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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Francisco Arriví según Enrique Laguerre


Don Francisco “Paco” Arriví se destacó como poeta, novelista, diseñador, ilustrador, promotor, luminotécnico, productor y sobretodo como dramaturgo.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Hace exactamente 26 años el escritor y literato Don Enrique A. Laguerre dedicó su columna “Hojas Libres”, a un amigo entrañable: Don Francisco “Paco” Arriví.

Corría el año 1981 y los choques políticos culturales eran la orden del día en el convulso Puerto Rico de entonces. Con la creación de la AFAC (Administración para el Fomento de las Artes y la Cultura), la presencia directiva de la doctora Leticia del Rosario en el Instituto de Cultura (I.C.P.), y la controvertible inauguración del esperado Centro de Bellas Artes de San Juan, el campo del arte fue escenario de innumerables batallas.

Cuatro meses antes, Francisco Arriví se retiraba del ICP tras 24 años de servicio a la institución. (Esos 24 se añadían a los que ya había aportado en otras áreas del servicio público para sumar 42 años en total.) Apuntaba Don Paco en su despedida que llevaba en el corazón la marca de tres episodios dolorosos. El primero fue cuando en el Senado de Puerto Rico no se le permitió leer su ponencia con relación a los proyectos del Centro de Bellas Artes. El segundo fue cuando subió a nivel de gabinete en el Gobierno la AFAC. Y finalmente el tercer dardo fue lo que él llamó “el despojo de Bellas Artes”.

En medio de ese ambiente de controversias se dio el contexto de esta nota que Enrique Laguerre escribió sobre Don Paco Arriví en las páginas del periódico El Mundo.

“Francisco Arriví ha laborado intensamente con el propósito de fortalecer el alma nacional”, sentenció entonces en un titular el escritor y creador de “La llamarada”. Y con sus palabras, dio paso a una reflexión sobre lo que representaba la aportación de Francisco Arriví para su pueblo.

Dicen que en la ausencia es que todos notan la grandeza de los hombres...

Hoy, 8 de febrero de 2007, día en que Don Paco ha entrado a la inmortalidad, la Fundación Nacional para la Cultura Popular ha querido reproducir esta columna que, a 26 años de haberse publicado, aún apela a la conciencia por su innegable vigencia.

Ahora que ambos están a la distancia... a continuación reproducimos el escrito de don Enrique Laguerre dedicado a don Paco Arriví:

Hojas Libres / Francisco Arriví (El Mundo, 7 de febrero de 1981)

Lo que pasa en este País es que casi todo el mundo anda diciendo “lo que pasa en este País”... sin que estén en la mejor disposición de esforzarse por contribuir al bien común. Es obvio que con espaciosas representaciones no se ayuda a construir un país. Vean ustedes lo que pasa cuando las desmedidas ambiciones personales se sobreponen al más genuino servicio comunal, ¿para qué dar ejemplos?

Quizá lo que más distingue a Francisco Arriví, como puertorriqueño y como servidor público, es que da el máximo de su tiempo al desempeño de sus obligaciones. Obligaciones que le imponen los indispensables requerimientos de la profesión escogida por él y las obligaciones autoimpuestas que le llevan a trabajar sin límite de tiempo en beneficio de su comunidad puertorriqueña.

Paco Arriví ha laborado intensamente con el propósito de fortalecer el alma nacional, en tanto en cuanto a otros se les ha ido el tiempo diciendo “lo que pasa en este País”... o asumiendo engañosas representaciones. La pasión por su quehacer, combinada con la acción más viva, le exigió demasiado, y tuvo que retirarse... para seguir trabajando más allá de los límites de una posición convencional.

Si una persona cualquiera da su tiempo hasta el máximo en favor de una buena causa, nada mejor puede dar. Tanto más en un país en donde se juzga a las personas por el dinero que consiguen atraer para sí, sin que importen los medios utilizados ni se aprecien en su justo valor legítimas resoluciones personales. Porque entre nosotros ha venido a ser ejercicio ordinario el que se pluralicen las más frívolas especialidades con el fin de engrosar las matrículas, rehuir el trabajo y aún así ganar más.

