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  San Juan, Puerto Rico ::

Señoras y señores…
‘El Show de las 12’ ha muerto


Paquito Cordero y Eddie Miró en tiempos mejores cuando celebraban 30 años de logros en Telemundo.
(Foto César Silva / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“Hoy, día 25 de febrero de 2005, cae el telón para la más preciada de mis producciones de televisión: ‘El Show de las 12’. Después de 40 años y siete semanas de su comienzo, el 11 de enero de 1965, doy gracias al respaldo de Telemundo y a ustedes, la teleaudiencia del pueblo de Puerto Rico. ‘El Show de las 12’ fue el escenario de las mas grandes estrellas puertorriqueñas de estos primeros 50 años de nuestra televisión. Y también de las grandes estrellas internacionales que nos visitaron. Me siento satisfecho de la labor realizada y quiero darle las mas expresivas gracias a los artistas, directores, libretistas, productores y técnicos que laboraron durante este tiempo para que este espacio fuera todo un éxito. Y nos le digo adiós, sino hasta luego”.

Con estas palabras, el productor Paquito Cordero cerró toda una era en la televisión puertorriqueña al concluir la transmisión de “El Show de las 12” el viernes 25 de febrero de 2005. Y en un abrir y cerrar de ojos, Telemundo puso punto final a lo que se consideraba como uno de los espacios televisivos de mayor duración en la pantalla nacional.

Paradójicamente, un mes antes, la empresa de Hato Rey celebraba los 40 años de transmisión ininterrumpida de “El Show de las 12”. Pero en tiempos en que la producción televisiva hecha en Puerto Rico se ha ido eliminando para dar paso a las latas que exportan programación genérica en español, la emisora que antiguamente se autoproclamaba “Tu canal”, claudicó en su empeño cerrando las puertas de otro taller nuestro.

De golpe y porrazo, atrás quedaron los años en que, lleno de ilusión, Paquito se embarcaba en la quijotesca empresa de realizar un espacio diario al mediodía. Un espacio que pudiera hacerle frente a la competencia que el productor Tommy Muñiz presentaba desde los estudios de Wapa Televisión y que, conscientes de la amenaza en ciernes, en el verano de 1964 inundó de estrellas el “Show del mediodía”, con la presentación de figuras como Monna Bell, Los Hermanos Reyes, Pedro Vargas, Andy Rusell, María Victoria y el intérprete mexicano de moda, Manolo Muñoz.

“Yo tenía que competir contra un espectáculo que llevaba años en la televisión. Para hacerlo sabía que tenía que arrancar con algo super grande. Algo que pareciera un espectáculo del horario nocturno al mediodía”, apuntó Paquito Cordero en el libro “Nueva Ola Portoricensis: la revolución musical que vivió Puerto Rico en la década del 60”.

La gente decía que Paquito estaba loco. Pero luego de competir con su propuesta contra productores de talla internacional como Milton Lehr y Gaspar Pumarejo, fue él quien logró convencer a Telemundo de que su “locura” era posible.

El lunes 11 de enero de 1965 el Canal 2 de WKAQ TV abrió su señal de transmisión al mediodía. Y con la presentación de El Gran Combo, Tito Lara, y Los Hispanos, Olga y Tony, el novel espacio “Canta la juventud” con Lucecita Benítez, Chucho Avellanet y Alfred D. Herger, la animación de Miguel Angel Alvarez y el libreto de Eddie Miró, Paquito Cordero abrió un nuevo capítulo en la historia de la televisión nacional.

Lleno de juventud y con un ímpetu respetable, el actor y productor fue pura candela a la hora de competir contra sus antiguos compañeros de Wapa Televisión. Y cual brisa refrescante de renovación, “El Show de las 12” fue taller de propuestas novedosas que reinaban en las encuestas de televisión. Espacios como “El Show Sultana”, “2 a go go”, “Walter las estrellas y usted”, “Mi hippie me encanta”, “Su estrella favorita”, fueron algunas de las alternativas que día a día disfrutaban los televidentes durante los primeros años de gloria del programa televisivo.

En “El Show de las 12” las voces juveniles de entonces encontraban espacio para probar su talento. Papo Román, Danny Rivera, Chucho Avellanet, Nardy Flores, Clarissa, Nelly y Tony fueron solo una muestra de los talentos noveles que por allí desfilaron.

Entre todos sus logros, Paquito tuvo la suerte de poder contar con la presencia y el empuje de una figura genial llamada Sylvia de Grasse. Si bien Olga y Tony le habían dado al programa un toque familiar, la voz femenina del inolvidable trío Los Alegres Tres – compuesto por ella junto a Damirón y Chapuseaux – revolucionó la televisión al mediodía.

