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Cinco compactos para tomar en cuenta
Por Miguel López Ortiz / FNCP
El sonido de Enrique Cárdenas, la descarga de Anthony Carrillo,
la danza jazz de Angel David Mattos, el sabor de Héctor Tricoche
y la pasión de Johnny Ortiz, ocupan esta semana nuestro rincón
de análisis discográfico. Démosle pues un vistazo
a cada obra en detalle.
Johnny Ortiz
“Sabor de rumba”
(Brayan Records)
Género: salsa brava.
Productores: Johnny Ortiz, Milton González y Alexa.
Tras la desaparición física del prolífico
Tite Curet Alonso hace ya dos años, es indiscutible que sólo
el dominicano Johnny Pacheco y el boricua Johnny Ortiz merecen ser
considerados para ocupar el privilegiado sitial de más importante
compositor de salsa viviente. Habría que realizar un estudio
exhaustivo para determinar a cuál de los dos le corresponde
ese honor. Porque ningún otro autor ha sido tan prolífico
ni ha aportado tantos éxitos a este género como ellos.
Circunscribiéndonos al legado de nuestro compatriota, basta
señalar que su obra abarca, entre tantos más, clásicos
como “Catalina La O” (en voz de Pete «El Conde»
Rodríguez); “Ojos” (del repertorio de Rubén
Blades & Willie Colón); “El llanto de las flores”
(jitazo de la Sonora Ponceña con Luigi Texidor); “No
se compara” (que Frankie Ruiz grabó con la orquesta
de Tommy Olivencia) y “Ritmo del corazón”, incluida
en el álbum de igual título que, en 1988, le mereciera
el premio Grammy a Ray Barreto & Celia Cruz.
Johnny Ortiz también ha incursionado al campo de la Producción,
aunque su actividad en esta faceta ha sido bastante esporádica.
Se limita a los álbumes de las orquestas Taborí –
en la que debutó profesionalmente el hoy famoso Tito Nieves
–, La Potente, La Mákina de los ‘80 y Romance.
Ninguna de estas formaciones tuvo vigencia prolongada.
Ahora, este talentoso isabelino presenta su nuevo trabajo discográfico,
“Sabor de rumba” que, por tratarse de él, constituye
objeto de colección, además de significar verdadero
banquete para los salseros de la mata. Consta de ocho piezas orquestadas
por Eric Figueroa, el hoy fenecido ponceño José Febles,
Nelson «Gazú» Jaime y Mary Scheller. Seis de
ellas son vocalizadas por Alexa – cuya aguda y exótica
voz proyecta cierto matiz andrógeno, pues por momentos parece
masculina – y dos por Gilberto Vélez.
A cargo de la primera son “Coplas del coquí”,
“Fiesta de barrio”, “Music from the Heart”,
“Pueblos hermanos”, “Ritmo sambongo” y “Sabor
de rumba”. El segunda interpreta, muy convincentemente, “Corazón,
corazón” y “Latin New Yorker”. El contenido
en pleno es buenísimo. Sin desperdicio. Por tanto…
¡lo recomendamos! ¦
Anthony Carrillo
“Guapería rumbera”
(Batá, BRI-2005)
Género: descarga afrocaribeña.
Productores: José R. «Jhossy» Colón (ejecutivo)
y Anthony Carrillo (musical).
Esta producción – de dos compactos – que en
el argot del negocio discográfico se clasificaría
entre las “de concepto”, representa la materialización
de un sueño largamente acariciado por Anthony Carrillo, a
quien muchos conocedores reconocen como el mejor bongosero del mundo
en la actualidad. Su anhelo era compartir en un mismo proyecto con
la “crema y nata” de los percusionistas de su país.
Cierto es que ya había compartido filas con ellos en los
estudios de grabación y en distintos escenarios, pero nunca
con todos juntos.
Demás está decir que “Guapería rumbera”
es una propuesta concebida especialmente para los amantes de los
cueros. Aquí no esperen melodías, soneos, ni solos
de piano ni de metales. Sí muchos golpes de tambor y despliegue
de virtuosismo de parte de sus protagonistas.
