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  San Juan, Puerto Rico ::

Omar Torres Molina: productor de nueva cepa


Omar Torres, Carlos Miranda, Carlos Vega y Jimmy Navarro forman parte del elenco de “Las tumbas” que, dirigida por Carlos Miranda y producida por Anilom, Inc., subre a escena en el Teatro Victoria Espinosa del 20 al 22 de febrero.
(Foto suministrada)

Omar Torres Molina, nacido en Arecibo, pero criado en Utuado, está muy claro sobre cuál es su profesión primordial: la actuación… pero, por otra parte, también lo es la producción teatral y el periodismo. Sobre la producción, cabe señalar que muchos artistas deciden incursionar en esta área porque no les cuesta más remedio, porque es la única forma de asegurarse un trabajo sobre las tablas. Pero eso no significa que realmente les guste o disfruten lo arduo de este trabajo. Sin embargo, el caso es distinto con Omar: “Una vez, Roberto Ramos-Perea me dijo que, si yo quería asegurarme un empleo en teatro como actor, tenía que producir; que nadie me iba a buscar a mi casa para trabajar. Por lo tanto, yo debía ser autogestor… y pues, le hice caso y no me arrepiento… ¡Tengo que admitir que me gusta!”

Este joven productor, quien recién acaba de cumplir 26 años en enero, estudió en la Universidad de Puerto Rico (U.P.R.), graduándose en 2006 de Periodismo y obteniendo, además, una segunda concentración en Drama. En términos de trabajo, sólo ejerció un año en el periodismo, pero en teatro. “Desde noveno grado, ya yo sabía que eso era lo que quería hacer; y lo he estado ejerciendo desde entonces”. Y por eso, mientras estudiaba en la U.P.R., también cursaba estudios bajo los grupos de Dramaturgia y Actuación del Ateneo Puertorriqueño, con los profesores Roberto Ramos-Perea y Edgar Quiles. “Para mí, era importante estudiar con la mayor cantidad de profesores posible, porque así podía obtener una educación más completa”.

Esto dicho, nuestro entrevistado aclara que también le gusta el periodismo, aunque sea lo menos que consecuentemente ejerza. “Yo no tuve problemas, yo estudié lo que a mí me gustaba”. Por lo tanto, Omar no descarta la posibilidad aprovechar alguna oportunidad que surgiese para él dentro el área del periodismo… siempre y cuando la misma no le impida continuar trabajando en teatro.

Talento joven con determinación y valentía -

En abril de 2004, con tan sólo 21 años, nuestro entrevistado tomó al pie de la letra el consejo de Ramos-Perea y se aventuró a producir una pieza propia, “Estridente silencio”, en el Ateneo Puertorriqueño, bajo su propia compañía Anilom, Inc. (Molina, su segundo apellido, al revés). En la obra, Omar actuó junto a Carlos Alexander y Noelia Figueroa, ambos estudiantes, como él, del Ateneo. “Ahora, cuando miro hacia atrás, me digo: ‘¡Wow, yo hice eso, yo me atreví a hacer eso!’ Yo actué, produje, dirigí… y para colmo, era mi primera obra expuesta al público”. ¿Quiere decir que, además de actor y productor, es también dramaturgo? “Bueno, si dramaturgo es la persona que simplemente escribe teatro, pues entonces sí lo soy. Pero, realmente, yo no me considero uno como tal. Para mí, ser dramaturgo es algo grande, es escribir con calidad, llevar tiempo en esto, tener una trayectoria… yo apenas estoy empezando y me falta mucho por vivir y por aprender”, nos comenta Omar con sincera humildad.


Melissa Denizard y Omar Torres en la producción “Inopia” presentada en 2005.
(Foto suministrada)

Al joven también le atrae la dirección escénica, aunque admite que, luego de su primer proyecto, terminó un poco traumado al respecto. “No es que no quiera hacerlo más, es que… Es lo mismo: por la inexperiencia, me atreví a hacer cosas que ahora no haría. Y como no había recursos, traté de hacerlo todo para lograr sacar la producción adelante… pero fue muy fuerte para mí. Al tratar de cubrir tantas bases, la obra terminó siendo una experiencia sumamente agotadora y que no me dejó hacer un trabajo redondo. Entiendo que, muy a mi pesar, mi trabajo de actuación se afectó”.

He aquí que entonces viene la disyuntiva sobre qué escoger entre la actuación y la producción. “No cabe duda que, cuando se produce, uno puede darle cierto orden a todo para que las cosas salgan como uno quiere, como uno entiende que deben ser: uno tiene el control de las cosas. Pero la actuación es lo que le da vida a todo lo demás.”

“Estridente silencio” trata sobre cómo el silencio afecta a las personas y qué hacen para trabajar con éste en sus vidas. Omar nos explica que el tratamiento de este tema no es común y que ésa fue una de las razones por las cuales le interesó hacer una pieza teatral sobre esto. “A mí me interesa hacer obras que no todo el mundo haría, que no todo el mundo se arriesgaría a realizar, un tipo de teatro diferente, con mensajes profundos, que ponga a la gente a pensar. De hecho, nunca he producido o escrito nada de tipo ‘comercial’; y no creo que lo haga”.

