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Fernandito Álvarez: otro símbolo que se nos va

A Fernandito Álvarez se le acredita haber introducido la tercera voz y el requinto en los hasta entonces tradicionales tríos de voces y guitarras.
A Fernandito Álvarez se le acredita haber introducido la tercera voz y el requinto en los hasta entonces tradicionales tríos de voces y guitarras.
(Foto Ansonia / Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Más que un cantante dotado de facultades privilegiadas y perteneciente a una estirpe muy exclusiva – porque, como él, raras veces surgen en el panorama –, Fernandito Álvarez fue un músico visionario, capaz de establecer precedentes muy significativos en el pentagrama tradicional puertorriqueño. Seguramente porque mantuvo una vida sana, ajena a los excesos que suelen tentar a quienes se desenvuelven con éxito en el ambiente artístico, su existencia fue prolongada – falleció en la mañana del viernes 5 de febrero, a la edad de 95 años –, sin que los embates del tiempo hicieran mella significativa en su voz. Aunque, obviamente, sin el ajetreo de antaño, permaneció activo en los escenarios casi hasta el final de su vida. Siempre se resistió al retiro.

Su legado puso a Puerto Rico en el mapa de la música romántica, siendo protagonista de una época de oro ensoñadora. Entre otros méritos, se le acredita haber introducido la tercera voz y el requinto en los hasta entonces tradicionales tríos de voces y guitarras. Estos siempre habían sido conformados por la primera y la segunda voz, acompañadas por un guitarrista. La mayoría de los cantantes de estas trilogías no ejecutaban instrumento alguno. Los únicos antecedentes conocidos, de tríos con vocalistas que también eran guitarristas, se dieron en México, específicamente en los casos de Los Trovadores Tamaulipecos, Trío Gárnica-Ascencio, Trío Los Rancheros, Trío Tariácuri de los hermanos Mendoza García y Los Tres Calaveras, éstos últimos, los más famosos y de más prolongada trayectoria. En nuestro País y en el resto de América, este concepto no existía.

Fernandito – cuyo nombre completo era Fernando Álvarez Lomba – había iniciado su carrera como intérprete de tangos (sentía una profunda admiración por Carlos Gardel) en programas de la radioemisora sanjuanera WNEL, poco después de que esta planta se inaugurara en noviembre de 1934. Durante sus actuaciones allí acostumbraba llevar como acompañantes a sus compueblanos Cruz Negrón – primo hermano de Hernando Avilés –, Pedro Crespo, Octavio González y Gilo Sánchez.

Su ascenso a la fama tuvo como punto de partida el 1940 cuando entró a la Unidad de Servicios Especiales del Ejército Norteamericano y asignado al Campamento Tortuguero, en Vega Baja, donde había nacido el 6 de mayo de 1914. Allí formó la triología original con Octavio González en la segunda voz y Benito De Jesús Negrón en la tercera voz y la primera guitarra…aunque durante sus primeros tiempos el grupo se identificaba, sencillamente, como Fernandito Álvarez y su Trío. Fue durante una presentación en la audición “Tribuna del arte”, que Rafael Quiñones Vidal había instituido en la antes mencionada WNEL que, en 1943, aquel maestro del micrófono les estampó el nombre que los identificaría para siempre. La novedad del canto a tres voces causó impacto de inmediato. Al punto de que Quiñones Vidal les concedió una sección permanente en su espacio, misma que era auspiciada por Malgor y Compañía. La exposición obtenida a través de aquellas actuaciones les abrió las puertas de otros escenarios por lo que pronto comenzaron a recorrer los teatros y fiestas patronales de todo el País.

En 1946 impuso la grabación, en estreno, de “En mi Viejo San Juan” contra la voluntad de un directivo de la RCA Victor –

El Trío Vegabajeño – compuesto por Fernandito Álvarez, Benito de Jesús, Pepito Maduro y Jorge Hernández – ha sido distinguido como el Trío Nacional de Puerto Rico.
El Trío Vegabajeño – compuesto por Fernandito Álvarez, Benito de Jesús, Pepito Maduro y Jorge Hernández – ha sido distinguido como el Trío Nacional de Puerto Rico.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


En 1945, González – a quien apodaban “El Colorao” – decidió retirarse de la música, por lo que Fernandito solicitó a su amigo Mariano Artau que convenciera Pepito Maduro para que lo reemplazara, ya que éste no quería abandonar el empleo que mantenía en la compañía de vapores Bull Line, que era bien remunerado. Sin embargo, Artau logró cumplir con la encomienda y con este talentoso vocalista, guitarrista y compositor fue que el Trío Vegabajeño logró su acomplamiento perfecto. Maduro permanecería en el grupo 23 años. Se retiró de la música en 1968.