No es paradoja; no señor. Eso lo sabe Paco, quien ha tenido que desempeñar muchas de esas “especialidades” a la vez, en una sola tarea que su sentido de servicio público responsable le impuso. Y quizás hasta hubo de recibir un salario más pobre que el del taimado ejecutor de alguna “especialidad” frívola. Deben ser muy pocos los grandes cocorocos burocráticos que entiendan las apasionadas funciones de un servidor público como Arriví.

Y creo que a Paco no se le ha destacado como “maestro del año” o “funcionario del año” ni se le ha rodeado alharacas burocráticas , porque no es extraño que eso se deje para premiar al que ha hecho un hábito del asentimiento ante el “jefe”, sea éste inteligente o no, o al que ha aprendido a sacar conejos del sombrero. Por tanto, resulta honroso para Arriví haber disentido (respetuosamente) cuando hubo que disentir y no haber tenido tiempo – las muchas fidedignas exigencias de su pasión profesional no se lo permitieron – para aprender a ejercitarse en lo de los conejos.

Paco es capitaleño, nacido en tierra cangrejera. Sin embargo, dudo que exista en Puerto Rico persona alguna que haya dedicado más tiempo y amor a conocer en detalles la geografía de la Isla. Ha contado para ello con una rara habilidad para abrirse rumbos cuando anda por llanos, montañas y laderas. Habla de carreteras y caminos, montes y ríos, árboles y animales, corrientes marinas y peces con el entusiasmo de quien siempre descubre algo nuevo en lo que ya tan bien conoce.

Cuando convivíamos en la Casa Internacional de Nueva York (1949), me percaté, más sensiblemente, de su intenso amor por Puerto Rico dentro del conjunto de naciones iberoamericanas. Disfrutaba él, de la Beca Rockefeller para estudiar teatro en Broadway y su “tesis” fue una obra cuyo tema se integró luego al de la “máscara (‘esquizofrenia’) puertorriqueña”, a la que pertenece su excelente obra dramática “Vegigantes”.

Por lo que he tenido que decir en “hojas” como “Revisión de Pedreira” y “Extraterrestres”, es claro que salta a la conciencia nacional el tema “vegigantes” que muchos camanduleros trataron de poner en duda.

En la Escuela del Aire, Paco Arriví fue compañero del trabajo de Manolo Méndez, Madeline Willemsen, Lucy Boscana, José Luis Torregrosa, Ligia Marchand, Arsilia Ríos y muchos otros actores y actrices que luego se han destacado. Es importante que un dramaturgo se mantenga lo más cerca posible de las “tablas”.

Dirigió Arriví el drama de Méndez Ballester, “Simón Bocanegra”, cuando Manolo entraba en los temas del teatro universal. Los estímulos de Ligia, Madeline y Lucy fueron constantes. Recuerdo siempre un detalle sin la menor importancia, si se quiere. En el momento de la línea “¿Por qué tiemblas, Yolanda?”, en el Teatro de la Universidad, sucedió un pequeño temblor de tierra y por poco se queda el recinto vacío.

Fue Paco uno de los directores de la WIPR, cuando ésta sustituyó a la Escuela del Aire. Aquí tuvo que luchar con unos jefes burocráticos que no entendieron cumplidamente su dedicación ni sus reclamos de justicia directriz.

En 1959 pasó al Instituto de Cultura, fundado en 1955. Actuó simultáneamente de director del fomento teatral, autor, director de escena, empresario, crítico, maestro, luminotécnico, promotor de grupos teatrales, conferenciante en las escuelas públicas... Era tanto lo que precisaba hacer!

Cuando salió del Instituto había colaborado eficazmente en el establecimiento o conservación de teatros como Coop-Arte, Rexach, Riviera, Yaguez, La Perla, Tapia, Liberty, Orocovis. Por su afanosa gestión se han conocido las mejores piezas teatrales puertorriqueñas en el exterior.

Estimuló el teatro profesional, ahora en marcha. Conjuntamente con el Teatro de la Universidad estableció una escuela de representaciones con la instauración de los festivales que incluyen teatro nacional e internacional. Extendió las representaciones a otros pueblos de la Isla y no olvidó el teatro de vanguardia.

