| Los
65 de Mariano Artau en la radio
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Mariano Artau se mantiene activo en
las ondas radiales de Puerto Rico.
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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Mariano Artau cumple 65 años en la radio ¿Es, acaso,
el más veterano locutor hispanoamericano? Quién sabe.
Más aun, si se considera el hecho de que fue en 1939 –
serían ya 66 años – cuando Mariano Artau hizo
sus pinitos ante los micrófonos en la sanjuanera WNEL. Pero,
ya a nivel de locutor profesional, en calidad de empleado permanente
de una radioemisora, durante estas fechas cumple oficialmente 65
años de carrera. ¿Existirá en Hispanoamérica
o España algún homólogo con una trayectoria
tan prolongada?
De repente se nos ocurre pensar que, si Mariano Artau – actualmente,
con 84 años, productor y anfitrión de “Caravana
de recuerdos” en WIPR AM – no aparece en la Enciclopedia
de Récords Mundiales Guinness como el locutor más
veterano del mundo entre los que hablan español es porque
no se ha realizado la gestión pertinente para confirmar este
dato, tal y como se hizo en el caso de José Miguel Agrelot
con “Su alegre despertar”. Dicha asignación queda
en pie.
Y, para que todos tengan una idea más abarcadora sobre la
historia de este ilustre comunicador, pionero, además, de
los programas musicales en nuestra televisión nacional, a
continuación ofrecemos su biografía.
Mariano Artau
Locutor, productor radial y animador de televisión
Nombre de pila: Ángel Mariano Artau Figueroa.
Fecha de nacimiento: 1ro. de junio de 1920
Lugar: Trastalleres, Santurce, Puerto Rico
A las alturas de 2004, Mariano Artau llevaba 65 años de
carrera ante los micrófonos radiales que, en diversas etapas,
alternó con los del medio televisivo. El resumé acumulado
a lo largo de seis décadas y media no podría ser más
brillante. En sus páginas resalta la inmensa mayoría
de los precedentes de alta relevancia en la historia de la radio
y de la pantalla chica en nuestro país. Porque se trata del
primer disc-jockey boricua; el primer animador de un programa musical
en la pantalla chica nacional; el primer narrador de eventos artísticos
y deportivos transmitidos desde el extranjero y, entre tantos méritos
más, el primer y principal propulsor de las carreras de importantes
artistas. Por otro lado, ha sido uno de los locutores latinoamericanos
de más prolongada trayectoria.
Esta notabilísima figura de las comunicaciones es hijo de
utuadeños. Se crió en el populoso sector santurcino
de Barrio Obrero. Cursó sus grados académicos elementales
en las escuelas Laureano Vega y Mariano José Labra. Completó
el octavo grado en la Superior Central y hasta ahí llegó
su educación formal. No estudió más.
Su primera pasión fue la música. Siendo adolescente
integró, como bongosero, el Sexteto Nacional, que fue el
primer conjunto que formó quien llegaría a ser famoso
cantante Tito Rodríguez, su amigo desde la infancia y cuya
amistad cultivó hasta el final de los días de éste.
Mientras tanto, poco después de dejar la escuela consiguió
empleo en el Hotel Condado. En esta exclusiva hospedería
llegaría a desempeñarse como oficinista nocturno.
Durante una serie de transmisiones que Héctor Almodóvar
realizaba desde allí para WKAQ, entabló amistad con
éste destacado locutor y productor mayagüezano, quien
lo invitó, simplemente, a acompañarlo en la cabina
de transmisión. Aunque no tuvo participación alguna
en los programas que aquel producía, tal experiencia acrecentó
la atracción que sentía hacia el medio radial.

Instantánea del locutor junto
al inolvidable Tito Rodríguez en 1966.
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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En 1939, otro productor, Gustavo Díaz Atiles, le brindó
la oportunidad de colaborar en el noticiario “El heraldo”
– espacio que había comprado a los hermanos Córdova
Chirino –, el cual se transmitía a través de
la WNEL de 7:00 a 8:00 de la mañana. No pudo permanecer mucho
tiempo en este programa debido a que, precisamente a la hora que
comenzaba, terminaba su turno en el Hotel Condado y, en proceso
de trasladarse hasta los estudios de la estación en el Viejo
San Juan, lo obligaba a llegar tarde. Para su fortuna, luego aceptó
el empleo que el coronel Henry Simmons le ofreciera en su oficina
del US Engineer Corps, en el Cuartel Santo Domingo, al lado de la
Iglesia San José, muy cerca de la WNEL. Desde entonces reservaba
la hora de almuerzo para visitar la emisora. Allí se hizo
amigo de todos los locutores y productores. Algunos, que mantenían
espacios independientes los domingos, lo iniciaron oficialmente
como locutor. Empezó como co-anfitrión de Reinaldo
Paniagua en “La hora social” y, casi seguidamente, animó
“Ecos de Borinquen” de doña Rosario García
y “Radio Souvenir”, de Víctor Manuel Molina.
