| Joe Cuba: adiós a otro ícono salsero
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Joe Cuba impuso un sonido novedoso que impactó a las audiencias anglosajonas.
(Foto colección Miguel López Ortiz) |
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Hay músicos que, como ejecutantes, no logran alcanzar el nivel de virtuosos. Sin embargo, tienen un sentido tan claro e innovador del concepto y del sonido que desean implantar que se convierten en líderes indiscutibles. Incluso, sus aportaciones a los géneros que cultivan crean escuela, influyendo profundamente a otras generaciones de instrumentistas y orquestadores. De repente, llegan a la memoria, como ejemplos, Tommy Olivencia, trompetista y fundador de La Primerísima Orquesta de Puerto Rico (1957); Rafael Ithier, pianista y director de El Gran Combo desde su surgimiento (1962) y Willie Colón, trombonista, cantante, compositor y figura clave del movimiento salsero neoyorquino desde el segundo lustro de la década de 1960.
A esta claque hay que agregar a Joe Cuba, conguero y compositor que falleciera el domingo 15 de febrero, a la edad de 78 años, en el Hospital Monte Sinaí, en Manhattan, Nueva York, reduciéndose, con su partida, el número de leyendas de la música afrocaribeña que, por fortuna, todavía permanecen en el mundo de los vivos.
A este boricua, bautizado con el nombre de Gilberto Miguel Calderón Cardona a raíz de su nacimiento en el Barrio Latino – o Este de Harlem –, en Manhattan, el 22 de abril de 1931, es preciso compararlo con otros baluartes de los ritmos del Caribe evolucionados en la Gran Urbe: Mario Hernández, Payo Alicea, Ray Barretto, Pete Terrace, Gilberto Cruz y Ricardo Ray, capaces de crear formaciones pequeñas que lucieran poderosas a la hora de alternar con bandas gigantes como las de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.
Comenzó su carrera como conguero profesional a menos
de un año de haber comenzado su aprendizaje –
Pero, más significativo aún, al igual que los antes mencionados, impuso una fórmula que rápido caló en el gusto y la preferencia de todos, exponiendo un repertorio eminentemente caribeño, pero incorporándole elementos del R&B y otras vertientes anglosajonas. Buen número de las selecciones que nutrirían la novedosa propuesta de su excelentísimo sexteto serían vocalizadas en inglés, primero con el muy talentoso cantante Willie Torres y, ya en su etapa consagratoria – década de 1960 –, por el sensacional ponceño Jimmy Sabater, también timbalero. De esta manera, logró conciliar al público latinoamericano con el estadounidense, especialmente el de la comunidad negra.
Joe Cuba era hijo de un matrimonio de inmigrantes integrado por un nativo de San Sebastián del Pepino y una santurcina. No había antecedentes artísticos en su familia. De hecho, su primera pasión no fue la música, sino el béisbol. Desde chico fantaseaba con la posibilidad de, algún día, llegar a las Grandes Ligas. Aquel sueño se vio truncado cuando, participando en un partido de béisbol aficionado, se lesionó severamente la pierna izquierda al deslizarse hacia la segunda base. Entonces contaba 19 años.
“El pito / I’ll Never Go Back to Georgia” se coló en el hit parade norteamericano –

Sexteto de Joe Cuba en su mejor época (1957-1966). Desde la izquierda: Nick Jiménez (pianista y director musical); Jimmy Sabater (cantante y timbalero); Cheo Feliciano (cantante); Joe Cuba (conguero); Tommy Berríos (vibrafonista) y Julio “Slim” Cordero (contrabajista).
(Foto colección Miguel López Ortiz) |
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“A veces pienso que, lo que pudo haber sido una tragedia para mí, en realidad fue una bendición. Ya se me había hecho un poco tarde para llegar a las Grandes Ligas y, hasta aquella edad, no había contemplado la idea de convertirme en músico. Un amigo llamado Albert Rivera me prestó sus tumbadoras para que me entretuviera mientras me recuperaba de mi lesión. Fue cuando mi vida comenzó a cambiar. Otro amigo mío, Víctor Pantojas, buen percusionista, me enseñó los ritmos y toques básicos de los tambores. Él fue como una inspiración para mí, porque hizo que me contagiara con la música latina. Como maestro logró un milagro conmigo: que mi aprendizaje fuera acelerado y que aprendiera a amar inmensamente a nuestra música latina”, narraría a este redactor para la revista Artistas en febrero de 1985.
