| Velada mágica con Tamara Escribano, César Hernández, Damaris Rivera y Samuel Iván Pérez
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Las sopranos Damaris Rivera y Tamara Escribano interpretaron villancicos y canciones de parranda en el concierto.
(Foto James Lynn / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Hacía larguísimo tiempo que los admiradores de Tammy, una de las figuras emblemáticas de la La Nueva Ola que hace cuatro décadas revolucionó el ambiente de la música popular en Puerto Rico, anhelaban verla. Porque, luego de que aquella fiebre, hoy tan recordada, culminara su ciclo, ella desapareció del pentagrama popular… aunque no del recuerdo de la inmensa fanaticada que se granjeó siendo adolescente con su gracia en el escenario y sus pegajosas canciones de corte juvenil.
Pero, la verdad es que Tammy nunca se retiró del ambiente musical. Sí emprendió una nueva etapa en su carrera artística, aunque dentro de un campo muy distinto al que sus compatriotas la conocieron: la ópera. Desde entonces se ha identificado por su nombre de pila, Tamara Escribano, logrando descollar entre las sopranos más prestigiosas de nuestro País. Importantes escenarios de Estados Unidos y Europa aparecen en su impresionante historial.
El domingo 4 de enero, el deseo de muchos de sus fieles admiradores se vio cumplido: esta gran artista arecibeña fue la figura estelar del concierto “Anunciación, Natividad y Epifanía”, presentado en el Salón de Actos de la Fundación Nacional para la Cultura Popular. El cartel lo completaron el estelar tenor César Hernández, la soprano Damaris Rivera y el barítono Samuel Iván Pérez, todos acompañados por el pianista Rafael Sueiras.
Impresionó a todos con su bella voz de soprano clásica –

El tenor César Hernández brilló por su fuerza y dramatismo en sus interpretaciones.
(Foto James Lynn / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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A casa llena, la función comenzó con una introducción alusiva al tema central: el nacimiento del Niño Jesús, a cargo del reverendo Edward Poullet. Éste continuaría interviniendo con narraciones en torno al advenimiento del Hijo de Dios entre las intervenciones de los artistas participantes.
Tamara Escribano fue la primera en ocupar el escenario interpretando “La mare de Déu”, pieza del folklore catalán inspirada en el Evangelio según San Lucas (Capítulo 1, versículos 26 al 38). Le siguió la composición “Cansada en el alba”, original del aguadillano Amaury Veray Torregrosa. Los aplausos se hicieron sentir de inmediato. Claro: no pocos de los presentes esperaban que la presentación de esta intérprete fuera una recreación de su etapa de estrella nuevaolera rememorando sus recordados éxitos. Sin embargo, el derroche de facultades vocales de que hizo gala como soprano clásica cautivó a todos.
El segundo en aparecer ante el auditorio fue Samuel Iván Pérez vocalizando “A medianoche en Belén” (de James R. Murray) y “Allá en el pesebre” (de Richard Storrs Willis). Al,igual que la figura estelar de la función, su antecesora Tammy, fue sumamente aplaudido. El tercer turno correspondió a la soprano Damaris Rivera, quien interpretó magistralmente los villancicos “¿Qué niño es este?” (del folklore inglés) y “A la nanita, nana”, del folklore español. Esta talentosa cantante también impresionó al público.
El cuarto artista participante fue el tenor César Hernández, quien no sólo hizo las delicias del auditorio con su potentísima voz, sino también por sus jocosos comentarios. En su aparición inicial vocalizó “Campaniles de mi aldea” y “La Virgen lava pañales”, villancicos de la tradición asturiana, cuyos versos adaptó al “español boricua”.
Ciertamente Hernández, quien ha ganado aplausos de la crítica especializada tanto en América como en Europa, demostró que más allá de sus quilates como intérprete, mantiene su don de gente y su innegable sencillez. De ahí que en su presentación en la Fundación conquistó a todos tanto por su excelencia vocal como por su innegable carisma.
El público tuvo parte destacada en este espectáculo –
Luego de que los cuatro cantantes se lucieran como solistas, ya a mitad del espectáculo comenzaron a actuar en formato de dúo, trio y cuarteto. Primero, Tammy y Samuel Iván formaron dueto en “El rorro”, del folklore mexicano, seguidos por César y damaris en “Noche santa”, de Adolphe Adam.

El barítono Samuel Iván Pérez, el tenor César Hernández, y las sopranos Damaris Rivera y Tamara Escribano, presentaron el concierto “Anunciación, Natividad y Epifanía” en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto James Lynn / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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El trío fue formado por Tammy, César y Damaris con tres villancicos de Rafael Hernández: “Aleluya”, “Hosana” y “La trulla”. Seguidamente, completado el cuarteto, interpretaron los clásicos “Alegría, alegría, alegría”, “Campanas de Navidad”, “CantemosAleluya”, “¡A gozar las Navidades!”, “Noche de paz” (en alemán), “De tierras lejanas”, “Los Tres Santos Reyes” y “Llegan de noche”.
Como toque divertido de la función, la estrella anfitriona convocó a tres valientes entre la concurrencia que se atrevieran a ser solistas en la interpretación de “Alegría, alegría, alegría”, siendo uno de ellos Sonny Rodríguez, recordado por su pasantía por el segundo Clan de Alfred D. Herger en WAPA TV durante el período 1969-1971. Sonny, hoy destacado escultor y pintor, sorprendió a los presentes con su educada voz de tenor.
Luego se solicitaron seis solistas femeninas para vocalizar “¡A cantar, cantar, cantar!” Y, antes de concluir con el imprescindible “Villancico yaucano” interpretado por Tammy, César, Samuel Iván y Damaris, la primera dirigió el coro formado por el público en “Noche de paz”.
Concluido el espectáculo, el director de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, Javier Santiago, entregó unos presentes navideños a cada uno de los artistas participantes. A renglón seguido agradeció a Tamara Escribano la iniciativa de presentar el concierto en beneficio de la organización. A lo que la artista respondió con efusividad expresando su endoso a la labor que rinde la Fundación y exhortando al público a que siga apoyando a esta entidad cultural.
Ya al cierre de la velada, público y artistas se confundieron en abrazos de felicitación e intercambio de impresiones. Mientras algunos elogiaban a los concertistas por su labor, otros aprovechaban el momento para retratarse con los artistas. Y entre comentarios de aprobación, hubo testimonios de quienes quedaban maravillados al confirmar la evolución interpretativa de Tamara Escribano.
“Nunca me lo hubiese imaginado. Ella ya no tiene nada que ver con Tammy… Ahora es dueña de una voz hermosa y educada. Y mejor que todo… canta como los ángeles. Esta ha sido una velada mágica”, expresó una dama procedente de Quebradillas. Mientras otra, que no quiso ser identificada, agradeció la oportunidad de poder ver a figuras del bel canto sin tener que pagar los altos costos de boletos en Bellas Artes.
12/ene/09
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