Exactamente el 2 de enero de 1940 obtuvo su primer empleo permanente
en esta disciplina, gracias a la recomendación que Héctor
Almodóvar le hiciera a don Manuel Ochoa, director de WKAQ.
Su función inicial en esta planta fue la animación
del programa “Radio Borinquen”, cuya atracción
principal era el conjunto del virtuoso cuatrista Juan Cotto. Cobraba
dos dólares por audición. Llegaría a cobrar
cinco. Como miembro regular del equipo de locutores, aquel mismo
año estableció un precedente histórico: imponer
el concepto de “Disc Jockey Show” que, en la neoyorquina
WABC, había instituido Martin Block (1903-1967), a base de
difundir y comentar los últimos éxitos discográficos
impartiendo a sus intervenciones un toque dinámico que se
apartaba del estilo florido y ceremonioso que caracterizaba a los
locutores de la época. Su ascendente carrera en la locución
se vio brevemente interrumpida por el servicio militar, obligación
que cumplió durante el período 1943-1944. Luego reanudó
sus labores en WKAQ, permaneciendo aquí cerca de un año.
En 1945 decidió trasladarse a Nueva York esperanzado en
que un cambio de ambiente le ayudaría a superar su problema
de alcoholismo. En esta metrópoli encontró cabida
en la emisora WBYN. Su permanencia en aquella planta se prolongó
hasta 1947. Al regresar a Puerto Rico, laboró, sucesivamente,
en WAPA (1947-1949); WMDD, de Fajardo (1949-1950); WIAC (1950-1951)
y, otra vez, en WKAQ (1951-1953). Culminado este último ciclo,
trabajaría en la mayoría de las estaciones del Área
Metropolitana, pero como productor independiente.
Mariano Artau fue, igualmente, uno de los presentadores pioneros
de la televisión puertorriqueña, a la que se incorporó
apenas tres días después de a inauguración
de Telemundo / Canal 2. Aquí instituyó el primer programa
musical en la historia de nuestra pequeña pantalla nacional:
“Coca-Cola busca estrellas”, que fue al aire por primera
vez el 1 de abril de 1954. Este espacio era una versión depurada
– los participantes eran seleccionados meticulosamente –
del que, con el mismo nombre, había creado en WAPA Radio.
Para el récord. – Mariano Artau colaboró
significativamente al éxito de Fernandito Álvarez
y su Trío Vegabajeño, habiendo sido el locutor que
estrenó la mayoría de sus discos consagratorios en
la radio y quien mayor número de veces los presentó
en programas y espectáculos durante su primer lustro de trayectoria
(1940-1945). Igualmente fue quien convenció a Pepito Maduro
de que dejara su bien remunerado empleo en la compañía
de vapores Bull Lines en Puerta de Tierra para que se integrara
a este grupo como reemplazo de la segunda voz, Octavio «El
Colorao» González (1945).
- Fue el primer locutor puertorriqueño que utilizó
grabadoras para confeccionar sus programas. Entonces, estas eran
de alambres.
- Primero en difundir el disco que marcó el debut como
solista de quien sería legendario cancionero Felipe Rodríguez:
la versión bolerística del viejo tango “La
última copa” (de Canaro & Caruso), en 1952. Casi
de inmediato, estampó a este intérprete el calificativo
que le acompañaría por el resto de sus días:
«La Voz».
- Primero en transmitir un concierto desde el extranjero: el
ofrecido por la soprano Graciela Rivera en el Hunter’s College,
en Nueva York (WKAQ, 1952).
- Primer mantenedor de un programa de panel en la televisión
boricua: “Perdure con Hazel Bishop” (Canal 2, 1954).
- Primero en narrar combate por un campeonato mundial de boxeo,
que fue el protagonizado por el monarca semi-pesado Archie Moore
y el retador italiano Giulio Rinaldi en el neoyorquino Madison
Square Garden (WKAQ, 1955).
07/ene/05
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