el musicólogo Gustavo Leal y el periodista Miguel Lopez Ortiz.
(Foto cortesía Edwin Irizarry.)
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Cumpliendo la iniciativa de Edwin Irizarry – fervoroso amante de la música de tríos y amigo de muchos exponentes –, un grupo de admiradores del legado del insigne compositor acudió a su tumba en el Cementerio Santa María Magdalena de Paxís, del Viejo San Juan, para rendirle un sencillo tributo, a apenas diez días de cumplirse su 44 aniversario luctuoso. Como muchos recordarán, el maestro Hernández falleció en Hato Rey, el 11 de diciembre de 1965.
Las estrellas del acto fueron el muy destacado cantante mexicano Enrique Cáceres – primera voz del legendario Trío Los Panchos durante el período 1966-1972 y cuya trayectoria como solista ha estado muy vinculada en Puerto Rico – y el musicólogo, también mexicano, Gustavo Leal Benavides, autor de “Los Tres Reyes: el último los los grandes tríos” (Ediciones Castillo, 1996) entre otras obras. A éste le correspondió la tarea de acompañar con la guitarra a Cáceres, quien vino junto a su esposa Lourdes Ramos.
Las interpretaciones de los boleros “Silencio” y “No me quieras tanto”, esta última, a dúo con Alejandro “Chalí” Hernández, el menor de los hijos de “El Jibarito” y único nacido en Puerto Rico (los mayores nacieron en México), emocionaron a los presentes, entre quienes no podía faltar la viuda del más venerado y prolífico de los melodistas nacionales, la dama mexicana María Pérez Marín, próxima a cumplir 85 años de edad.
Acompañado a la guitarra por su compatriota, el musicólogo Gustavo Leal Benavides, también cantó ante la aledaña tumba
de don Pedro Flores (1894-1979) –
Luego de emotivas palabras por parte de Irizarry y del propio Cáceres, al éste y su compatriota Leal Benavides percatarse que aledaña a la tumba de Rafael Hernández se encontraba la del no menos célebre Pedro Flores (1894-1979) – ambas con sus respectivos bustos –, aprovecharon para también rendirle tributo. Ante la de don Pedro, los dintinguidos visitantes mexicanos interpretaron “Bajo un palmar” y “Perdón”, con “Chalí” haciendo el consabido contracanto.
Cáceres y Leal Benavides, así como los que allí se reunieron, decidieron hacer un recorrido por todo el camposanto, guiados por Leopoldo Rosso, del Departamento de Turismo del Municipio de San Juan, pues todos también se percataron de que, casi al lado de la tumba de don Pedro se encontraba la del legendario Daniel Santos “El Inquieto Anacobero” (1916-1992) y, en el mismo panteón, la del gran Eladio Gabriel Peguero “Yayo El Indio” (1920-2000). Justo detrás de la del maestro Hernández se encontraban las de los cantantes Isabelo Rivera (1921-1997) y Gilberto Monroig (1930-1996). Bastante cerquita, las del comediante Ramón Rivero “Diplo” (1909-1956) y la del cantautor Tony Croatto (1940-2005).
Más arriba se divisaron la del poeta José Gautier Benítez – frente a la que se detuvieron un rato, procediendo “Chalí” a cantar, a “capella” uno de sus poemas musicalizados – y la de Myrta Silva (1923-1987), la inolvidable “Gorda de Oro”, cuyo aniversario luctuoso número 22 se conmemoró el 2 de diciembre. Esta vez Cáceres aprovechó para interpretar su consagratorio “¿Qué sabes tú?”
Los visitantes realizaron un recorrido por el histórico camposanto sanjuanero –
El guía tiurístico, Leopoldo Rosso, explicó que este era uno de los cementerios más antiguos de Puerto Rico, pues se estableció a principios del Siglo 19. Los primeros sepelios se realizaron en 1813. Hasta entonces, se acostumbraba enterrar a la gente en espacios reservados para ello dentro o aledaños a la iglesias.
Durante el recorrido, Rosso les mostró tumbas de algunos próceres, como don Pedro Albizu Campos; de intelectuales como Manuel de Elzaburu – fundador del Ateneo Puertorriqueño –, Alejandro Tapia Rivera y Nemesio Canales; políticos y de personalidades como Félix Rexach Benítez (1887-1975) – fundador del Escambrón Beach Club en 1932 y del Hotel Normandie en 1942 – y su esposa francesa “Moneau”, fallecida en 1968. Igualmente, el panteón de la familia González Padín, fundadora de la primera tienda por departamentos que existió en Puerto Rico.
Gustavo Leal Benavides comentó que hacía tiempo comprobó que sólo en las lápidas de los cementerios es que se descubren las verdaderas fechas de nacimiento de las celebridades, quienes tienden a mentir ante los medios periodísticos intentando proyectarse más jóvenes que lo que en realidad son. Dijo también que, de repente, se sentía como si estuviera en el Panteón Jardín, en Ciudad de México, mundialmente famoso porque allí reposan los restos de innumerables estrellas del espectáculo afiliadas a la Asociación Nacional de Actores (ANDA).
20/dic/09
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