| Joselo Arroyo: el teatrero artesano
Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Joselo Arroyo, el “teatrero-artesano”, en su taller de Ruscello.
(Foto Julio García) |
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De profesión, teatrero; del alma, teatrero. De estudios, periodismo y publicidad; del diario vivir, artesano… del arte. Y es que Joselo Arroyo se ha destacado ampliamente en el ámbito teatral como actor, dramaturgo, director y diseñador de escenografía y vestuario, aunque su diploma diga que está capacitado para ejercer el periodismo y la publicidad. Y, actualmente, también capitaliza parte de su ingreso económico a través de otro arte, el cual no había contemplado como real o fidedigno hasta hace muy poco tiempo: la bisutería artesanal. Quiere decir que, ahora, Joselo Arroyo podría definirse como un teatrero artesano.
“Sí, mi diploma dice que yo tengo un bachillerato en Comunicación Pública, con especialidad en periodismo y publicidad. Pero ejercí esa parte de mi profesión sólo por el tiempo que estuve en el internado y en la práctica. Agraciadamente, hice a la vez estudios en el Departamento de Drama y en Artes Plásticas… Al final, terminé Comunicaciones, terminé Drama, pero no Artes Plásticas”, nos dice este artista con la picardía que lo caracteriza.
A través de 19 años de carrera artística, Joselo Arroyo ha participado como actor en múltiples piezas teatrales, tales como “Ícaro”; “Utopía perdida”; “Los músicos de Bremen”; “La canción verde”; “Los huelguistas”; “Peces al ataque”; “Las escobas están inquietas”; y “El sacrificio de Isaac”, entre otras. Como director, ha puesto su talento en “El arca de Noé”; “Divorciadas, evangélicas y vegetarianas”; “Jimmy y Steve”; y “Aeroplanos”, entre otra diversidad de obras. También ha fungido como dramaturgo y tiene a su haber 21 piezas, entre las cuales se destacan “Máscaras afuera” (ganadora de los premios Mejor Dramaturgia y Mejor Escenografía, 2006); “Buenas noches, mi amor”; “El baúl de las leyendas”; y “La casa de Camila”, entre otras tantas obras infantiles y de tema adulto. Igualmente, ha trabajado como diseñador teatral (escenografía, vestuario, utilería y maquillaje), aumentando así su versatilidad como artista. “Verdaderamente, me siento muy satisfecho de haber podido trabajar diferentes estilos, diferentes áreas con muchas compañías teatrales del patio”. Por otra parte, Joselo ha trabajado como guionista para los programas televisivos “Mi casa.com” y “Entre nosotras”.
Apoyo desde el hogar –

Joselo Arroyo como “Ícaro” en 2006 (acompañado en la foto por Julie Mercado, Joa Tous y Edna Lee Figueroa.
(Foto Edwin Cordero) |
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Este artista, oriundo de Vega Alta, Puerto Rico, tuvo desde muy pequeño el apoyo de sus padres, quienes lo acercaron muy diligentemente al arte y siempre lo alentaron para que desarrollara su talento en las áreas artísticas para las cuales él demostraba interés. De esa forma, Joselo se expuso a cursos de pintura y murales, costura, barro, talla en cuero y fabricación de carteras, entre otras actividades, tanto en su ciudad natal como en San Juan. “Mis padres me carreteaban para todas partes y les estoy sumamente agradecido por ello. Es por su incondicional apoyo que yo pude llegar al teatro y hacerlo mi vida, mi pasión y mi fuente primordial de trabajo e ingresos”.
Sin embargo, el alto costo de vida y la merma acelerada de lo que era originalmente un trabajo teatral y televisivo constante, hicieron que Joselo, desde hace algunos años, mirara hacia la artesanía como una fuente alterna de ingreso económico. “Desde pequeño, siempre fui hábil con las manualidades, siempre me interesaron. Pero yo no estaba consciente que, ese aspecto que a mí se me facilitaba, no lo dominaba todo el mundo. Yo pensaba que si yo podía agarrar mi lápiz y pintar o dibujar; o coger un pedacito de paleta y hacer algo; o construir mis propios juguetes… yo pensaba que todo niño tenía la misma capacidad… Por ende, lo tomaba como normal, no como algo especial y diferente.”
