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  San Juan, Puerto Rico ::

In Memoriam:
AMILCAR TIRADO SANTIAGO
(1922-2004)


El cineasta puertorriqueño Amílcar Tirado.
(Foto cortesía Teve Guía)


Cineasta puertorriqueño, natural de Coamo, cuya obra ha estado fundamentada en la producción y dirección de cortometrajes documentales que registran y preservan la historia social, cultural y educativa de Puerto Rico, particularmente de los años cuarentas a los ochentas. Incursionó en la cinematografía cuando el cine hispano comenzaba a desarrollarse en Puerto Rico. Su participación de mayor actividad en ese campo ocurrió entre 1949 y 1960.

Tirado, mientras estudiaba en la Universidad de Puerto Rico, apoyó, para 1940, a su antiguo maestro Leopoldo Santiago Lavandero, en la fundación del Teatro de la UPR. Posteriormente, becado por su Alma Mater, fue a la Universidad de Yale a estudiar teatro. Dado que era la época final de la II Guerra Mundial, fue reclutado por el ejército norteamericano y, a su regreso a Puerto Rico, se reencontró con Jack e Irene Delano y Edwin Rosskam, quienes estaban realizando entonces una película sobre el campesinado puertorriqueño.

Para 1942, en colaboración con una compañía distribuidora de películas mexicanas y argentinas, utilizando el antiguo Teatro Olimpo en Miramar, organizó durante los domingos la exhibición matutina de películas de figuras importantes de la cinematografía hispano parlante. Igualmente colaboró en la organización de un Comité Pro Cine Hispano que, luego de múltiples gestiones, logró que las principales salas de teatro de la isla exhibieran películas hispanas para el interés por tales producciones cinematográficas.

Luego de un abortado esfuerzo realizado por el fotógrafo Edwin Rosskam y Jack e Irene Delano, dirigido a establecer en Gurabo un campamento educativo para campesinos y obreros para el desarrollo de técnicas y destrezas teatrales, se creó, dentro de la Comisión de Parques y Recreos, la Sección de Cinema y Gráfica. Allí, entre 1945 y 1946, Jack e Irene Delano lograron crear el Taller de Serigrafía. Este tenía entre sus propósitos la preparación de carteles para promocionar las películas producidas por la Sección de Cinema y Gráfica.

Entre las películas documentales producidas por la misma están: El Puente (1951, premiada en el Festival de Cine de Venecia) y Los Peloteros (dirección de Amilcar Tirado y Jack Delano), El de los Cabos Blancos, Una Voz en la Montaña (escrita por René Marqués y primera película dirigida por Tirado; Diploma al Mérito en el Festival Cinematográfico de Edimburgo, de 1952), Piñero, Modesta (recibió numerosos premios en diversos festivales de cine), La Gota de Agua (dirigida por Jack Delano), Zoilo El Santero (historia de Zoilo Cajigas y Sotomayor escrita por Ricardo Alegría), La Buena Herencia (escrita por Oscar Torres), La Arquitectura Colonial (escrita por Francisco Arriví y libreto de Ricardo Alegría), El Cuatro (escrita por Marcelino Canino), entre muchas otras.

Además de Los Peloteros, otras películas de Amilcar Tirado son: La Plena, La Buena Herencia, Campeche y La Vida de Jesucristo, según el santero don Florencio Cabán (obtuvo el Golden Eagle, máximo premio otorgado por la industria norteamericana a películas educativas), La Gota de Agua (firmada en 1945 con guión de René Marqués y Amilcar Tirado) fue la primera película donde los ‘actores’ no eran profesionales, sino miembros de la comunidad donde se firmó la misma. La misma se fundamentó en un tema netamente puertorriqueño siguiendo una estrategia cinematográfica diseñada por los productores y el director de la Sección de Cinema y Gráfica.

