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PEN Club otorga premios literatura
Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Hiram A. Sánchez, ganador Premio Nacional de Memorias por “Cuesta de los Judíos número 8”, agradece la distinción, mientras Mairym Cruz Bernal, Presidenta PEN Club (a la derecha) observa.
(Foto Zulma I. Oliveras Vega)
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¿El día? Viernes. ¿El lugar? Sala de las Artes B, de la Universidad del Sagrado Corazón. ¿El motivo? La ceremonia de premiación literaria anual del PEN Club, Capítulo de Puerto Rico, un magno evento en el cual se agasajaron a las letras puertorriqueñas, reconociendo los mejores libros publicados en 2008. Poco a poco, a pesar de la lluvia, la mencionada Sala de las Artes se fue abarrotando de gente desde las seis de la tarde hasta las ocho de la noche, hora oficial de comienzo de la actividad. Con cierta ansiedad, todos los asistentes esperaban para conocer quiénes serían los ganadores de las diferentes categorías del certamen, a saber: Ensayo, Literatura Infantil, Literatura Juvenil, Cuento, Novela, Poesía, Antología y Memorias.
Para este certamen -en el cual la Junta de Directores del PEN Club se abstuvo de enviar sus libros o participar como miembros del jurado, para así conservar la imagen de la organización-, se recibieron un promedio de 150 libros entre todas las categorías. Los 22 libros premiados fueron escogidos por su calidad literaria, creatividad y originalidad, “marcando un lugar de excelencia en la historia de la literatura puertorriqueña-universal”, como mencionara Ana María Fuster, secretaria del PEN Club, Capítulo de Puerto Rico, en el comunicado que anunciara la premiación.
Al comenzar la actividad, la poeta Mairym Cruz Bernal, presidenta de la Junta de Directores del PEN Club, presentó la dedicatoria de la ceremonia a la también poeta y escritora puertorriqueña Rosario Ferré. Luego, se presentaron varios videos de la Promotora Cultural del año, Caridad Sorondo, creadora del programa ‘En la punta de la lengua’. Y entonces, el plato principal: las premiaciones. Tanto Cruz Bernal, como Emilio del Carril -vicepresidente-; Ana María Fuster -secretaria-; y Elsa Tió -tesorera-, presentaron a los directores de los diferentes Jurados, quienes a su vez nombraron a los ganadores. Bajo cada categoría, se escogió un Premio Nacional y una o varias Menciones, según el caso.
Bajo la categoría de Ensayo, el Premio Nacional recayó en la escritora Ana Carmen Rodríguez Colón, por su libro “La concepción de la mulata en la poesía de Luis Palés Matos”. Las menciones recayeron en los siguientes escritores: Myrna Herrera Mora, por su libro “Mujeres dominicanas 1930-1961, antitrujillistas y exiliadas en Puerto Rico”; Ramón Felipe Medina, por “Hugo Margenat, poeta agónico”; María Suárez Toro, por su libro “Mujeres: metamorfosis del efecto mariposa”; y María Luisa Lugo Acevedo, por “El libro de las luces: leyenda aljamiada sobre la genealogía de Mahoma”.
En la categoría de literatura infantil, se galardonó como Premio Nacional a Ángeles Molina Iturrondo, y su libro “Esto era una vez en el fin del mundo”. En la categoría de literatura juvenil, Tina Casanova obtuvo el Premio Nacional por su libro “Pepe Gorras o la extraña historia de un perro sin cabeza”, mientras que Georgina Lázaro obtuvo la Mención en la misma categoría por su libro “Pablo (cuando los grandes eran pequeños)”.

Al finalizar la actividad de premiación los asistentes pudieron adquirir algunos de las obras ganadoras.
(Foto Zulma I. Oliveras Vega)
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Sofía Irene Cardona recibió el Premio Nacional de Cuento por su libro “El libro de las imaginadas”; y Christian Ibarra obtuvo la Mención en esta categoría por su libro “La vida a ratos”. En la categoría de Novela, el Premio Nacional recayó en Daniel Martes Pedraza, por su libro “Acá abajo vive gente”. Luis López Álvarez, con su libro “Cóncavo Congo”; y Carlos Vázquez Cruz, con su libro “Dos centímetros de mar”, ambos recibieron Menciones dentro de esta categoría. También se le otorgó un Premio Especial a Karman Barsy, por su excelente trayectoria literaria.