¿Y entonces, cómo llega a ser la bisutería artesanal un modo de vida para Joselo Arroyo? “Por puro accidente… te explico: en mi sistema, yo tengo, digamos, unos recipientes creativos. Periódicamente, yo necesito vaciar la energía que se acumula en ellos porque si no, se me desbordan y no puedo funcionar en mi vida. ¡Hasta el sueño se me afecta! Uno de esos días de limpieza, hace aproximadamente cinco años atrás, decidí hacer un collar. Nunca había hecho uno; tenía alambre en mi casa y me pregunté: ‘¿Qué se podrá hacer con esto?” Y de ahí surgió el primer collar. “Entonces, cada vez que necesitaba relajarme, hacía un collar con alambre”.
Pero esto no nos contesta la interrogante sobre cómo llega a ser hoy día la artesanía un sustento económico fijo para este artista… “También por accidente. Esto era un ‘hobby’, algo que yo hacía para relajarme… Al principio no se me ocurrió sacarle provecho económico, no tuve ese sentido comercial o de mercadeo para lo que estaba surgiendo. Por otra parte, no pensaba que lo que yo estaba generando podría gustarle a la mujer promedio… si decidía venderlo, por ejemplo. Era muy rústico. Pero unas Navidades, en 2005, le pregunté a una amiga su opinión sobre lo que yo estaba desarrollando, no para venderle, sino por curiosidad, para tener la opinión femenina. Y ¡sorpresa!... tan pronto como ella vio los collares, ¡quiso comprármelos! ¡Y yo sólo hacía esto para relajarme!”

En “Peces al ataque”, producción de Cuarzo Blanco realizada en 2008, Cuarzo Blanco, Joselo Arroyo (acompañado aquí por Reinaldo Santana) representó a Gupi.
(Foto José Robledo) |
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La amiga en cuestión era la joven actriz Cristina Sesto, quien no perdió oportunidad alguna para lucir el collar de Joselo en cualquier actividad artística. “Y como en este medio todos nos conocemos, comenzaron a llamarme mis amigas, ofendidas, porque yo estaba haciendo algo original, novedoso, bonito y accesible en costo; ¡y no les había dicho nada al respecto!” Y es en ese momento, de repente y sin proponérselo, que Joselo visualizó la forma idónea para obtener un ingreso adicional.
Este versátil artista entiende que la vida misma lo enfocó directamente hacia la bisutería artesanal, quitándole opciones de trabajo hasta ese momento seguras y firmes. “Al bajar la producción teatral, decidí probar suerte en la artesanía… aunque con un poco de susto. Esas mismas Navidades, hice una reunión en mi casa, acomodé mis collares y se vendieron todos. Y entonces, atendiendo a lo que me decía todo aquel que compraba un collar, comencé a desarrollar combinaciones: pulseras, pantallas, sortijas…Yo no había visualizado eso, ya que entendía que mis collares eran lo suficientemente grandes e imponentes como para añadirle algo más en conjunto… pero la gente lo pedía. Y, exitosamente, todo se vendía”. La situación se sigue complicando un poco más cuando Joselo decide comenzar una línea varonil. “Es que los muchachos iban a comprar algo para sus chicas, madres o amigas; y me preguntaban si yo no hacía nada para ellos… Y ahí comencé a ingeniármelas, haciendo prendas para varones también”.