Si hay una persona verdaderamente merecedora de un premio internacional como el Olantay, ése es Francisco Arriví. Muchos años de vida tenga para que termine lo que aún quiere realizar.

"Descalzos en San Juan" dedicada a la memoria de Don Paco


Fachada del Teatro Francisco Arriví, antiguo Teatro Matienzo, localizado en la avenida Ponce de León en Santurce.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Al momento de su partida sube a la cartelera del Teatro Francisco Arriví la obra "Descalzos en San Juan" la cual será dedicada al fenecido valuarte del teatro puertorriqueño.

"Nos sentimos terriblemente tristes por la partida de una figura a quien tanto deben las tablas puertorriqueñas" –señaló Lynnette Salas, quien produce y protagoniza la pieza teatral– "Creo que no hay mejor manera de honrar su memoria que celebrando la actividad teatral local. Por tanto, nos llena de honor poder dedicarle este evento que se celebrará en el mismo teatro que lleva merecidamente su nombre".

"Descalzos en San Juan" es una adaptación "bien boricua" por Alexis Sebastián Méndez ("De-Generación 80") de la comedia romántica "Descalzos en el parque" de Neil Simon. La obra es protagonizada por Lynnette Salas, José Eugenio Hernández, Walter Rodríguez, Sara Pastor y Carlos Ruiz, y es dirigida por Emineh de Lourdes. La obra se presentará solamente los días 9, 10 y 11 de febrero.

El Instituto de Cultura se une al duelo por su partida-

El director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Dr. José Luis Vega, lamentó el deceso del dramaturgo puertorriqueño Francisco Arriví; al tiempo que expresó sus condolencias a familiares y amigos.

“Puerto Rico pierde un gran Maestro de las tablas, un luchador incansable que estableció las pautas que regirían al nuevo teatro puertorriqueño”, expresó Vega.

Para el Director Ejecutivo del ICP “su conocimiento y pasión por las artes escénicas lo impulsaron a librar luchas de rescate de espacios como el Teatro Tapia en San Juan, el Teatro Yagüez en Mayagüez, el Teatro Orocovis y los teatros Matienzo y Music-Hall”.

En el 2005 el ICP, en reconocimiento de su labor, dio su nombre al antiguo Teatro Matienzo en Santurce. El Teatro Francisco Arriví es una importante plaza que sirve de plataforma para la presentación de producciones teatrales de excelencia como el Festival de Teatro Puertorriqueño, el Festival de Teatro Internacional, entre otros.

El Ateneo se suma al duelo -

El Ateneo Puertorriqueño, su Junta de Gobierno, su Sección de Teatro, su Archivo Nacional de Teatro y Cine, su Conservatorio de Arte Dramático y su Compañía de Teatro Experimental lamentan profundamente la partida de Don Francisco Arriví, acaecida hoy, 8 de febrero de 2007 por causa de un derrame cerebral.

La partida de Paco Arriví, a quien consideramos padre del Teatro Nacional Contemporáneo, nos abate profundamente. Arriví no sólo es considerado el padre del teatro puertorriqueño contemporáneo, sino que su obra, sostenida por años de servicio público, innumerables escritos profesionales y artísticos, cimentó la industria teatral que trabajamos hoy.  

Su labor como gestor cultural, su magna obra como dramaturgo sobrevive en el tiempo y lo consagra como el titán que sostuvo sobre sus hombros un sueño que aún hoy construimos: el de un teatro nacional sostenedor de la identidad puertorriqueña.

El Ateneo Puertorriqueño debe muchísimo a Francisco Arriví, quien fuera Premio de Honor de esta institución en el año 1989.

Lamentamos su partida al mismo tiempo en que nos reafirmamos en continuar trabajando por su sueño”, concluyeron en comunicación escrita el licenciado Eduardo Morales Coll, presidente del Ateneo, y el profesor Roberto Ramos-Perea, director del Archivo Nacional de Teatro y Cine del Ateneo.

8/feb/07

 

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