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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Tres momentos mágicos antes de cerrar el año

A veces suele suceder…
Justo antes de finalizar el año, los escenarios se engalanan con grandes producciones que bien merecen los más calurosos aplausos. Y mucho más cuando se trata de tiempos de crisis como los que atravesamos. Tiempos en los que los presupuestos para el arte han sufrido recortes incalculables. Por eso, ante la calidad de producciones como las que recientemente se han presentado en nuestros escenarios, no podemos pasar por alto la encomiable labor de nuestros artistas y productores. Por ello, a continuación reproducimos las reseñas que la periodista Ileana Cidoncha ha tenido a bien escribir para las recientes presentaciones de “La Boheme” de Opera de Puerto Rico, “El Cascanueces” de Balleteatro Nacional y “Andanza en escena” de la compañía Andanza.

‘La Boheme’: una absoluta catarsis estética


El tenor César Hernández y la soprano Ana María Martínez cautivaron al público en esta puesta en escena de “La Boheme”.
(Foto suministrada)

En aquel sábado por la noche, cuando cada butaca sentaba un espectador para la función única de la “La Boheme”, ópera en cuatro actos de Giacomo Puccini, en una producción redonda de Opera de Puerto Rico, en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce, se produjo una velada de la más absoluta catarsis estética.

La primera escena creada por Puccini y sus libretistas Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, no es sólo en una vitrina para las voces de los cuatro roles masculinos de la historia, los bohemios Marcello (Guido LeBrón), Rodolfo (César Hernández), Colline (Ricardo Lugo) y Schaunard (Oscar de Gracia), en orden de intervención, sino que establece el ambiente de pobreza extrema en contraposición con un gozo por la vida que se mantendrá aun ante las vicisitudes de sus existencias.

La esperada entrada de la diva puertorriqueña Ana María Martínez como la dulce y tímida Mimí arropó la sala con la inconmensurable excelencia de su voz, y el ángel de su caracterización. Era la primera vez que nuestra soprano de merecido prestigio internacional, cantaba aquí una ópera completa escenificada, presea que la concurrencia agradeció y aplaudió con apasionado fervor. Se diría que Puccini compuso a Mimí para ella, ya que cada aria, cada dúo, cada nota salen de su privilegiado instrumento como el agua de un riachuelo.

Como Rodolfo, el enamorado de la protagonista, el tenor César Hernández, seguro y relajado, ofreció lo mejor de su voz, luciéndose plenamente en las conocidas arias, y en cada intervención de un papel que está prácticamente en todas las escenas. ¡Aplausos!

El barítono Guido LeBrón, como el pintor Marcello, dominó a cabalidad las complejidades vocales de su rol, caracterizando el furioso celoso o el dulce amigo con igual prestancia. Su pareja, la casquivana Musetta, encontró en la coloratura Laura Rey, la copa perfecta para su interpretación tanto vocal como actoral. Completa el grupo de bohemios, el bajo Ricardo Lugo (Colline), y el barítono Oscar de Gracia quienes pusieron voz y talento a la orden de sus respectivos roles. Carlos Conde –Benoit y Alcindoro- demostró sus capacidades histriónicas y vocales, mientras que el tenor Fabián Robles se dejó escuchar como Parpignol. Por igual Ray Gonzalez fue el Vendedor de ciruelas, Marcos Ramos ,el Aduanero y Tito Iván Soto. el Sargento.


Opera de Puerto Rico produjo con acierto esta escenificación de “La Boheme” en la Sala Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce”.
(Foto suministrada)

En el esplendido montaje del segundo acto, el coro dirigido por Jo-Anne Herrero lució regio, secundado por el Coro de Niños de San Juan. El festivo cuadro con su banda, malabaristas y supernumerarios, resultó ser un brillante marco para los principales personajes, incluyendo la entrada de Musetta y su famoso vals. La totalidad de este acto, amén de la escenografía de Nemesio Canchani, y de la sabia dirección escénica del maestro Gilberto Valenzuela, fue recibida con cerrados aplausos de los espectadores.