Con un conocimiento atinado del gusto popular de entonces, De Grasse llevó a través de “El Show de las 12” los más novedosos concursos: El ballet de las enanitas, el ballet de las gorditas, Miss Serenata Moderna con José Miguel Class, el concurso de los mamitos y los mamititos, Sea usted actriz con Frank Moro y Rolando Barral, las vedettes y Miss Internacional, fueron algunos de aquellas memorables ocurrencias que colocaban al espacio como el de mayor sintonía tanto en la encuesta BRI como en la difícil Clapp & Mayne de principios de los 70.

A medida que pasaron los años “El Show de las 12” fue afianzándose en el gusto popular. Si bien la modernización sustituyó la costumbre de sentarse con la familia ante el televisor a la hora de almorzar, la fuerza del programa se mantuvo casi inalterable. Así, en pleno dominio de las ondas, aquel loco que en 1964 se permitió el lujo de soñar, en cuestión de nada, dirigía un taller televisivo con un respetable número de horas de transmisión semanal.

Ciertamente, los años pasaron y los rostros poco a poco fueron cambiando. De Yoyo Boing a Cuca Gómez. De Norma Candal a Awilda Carbia. De El Gran Combo a Rafael Elvira. Del Conjunto Quisqueya a la orquesta de salsa de moda… Hasta que llegó el momento en que lo “de corte familiar” fue subiendo en la intensidad de su tono, y sin encomendarse a nadie, propulsó y protegió la industria del chisme en alas de una muñeca que daba buenos dividendos a todos… menos al pueblo. Ah, pero entonces los estrategas decían: “Eso es lo que la gente quiere”. Y mientras los publicistas se disputaban pagar sus tarifas, auspiciándola, sin darnos cuenta, lo nuestro se nos fue yendo de las manos.

Sí, “El Show de las 12” atravesó por innumerables cambios. Y como todo lo que se convierte en costumbre, hubo momentos de lamentable dejadez en la proyección de tan valioso espacio.

Pero, más allá de sus errores y aciertos, “El Show de las 12” fue ante todo un taller - de incalculable valor - para una clase artística a la cual hoy prácticamente lo único que le queda es la nostalgia.

De ahí que el pasado viernes 25, cuando se anunció el final de su transmisión, todo fuera tan tétrico en su despedida. En la Prensa comentaba airada una portavoz del canal que hubiese preferido otro final para “El Show de las 12”. Una escena que no fuera tan deprimente; algo que no pareciera la marcha triste de un funeral.

Pero si bien vamos a ver, la marcha no se dio por el fin de un programa. Tampoco marcharon los artistas por el taller que se cierra ni por los recuerdos vividos en él. Marcharon porque sus rostros reflejan el triste estado de la televisión nacional.

Telemundo, empresa que hace 30 años nos vendió la necesidad del famoso acento internacional, y propulsó que para vender la novela en el extranjero había que traer “el galán de afuera”, postergando así a los nuestros, ha sido partícipe, desde sus años de gloria, de todo un proceso tétrico. Un proceso donde poco a poco se ha ido desmembrando lo que tuvimos para traer híbridos que en nada aportan al país. (Ay Don Angel Ramos, ¿qué diría usted si viviera?)

Por eso, la marcha de despedida de “El Show de las 12” no es más que un reflejo del pesar colectivo que sentimos en esta era de la globalización. Y no importa que el Canal 2 ahora nos ofrezca como alternativa desde Miami a María Celeste Arrarás… Lo cierto es que dentro de todo, Telemundo hace tiempo que dejó de ser nuestro canal.

Y decía un consternado Eddie Miró en sus palabras finales durante la transmisión del día 25: “Bueno, mis queridos amigos televidentes, como dijo Paquito Cordero hoy baja el telón de ‘El Show de las 12’. Hoy se apaga la luz de estos estudios donde nacieron tantas estrellas: unas brillan en el cielo, otras siguen brillando aquí con nosotros. Tengo la satisfacción de haber presentado a cientos de artistas en el show. Ya nuestra misión, en esta etapa está cumplida. De estos 40 años, estuve 36 animando el espectáculo detrás de este micrófono de ‘El Show de las 12’. Hago entrega de mi herramienta de trabajo que me ha acompañado aquí por tantos años. Y solo les digo hasta luego”.

Tras sus palabras, el hombre de la eterna sonrisa en la pantalla chica boricua dejó que la emoción lo embargara. Su voz se entrecortó. Las lágrimas le nublaron la mirada. Eddie puso el micrófono sobre la butaca y así marcó el punto final de un triste día.

Señoras y señores… “El Show de las 12” ha muerto.

Señoras y señores… reflexionemos ante su deceso.
 

27/feb/05

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