No dudamos de sus palabras dado al tema de su segunda producción, “Inopia” (abril 2005, Ateneo Puertorriqueño). Esta pieza trata sobre la medicación en Puerto Rico y la desmoralización del ser humano. Pese a lo ocurrido en su primera producción, Omar volvió a caer, sin remedio, en la trampa de escribir, dirigir y producir, además de actuar… pero, esta vez, fue sin querer y por pura necesidad. “Metí la pata, de nuevo, lo sé, pero no lo hice porque quise. Escribí la pieza, la produje y la dirigí; eso era todo lo que iba a hacer. Terminé actuando porque, a última hora, el actor no pudo hacer la obra… ¡y tuve que hacerla yo! Lo bueno es que hubo una persona que me ayudó con la dirección desde afuera, algo que no tuve en la primera obra”. Omar actuó en esta ocasión con Melissa Denizard, estudiante del Departamento de Drama, UPR.

Luego de estos dos primeros proyectos y aunque en el Ateneo se produjo su obra “Vidas imperfectas” -que trata sobre cómo, por egoísmo, los medios de comunicación pueden tapar y transformar una verdad, un bien común, por defender un bien personal, Omar se tomó un descanso en 2006. “Yo necesitaba un descanso y me tomé todo un año. Pero el teatro es algo que te empuja y que no lo puedes evitar. No lo puedo definir muy bien, pero no hay un proceso de conciencia. Y si uno se pone a pensarlo con detenimiento, el arte no conviene económicamente, porque es una forma muy difícil de sobrevivir. Pero no lo puedes evitar, es una necesidad… una necesidad de hacer, de crecer…”

Y así, con un inmenso afán de crecer, en noviembre de 2007, Omar Torres produjo “Un número”, de Caryl Churchill, una obra acerca de la clonación humana. La misma fue parte del 43ro. Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña. “Fue un riesgo, desde el texto y la dirección hasta, obviamente, la producción. Sin embargo, fue uno de esos proyectos en el cual todo se da suave… fue un proyecto maravilloso”. Miguel Diffoot fue el director; Carlos Miranda y Carlos Rivera Marchand, los actores de ésta, la tercera producción de Anilom, Inc. “Y la produje sin expectativas… Yo lucho y trabajo, pero trato de no ilusionarme; es que pertenezco a una generación que le tiene miedo a la desilusión, creo yo. Trabajo, sí, pero trato de no aferrarme a expectativas de éxito absoluto”.

Pero “Un número” sí tuvo éxito: no tan sólo se presentó en tres ocasiones en el Teatro Victoria Espinosa, sino que se expuso en siete diferentes universidades alrededor de Puerto Rico, en 2008. “Fue exitosa, aunque tuvimos algunos problemas con la publicidad en las mismas universidades: hay algunas que hacen un trabajo de publicidad excelente, pero otras… no tanto”.

Un nuevo reto ante “Las tumbas”-


Carlos Alexander, Noelia Figueroa y Omar Torres en foto promocional de la obra “Estridente silencio” en 2004.
(Foto suministrada)

El nuevo proyecto de Anilom, Inc. es “Las tumbas”, de Carlos Miranda, que sube a escena en el Teatro Victoria Espinosa, el próximo 20, 21 y 22 de febrero. “Carlos Miranda la escribió hace un tiempo y, por su cuenta, había llamado a todos los actores, yo incluido, para hacerla. La idea era trabajar de forma cooperativa y todos estábamos de acuerdo. Ahora, él fue a solicitar fondos y le pidieron que se incorporara… como cooperativa. Es ahí que yo le hablo para que, si quería, utilizara mi compañía como especie de sombrilla. Y por eso es que estoy ahora produciéndola, aunque seguimos trabajando como una cooperativa”.

Actúan en “Las tumbas” René Monclova, Wanda Sais, Jimmy Navarro, Ángela Mari, Carlos Vega, Naymed Calzada, Omar Torres, Paola Miranda y el propio Carlos Miranda, quien además dirige la pieza. “Es una obra que se desarrolla en la cárcel y, por tanto, presenta la situación del estar encerrados, tal como estamos encerrados en Puerto Rico, como sociedad, con una mentalidad de isla. Trata sobre el aislamiento, tanto en la cárcel como en Puerto Rico; y se crea una analogía entre lo que ocurre en la sociedad puertorriqueña y lo que ocurre dentro de la cárcel. Todos los presos tienen un problema distinto, una situación distinta que le puede pasar a cualquier persona. Y también, la obra trata sobre la brevedad de la vida”.

