| Brilla Lizary Rodríguez con el arpa
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La arpista Lizary Rodríguez acaba de editar su primera producción discográfica titulada “Harp Voyage: a Musical Journey”.
(Foto Larry Harwood) |
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La vida de Lizary Rodríguez Ríos ha girado en torno a la música. Tal es y será la principal motivación de su existencia. Apenas contaba cinco años cuando inició el aprendizaje del piano bajo la tutela de una profesora llamada Ascensión. Al entender que ya se encontraba lo suficientemente preparada como pianista, a los diez quiso ser también violinista, instrumento que aprendió por el método Susuki con la destacada maestra Susan Ashpy. Y, a los 14, se interesó en el arpa… que ha sido su especialidad desde entonces.
“Como arpista, inicié mi aprendizaje en el Programa de Cuerdas Para Niños que se creó en el Conservatorio. Mis profesores fueron María Cristina Firpo y el doctor Marcelino Canino. Pero, aparte del agradecimiento y el respeto que a ellos les guardo, algo que me enorgullece profundamente es haber sido alumna de doña María Rosa Vidal Dapena, considerada la mejor arpista que ha tenido Puerto Rico. Esta profesora dio clases privadas en su hogar, en el Condominio Caribbean Towers, en Miramar, hasta sus últimos días, siendo casi centenaria”, nos cuenta Lizary, nacida en Río Piedras, el 7 de julio de 1972.
Es la primera arpista boricua que obtiene Doctorado en Música –
Esta talentosa y ambiciosa puertorriqueña jamás dejaría de estudiar el difícil pero fascinante arte del pentagrama. Radiante de orgullo expresa:
“Al ingresar al Consevatorio como estudiante regular, volví a concentrarme en el piano. Mi principal profesora fue la española Marisa García. Luego de obtener mi Bachillerato, en 1995, ingresé en el Departamento de Música de la Universidad de Arizona y retomé el arpa. Allá completé mi Maestría en 1997. Entre el 2000 y el 2004 hice dos post-grados en el Real Conservatorio de Madrid y, precisamente en el 2004, terminé el Doctorado en la Universidad de Arizona. Soy la primera y, hasta el momento única arpista de Puerto Rico que tiene ese grado. La única doctora”.
— ¿Sabes o tienes alguna idea sobre cuántos arpistas hay en Puerto Rico?, preguntamos.
“Somos muy pocos. Es posible que hayan dos o tres más, pero reconocidos apenas somos seis (incluyéndome, modestia aparte), de los cuales el único varón, Marcelino Canino y quien fuera mi profesora, María Cristina Firpi, ya están inactivos. Las otras son Irma Ramos (actual profesora en el Conservatorio); Elisa Torres (primer arpa de la Sinfónica); Ileana Colón (segunda arpa de la Sinfónica) y yo”.
— ¿A qué atribuyes el hecho de que en Puerto Rico exista poco interés entre la juventud por aprender este instrumento?
“Son varias las razones. Primero, la escasa exposición que la televisión y la radio brindan a los arpistas impide que se genere el entusiasmo necesario para aprender a tocarlo. Segundo, a nivel popular el arpa no se identifica mucho con los géneros que más se cultivan aquí: la salsa, la bomba, la plena, el pop... A menos que uno logre un puesto en la Sinfónica y tenga oportunidad de participar en alguna que otra sesión de grabación para producciones de cantantes románticos o algo por el estilo, no podría vivir del arpa. Prácticamente todos los arpistas trabajamos en el extranjero, donde las oportunidades son mucho más amplias. A mí eso no me afecta, porque gran parte de mi vida la he pasado viajando y me encanta. También existe la impresión de que el arpa es un instrumento demasiado caro y, en realidad, las hay de todos los precios. Igual que todos los instrumentos”.
Grabó con la orquesta salsera Rumba del Sol… como violinista –

Con méritos propios como solista Lizary Rodríguez también ha acompañado a HarpFusion, grupo nominado al Grammy, en su gira por países como Suiza, Rusia, Indonesia, España y la República Checa.
(Foto Larry Harwood) |
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Lizary, cuyo resumé es fortalecido por una impresionante lista de galardones y reconocimientos recibidos en Estados Unidos y Europa, señala que ha tenido oportunidad de grabar con importantes formaciones exponentes de los más variados géneros.
“En Arizona, grabé tres álbumes con el grupo HarpFusion; uno con la Cameratta Showcase, que pertenece a la Universidad, y hasta toqué el violín en otro de la charanga Rumba del Sol. Este disco es de salsa. Aquí toqué el arpa en un disco que hizo la Orquesta San Juan Pops (que fuera escogido como uno de los más sobresalientes de su año por la Fundación Nacional para la Cultura Popular). He participado en otras producciones y en casos como el de HarpFusion he laborado como arpista y arreglista”, comenta sonreída nuestra entrevistada, quien hace apenas un año (7 de enero de 2006), contrajo matrimonio con el ingeniero civil alemán Jochen Carl.
Junto a su acreditación en numerosas grabaciones discográficas, la joven boricua también ha participado como arpista con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Arizona, la Orquesta de Opera de Flagstaff, CU Windy Symphony y la Niwot Timberline Symphony de Colorado, entre otras. Mientras, en su suelo natal ha demostrado su talento junto a la San Juan Pops, la Orquesta Sinfónica y la compañía Opera de Puerto Rico. Esto sin obviar su participación en el prestigioso Festival Casals.
Posee y grabará obras inéditas de célebres compositores clásicos españoles –
Con la entrada del año 2007, Lizary cumple uno de sus sueños más preciado: lanzar su primera producción discográfica titulada “Harp Voyage: a Musical Journey with Lizary Rodríguez Ríos”. En éste, de las 13 piezas incluidas, sólo el estándar “Campanitas de cristal”, de Rafael Hernández, es de corte popular. Las demás pertenecen al género clásico en el que hace galas de su bien ganada reputación como arpista.
Los títulos clásicos que enmarcan su obra discográfica son: “Andalucía” (obra original para arpa de María Rosa Calvo Manzano); “El viejo castillo moro” (de Eduardo López Chavarri); “Impromtu Caprice, Opus 9” (de Henri Constant & Gabriel Pierné); “The Lark” (de Mikhail Glinka); “Feerie: Prelude et danse pour le harp” (de Marcel Tournier); “Sonata en C Minor” (de Giovanni Batista Pescetti); “Prelude BWV” (de Johann Sebastian Bach); “Sonata en Re” (de Mateo Albéniz); “Fantasié” (de Ludwig Spohr) y “Medito sobre un cielo gris” (de Wanda Cecile Dávila Barreto). Ante esta selección, en la que reafirma su innegable calidad como arpista, indagamos sobre la posibilidad de grabar en un futuro un disco dedicado totalmente a la música popular.
“ Ese será el tercero. Porque el próximo será de música clásica española. Sucede que, mientras vivía en España, tuve la increíble suerte de encontrar obras perdidas de Joaquín Rodrigo, Joaquín Turina y Jesús de Monasterio, tres de los compositores más célebres en la historia de la música española. Sólo yo las tengo. Estoy en el proceso de adaptarlas al arpa y quiero darme el lujo de estrenarlas”, concluye la talentosa joven boricua que ha sido distinguida lo mismo en Italia - con el Cita di Padova - que en Francia en el Torneo Internacional de Músicos (TIM).
8/feb/07
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