La creatividad como norte -
Diversificación: ésta es la palabra que podría muy bien describir a nuestro entrevistado, para quien el vínculo entre la artesanía y el teatro es la necesidad imperiosa de crear. “Si tú me quieres ver contento, tú me tienes que dar un espacio en donde yo pueda estar creando. Yo estoy totalmente seguro que para eso fue que yo vine a este mundo: a crear. Y fíjate, cuando analizo mi vida, me doy cuenta que siempre he utilizado mi creatividad… desde chiquito, quiero decir. O sea, la persona que tiene algún tipo de habilidad o destreza en el aspecto creativo, lo estuvo desarrollando a través de toda su vida, en mayor o menor grado, aunque no lo notara, aunque no lo tomara en cuenta, per se. ¿Y quién iba a decir que, algún día, yo me ganaría el sustento con una manualidad, con uno de mis respiros creativos?”
Cuero, soga, piedras semi preciosas, cristales, madera… estos son algunos de los materiales que utiliza Joselo Arroyo para confeccionar sus ‘respiros creativos’, donde el alambre de aluminio “iodonizado” es siempre el protagonista. La satisfacción de Joselo detrás de esta nueva actividad… “La satisfacción que me otorga el crear… tal como cuando pinto un cuadro o escribo una obra teatral. Además, es algo original… o sea, cada vez que hago un collar, no lo repito… no puedo. Y eso le asegura a quien lo compra que lo que tiene es único, interesante, fuera de lo común, costo-efectivo; entonces, la persona se siente alegre… y entonces, yo me siento satisfecho. Por otra parte, varias de mis piezas son multifuncionales; o sea, tienen opciones para transformarlo a la hora de lucirlo. Esto permite que, quien las compre, le otorgue su propio diseño”.
Tras el éxito de la línea de bisutería artesanal, Ruscello (arroyo, en italiano), Joselo visualizó finalmente la ventaja económica detrás de esta actividad, justo cuando el trabajo en el mundo teatral no era tan constante o seguro. “Y ahora, tengo que estar continuamente renovándome, sin perder el estilo que caracteriza a la línea, para poder así complacer a la amplia clientela que, agraciadamente, he logrado.” Clientela que se ha expandido también hacia el extranjero. “Se han vendido collares en México y hasta en España”. Actualmente, las piezas Ruscello están a la venta en varias boutiques de San Juan y Guaynabo.

En “El sacrificio de Isaac” producida por Deikélestai en 2001, Joselo Arroyo interpretó a Ismael. Aquí aparece junto a Joa Tous, Yéssica Delgado, Edna Lee Figueroa, Juan Pantoja y Elisa Martínez.
(Foto suministrada) |
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¿Te ves como un empresario? “Como todo se ha dado de una manera tan orgánica, ya no me sorprende nada. No obstante, entiendo que lo empresarial de Ruscello no ha progresado más rápido debido a mi resistencia al ordenar mis prioridades entre el teatro y la artesanía. A veces pienso que yo mismo lo he detenido un poco, quizás porque todo ha corrido más rápido de lo que yo he podido procesarlo. Ahora mismo, me siento más preparado; de hecho, he comenzado a conocer mucho más sobre el mercado para movilizar el producto; y hasta estoy utilizando la estrategia de certificados de regalo… ¡hace tres años atrás, jamás hubiese utilizado este vocabulario para hablar de lo que yo hacía como un simple ‘hobby’!”, nos comenta Joselo entre risas.
¿Artista artesano ó artesano artista? -
Si tuviera que escoger entre el mundo teatral y el negocio de la bisutería artesanal, ¿podría Joselo decidirse por una de las dos vertientes artísticas? “Yo nací para estar en un escenario, ya sea frente al público o tras bastidores. Si, por las razones precarias que actualmente estamos pasando, yo no pudiese ganarme mi sustento principal haciendo teatro como hasta ahora he hecho, no dudaría en seguir el negocio de las prendas como vía principal de trabajo. Eso sí, el orden no correspondería a la predilección sino a la necesidad; no dudaría en regresar al teatro tan pronto como las cosas así me lo permitiesen. Ésa es mi verdadera pasión”.