Los percusionistas convocados fueron Endel Dueño, Richie
Flores, José Manuel «Mañengue» Hidalgo,
Giovanni Hidalgo «Mañenguito», Ángel Rubén
«Cachete» Maldonado, Paoli Mejías, Javier Oquendo,
Juan Antonio Sánchez, Felipe Cortijo, Rafael «El Nene»
Cuascut, Federico «Papo Cadena» Delgado, Edgardo Hernández,
Luis «Lagarto» Figueroa, Lester Ojeda, David «La
Mole» Ortiz, Ronaldo I. Ortiz, Alfredo Rodríguez y
Carlos Rodríguez.
El trabuco se completó con los coros aportados por Héctor
Luis «Tempo» Alomar, David Atanasio, Héctor Calderón,
Rafael «Paipet» López Díaz, Diego Centeno,
Nando «Casco» Ramos, Marisol Ortiz, Noel Rosado y María
del Carmen «Tati» Rodríguez. En algunos cortes
se escucha el trombón de Toñito Vázquez y el
bajo de Harold Hopkins. Pero, el elemento imperante en las 17 selecciones
de esta producción son los solos de tambores.
Contenido: “Vamos al ataque”, “Con la timba a
matar”, “Homenaje a Iván Cáceres”,
“Palo Congo / Habla ahora” y “Comparsa de Jhossy
y Debbie” (originales y ejecutadas por Carrillo); “Homenaje
a Charlie Cotto” (original y ejecutada por Endel Dueño);
“Guapería” (a cargo de Cachete Maldonado &
Los Majaderos); “El negro social” (original y ejecutada
por «Mañengue»); “Message Beat Feel”
y “Rumba Message Beat Feel” (originales y ejecutadas
por «Mañenguito»); “La timba no es como
ayer” (original y ejecutada por Richie Flores); “Bam-Bam”
y “Rumba Bam-Bam” (a cargo de Ronald I. Ortiz); “Mandness”
(original y ejecutada por David «La Mole» Ortiz) y “Payaso”
(de Francisco Rosado Rosario).
Aquellos fanáticos de la percusión afrocaribeña
tienen en “Guapería rumbera” otra alternativa
para “curarse”. ¦
Héctor Tricoche
“Rumbero”
(DM Productions, CD-1016)
Género: salsa.
Productor: Daniel Martínez.
Como es habitual es su discografía, el nuevo trabajo del
sonero juanadino Héctor Tricoche es muy bueno. Capaz de complacer
las exigencias del salsómano más quisquilloso y selectivo.
Para no ser menos, hasta los dibujos de la carátula (exterior
e interior) son muy llamativos.
Esta propuesta consta de diez temas: “Así la quiero”
y “Ella tiene algo” (originales de Ricky Martínez);
“¿Qué será?”, “Sonero de
barrio” y “Yo que tú” (de Pedro Arroyo);
“Nadie” y “No sabe bien” (de Gustavo Márquez);
“Yo sé que es mentira” (de Amaury Gutiérrez);
“Mi vecina” (del propio intérprete) y “Como
da vueltas la vida”, cuyo autor no se identifica en los créditos.
Las orquestaciones fueron elaboradas por Louis García, Ceferino
Cabán y Ramón Sánchez.
Ojalá que la radio dispense a “Rumbero” el respaldo
que merece. Porque su calidad no admite discusión. ¡Recomendado!
¦
Ángel David Mattos
“Danzzaj”
(Jazz Boricua Productions 6859)
Género: danza fusionada con jazz.
Productor y arreglista:
Ángel David Mattos.
En medio de tanto “más de lo mismo” que arropa
el panorama de la música popular, no sólo en Puerto
Rico, sino en todas partes, resulta sumamente refrescante toparnos
con alguna novedad. Aunque sea muy de cuando en vez. Y fíjense
qué chévere: al inquieto pianista, arreglista y compositor
bayamonés Ángel David Mattos – figura muy reconocida
entre la gente del ambiente discográfico por sus trabajos
como cesionista – se le ocurrió la bendita idea de
experimentar fusionando nuestra tradicional danza con el jazz.