Tan acelerado fue su adiestramiento que, al cabo de menos de un año (1950), ya vivía su primera experiencia como músico profesional integrando el Conjunto Alfarona X, fundado por el guitarrista Luis Cruz Ramos, habiendo reemplazado al virtuoso Luis “Sabú” Martínez. Aquella pasantía resultó breve y, luego de otras igualmente efímeras por las orquestas de Noro Morales, Elmo García y Macelino Guerra, en 1953 cayó en el combo del pianista Joe Panama que, más adelante (1954), daría paso al que sería su legendario Sexteto, cuando el agente que lo representaba, Catalino Rolón, reemplazó a su director – alegando informalidad por parte de aquel en el cumplimiento de sus compromisos – delegando el liderato en él.
“La posición de Joe Panama pasó a ser ocupada por Nick Jiménez, también a cargo de la dirección musical y compositor de muchos de los temas que siempre identificarían al grupo, tanto movidos como románticos. Por ejemplo, él es autor de clásicos como ‘To Be With You’, ‘Mercy’, ‘Bochinchosa’ e ‘Incomparable’. En el grupo coincidí con los cantantes originales, Willie y Jimmy. Luego incorporé al vibrafonista Tommy Berríos, que fue un elemento vital en el sonido del Sexteto. Esta nueva etapa comenzó en el Stardust Ballroom, donde estrené el que ha sido mi nombre artístico desde entonces, Joe Cuba, que Catalino me puso sin consultárme para complacer al dueño del club, que se le quejó de que el mío era muy largo y casi no cabía en la marquesina donde se anunciaba. Catalino hizo lo mismo con los líderes de otros conjuntos y orquestas que manejaba. A José Estévez lo rebautizó como ‘Joe Loco’ y a Johnny López como ‘Johnny El Bravo”, nos contaba.
En el Stardust Ballroom permaneció fijo dos años y, cuando grabó sus primeros discos sencillos con piezas como “Cuando paso”, “Talk to the Trees”, “Temptation” y la versión mambeada del estándar “I’ve Got You Under My Skin”, vocalizadas por Willie Torres en 1957, ya había recorrido salones tan prestigiosos como el Palladium Ballroom, Savoy, Park Palace, Skylight del Hotel Waldorf Astoria, Groosingers y el Ballroom del Catskill Mountain’s Pine Hotel.
El sensacional binomio de vocalistas formado por Jimmy Sabater y Cheo Feliciano fue clave en la consagración de su sexteto –

Desde la izquierda: Tommy Berríos (vibrafonista); Nick Jiménez (pianista y director musical); Cheo Feliciano (cantante); Jimmy Sabater (cantante y timbalero); Julio “Slim” Cordero (contrabajista) y, al frente, Joe Cuba (conguero y líder).
(Foto Steven Craig) |
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“En 1957, Willie se fue con José Curbelo y, por recomendación de Tito Rodríguez, entró Cheo Feliciano a sustituirlo. Recuerdo que horas antes de presentarse a cumplir su primer compromiso con nosotros, la noche del 5 de octubre, se había casado con ‘Coco’, que sigue siendo su esposa. Con él y Jimmy como cantantes alcanzamos la cima del éxito. En 1958 grabamos con Mardi Grass el álbum ‘Márcalo’ y, después de cinco producciones para el sello Seeco, en 1964 caímos en Tico Records. Esta época fue increíble. Viajamos mucho y pegamos casi todo lo que grabábamos. Dos de los ‘palos’ más fuertes que dimos fueron al final de la estadía de Cheo con nosotros, en 1966: “El pito / I’ll Never Go Back to Georgia” (uno de los temas más representativos del boogaloo) e ‘Incomparable’, cantado por él. El primero se coló en el hit parade norteamericano, permaneciendo casi un año en las listas de Billboard”, declaraba orgulloso.
El sucesor de Cheo en el Sexteto pasó a ser, precisamente, el mismo a quien éste había reemplazado: Willie Torres. Jimmy permanecería fiel a su plantilla, compartiendo en diversas etapas, a partir de 1970, con los experimentados Chivirico Dávila, Genaro “Heny” Álvarez y los cubanos Willy García, Willie Amadeo, Mike Guagenti y Junior Soria. Sin embargo, aunque continuó ampliando su discografía con vocalistas de tan indiscutido calibre, el grupo no volvió a generar un impacto comparable al que lograba con el binomio formado por Cheo y Jimmy. De todas maneras su actividad en los escenarios no se detuvo.
