| José Antonio Dávila y Palés desde otra dimensión
Por Dra.Evelyn Ortiz Cardona
Colaboración para la Fundación Nacional para la Cultura Popular
Voces: Julio Torresoto y Ana Mercedes Palés {invitada}
Guitarra: Kacho Montalvo
Arte carátula: Javier Torres
Técnico de grabación: Angel Cruz Pérez
Estudio de grabación: Radio Universidad
Duración: 58 minutos
La reciente producción de la poesía de estos dos poetas constituye un verdadero deleite para los sentidos por la selección atinada de los poemas, la distribución del contenido, la calidad de la declamación, la armonía que se alcanza con el acompañamiento musical y la hermosa presentación gráfica de la carátula. Ambos poetas, aunque conocidos por el pueblo y valorados por la crítica, no han alcanzado la difusión necesaria, en lo que respecta al contenido que la grabación incluye. Dávila es conocido por los poemas en que exalta la naturaleza, "Apóstrofe al verde", por ejemplo. Palés, por la poesía negrista.
Esta grabación inicia, acertadamente, con el poema "Para lo eterno", en la voz de Ana Mercedes, hija del poeta. Indudablemente, la vinculación filial resulta emotiva, para la declamadora y para la audiencia. El contenido nos sitúa ante los últimos poemas de Palés, producidos entre 1922 y 1959, que poseen la dualidad del canto a la mujer y a la expresión verbal. La definición de la amada coincide en visualizarla como " criatura de ingravidez" "angélica armonía". El yo poético, a su vez, enuncia una actitud reverente ante ese sujeto iluminado y armonioso que provoca un trance amoroso. Se establece la necesidad de la contemplación y la posesión física - espiritual eterna de la amada.
La grabación contiene once poemas de José Antonio Dávila: "Kismet", "La dama de la alcoba", "Para Blanca de Cavalcanti", "Como otra dimensión", "Residuos", "Al pasar", "Yerba mora", "Medallón para un sentir", "Dípticos", "Santuario" y "Pubertad". En la segunda parte, se incluyen cinco poemas adicionales de Palés: "La hora propicia", "Las voces secretas", "Puerta al tiempo en tres voces", "La búsqueda asesina" y "El llamado". Se abarca una gama amplia de sentimientos amorosos: evocación, irrealización, encuentro sexual, ternura, plenitud, idealización, cotidianeidad, muerte, trascendencia... Presentan un culto a la mujer desde perspectivas distintas.
"Kismet", acertadamente colocado como apertura, nos inicia en el sentimiento lujurioso, que se funde con la naturaleza, conocedora y cómplice de la pasión: "la selva lo comprende y el pájaro lo sabe". Paulatinamente, el yo poético, sin proponérselo, se transmuta en viva llama lujuriosa, invadido por el apremio de regresar al mundo de las cosas. Esa gradación de la pasión en el poema, sirve el mismo propósito en la grabación, sumergirnos en el ámbito erótico paulatinamente: "algo llama a la puerta del deseo/algo levanta el picaporte del deseo/, algo que ha abierto la puerta del deseo".
La descripción de la mujer deseada, en el poema siguiente, "La dama de la alcoba", permite el acercamiento a los aspectos del cuerpo femenino y los hábitos que le son amables, en una evocación minuciosa y gozosa del cabello, ojos, escote, senos, muslos, labios... Cada detalle recordado, incita al regodeo lujurioso y permite al declamador adecuar perfectamente al contenido del poema la voz, el tono, la entonación y el ritmo.
Los poemas de Dávila, en la búsqueda del absoluto femenino deseado, formulan, en relación dialéctica, el arquetipo del amante, capaz de imaginar, valorar y gozar el ser femenino, que es punto de partida. "Para Blanca de Calvacanti", plantea la unicidad de la entrega de la mujer amada. El amor pasional es insuficiente, la mujer ideal se entrega de una manera distinta, porque incluye el ámbito intelectual: “....me arrastra al fin tu anímica marea/ del rosal de tu cuerpo florecido/ al bosque misterioso de la idea". Es capaz de trascender la carnalidad, para que nazca la mujer pensamiento. Es múltiple y una, cuando se entrega, a pesar de la vehemencia, queda un resquicio misterioso reservado, que la hace deseable siempre. Es la mujer con la que se alcanza el ideal de unión que absorbiendo, no agota.
"Como otra dimensión" propicia la descripción de otros aspectos de la mujer: piel, sonrisa, negro mirar... para concluir que ella es "el tornasol que justifica la pompa de jabón de mi existencia". La mujer se visualiza como una necesidad imperativa, más allá del mero encuentro sexual.
"Residuos" evoca nostálgicamente los hábitos y expresiones de una relación pasada que, aunque concluida, sigue permeando ideas y concepciones de ambos amantes. . ."Porque tu amor ha muerto y mi pasión ha muerto…/La pasión ha volado/ pero hay ciertos residuos que en el alma han quedado" El tono, la entonación y la música provocan la tristeza honda por la pérdida de un amor intenso idealizado, ya acabado. En cierto modo, es la aspiración que albergamos de haber sido significativos eternamente en el pasado amoroso, tópico recurrente de la poesía amorosa.
