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Esther Sandoval: eterna diva de la actuación



Esther Sandoval en una foto de promoción para una obra teatral de la década de 1970.
(Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Sin verse involucrada jamás en escándalos ni en publicitados y turbulentos romances, Esther Sandoval no dejó de ser una figura controvertible en nuestro ambiente artístico. Porque su fuerte temperamento no sólo se proyectó en los innumerables personajes a que dio vida en el teatro, la televisión y el cine, sino también en su propia existencia. No pocos críticos aseguraron que sólo era capaz de “interpretarse a sí misma” y que, en cada caso, sólo cambiaba de escenario y de nombre. Sin embargo, hasta ellos mismos admitían que cada actuación suya constituía una escuela. ¡Todos las admiraban!

A Esther Sandoval se le acredita, entre tantos méritos más, haber sido la primera protagonista de telenovelas en nuestra televisión nacional. Igualmente, en una fervorosa defensora de la clase actoral y enemiga insobornable de la mediocridad en los medios en que se desempeñaba.

Para beneficio de las nuevas generaciones que no se han familiarizado con su valioso legado artístico, a continuación les presentamos su biografía:

Esther Sandoval
Actriz Dramática.

Nombre verdadero: María Esther González López
Lugar y fecha de nacimiento: 28 de diciembre de 1926
Lugar: Aguirre, Ponce, Puerto Rico
Falleció el 6 de febrero de 2006 en Río Piedras, Puerto Rico

Aquellos personajes de temperamento fuerte y las villanas que, tanto en el teatro como en las telenovelas, se ganaban el odio del público, siempre fueron la especialidad de Esther Sandoval. Nunca le faltaron detractores que insistieran en afirmar que sólo era capaz de interpretarse a sí misma, pues – según éstos – sólo aceptaba papeles en que reflejaba su propia personalidad. Pero el consenso general de la crítica la ubica entre las mejores actrices puertorriqueñas de todos los tiempos.

Esta gran artista hizo sus pinitos en la radioemisora WPRP, de Ponce, poco después de que esta planta se inaugurara en 1936. Entonces contaba diez años. Sin embargo, luego de concluir sus grados académicos regulares cursó la carrera de secretaria en el Colegio Percy, en la Perla del Sur. Su primer empleo fue como correctora de galeras en el periódico El Día, también en Ponce. En el campo artístico, comenzó a descollar como libretista y anfitriona de un programa dedicado a la mujer que emitía WPAB Radio. En 1947 debutó en el teatro, a nivel profesional, con la obra “Sábado de pecado”, de Alessandro Steffani, presentada en el Teatro Tapia. Al año siguiente, 1948, la productora Esther Palés la incorporó al elenco dramático de la sanjuanera WEMB / Radio El Mundo – luego fusionada con WKAQ –, siendo a partir de entonces que su carrera cobró fuerza.

Al inaugurarse WKAQ TV / Canal 2 – o Telemundo – en marzo de 1954, se incorporó rápidamente a este medio. Primero, integrando el elenco permanente de la serie de teleteatros “Cita con Camay” – antecesora directa de las telenovelas –, casi siempre formando pareja romántica con Ulises Brenes. Y, precisamente junto a éste, a partir del 22 de agosto de 1955 y durante casi seis meses, le correspondió el privilegio de protagonizar “Ante la ley”, escrita por Juan Herbello y dirigida por David J. Polinger, que pasó a la historia como la primera telenovela nacional. Su actuación le valió el honor de ser la primera artista en recibir el Agüeybaná de Oro correspondiente a Mejor Actriz del Año, galardón instituido por el Festival de Popularidad Codazos fundado por el productor cubano Osvaldo Agüero Fernández.

Cumplido aquel compromiso, viajó a Nueva York integrando la compañía de comedia de Ramón Rivero «Diplo», agotando una serie de presentaciones en el Teatro Puerto Rico. El intenso ambiente artístico que se desarrollaba en la Gran Urbe la atrapó, por lo que optó por permanecer en aquella plaza integrándose a la compañía encabezada por Miriam Colón. Junto a ésta encabezó los repartos de “¿Dónde está la luz?”, “La novia” y “Tiempo muerto”. Además caracterizó a la «Virgen María» en “El nacimiento del Niño Jesús” presentada en diciembre de 1956.

Allá fundó una sala de teatro que tenía su sede en el Hotel Lucerna. Sus contemporóneos siempre recordarían que una de sus actuaciones más notables durante aquella etapa fue en la obra “Té y simpatía”, de Anita Naughton y Nick Perry, en la que compartió escenas con Dean Zayas. Igualmente magistrales fue su desempeño en “Del brazo y por la calle”, de Armando Mook (1958).

Al regresar a Puerto Rico en 1959 prosiguió su intensa actividad teatral y volvió a integrarse al elenco dramático de Telemundo / Canal 2. En esta empresa también tuvo gran participación Departamento de Doblaje. Por lo general, siempre se le encomendaba aportar la voz en español a las estrellas norteamericanas Joan Crawford, Barbara Stanwyck y Rosalind Rusell en buen número de producciones hollywoodenses.