Las primeras grabaciones del grupo fueron editadas por la RCA Victor en 1946. Fueron dos placas de 78 rpm en las que se incluyeron los boleros “Lucerito de plata” (original de Pepito); “Fichas negras” (de Johnny Rodríguez) y el estreno de “En mi Viejo San Juan” (de Noel Estrada), así como la criolla “El amor del jibarito”, también de Estrada. La gran anécdota sobre aquella histórica sesión fue el hecho de que el supervisor de la misma insistía que se sustituyera “En mi Viejo San Juan”, ya que la consideraba “muy regionalista” y, por ende, con escasas posibilidades de éxito. Fernandito advirtió que si esta pieza no se grababa, tampoco grabarían las otras. El resultado hoy es parte de la historia musical puertorriqueña. Tal obra inmortalizó a su autor – quien la había compuesto en agosto de 1943 –, fue el primer gran exitazo del Trío Vegabajeño y quedó perpetuada como estándar de nuestra música nacional acumulando varios centenares de versiones discográficas en toda América a través de los tiempos.

Al año siguiente, 1947, el grupo viajó por primera vez a Nueva York y, luego de realizar una serie de grabaciones para el sello Verne, firmó contrato con el sello Mar-Vela, que editaría la mayoría de sus éxitos, la mayoría originales de Benito y de Pepito. Del primero, “Sigamos pecando”, “No sigamos pecando”, “Angustia de bohemio”, “De rodillas”, “Cantares de Navidad”, “Gemido de amor”, “La copa rota”, “Maldita suerte”, “Noche de recuerdo”, “Punto” y “Vuelve”, entre tantos más. Del segundo, “Alegre amanecer”, “Cosas de ayer”, “La canción de mi recuerdo”, “Lindo querubín”, “Triste camino” y una veintena más. Desde aquellas fechas, el trío agotó recorridos constantes por los teatros hispanos de la plaza neoyorquina y de ciudades aledañas. En una ocasión permanecieron 13 semanas consecutivas en el Teatro Puerto Rico compartiendo cartel con Libertad Lamarque y figuras consagradas del cine mexicano.

En 1952 introdujo el requinto en los grupos de voces y guitarras
de Puerto Rico –

En 1952 le correspondió a Fernandito Álvarez y su Trío Vegabajeño la gestión de implantar una nueva era el sonido de las formaciones de voces y guitarras nacionales introduciendo el requinto, derivado de la guitarra creado por el mexicano Alfredo Gil que fue elemento clave en el éxito fenomenal que catapultó al Trío Los Panchos a la cabeza de las trilogías latinoamericanas. Para la primera sesión del grabaciones utilizaron al entonces juvenil humacaeño Máximo Torres y, en la segunda, al pepiniano Rafael Scharrón. Éstos no hacían voces. En octubre de aquel mismo año reclutaron a quien sería su requintista permanente durante los siguientes 16 años: Jorge Hernández.

Fernandito Álvarez y su Trío Vegabajeño fueron los primeros intérpretes del clásico “En mi Viejo San Juan” compuesto por Noel Estrada
Fernandito Álvarez y su Trío Vegabajeño fueron los primeros intérpretes del clásico “En mi Viejo San Juan” compuesto por Noel Estrada.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Durante el período 1956-1965, mantuvieron una sección permanente, “El Festival Corona”, en el programa “Fiesta musical del mediodía”, que WKAQ Radio emitía de lunes a viernes desde sus estudios en Miramar, donde hoy se encuentra Cinema Arts y una pizzería. La cerveza Corona siempre auspició sus presentaciones en Fiestas Patronales. Curiosamente, a pesar de su calidad y arraigo popular, Fernandito Álvarez y su Trío Vegabajeño no desarrollaron trayectoria internacional (sus salidas de Puerto Rico se circunscribían a las tradicionales plazas de Estados Unidos donde existen grandes comunidades boricuas), aunque sus grabaciones sí se hicieron muy populares en Cuba, Colombia, República Dominicana y Panamá. También intervinieron en las películas “Romance en Puerto Rico” (1961); “En mi Viejo San Juan” (1965); “Me casé con un cura” (1967) e interpretaron el tema de presentación de “Adiós, Nueva York, adiós” (1975).

A partir de 1968, el Trío Vegabajeño tuvo varios cambios en su filiación. El más recordado y duradero fue cuando contó con los mocanos Tatín Vale y Ricardo Feliú en la segunda voz y en el requinto, respectivamente. Con ellos se grabaron varios álbumes que editó la compañía Ansonia Records.

El grupo fue reconocido oficialmente por la Legislatura como Trío Nacional de Puerto Rico y, en 1996, la Administración Municipal de Vega Baja bautizó una avenida con su nombre y develó un monumento en el centro del pueblo en que están representados todos aquellos que en determinados momentos figuraron en su plantilla, aunque con Fernandito, Benito y Pepito en primer plano.

Las más notables figuras del ambiente artístico y de la intelectualidad puertorriqueña coincidieron en que con su partida física desaparece un símbolo de la “época de oro” de nuestra música, aunque su legado muy difícilmente será olvidado.

27/feb/10

 

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