"Al pasar", plantea el reinicio de la actividad amorosa, aunque físicamente no sea posible. "Toqué con la ternura que enternece/con la ternura del que vuelve amar/ pero el portón cerrado permanece/ y ya no puede entrar". La declamación se impregna de frustración y de dolor, la música de tristeza y nostalgia. Reconoce que hay una luz en la ventana y, aunque ya no puede entrar, percibe que las sombras se perseguirán igual, porque el alma de ella no deja de llamar. La vieja ilusión que está apagada produce todavía un eco, por lo que el amante no se intimida: "nadie verá al través de la ventana/dos sombras que en la sombra se confunden…".
"Yerba mora" encierra toda la belleza de las imágenes de la naturaleza que sirven para describir los encantos impetuosos de la mujer, dichas en tono admirativo, deleitoso, envolvente y deseoso por el declamador. La enumeración de los requiebros se hacen evidentes en el tono ascendente de la declamación y de la música: " tal parecía que te parió la selva.../ y el respirar de toda la maleza.../con el seno a brinquitos.../la cintura avispada y ceñida y retrechera... /con el iris felino y color níspero... Frente a esa belleza, el yo poético se sitúa presto a asirla y a amarla..."y yo amo solo como el cuerpo ordena". Declamación y música se acoplan armoniosamente al polisíndeton poético recurrente.
"Medallón para un sentir" es la presencia en ausencia de la amada, evocada con tal sutileza y emotividad que se convierte en un ideal amoroso, en la primera parte: "Y tan vívida quedas a mi lado/ que se me sale el alma desde adentro /para ver si es verdad que te has marchado".En la segunda, se describe el efecto de la presencia física de la amada: " Te escancias como un líquido que llena/ el molde de mi ser..."
En "Dípticos" se delinea la naturaleza de la pasión que albergan ambos y, de paso, la entrega ideal de la amante: " Tienes un alma que jamás se rinde/ dentro de un cuerpo que jamás se entrega..."
"Santuario" propicia un regodeo minucioso en el ropaje femenino para sugerir la actitud que refleja la prenda: "El de tonos bermejos y curvas intranquilas/ para encender la roja burbuja del pecado/ y el de color de noche con un ramo de lilas/ para vivir de nuevo un amor del pasado." Es reflejo del intento ingenioso del poeta de penetrar en la siquis femenina y en su "necesidad" de sumergirse ocasionalmente en las cosas superfluas de la vida. La declamación imita ese jugueteo con lo intrascendente para descifrar el alma de la mujer.
"Pubertad" es un puente adecuado entre ambos poetas. Se transita del primer encuentro sexual de la niña que se transforma en mujer: "ve la niña, asustada/ una rosa de sangre deshojada/ entre las tibias sábanas del lecho", a "La hora propicia" de Palés, con una descripción de la amada púber frente a la avariciosa mirada del yo, que culmina con la posesión: " tendí mi mano sembradora y fuerte/ cargada de semillas". El acto reviste el ritual de la misa. El hilo conductor en la poesía de Palés, lo constituye la fusión del elemento erótico con la reflexión filosófica que lo trasciende, embellece y totaliza. Existe una oscilación enriquecedora entre la amada y el amante, que se funden en la ensoñación amatoria, el acto sexual, la evocación y la prolongación temporal, hasta alcanzar la fusión espiritual.
En "Las voces secretas", personalmente atesorado, la acción erótica se desplaza hacia ella, que alcanza, en la soledad, la culminación sexual, matizada por la añoranza del sujeto amado." Y piensa: - ¡Oh, si estuviera el bien amado, /con qué fuerza su cuerpo abrazaría! / mientras deshoja pétalos de sueño/ la luna en la ventana de las lilas." Es imperativo señalar que este poema data de 1918, por lo que propone una concepción, inusitada para el momento histórico, de la libertad femenina. El ritmo erótico asciende en frenesí, alcanzado por la belleza y sugerencia del estribillo del texto y por la entonación y la claridad de la declamación, mientras los acordes musicales sugieren la ensoñación poética de la evocación.
Los tres últimos poemas "Puerta al tiempo en tres voces", "La búsqueda asesina" y "El llamado" forman una unidad de contenido declamatoria. El tono se desplaza por los matices variados que asume el yo poético: ensoñador, deseoso, sorpresivo, etéreo, descriptivo, inquisitivo, reflexivo, frustrado, impotente, doloroso, delirante, desgarrado, elegíaco, resignado, filosófico... Son poemas en los que prevalece el sentido de contenido intimista y que se sitúan desde una perspectiva de primera persona, por lo que la declamación asume una entonación de suavidad melancólica y desborde lírico, la música, igualmente. En el primer poema, el acompañamiento proyecta el frenesí del encuentro con el sujeto amado a base de la percusión (para la emotividad galopante de la presencia elusiva de la amada) alternada con acordes sutiles sugerentes de la ensoñación y el dolor de la pérdida. Declamador y música se fusionan y compenetran hasta alcanzar la voz poética perfecta que nos permite vibrar con Palés. Es el momento más exigente y retante para el declamador y el músico. Ambos superan el reto. La promesa enunciada en la carátula interior de "embriagarnos hasta el éxtasis" se cumple gozosamente y a cabalidad. ¡Enhorabuena y que se repita!
Dra.Evelyn Ortiz Cardona, catedrática de literatura retirada de la Universidad de Puerto Rico y abogada.
15/feb/07
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