Para la categoría de Poesía, se otorgaron cinco premios: Premio Nacional a Madeline Millán por su poemario “Leche”; Primera finalista a Irizelma Robles por su poemario “Isla de Mujeres”; y tres Menciones: Ángel Darío Carrero y su poemario “Perseguido por la luz”; Guillermo Rebollo Gil y su poemario “La carencia”; y J.D. Capiello y su poemario “Casquillos”. En la categoría de Antologías, el Premio Nacional fue otorgado a Julio César Pol por su libro “Los rostros de la Hidra”. Vanessa Knights & Fernando Valerio-Holguín obtuvieron una Mención por el libro titulado “El bolero literario en Latinoamérica”.
La que suscribe tuvo el honor de ser la directora del Jurado en la categoría de Memorias, conjunto con los distinguidos escritores y humanistas Dr. José Luis Ramos Escobar, actual Decano de la Facultad de Humanidades de la UPR, en Río Piedras; y el Sr. Luis J. Cruz, presidente de la Fundación de Cine, en Caguas. En esta categoría, se otorgó el Premio Nacional al libro de Hiram A. Sánchez Martínez, “Cuesta de los judíos número 8”. María de los Ángeles Castro Arroyo obtuvo la Mención por su libro “Remigio: Historia de un hombre; Las memorias de Ángel Rivero Méndez”.
Al finalizar la actividad de premiación, todos los asistentes tuvieron la oportunidad de conseguir y comprar los libros ganadores -y otros tantos libros más-, además de poder conocer y conversar un poco con los escritores premiados. Ésta es la primera vez que el PEN Club, Capítulo de Puerto Rico, ejecuta esta iniciativa, la cual resultó ser un rotundo éxito tanto para los escritores y las editoriales, como para el público en general.
A continuación, se reproducen los laudos otorgados en la categoría de Memorias.
Premio Nacional de Memorias
Cuesta de los judíos número 8
Hiram Sánchez Martínez

Portada libro Cuesta de los Judíos número 8, de Hiram A. Sánchez, ganador del Premio Nacional de Memorias del PEN Club Puerto Rico 2009.
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“Libro o relación escrita en que el autor narra su propia vida o acontecimientos de ella”… ésta es una de tantas definiciones del término ‘memorias’ bajo la Real Academia Española. Sin embargo, aunque pertinente, hay otra -igual de la Real Academia- que me gusta más: “memoria es una de las potencias del alma”. Yo sé que esta última definición refiere más a la filosofía; sin embargo, tomando esta frase como base, hay que reconocer que, para escribir un libro, de cualquier tema, hay que tener ‘alma’. Cuesta de los judíos número 8, de Hiram Sánchez Martínez, tiene ‘alma’.
Publicado por Letra2 Editores en 2008, este libro contiene 230 páginas de pura memoria, “una memoria bien contada, que despierta el interés,” como diría el Dr. Ramos Escobar en sus comentarios. El Sr. Luis Cruz apunta que éste es un “buen documento histórico-novelístico, que debería utilizarse con propósitos didácticos”. En fin, Cuesta de los judíos número 8 es un texto sencillo, directo, agradable, una perfecta combinación de momentos serios y momentos alegres y hasta risibles. A través del relato, el autor logra establecer y mantener un contacto emocional y vivo con el lector… tanto así que, al final del libro, uno se queda esperando más.
Con suma honestidad y candidez, Hiram Sánchez Martínez expresa y transmite el recuerdo de su niñez, haciendo partícipe al lector de las peripecias de los primeros 12 años de su vida, viviendo en la Cuesta de los judíos número 8, una calle sin aceras del sector La Trocha, en Yauco. A través de sus memorias, conocemos… o reconocemos… o recordamos… la llegada de la televisión a Puerto Rico; las carreras de caballos narradas a través de la radio -y la inolvidable frase ‘Y se fueron a la lucha’-; los primeros amores y, por consecuencia, las primeras desilusiones; la brillantina Halka, los ‘blonnys’ y la cerveza India; las sorpresitas dentro de las cajas del ‘corn flakes’ de Kellogg’s… y un sinnúmero de eventos, situaciones y cosas que el autor logra, con sumo ingenio, insertar en su narración, sin que nos demos cuenta que aparte de ser el recuento de sus primeras memorias, es un libro de pura historia puertorriqueña.
