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Emotivo “Belén” para Tite en la San Francisco
Por Javier Santiago / F.N.C.P.

El compositor Tite Curet Alonso.
(Foto Doel Vázquez)
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Esta vez fue diferente: Tite la aplaudió desde el cielo.
Y con el amor de siempre le dio las gracias a la compañera
del alma que no olvida a la distancia. Inyectó su energía
en los presentes, y como quien no quiere la cosa, inquietó
el corazón del padre Jimmy que, al concluir la misa, también
ofreció palabras solidarias de esas que no se van con el
viento.
La iglesia San Francisco de Asís del Viejo San Juan, abarrotada
más allá de lo imaginable, irrumpió en una
sonora ovación para la folklorista Norma Salazar al concluir
la misa que marcaba el primer aniversario de la partida de don Tite
Curet Alonso.
Norma, cabizbaja, con su turbante blanco y su traje pulcro y brillante,
intentó disimular la emoción. Pero las lágrimas
y el latido del corazón podían percibirse desde las
cuatro equinas del templo.
Minutos antes la parroquia San Francisco había sido testigo
de una sublime ceremonia, llena de colorido, en memoria del compositor
que pintó como pocos las caras lindas de su pueblo.
Con barriles de bomba y pleneras, los cánticos religiosos
se abrazaron a nuestra raíz negra. Y al son afroantillano
de bombas y plenas, hilvanaron segmento a segmento aquella misa
llena de sentimiento.
“Nuestra estructura musical es toda del Señor”,
advirtió de entrada el padre Jimmy quien oficializó
la ceremonia dominical de las 11 de la mañana.

Baile de plena durante la misa que
marcó el primer aniversario de la partida de
Tite Curet Alonso.
(Foto Javier Santiago /
FNCP)
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Y sonaron los cantos en bomba sicá, ritmo yubá y
plenas. Un “Cordero de Dios” fue emotivo en la ofrenda
mientras integrantes del grupo Plenibom llevaban al altar símbolos
que caracterizaban la personalidad de Curet Alonso. El sombrero
de paja, su camisa ancha y colorida, el libro de reflexiones “La
vida misma”, las partituras musicales y un proyecto que se
quedó en agenda y que espera en justicia salir en su momento
a la luz pública: “La poesía negrista de Tite
Curet Alonso”.
En el ofertorio, una bomba se bailó a los pies de la imagen
del Cristo crucificado. Y al ritmo de Plenibom, y la voz de Salazar,
la feligresía fue una en el abrazo de hermanamiento y en
el apretón de manos por la paz.
“Tite tiene que estar contento en el cielo y nosotros tenemos
que estarlo también. Nuestra cultura que originan la Madre
España, la Madre Africa y la Madre Borinquen se han conjugado
aquí en una, ante el Dios que nos entrelaza como hermanos”,
dijo el Padre Jimmy al concluir la misa.
Y así Tite tuvo otro día en la memoria colectiva.
Al son de un “Belén”, cantando con el alma, la
San Francisco vibró de punta a punta.
En un marco, a un extremo del altar, estaba la foto de Tite como
mirando a la distancia. Y complacido al ver tanta “alma”
Catalino parecía que sonreía...
01/ago/04
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