Surge entonces la obligada pregunta sobre su opinión ante el teatro actual, visto desde la perspectiva del negocio: Joselo entiende que la visión comercial del arte en Puerto Rico está un tanto nublada. “Es que la gente no aprende de los errores pasados. En mi opinión, los artistas no ven los tonos grises: o es negro o es blanco. O sea, o se hace algo estrictamente comercial o sino, algo estrictamente comprometido con el arte. Y yo creo que ahí está el error, porque una cosa no invalida a la otra. Pienso que se puede lograr un teatro tan comprometido como el que hicieron los griegos; y, a la misma vez, que tenga posibilidades comerciales. Es cuestión de visión, pero no todos lo entienden de esta manera”.
Y por eso, aunque Joselo haya actuado, escrito y dirigido todo tipo de teatro, su ‘visión’ va más de la mano con el compromiso que siente hacia el teatro infantil. “Es como mi misión espiritual hacer un hincapié especial en el teatro infantil porque es a los chiquitos, a las futuras generaciones, a quienes debemos atraer al teatro. Me siento muy comprometido ante la calidad del teatro infantil que hago, escribo o dirijo: es mi manera de contribuir a crear un público potencial para el futuro del negocio teatral”.

Joselo Arroyo en la obra “Utopía perdida” en 2005.
(Foto José Brocco) |
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Cabe señalar que, a pesar de la existente merma en la faena teatral, Joselo Arroyo está actualmente trabajando en algunos proyectos. Entre ellos se encuentra su trabajo como actor en la obra de Alejandro Tapia y Rivera, “La sataniada”, producida por Anamín Santiago (abril-mayo, 2009); y su labor como director en su propia obra, “Jonás y la ballena”, producida por Ulises Rodríguez para Teatro Caribeño (abril, 2009). Además, luego del éxito que tuviera en el 2006, la compañía Cuarzo Blanco, Inc. repetirá su obra “Máscaras afuera”, en el Centro de Bellas Artes, desde el 27 de marzo de 2009, con Miguel Diffoot y Julio Ramos. “¡Es un orgullo inmenso para mí que se vuelva a repetir esta obra! Es bien gracioso porque llegué a pensar que “Máscaras afuera”… ¡era una obra maldita! Sin embargo, fue cuestión de esperar al momento idóneo, a los actores perfectos, a la dirección detallista… Cuando por fin se hizo en el 2006, fue una experiencia de muchos aciertos y crecimientos personales y profesionales, además de un exitazo, lo cual me llena de orgullo y satisfacción. Y cuando se fue a Cuba, yo tuve mucho miedo porque no sabía si el humor de la pieza iba a gustar allá… ¡pero funcionó de maravillas!”, refiriéndose a la participación de “Mascaras afuera” en el Festival de Teatro Latinoamericano y del Caribe de La Habana, Cuba, en agosto de 2006.
Es esta misma compañía teatral, Cuarzo Blanco, quien le producirá a Joselo Arroyo su primer libro de piezas teatrales para el verano de 2009. Y para el dramaturgo, esta nueva puerta en su carrera le entusiasma mucho y le llena de mucha alegría. “Es un sueño… es una sorpresa… ¿qué te puedo decir? ¡Que me siento muy afortunado! Sinceramente, jamás pensé que se fuera a dar tan rápido; y es algo maravilloso, porque se concretiza lo efímero de mi trabajo, de mi arte. Yo espero que esto sea un legado para generaciones futuras; y no lo digo por ego, sino porque espero que sea una aportación que ayude a otros a seguir hacia adelante, trabajando y superándose todo el tiempo. Yo, por mi parte, sigo creciendo, sigo formándome poco a poco en mi pasión de vida… ¡pero, igualmente, seguiré haciendo collares!”, comenta divertido el “teatrero-artesano”.
(Para mayor información sobre la bisutería artesanal Ruscello, pueden escribir a ruscello_pr@yahoo.com o buscar el grupo en Facebook bajo el mismo nombre.)
25/feb/09
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