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Esther Sandoval: eterna diva de la actuación
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Esther Sandoval en una foto de promoción
para una obra teatral de la década de 1970.
(Foto archivo Fundación
Nacional para la Cultura Popular) |
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Sin verse involucrada jamás en escándalos ni en publicitados
y turbulentos romances, Esther Sandoval no dejó de ser una
figura controvertible en nuestro ambiente artístico. Porque
su fuerte temperamento no sólo se proyectó en los
innumerables personajes a que dio vida en el teatro, la televisión
y el cine, sino también en su propia existencia. No pocos
críticos aseguraron que sólo era capaz de “interpretarse
a sí misma” y que, en cada caso, sólo cambiaba
de escenario y de nombre. Sin embargo, hasta ellos mismos admitían
que cada actuación suya constituía una escuela. ¡Todos
las admiraban!
A Esther Sandoval se le acredita, entre tantos méritos más,
haber sido la primera protagonista de telenovelas en nuestra televisión
nacional. Igualmente, en una fervorosa defensora de la clase actoral
y enemiga insobornable de la mediocridad en los medios en que se
desempeñaba.
Para beneficio de las nuevas generaciones que no se han familiarizado
con su valioso legado artístico, a continuación les
presentamos su biografía:
Esther Sandoval
Actriz Dramática.
Nombre verdadero: María Esther González López
Lugar y fecha de nacimiento: 28 de diciembre de 1926
Lugar: Aguirre, Ponce, Puerto Rico
Falleció el 6 de febrero de 2006 en Río Piedras, Puerto
Rico
Aquellos personajes de temperamento fuerte y las villanas que,
tanto en el teatro como en las telenovelas, se ganaban el odio del
público, siempre fueron la especialidad de Esther Sandoval.
Nunca le faltaron detractores que insistieran en afirmar que sólo
era capaz de interpretarse a sí misma, pues – según
éstos – sólo aceptaba papeles en que reflejaba
su propia personalidad. Pero el consenso general de la crítica
la ubica entre las mejores actrices puertorriqueñas de todos
los tiempos.
Esta gran artista hizo sus pinitos en la radioemisora WPRP, de
Ponce, poco después de que esta planta se inaugurara en 1936.
Entonces contaba diez años. Sin embargo, luego de concluir
sus grados académicos regulares cursó la carrera de
secretaria en el Colegio Percy, en la Perla del Sur. Su primer empleo
fue como correctora de galeras en el periódico El Día,
también en Ponce. En el campo artístico, comenzó
a descollar como libretista y anfitriona de un programa dedicado
a la mujer que emitía WPAB Radio. En 1947 debutó en
el teatro, a nivel profesional, con la obra “Sábado
de pecado”, de Alessandro Steffani, presentada en el Teatro
Tapia. Al año siguiente, 1948, la productora Esther Palés
la incorporó al elenco dramático de la sanjuanera
WEMB / Radio El Mundo – luego fusionada con WKAQ –,
siendo a partir de entonces que su carrera cobró fuerza.
Al inaugurarse WKAQ TV / Canal 2 – o Telemundo – en
marzo de 1954, se incorporó rápidamente a este medio.
Primero, integrando el elenco permanente de la serie de teleteatros
“Cita con Camay” – antecesora directa de las telenovelas
–, casi siempre formando pareja romántica con Ulises
Brenes. Y, precisamente junto a éste, a partir del 22 de
agosto de 1955 y durante casi seis meses, le correspondió
el privilegio de protagonizar “Ante la ley”, escrita
por Juan Herbello y dirigida por David J. Polinger, que pasó
a la historia como la primera telenovela nacional. Su actuación
le valió el honor de ser la primera artista en recibir el
Agüeybaná de Oro correspondiente a Mejor Actriz del
Año, galardón instituido por el Festival de Popularidad
Codazos fundado por el productor cubano Osvaldo Agüero Fernández.
Cumplido aquel compromiso, viajó a Nueva York integrando
la compañía de comedia de Ramón Rivero «Diplo»,
agotando una serie de presentaciones en el Teatro Puerto Rico. El
intenso ambiente artístico que se desarrollaba en la Gran
Urbe la atrapó, por lo que optó por permanecer en
aquella plaza integrándose a la compañía encabezada
por Miriam Colón. Junto a ésta encabezó los
repartos de “¿Dónde está la luz?”,
“La novia” y “Tiempo muerto”. Además
caracterizó a la «Virgen María» en “El
nacimiento del Niño Jesús” presentada en diciembre
de 1956.
Allá fundó una sala de teatro que tenía su
sede en el Hotel Lucerna. Sus contemporóneos siempre recordarían
que una de sus actuaciones más notables durante aquella etapa
fue en la obra “Té y simpatía”, de Anita
Naughton y Nick Perry, en la que compartió escenas con Dean
Zayas. Igualmente magistrales fue su desempeño en “Del
brazo y por la calle”, de Armando Mook (1958).