En 1961, el director Roger Corman le concedió un papel de reparto en la producción hollywoodense, rodada en Puerto Rico, “Creature from the Haunted Sea”, que protagonizaron Anthony Carbone, Betsy Jones-Moreland y Robert Towne. Ello significó su debut en la pantalla gigante. Luego aparecería en varios otros largometrajes. No obstante, su historial dentro de este medio fue más limitado que los que desarrolló en el teatro y la pantalla chica.

Se estima que su resumé artístico abarca cerca de 200 producciones teatrales, siendo las más exitosas las siguientes presentadas en el Teatro Tapia: "Bodas de sangre" y “La novia”, de Federico García Lorca , y "La rosa tatuada", de Tennessee Williams – le valió su segundo – Agüeybaná de Oro – (1959); “Todos los hijos de Dios tienen alas”, de Eugene O’Neill (1961); “Tiempo muerto”, de Manuel Méndez Ballester (1962, 1964, 1966 y 1972); “Mariana o el Alba”, de René Marqués (1965); “Del brazo y por la calle”, de Armando Mook (1967) y “Réquiem para un eclipse”, de Roman Chalbaud (1976).

En el Teatro Sylvia Rexach brilló, especialmente, en “Delito en la isla de Cabras”, de Ugo Betti – pieza con que se inauguró esta sala en Puerta de Tierra – (1970); “Doce paredes negras”, de Juan González-Bonilla – que la hizo merecedora, por tercera vez, del “Agüeybaná de Oro correspondiente a Mejor Actriz del Año – (1974) y “Medea”, de Eurípides.

Ganó prestigioso Premio Coral sin pronunciar palabra -


Esther Sandoval junto al actor puertorriqueño carlos Augusto cestero en una escena de la película “Dios los cría”.
(Foto archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Respecto al campo de las telenovelas tuvo participaciones protagónicas o co-estelares en alrededor de 40. De ellas, posiblemente las más recordadas sean “La historia de mi vida” (1963); “Una ventana al Cielo” (1965-1966); “Cristina Bazán” (1978); “La otra mujer” (1979) y “Anacaona” (1980), emitidas a través de Telemundo. En WIPR TV / Canal 6 intervino en “Los dedos de la mano” (1978) y, en WKBM TV / Canal 11, en “La jibarita” (1979). En 1985 compartió con su hija Ivonne en “Tiempo de vivir”, cuyo galán fue el mexicano Fernando Allende. Al año siguiente reforzó el elenco de “Escándalo”, que unió a las “archi-rivales” Iris Chacón y Charytín Goyco junto a otro galán azteca: Andrés García. Además, realizó una aparición especial en “Una chispa de amor”, grabada en el Canal 7, de Buenos Aires, en 1983.

Como apuntamos anteriormente, al cine aportó su recia personalidad y portentoso talento a las películas hollywoodenses rodadas aquí “Creature from the Haunted Sea” (1961); “Thunder Island” (1963) y “The Eternal Quest” (1969); a las mexicanas “Los traidores de San Ángel” y “Pasiones infernales / La hija del Sol”(1966) y a la argentina “Los condenados” (1984). En su patria filmó “Dios los cría” (1979), dirigida y producida por Jacobo Morales. Su admirable caracterización de una prostituta en el ocaso de su vida para esta última cinta la hizo merecedora del Premio Coral correspondiente a Mejor Actriz en el Segundo Festival del Nuevo Cine de La Habana, en 1980. Lo curioso de este caso es el hecho de que, durante su magistral actuación, ella no pronunció ni una sóla palabra. Su interpretación fue a base de gestos.

En 1998 Esther Sandoval sufrió un derrame cerebral, lo que motivó su reclusión en el Centro Médico Las Antillas, en Río Piedras. Nunca lograría recuperarse de tal calamidad, que se complicó con sus padecimientos de diabetes y osteoporosis, más cuatro infartos cardíacos de los que sobrevivió milagrosamente. Su lamentado deceso aconteció a las 8:40 de la mañana del lunes 6 de febrero de 2006. Luego de ser expuestos en el Arsenal de la Puntilla en el Viejo San Juan, sus restos fueron cremados.

Apenas el año anterior (2005), el Instituto de Cultura Puertorriqueña le había dedicado su 46to. Festival de Teatro, mientras que la Legislatura de Puerto Rico comenzó a pasarle la pensión vitalicia mensual que se le había aprobado en 1998 en reconocimiento a su valiosa aportación a la cultura nacional.

De su matrimonio con el cubano Iván Goderich (1912-1970) – considerado el mejor técnico de sonido de su tiempo – son frutos dos hijas: Yara – arquitecta – e Ivonne, también destacada actriz.

 

19/feb/06

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