El director musical Steven Mercurio cumplió con su cometido, aunque en par de ocasiones casi opaca a los cantantes principales sin llegar a lograrlo gracias a la potencia de sus voces.

Opera de Puerto Rico y su productor Carlos Carbonell demuestran una vez más la calidad de sus propuestas, y su compromiso con nuestro pueblo al presentar óperas, la más completa de las artes representativas, ya que incluye música, canto y drama, o sea un espectáculo total. Ante la crisis que confronta nuestro País el respaldo gubernamental a las artes es inminente, no puede ser tímido sino contundente, ídem la colaboración de la empresa privada y de los medios de comunicación.

Esta producción operística de alto vuelo representa una vez más, el potencial de nuestros talentos para ofrecer al público puertorriqueño la excelencia que se merece. Felicitamos por esta propuesta a todos los que la hicieron realidad, incluyendo a Héctor Negrón (luces), José Manuel Díaz (ambientación). Gloria Sáez (coordinadora vestuario), Rosie Badillo (maquillaje), Blanca Nieves (peinados), Luis Santiago y Zuleyka Mejía (utilería), así como a Alfonsina Molinari (asistente del director y regidora), el maestro Pedro Juan Jiménez (pianista de ensayos), Lola Barasorda (subtítulos), Antonio Carrera (Gerente de Producción) y como directora de producción, Lonka Álvarez.

Crece Balleteatro Nacional con ‘El Cascanueces’


La compañía Balleteatro Nacional de Puerto Rico presentó “El Cascanueces” en el Centro de Bellas Artes de Santurce.
(Foto suministrada)

“El Cascanueces”, de Piotr Ilich Tchaikovsky, la quintaescencia de los ballets presentados en Navidad, es probablemente el ballet más representado en el mundo. Con la producción de su Temporada de Invierno de la suite “El Cascanueces”, Balleteatro Nacional de Puerto Rico, ha dado ha dado un paso más en su solidificación como una compañía de ballet, dirigida por jóvenes aunque experimentados bailarines cuya incondicional meta de elevar la danza en Puerto Rico ya se solidifica.

Contra los vientos huracanados del poco respaldo –si alguno- de las instituciones gubernamentales que se supone auspicien la cultura, Balleteatro presentó en días recientes una producción renovada de la suite “El Cascanueces” en la Sala de Drama René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce, con una sala llena hasta el tope en la función de matinée, en la que padres y madres acompañaban a sus niños, los que no solamente disfrutaron de el espectáculo sino que se comportaron de maravilla, absortos con la presentación que en ningún momento decayó.

Para esta función, cónsone con la tradición de una compañía formal, el Grand Pas de Deux del segundo fue interpretado cabalmente por Marena Pérez y Odemar Ocasio, en sustitución de los primeros bailarines Laura Valentín, coreógrafa y directora, y José Rodríguez, director artístico de la compañía y coreógrafo de esta propuesta. Estos últimos, a su vez, ofrecieron a los espectadores el regalo de su inconmensurable talento como la Reina y el Rey de las Nieves del primer acto, momento sublime que puso de manifiesto el dominio de su técnica y el ángel de su capacidad interpretativa.


Escena de la danza española en la pasada presentación de “El Cascanueces”.
(Foto suministrada)

Pero, una compañía es más que los bailarines que tienen a su cargo los roles principales. Se destacaron los bailarines Armando Seda como Herr Drosselmeyer, Laura Berríos como Lara, Daniel Rodríguez como Cascanueces, Elmer Pérez como el Rey de los Ratones, Nilda López en la Danza Española, Viviana Alí y Áureo Andino en la Danza Árabe, Luz Marie Iturbe en la Danza China y Odemar Román en la Danza Rusa. Por igual, el Cuerpo de Baile de Balleteatro compuesto por sus bailarines profesionales, por miembros del taller y estudiantes de su escuela, vistió de belleza el ballet a través de la disciplina y el empeño inspirados por sus coreógrafos, maestros y ensayadores.

