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Se nos fue
Moneró, ‘Príncipe de la Canción Antillana’
Por
Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El cantante puertorriqueño
José Luis Moneró fue uno de los protagonistas de la era
dorada del bolero en el Caribe. |
En sus días de vida siempre recordó aquella
noche de enero de 1938, cuando cantó "Noche de ronda" con la
orquesta de Mario Dumont. Contaba con emoción que aquella noche en
que se marcaba su debut profesional la gente lo aplaudió tanto en el
Casino de Aibonito, que en cuestión de días tuvo un pasaje expreso
para llegar al entonces Teatro Municipal, hoy Teatro Tapia, para
debutar en la máxima sala de arte de nuestra Ciudad Capital.
Con apenas 17 años cumplidos, un tímido José Luis parecía
entonces estar marcado por la suerte. Porque de manera sorprendente,
sus oportunidades comenzaron a duplicarse con rapidez. Primero cantó
en el Tapia. Luego pasó a la lujosa y exclusiva hospedería del Hotel
Condado Vanderbilt. Y de ahí en adelante su nombre comenzó a ganar
popularidad con orquestas como la de Luis Morales, La Tropicana y
Pepito Torres y su inolvidable Siboney.
"En aquellos tiempos
me pagaban $12.00 semanales, de los cuales me quedaban seis después
de pagar la pensión en la que vivía en el Viejo San Juan",
rememoraba el cantante nacido en Juncos un 6 de abril de 1921.
"Aquellos bailes eran matadores. Teníamos que tocar todos los días
desde las nueve de la noche hasta que se fuera el último cliente".
Moneró hablaba de otra época. De los tiempos difíciles de
una sociedad boricua que en medio de guerras, escasez y deseos de
sobreponerse a la adversidad, vivía una revolución pacífica en sus
entrañas.
En un país como Puerto Rico, donde el arte florece
en cada esquina, nuestra Isla exportaba al Caribe una música
distinta. Cada cantante era dueño de su propio estilo en la música.
Por eso no ha de extrañar que entre todos, José Luis Moneró tuviera
un espacio muy particular dentro de nuestra cultura popular.
Con su voz melodiosa y su fraseo, el intérprete hizo verdaderas
creaciones de temas como "Di corazón", "Enojo", "Sin ti", "Caminos
de ayer", "Muñequita linda", "Espérame en el cielo"... Y con ellos
marcó toda una era acompañado por la orquesta del inmortal Rafael
Muñoz.
Al igual que muchos de sus contemporáneos en plena
década del 40, José Luis Moneró emigró al Norte para establecerse en
Nueva York. Allá tomó clases de trompeta con el famoso músico
norteamericano Charles Colin. Tocó y cantó con leyendas como Noro
Morales y José Curbelo. Hasta que un buen día fue reclutado por
Xavier Cougat para cantar con su orquesta.
Con el legendario
músico español recorrió Europa, Africa y América. Participó en
películas de la MGM. Hasta que, el deseo de continuar su evolución
en el arte lo hizo formar su propia orquesta en la década del 50.
En aquel entonces, la historia de José Luis Moneró tomó un
nuevo empuje en el pentagrama popular.

La producción
“Doce canciones: Un millón de recuerdos” es uno de los
grandes clásicos de la discografía de José Luis Moneró. |
Producciones discográficas como "José Luis Moneró Sings", "Doce
canciones y un millón de recuerdos", "Una noche en el Escambrón" y
otros son, al día de hoy, clásicos impostergables de la discografía
caribeña.
Su repertorio, ejemplo vivo de la buena casta de
cantantes de aquellas épocas, ejemplificaba un dominio innegable de
géneros como el pasodoble, la danza, el danzón y el mambo. Pero es
en el bolero donde radicó la gran fuerza del cantante boricua en el
pentagrama musical.
En medio de toda su fama, la década de
1960 le vio combatir una de sus más importantes batallas: la guerra
contra el alcoholismo. Moneró, voz perfecta para la bohemia que en
su niñez se nutrió de ejemplos cercanos en torno a la bebida, vio su
vida sobreponerse a la adversidad. Y en 1964, en una batalla
decisiva en la que los galenos lo desahuciaban, se aferró a unos
versículos de la Biblia que cuando niño le leía su abuela, y hasta
su último día jamás volvió a probar un sorbo de alcohol. Y la vida,
con esa segunda brisa de oportunidad, le siguió sonriendo desde
entonces.
En las décadas susbsiguientes continuó
presentándose con su orquesta en los más diversos escenarios del País. Y aunque la
industria del disco fue evolucionando, sus grabaciones se
convirtieron en clásicos entrando con el pie derecho a la era de la
tecnología digital.

En la década de
1980 José Luis Moneró realizó dos excelentes producciones
junto a Julio Angel Acevedo. |
En la
década de 1980 el cantante Julio Angel lo reclutó para compartir
estelares en dos proyectos discográficos de excelencia: "50 años de
nostalgia" y "Evocando el ayer".Posteriormente el sello Disco Hit le
editó un compacto grabado en vivo en el que, bajo la producción de
Salvador Rosa hijo, compartió estelares con Lucy Fabery, Ruth
Fernández, Los Montemar, Tato Díaz y Dayivet Alemán, entre otros. El
mismo documenta el concierto "Tributo a José Luis Moneró" que
producido por Carmen Junco y Edna Rivera se presentó en el Centro de
Bellas Artes de Santurce el 5 de septiembre de 2002.
Con la
llegada del siglo XXI, José Luis Moneró se mantuvo activo con su
orquesta siendo sus presentaciones con Iris Chacón atracciones
multitudinarias.
El llamado "Príncipe de la Canción
Antillana" falleció en la noche del martes 15 de febrero de 2011 en
la ciudad de Caguas, Puerto Rico.
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