Debe destacarse que, cuando La Gota de Agua fue exhibida por primera vez, creó gran sorpresa en la comunidad. La magia del celuloide sorprendió a los espectadores al reconocerse en aquellos ‘artistas de cine’... No obstante, en otra exhibición comunitaria la reacción fue diametralmente opuesta. Los espectadores, esperando observar aquellos ‘elegantes y hermosos artistas’ a los que estaban acostumbrados, rechazaron violentamente la proyección cinematográfica crudamente realista de su apariencia, costumbres y formas de vida. El personal de la División de Educación a la Comunidad fue perseguido con machetes por los airados espectadores. Eventualmente lograron tranquilizarlos y convencerlos de que el propósito fundamental de la película era representar las diversas maneras a través de las cuales, a pesar de las adversas condiciones de vida, los miembros de las comunidades expresaban solidaridad y apoyo mutuo y defendían y protegían su honor y su dignidad.

Para 1945, mientras colaboraba en la película La Gota de Agua fue que Tirado, recomendado por Leopoldo Santiago Lavandero, se integró a la Sección de Cinema y Gráfica. No obstante, su aspiración era dedicarse a la producción y dirección teatral para transmitir, a través de diversos temas y personajes, la vida cotidiana del jíbaro puertorriqueño. Estilo de vida con el que tuvo estrecho contacto desde su niñez. Su padre, quien fue discípulo del famoso educador Booker T. Washington, recibía frecuentemente la visita de los campesinos de Coamo solicitando su ayuda. "Venían de los montes a curarse sus heridas, a aliviar sus dolores, y, las mujeres, a parir a sus hijos. Los veía ‘ñangotaos’, recostados del seto, con los pies descalzos y agrietados... Llevaban la nobleza en el alma... y esto es lo que quería representar y transmitir en el teatro. Por eso me fascina (el pintor puertorriqueño Francisco) Oller. Sus obras contienen esos elementos que yo vi en mi casa; la nobleza, la pureza, la bondad de la personalidad puertorriqueña. Sobre todo en el negro. Como esa figura negra, preciosa, en El Velorio de Oller, que revela esa gran devoción frente al niño muerto mientras los demás personajes están bebiendo... ¡Esto era lo que quería transmitir a través de las películas!"

Para mayo de 1949 la Legislatura de Puerto Rico creó la Ley Núm. 372 que convirtió la Sección de Cinema y Gráfica en una de las instrumentalidades gubernamentales más significativas para la preservación, conservación y difusión de los productos del arte y la cultura puertorriqueños: la División de Educación a la Comunidad. La misma fue incorporada dentro del entonces Departamento de Instrucción Pública. Entre los miembros del equipo inicial de las secciones de Artes Gráficas y Producción Literaria se encontraban Enrique Laguerre, Rafael Tufiño, Antonio Maldonado, Lorenzo Homar y Julio Rosado del Valle.

Amilcar Tirado firma, para 1951, El Puente antes de irse a los Estados Unidos de Norteamérica a realizar estudios graduados en el campo de la dirección técnica y artística. Luego de completar su doctorado en la Universidad de California en Berkeley y en la Union Graduate School, en Ohio, estuvo residiendo, durante 1955, en Grecia interesado en conocer el fenómeno del siglo V aC, particularmente las obras de Eurípides y Sófocles y el avance del Teatro Nacional Griego. Allí desarrolló interés por las llamadas ‘humanidades prácticas’, cuyo desenvolvimiento emana de la experiencia práctica misma. Inolvidable por demás le resultó su participación en las famosas Fiestas del Parnaso, celebradas en honor al mitológico Dionisio.