Al regresar a Puerto Rico en 1959 prosiguió su intensa actividad
teatral y volvió a integrarse al elenco dramático
de Telemundo / Canal 2. En esta empresa también tuvo gran
participación Departamento de Doblaje. Por lo general, siempre
se le encomendaba aportar la voz en español a las estrellas
norteamericanas Joan Crawford, Barbara Stanwyck y Rosalind Rusell
en buen número de producciones hollywoodenses.
En 1961, el director Roger Corman le concedió un papel de
reparto en la producción hollywoodense, rodada en Puerto
Rico, “Creature from the Haunted Sea”, que protagonizaron
Anthony Carbone, Betsy Jones-Moreland y Robert Towne. Ello significó
su debut en la pantalla gigante. Luego aparecería en varios
otros largometrajes. No obstante, su historial dentro de este medio
fue más limitado que los que desarrolló en el teatro
y la pantalla chica.
Se estima que su resumé artístico abarca cerca de
200 producciones teatrales, siendo las más exitosas las siguientes
presentadas en el Teatro Tapia: "Bodas de sangre" y “La
novia”, de Federico García Lorca , y "La rosa
tatuada", de Tennessee Williams – le valió su
segundo – Agüeybaná de Oro – (1959); “Todos
los hijos de Dios tienen alas”, de Eugene O’Neill (1961);
“Tiempo muerto”, de Manuel Méndez Ballester (1962,
1964, 1966 y 1972); “Mariana o el Alba”, de René
Marqués (1965); “Del brazo y por la calle”, de
Armando Mook (1967) y “Réquiem para un eclipse”,
de Roman Chalbaud (1976).
En el Teatro Sylvia Rexach brilló, especialmente, en “Delito
en la isla de Cabras”, de Ugo Betti – pieza con que
se inauguró esta sala en Puerta de Tierra – (1970);
“Doce paredes negras”, de Juan González-Bonilla
– que la hizo merecedora, por tercera vez, del “Agüeybaná
de Oro correspondiente a Mejor Actriz del Año – (1974)
y “Medea”, de Eurípides.
Ganó prestigioso Premio Coral sin
pronunciar palabra -

Esther Sandoval junto al actor puertorriqueño
carlos Augusto cestero en una escena de la película “Dios
los cría”.
(Foto archivo Fundación
Nacional para la Cultura Popular) |
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Respecto al campo de las telenovelas tuvo participaciones protagónicas
o co-estelares en alrededor de 40. De ellas, posiblemente las más
recordadas sean “La historia de mi vida” (1963); “Una
ventana al Cielo” (1965-1966); “Cristina Bazán”
(1978); “La otra mujer” (1979) y “Anacaona”
(1980), emitidas a través de Telemundo. En WIPR TV / Canal
6 intervino en “Los dedos de la mano” (1978) y, en WKBM
TV / Canal 11, en “La jibarita” (1979). En 1985 compartió
con su hija Ivonne en “Tiempo de vivir”, cuyo galán
fue el mexicano Fernando Allende. Al año siguiente reforzó
el elenco de “Escándalo”, que unió a las
“archi-rivales” Iris Chacón y Charytín
Goyco junto a otro galán azteca: Andrés García.
Además, realizó una aparición especial en “Una
chispa de amor”, grabada en el Canal 7, de Buenos Aires, en
1983.
Como apuntamos anteriormente, al cine aportó su recia personalidad
y portentoso talento a las películas hollywoodenses rodadas
aquí “Creature from the Haunted Sea” (1961);
“Thunder Island” (1963) y “The Eternal Quest”
(1969); a las mexicanas “Los traidores de San Ángel”
y “Pasiones infernales / La hija del Sol”(1966) y a
la argentina “Los condenados” (1984). En su patria filmó
“Dios los cría” (1979), dirigida y producida
por Jacobo Morales. Su admirable caracterización de una prostituta
en el ocaso de su vida para esta última cinta la hizo merecedora
del Premio Coral correspondiente a Mejor Actriz en el Segundo Festival
del Nuevo Cine de La Habana, en 1980. Lo curioso de este caso es
el hecho de que, durante su magistral actuación, ella no
pronunció ni una sóla palabra. Su interpretación
fue a base de gestos.
En 1998 Esther Sandoval sufrió un derrame cerebral, lo que
motivó su reclusión en el Centro Médico Las
Antillas, en Río Piedras. Nunca lograría recuperarse
de tal calamidad, que se complicó con sus padecimientos de
diabetes y osteoporosis, más cuatro infartos cardíacos
de los que sobrevivió milagrosamente. Su lamentado deceso
aconteció a las 8:40 de la mañana del lunes 6 de febrero
de 2006. Luego de ser expuestos en el Arsenal de la Puntilla en
el Viejo San Juan, sus restos fueron cremados.
Apenas el año anterior (2005), el Instituto de Cultura Puertorriqueña
le había dedicado su 46to. Festival de Teatro, mientras que
la Legislatura de Puerto Rico comenzó a pasarle la pensión
vitalicia mensual que se le había aprobado en 1998 en reconocimiento
a su valiosa aportación a la cultura nacional.
De su matrimonio con el cubano Iván Goderich (1912-1970)
– considerado el mejor técnico de sonido de su tiempo
– son frutos dos hijas: Yara – arquitecta – e
Ivonne, también destacada actriz.
19/feb/06
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