Felicitamos a Balleteatro Nacional de Puerto Rico, en espera de su próximo proyecto en celebración del Quinto Aniversario de la compañía el próximo mes de abril, con los ballets “La oda de la alegría” y “La Bayadare”.

 

Andanza: Total libertad expresiva y creativa


En “Todos los caminos” Andanza entrelaza el barroco con la danza contemporánea.
(Foto suministrada)

La gran Isadora Duncan, precursora de lo que hoy conocemos como danza contemporánea, utilizó el cuerpo humano como un instrumento de expresión emocional en su empeño de romper, a finales del siglo XIX, con todas las reglas e inhibiciones del ballet clásico. La libertad de expresión era su consigna y sigue siendo hoy entre los bailarines de la danza contemporánea. La compañía Andanza es el modelo perfecto de este rompimiento, subrayando la comunicación expresiva y creativa de emociones, sentimientos, conceptos y abstracciones mediante el fluir de los cuerpos como las olas del mar.

Al presenciar la función del domingo en la tarde de “Andanza en escena” de inmediato se establece una conexión invisible con el latido vital de los bailarines – Rebecca Canchani, Norberto Collazo, Vesna Lantigua, Roberto López, Olaya Muentes, Eloy Ortiz, Steven Rodríguez y Ana Inés de la Rosa –, de manera que las emociones, los sentimientos y los estados anímicos en general nos arropan sin que medie el filtro racional.

Tres piezas conformaron el primer acto del programa: “Todos los caminos”, 2008, coreografía de Lolita Villanua, la directora artística y ejecutiva de la compañía, un magnifico maridaje entre el barroco y la danza contemporánea. “Entrelineas”, 2001, fue coreografiada originalmente para tres varones por Carlos Iván Santos, la que esta vuelta fue interpretada por tres bailarinas, representa la esencia inefable del género. “Cualquier otro mar”, 2001, una pieza dedicada a Vieques, con concepto y coreógrafa del brasilero Matías Santiago, elabora la integración de los ritmos afro caribeños con la sensualidad de los cuerpos en una vital explosión telúrica que resalta la fuerza que el mar ejerce sobre los isleños. Este final de acto en el que participó toda la compañía insufló la atmosfera de la Sala de Drama René Marqués del Centro de Bellas Artes de Santurce con un vaho calenturiento de un mediodía tropical.


En “Todos los caminos” Andanza entrelaza el barroco con la danza contemporánea.
(Foto suministrada)

Con un estreno el coreógrafo Carlos Iván Santos abrió el segundo acto “Reflejos en la 285” inspirado en el “Monumento al fracaso”, un evento artístico multimedia, que se llevó a cabo a fines de 2008 en los terrenos de la antigua CORCO en Peñuelas, entre las ruinas de la abandonada petroquímica. Este espectáculo de luz a color fue montado por el diseñador de luces Quique Benet, música de Tato Santiago, un video filmado por Roberto Tito Otero, fotos de Johnny Betancourt y la participación del artista Rafael Trelles.

Este drama visual que fuera interpretado por la compañía subraya los males de las petroquímicas mediante la ejecución enérgica de la sugestiva coreografía de Santos contrasta con el lirismo de otros números, a la vez que resalta la ironía de la realidad de la explosión de los tanques de gasolina de la refinería Gulf en días recientes que incendiaron durante varios días un sector de nuestro País.

Cerró la velada “Ultima comparsa”, 2001, concepto y coreografía de Matías Santiago y música de Sergio Nogueira, ambos de Brasil, una encantadora lectura de cómo incide en nuestras vidas lo moderno ejemplificado por los sonidos de los teléfonos celulares. Esplendida la participación del cuerpo de baile de Andanza en el que prevalece el carisma y la filosofía libertadora de la danza contemporánea, la que desafía definiciones y reglas en aras de una libertad expresiva y creativa.


20/dic/09

 

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