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Vivo el legado de Augusto Rodríguez
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

El Coro del Recinto Metropolitano de
la Universidad Interamericana, que dirige el doctor Luis Olivieri,
visitó recientemente la sede de la Fundación Nacional
para la Cultura Popular en el Viejo San Juan.
(Foto Juan A. Rivera / F.N.C.P.)
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Un interesante proyecto instituido por el doctor Luis Olivieri,
director del Coro del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana,
es la celebración de talleres-ensayos en diversos centros
educativos y culturales con la asistencia de público. El
más reciente de estos actos aconteció en la sede
de la Fundación Nacional para la Cultura Popular (Calle
Fortaleza Núm. 56, Viejo San Juan) dentro del marco de la
culminación de la Semana de Augusto Rodríguez, proclamada
por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), con motivo
de de conmemorarse el 103 aniversario del natalicio de este insigne
músicoy festejarse durante el presente 2006 el número
70 del Coro de la Universidad de Puerto Rico que él fundara
en 1936.
El señor Olivieri, reconocido como gran conocedor de la
historia de la música coral en nuestro país y estudioso
de la vida del maestro Rodríguez, comenzó su charla
exaltando el legado de éste a tan importante renglón
del arte del pentagrama en Puerto Rico. Luego disertó sobre
su faceta de compositor; de su pasión por las obras de Juan
Morel Campos – muchas de las cuales adaptó al Coro
de la UPR con textos de Francisco Arriví – y del celo
con que guardaba las partituras que escribía para cada una
de las voces del coro de alumnos que mantenía en el entonces
recién inaugurado Conservatorio. Vale resaltar el dato que él
conserva tan valioso repertorio en el Centro de Documentación
Coral de la UIPR, habiendo mostrado varias de las partituras a
la concurrencia.

El doctor Luis Olivieri disertó
sobre el legado del inolvidable Augusto Rodríguez
al pentagrama nacional.
(Foto Juan A. Rivera / F.N.C.P.) |
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Diecinueve voces, seis de ellas masculinas – valga aclararse
que este Coro es más amplio –, comenzaron interpretando
una festiva pieza de quien fuera el más notable músico
boricua del Siglo 19: “La conga”, a la que siguió la
guaracha “Mayo florido”, también de Morel Campos,
rescatada de la tradición de las Fiestas de la Santa Cruz
por Arriví. Huelga señalarse que, por no tratarse
de danzas – género imperante en el vasto legado de
aquel genial ponceño –, las referidas selecciones
son muy poco conocidas por el público.
Durante un intermedio en la amena plática (a las anécdotas
sobre el homenajeado se unían los miembros del coro), el
doctor Olivieri entregó oficialmente una serie de valiosas
fotografías de don Ausgusto Rodríguez al director
ejecutivo de la Fundación Nacional para la Cultura Popular,
el periodista Javier Santiago.
El acto culminó con la revelación de datos muy poco
difundidos sobre la historia de nuestro Himno Nacional, “La
Borinqueña”, cuya melodía se atribuye a Félix
Astol Artés y su letra, a Manuel Fernández Juncos.
Sin duda, muchos de nuestros lectores se sorprenderán al
saber que, cuando hasta la entonces cadenciosa danza fue orquestada
como himno por el maestro sangermeño Ramón Collado
Martínez y recibir carácter oficial como tal por
la Legislatura de Puerto Rico en 1952, la letra no fue incluida
en dicha proclama. Sería un cuarto de siglo después,
en 1977, cuando la misma también se oficializó.
El doctor Oliveri concluyó el acto reiterando su compromiso
de luchar por mantener vigente el rico aporte y el recuerdo de
quien es considerado el Padre de la Educación y Tradición
Coral en Puerto Rico.
19/feb/06
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