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‘La Boheme’: una absoluta catarsis estética
Por Ileana Cidoncha
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

El tenor César Hernández y la soprano Ana María Martínez cautivaron al público en esta puesta en escena de “La Boheme”.
(Foto suministrada) |
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En aquel sábado por la noche, cuando cada butaca sentaba un espectador para la función única de la “La Boheme”, ópera en cuatro actos de Giacomo Puccini, en una producción redonda de Opera de Puerto Rico, en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce, se produjo una velada de la más absoluta catarsis estética.
La primera escena creada por Puccini y sus libretistas Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, no es sólo en una vitrina para las voces de los cuatro roles masculinos de la historia, los bohemios Marcello (Guido LeBrón), Rodolfo (César Hernández), Colline (Ricardo Lugo) y Schaunard (Oscar de Gracia), en orden de intervención, sino que establece el ambiente de pobreza extrema en contraposición con un gozo por la vida que se mantendrá aun ante las vicisitudes de sus existencias.
La esperada entrada de la diva puertorriqueña Ana María Martínez como la dulce y tímida Mimí arropó la sala con la inconmensurable excelencia de su voz, y el ángel de su caracterización. Era la primera vez que nuestra soprano de merecido prestigio internacional, cantaba aquí una ópera completa escenificada, presea que la concurrencia agradeció y aplaudió con apasionado fervor. Se diría que Puccini compuso a Mimí para ella, ya que cada aria, cada dúo, cada nota salen de su privilegiado instrumento como el agua de un riachuelo.
Como Rodolfo, el enamorado de la protagonista, el tenor César Hernández, seguro y relajado, ofreció lo mejor de su voz, luciéndose plenamente en las conocidas arias, y en cada intervención de un papel que está prácticamente en todas las escenas. ¡Aplausos!
El barítono Guido LeBrón, como el pintor Marcello, dominó a cabalidad las complejidades vocales de su rol, caracterizando el furioso celoso o el dulce amigo con igual prestancia. Su pareja, la casquivana Musetta, encontró en la coloratura Laura Rey, la copa perfecta para su interpretación tanto vocal como actoral. Completa el grupo de bohemios, el bajo Ricardo Lugo (Colline), y el barítono Oscar de Gracia quienes pusieron voz y talento a la orden de sus respectivos roles. Carlos Conde –Benoit y Alcindoro- demostró sus capacidades histriónicas y vocales, mientras que el tenor Fabián Robles se dejó escuchar como Parpignol. Por igual Ray Gonzalez fue el Vendedor de ciruelas, Marcos Ramos ,el Aduanero y Tito Iván Soto. el Sargento.
En el esplendido montaje del segundo acto, el coro dirigido por Jo-Anne Herrero lució regio, secundado por el Coro de Niños de San Juan. El festivo cuadro con su banda, malabaristas y supernumerarios, resultó ser un brillante marco para los principales personajes, incluyendo la entrada de Musetta y su famoso vals. La totalidad de este acto, amén de la escenografía de Nemesio Canchani, y de la sabia dirección escénica del maestro Gilberto Valenzuela, fue recibida con cerrados aplausos de los espectadores.

Opera de Puerto Rico produjo con acierto esta escenificación de “La Boheme” en la Sala Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce.
(Foto suministrada) |
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El director musical Steven Mercurio cumplió con su cometido, aunque en par de ocasiones casi opaca a los cantantes principales sin llegar a lograrlo gracias a la potencia de sus voces.
Opera de Puerto Rico y su productor Carlos Carbonell demuestran una vez más la calidad de sus propuestas, y su compromiso con nuestro pueblo al presentar óperas, la más completa de las artes representativas, ya que incluye música, canto y drama, o sea un espectáculo total. Ante la crisis que confronta nuestro País el respaldo gubernamental a las artes es inminente, no puede ser tímido sino contundente, ídem la colaboración de la empresa privada y de los medios de comunicación.
Esta producción operística de alto vuelo representa una vez más, el potencial de nuestros talentos para ofrecer al público puertorriqueño la excelencia que se merece. Felicitamos por esta propuesta a todos los que la hicieron realidad, incluyendo a Héctor Negrón (luces), José Manuel Díaz (ambientación). Gloria Sáez (coordinadora vestuario), Rosie Badillo (maquillaje), Blanca Nieves (peinados), Luis Santiago y Zuleyka Mejía (utilería), así como a Alfonsina Molinari (asistente del director y regidora), el maestro Pedro Juan Jiménez (pianista de ensayos), Lola Barasorda (subtítulos), Antonio Carrera (Gerente de Producción) y como directora de producción, Lonka Álvarez.
4/dic/09
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