Para Omar, este proyecto representa un gran reto como productor, ya que es la primera vez que trabaja con tantos actores. “Es complicado, principalmente a la hora de establecer horarios para ensayos. Y es que cada cual tiene su agenda, sus compromisos… es un tanto difícil. Es una experiencia muy buena para mí, una que debo aprovechar al máximo, porque no sé si la vuelva a vivir… Digo, tener a 9 actores en una producción tampoco es fácil económicamente”. Y como actor, el reto es igualmente fuerte para este artista. “Por una adicción a las drogas, mi personaje mata a su madre y, para mí, ha sido arduo lograr empatía con él. No debo juzgarlo para poder sintonizarme con él… sin duda, ha sido más difícil mi trabajo como actor que como productor”.

Luego de terminar con “Las tumbas”, Omar Torres planifica llevar a cabo un proyecto diferente, en el cual Miguel Diffoot, Carlos Vega y el mismo Omar escribirán unas piezas cortas sobre el tema de la fobia. Omar y Carlos actuarán; Miguel Diffoot dirigirá la obra conjunta en el Teatro Coribantes. “Me gustaría, de ser posible, salir fuera de Puerto Rico con este proyecto. Siempre he pensado que, si voy a representar a mi País en el extranjero, debe ser con algo netamente puertorriqueño. Creo que este proyecto sería el ideal”.

Por otra parte, Omar está actualmente inmerso en la redacción de un guión, que interesa producir en un futuro no muy lejano. Además, Anilom, Inc. planifica realizar, en el segundo semestre de 2009, la pieza “El seminarista” (“Mass Appeal”), del norteamericano Bill C. Davis. ¿Tiene Omar alguna preferencia entre producir textos nacionales o internacionales? “No. Lo importante para mí es que el texto cumpla mis expectativas en cuanto a calidad y contenido. Entiendo que aquí existen dramaturgos excelentes. Sin embargo, me parece que la gente en Puerto Rico está enajenada de lo que se hace en el resto del mundo y, según mi perspectiva, traer textos contemporáneos de otros países, nos ayudaría a crecer”.

Con la vista puesta en el mañana-


Naymed Calzada y Omar Torres en una escena d ela obra “Las tumbas”.
(Foto suministrada)

¿Qué metas adicionales tiene nuestro entrevistado para su futuro en las artes? “Como actor, me encantaría trabajar con Axel Anderson. Como productor, con Anilom, Inc., quiero seguir haciendo teatro arriesgado, que te ponga a pensar, a dudar, textos contemporáneos interesantes que estén a la vanguardia, sean puertorriqueños o extranjeros. Preferiría trabajar con textos de pocos personajes, ya que así se pueden desarrollar más y comprender mejor su psiquis. Yo realmente no produzco por dinero sino porque quiero, produzco lo que quiero hacer. Sin embargo, sé que produzco para un público el cual, lamentablemente, vive muy acelerado. Por tanto, sé que debo tener eso en cuenta para lograr que lo que quiero hacer vaya a tono con lo que a la gente le pueda interesar. Eso sí, no pienso cambiar mi estilo: quiero hacer cosas con sentido, que hagan pensar… eso no va a cambiar”.

Se desprende de nuestra conversación que Omar Torres es un perfeccionista en su trabajo, tanto como actor y como productor. Le inquirimos, entonces, si cuando ha laborado como actor con otros productores -por ejemplo, en las obras “Búfalo americano”, de la Compañía Teatral Aries, Inc.; y “La casa de Bernarda Alba, el musical”, de Producciones Aragua-, ha sentido estrés ante un trabajo de producción que él no puede controlar, intervenir, cambiar… “¡Claro que me da estrés! Tengo que confesar que no es fácil desligarme de mis pensamientos e ideas como productor. Sin embargo, yo sé quitarme los sombreros. Cuando trabajo con otro productor, yo me programo exclusivamente para actuar y bloqueo todo lo que tenga que ver con producción. Digamos que es un estrés con respeto, porque yo sé lo que significa, lo difícil que es producir”.

Ante todos los riesgos, inconvenientes y la situación económica precaria que predomina dentro de las artes, ¿se arrepiente Omar Torres de haber incursionado en el mundo del teatro, sea como productor o como actor? “No me arrepiento de nada. Cuando me enfrento a una decisión, ya conozco o tengo idea de los pros y los contras… por tanto, me arriesgo y no tengo por qué arrepentirme de lo que ocurra, porque ya sé lo que puede pasar. Ahora, te puedo confesar que, si en un principio yo hubiese sabido de verdad lo que era producir, yo hubiera salido corriendo. Me he dado cuenta, principalmente cuando te enfrentas a las exigencias gubernamentales, que producir es más difícil de lo que parece”, nos comenta entre risas. “Pero ya estoy aquí, así que hay que seguir adelante; quiero continuar luchando, haciendo mi trabajo lo mejor posible”, termina diciendo el joven productor.

(Para boletos o información acerca de “Las tumbas”, pueden llamar al (787) 459-1402 o a Ticketcenter, (787) 792-5000).


12/feb/09

 

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