Entrevistado nuevamente por este redactor para la antes mencionada publicación – hoy desaparecida – pocos meses después del lanzamiento de la que fuera su última producción discográfica, “Steppin’ Out… Again!” en 1995, Joe Cuba manifestó su determinación de no volver a grabar.
“He comprendido que no vale la pena. ¿Para qué seguir grabando si cuando me contratan para tocar un baile al público no le interesa que le presente material nuevo. Lo que todos quieren escuchar es ‘El pito’, ‘El ratón’, ‘Cita a las seis’, ‘To Be With You” e ‘Incomparable’. Hice este disco con la ilusión de presentar, por primera vez, un sonido nuevo, con metales. Pero, es obvio que a nadie le interesó. La gente prefiere el sonido del sexteto y los temas viejos”.
El deceso de Joe Cuba fue provocado por una bacteria que se le alojó en una prótesis que se le colocó en una cadera a raíz de que sufriera una caída hace varios años. Aunque experimentó ciertos períodos de mejoría, nunca logró reponerse de aquella fatalidad. Su última aparición ante el público fue en un concierto presentado en el Aaron Davis Hall a mediados de 2008. Luego de ser velados en la Funeraria Ortiz, en la Calle 16, en el Barrio Latino, sus restos fueron paseados por la zona donde nació y se crió, entre la Calle Madison y la Avenida Park, para que la gente de su barrio lo despidiera. Su viuda María retendría sus cenizas.
Discografía:
- “Márcalo” (Mardi Grass Records), 1957.
- “Cha-cha-chá” (Mardi Grass Records), 1958.
- “I Tried to Dance All Night” (BMC Records), 1958.
- “Cha-Cha-Cha’s to Soothe the Savage Beast” (BMC Records), 1958.
- “Red Hot and Cha Cha Cha” (BMC Records), 1959.
- “Merengue Loco” (Embajador, S-6002), 1959. Productor: E. Paz Travesí.
- “Joe Cuba” (Embajador, S-6003), 1960. Productor: E. Paz Travesí.
- “Steppin’ Out” (Seeco, SCLP-9248), 1962.
- “Diggin’ the Most” (Seeco, SCLP-9259), 1963. Productor musical: Joe Cain.
- “Comin’ at You” (Seeco, SCLP-9268), 1963.
- “Breakin’ Out” (Seeco, SCLP-9202), 1993.
- “Vagabundeando / Hangin’ Out” (Tico, SLP-1112), 1964.
- “El alma de El Barrio / The Soul of Spanish Harlem” (Tico, SLP-1119), 1964.
- “Más canciones mi mamá no me enseñó” (Tico, SLP-1120), 1964.
- “Bailadores” (Tico, SLP-1124), 1965.
- “¡Estamos haciendo algo hien / We Must Be Doing Something Right!” (Tico, SLP-
1133), 1965. Productor: Pancho Cristal.
- “Wanted Dead or Alive / Se busca vivo o muerto / Bang, Bang, &, Push, Push”,
Push, Push” (Tico, SLP-1146), 1966. Productor: Pancho Cristal.
- “Joe Cuba Sextet Presents the Velvet Voice of Jimmy Sabater” (Tico, SLP-1152),
1967. Productor: Pancho Cristal.
- “My Man Speedy!” (Tico, SLP-1161), 1967.
- “The Best of Joe Cuba” (Tico, SLP-1197), 1969.
- “Joe Cuba Sextet” (Tico, TRSLP-1226), 1970.
- “Bustin’ Out” (Tico, CLP-1300), 1971.
- “Doin’ It Right / Hecho y derecho” (Tico, CLP-1312), 1973.
- “Cocinando la salsa /Cookin’ the Salsa” (Tico, JMTS-1405), 1976. Productor
musical: Louie Ramírez. Cantante: Mike Guagenti. Jimmy Sabater sólo intervino
como timbalero.
- “Pirata del Caribe / The Caribbean Pirate” (Tico, JMTS-1434), 1979. Productor
musical: Louie Ramírez. Cantantes: Chivirico Dávila, Willie Amadeo y Junior
Soriano. Curiosamente, Jimmy Sabater y Willie Torres intervinieron como coristas.
- “Joe Cuba / Cheo Feliciano: Latin Gold Collection” (Polydor 314 527 214-2), 1995.
- “Steppin’ Out… Again!” (Tiffany, TCT-0069), 1995.
25/feb/09
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