Pero la historia no existe en el vacío: comparte con el sentimiento y la vivencia. Y si este libro puede considerarse didáctico históricamente, hay que considerarlo, igualmente, como uno didáctico en el ámbito emocional. Con Cuesta de los judíos número 8, el lector se interna en el centro de una historia que muy bien puede ser la propia. Y ése es el mérito primordial del presente libro: acercarnos al reconocimiento de la pérdida de la inocencia y su consecuente negación -porque todos queremos seguir siendo Peter Pan-; pero también nos acerca a la aceptación del nacimiento de un adulto con conciencia y madurez, pero también con historia.
Es una memoria; es un recuento histórico de los años cincuenta y sesenta en el sur de Puerto Rico… Pero, además, Cuesta de los judíos número 8 es casi hasta un libro de suspenso en muchas de sus partes: ¿volverá el protagonista a montar a caballo luego de la trilla desorbitada que le diera la yegua de Papá Rogelio? ¿Le hablará Esther nuevamente luego que el protagonista cometiera la indiscreción de decir que ella era su novia… sin que ella lo supiera? ¿Le dejará su papá ver televisión en la casa de la vecina, luego que ésta, en son de broma, le pidiera al protagonista cinco centavos por cada velada televisiva? ¡Tienen que leer el libro… y, créanme, no se van a arrepentir!
Por todo lo aquí descrito, es decisión del Jurado de Memorias que hoy, 4 de diciembre de 2009, el PEN Club de Puerto Rico le otorgue el Premio Nacional en esta categoría a Hiram Sánchez Martínez, por su libro Cuesta de los judíos número 8.
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Mención de Honor Memorias
Remigio: historia de un hombre; las memorias de Ángel Rivero Méndez
María de los Ángeles Castro Arroyo

Portada libro Remigio: historia de un hombre; las memorias de Ángel Rivero Méndez, de María de los Ángeles Castro Arroyo, ganadora de la Mención de Honor de Memorias del PEN Club Puerto Rico 2009.
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La Real Academia Española define el término ‘memorias’ de la siguiente forma:
- exposición de hechos, datos o motivos referentes a determinado asunto; o…
- relación de algunos acaecimientos particulares que se escriben para ilustrar la historia.
Bajo estas dos definiciones, se establece cómodamente el libro de memorias Remigio: historia de un hombre; las memorias de Ángel Rivero Méndez, de María de los Ángeles Castro Arroyo. Como diría el Dr. Ramos Escobar en sus comentarios, éste “es un libro erudito, con una edición muy cuidada y minuciosamente anotada”. Es una historia novelada, como diría el Sr. Luis Cruz. En mi opinión, es un libro que debiera utilizarse como texto universitario dado a la importante información histórica que contiene.
Publicado en 2008 por el Centro de Investigaciones Históricas, la Editorial de la Universidad de Puerto Rico y la Academia Puertorriqueña de la Historia, Remigio: historia de un hombre recoge el relato autobiográfico de Ángel Rivero Méndez, capitán de artillería criollo, quien escribiera en 1922 la Crónica de la Guerra Hispanoamericana en Puerto Rico; y que, además, relatara sus memorias de manera seriada en los periódicos El Imparcial y El Mundo, entre los años 1924 y 1927.
Son precisamente estas memorias seriadas las que se recogen en el presente libro de 394 páginas. Las memorias están divididas en dos series: la primera, que contiene 37 jornadas (del 27 de septiembre de 1924 al 26 de julio de 1925), publicadas en los periódicos El Imparcial (hasta el 17 de enero de 1925) y El Mundo; y la segunda serie, que contiene 27 jornadas (del 24 de abril de 1927 al 23 de octubre de 1927), publicadas en el periódico El Mundo. Con las mismas, se incluyen innumerables y exhaustivas anotaciones y referencias bibliográficas, tanto al calce como al final del libro. Además, a modo de introducción, se incluye un ensayo biográfico.
Me parece pertinente citar unas palabras tomadas del prólogo, que muy elocuentemente explican la razón de ser y el gran valor histórico y literario de este libro: “Retomar los andares y escritos de Rivero (…) sirve un fin más amplio que el de su propia biografía: el de intentar comprender los difíciles comienzos del siglo 20 en Puerto Rico. Se trata de una auténtica figura de la transición, cuya vida adulta transcurre entre dos siglos y entre dos imperios con culturas diferentes”. Éste es, sin duda alguna, un excelente libro para nuestras letras y nuestra historia.
Por tanto, es decisión del Jurado de Memorias que hoy, 4 de diciembre de 2009, el PEN Club de Puerto Rico le otorgue la Mención de Honor en esta categoría a María de los Ángeles Castro Arroyo, por su libro Remigio: historia de un hombre; las memorias de Ángel Rivero Méndez.
02/ene/10
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