Amílcar Tirado durante una entrevista con el periodista Juan Ortiz Jiménez durante la década del 80.
(Foto cortesía Teve Guía)


La película Los Peloteros es, probablemente, la que mayor controversia ha causado en su carrera. Ello, no por sus indiscutibles valores sino por la controversia irresuelta en torno a la dirección de la misma. Se fundamenta en una historia original de Tirado extraída de los recuerdos de su niñez cuando su máxima aspiración era pertenecer a una tropa de Niños Escuchas y asistir, junto a sus compañeritos de barrio en Coamo, a un campamento de verano. Para hacer efectiva la misma, se organizaron para recaudar fondos mediante la realización de actividades comunales a los fines de comprar los uniformes y pagar la cuota del campamento. Así, recolectaron y vendieron botellas y, con la ayuda de sus familiares, prepararon y vendieron pasteles. Los recaudos eran entregados al adulto líder de grupo. No obstante, cuando solicitaron que se realizaran las gestiones para organizar oficialmente su tropa local descubrieron que el dinero había sido utilizado para cubrir asuntos personales por parte del encargado. La desagradable sorpresa les estimuló a exigir firmemente la devolución del dinero y, una vez logrado, pudieron convertir su sueño en una realidad.

El guión de la película fue comisionado a Edwin Rosskam y la dirección general estuvo constituida por el equipo que componían Amilcar Tirado, como director artístico, y Jack Delano como director técnico. La misma tuvo en estelares a Ramón Ortiz del Rivero (Diplo) y Myriam Colón. Dicha película es considerada una joya de la cinematografía documental.

De regreso en la isla, para 1956, se integra nuevamente al equipo de la División de Educación a la Comunidad. Uno de sus principales objetivos consistía en ‘retratar’, a través de sus documentales cinematográficos, las maneras de pensar, actuar y luchar del campesino puertorriqueño. Esto es, interesaba captar y reproducir lo más fielmente posible ‘el alma del jíbaro puertorriqueño’. Fue para entonces que Jack Delano (director), René Marqués y Amilcar Tirado (guionistas) produjeron Una Voz en la Montaña. Película firmada en un barrio de Carolina que sirvió de inspiración a René Marqués para la creación de La Carreta.

Otras de las películas que dirigió fueron: La noche de don Manuel, protagonizada por José de San Antón, La casa de un amigo, con Miguel Ángel Álvarez, La fiesta de Santiago Apóstol de Loíza y Arquitectura colonial.

Alrededor de 1957, durante un festival de películas dedicado al padre del documental americano Robert Flaharty, el director cinematográfico Fred Zinneman (Man of All Seasons, High Noon, Hatfull of Rain, The Best Years of Our Lives) tuvo la oportunidad de ver El Puente (1951), dirigida por Amilcar Tirado. Entusiasmado, Zinneman la llevó a Hollywood para mostrarla a su casa productora. Como consecuencia, para 1958, la Warner Bros. Invitó a Amilcar Tirado a participar en la producción de Nun Story, dirigida por el famoso director y con Jack Warner como productor ejecutivo. Durante el año que Amilcar Tirado estuvo trabajando allí desarrolló sus destrezas en las áreas de producción, sonido, iluminación, fotografía, edición, mercadeo, publicidad y desarrollo de presupuestos.

Amilcar Tirado estuvo dedicado durante 26 años a la conceptualización y dirección escénica y técnica de documentales llegando a dirigir sobre 50 de ellos. Su trabajo en la División de Educación a la Comunidad le llenaba de profundas satisfacciones a pesar de todas las limitaciones y obstáculos. No obstante, para 1977, el apoyo que recibía DIVECO había ido disminuyendo y resultaba cada vez más onerosa la gestión cívico-cultural que le correspondía realizar. Más aún, la cinematografía documental había sido abrumadoramente sustituida por las películas comerciales con escaso valor cultural. Decepcionado, se trasladó a la ciudad de Nueva York donde permaneció hasta 1983 cuando regresó para incorporarse al equipo principal de don Ricardo Alegría en el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Durante sus últimos años de vida, afectado su organismo por una condición renal y el Alzheimer, estuvo recluido en su hogar y prácticamente enajenado de toda actividad social y cultural. Falleció el sábado 24 de enero de 2004 de un paro respiratorio en el Hospital Pavía en Santurce. Le sobreviven sus hijos Aissa, Astrid, Elsa y Amilcar.

Copyright ©2004 Carmen Ortega Cordero/ Fundación Nacional para la Cultura Popular

26/ene/04

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