Ahora somete a la consideración de los musicómanos
el resultado de su inquietud, al que tituló “Danzzaj”
(fíjense que, al invertirse las letras, las primeras cuatro
componen la palabra jazz). Cuatro virtuosos lo acompañan
en esta agradable aventura: Bob Mintzer (saxofonista); John Benítez
(bajista) y, alternándose en la batería, Héctor
Matos (no «Tito», el plenero) y el mexicano Antonio
Sánchez.
Contenido: “Copy Cat / For Chick Corea”, “El
Bravo E.S.” – dedicada el percusionista Eggie Castrillo
–, “Danza al maestro”, “Las Antillas”,
“Point of Referente” y “Tropical Zone” (originales
de Mattos); “Felices días”, “Maldito amor”
y “No me toques” (del inmortal Juan Morel Campos) y
“Margarita”, del no menos insigne Manuel Gregorio Tavárez.
¡Aplausos, plis!
Enrique Cárdenas & Kokopelli Project
“Amigos”
(Producción independiente)
Género: música latinoamericana tradicional.
Enrique Cárdenas es un músico y folklorista mexicano,
virtuoso especialista en la ejecución de las flautas indígenas
– tanto de su país como de las andinas –, que
lleva algunos años radicado en Puerto Rico. Este trabajo
que ahora somete a nuestra consideración no sólo resulta
muy recomendable por la calidad artística que envuelve, sino
por las gratas sorpresas que presenta. Sobre todo, a Danny Rivera
ejecutando la flauta shakujachi en las piezas “Ananda”
– que también vocaliza junto a Nydia Caro – e
“Isis”, ambas originales de Cárdenas.
Otros invitados especiales en esta grabación son el cantante
de jazz Eddie Wakes en “Camino al Sol” (de Carlos Lazarte,
quien colabora como guitarrista); Arleen Ramírez en “Osho
/ Shanti” (de Sangeet, violinista que interviene en varias
piezas); el cuatrista Pedrito Guzmán en “Jibarindia”,
que compuso en colaboración con Cárdenas, y el conocido
estudioso de los ovnis y fenómenos sobrenaturales Andrew
Álvarez vocalizando y ejecutando la flauta en “Cacique
Blues” y “Reencarnación”, mientras que
en “Isis” se desempeña como percusionista.
Además de otras composiciones de la autoría de Cárdenas
como “Aldeas”, “Querido Neruda” y “Udo”,
este excelente disco contiene llamativas versiones de los estándares
puertorriqueños “Lamento borincano” (de Rafael
Hernández) y “Verde luz” (de Antonio Cabán
Vale «El Topo»).
Lo que sí me causó extrañeza es que, en los
créditos, se atribuyeran a “autor desconocido”
las mundialmente difundidas composiciones “El pájaro
chogüí” (obra del legendario trovador paraguayo
Germán «El Indio» Pitagua); “El cóndor
pasa” – perteneciente a la ópera homónima
de Daniel Alomía Robles, el más célebre de
los compositores clásicos peruanos – y, sobre todo,
“La bikina” – no “La Vikina” –,
cuyo creador es el prolífico y siempre vigente compositor
mexicano Rubén Fuentes.
A propósito: ¿saben ustedes qué es una “bikina”?
La respuesta a esta pregunta me la brindó el propio maestro
Fuentes en entrevista que me concediera hace diez años para
la revista Artistas, de la cual era director. Resulta que, hacia
1964, encontrándose en Acapulco junto a su entonces esposa,
la actriz Martha Roth, y el pequeño hijo de ambos, Alejandro,
fue a solearse con ellos a la playa. El niño jamás
había visto el mar. Al llegar allí, le llamó
la atención que las mujeres lucieran tan poca ropa, por lo
que, muy curioso, preguntó la razón a su padre. Éste
le respondió que lo que llevaban puesto era un bikini o traje
de baño. Entonces, Alejandro lo “corrigió”
diciéndole: “un bikini no, es una bikina, porque ellas
son hembras”. La ocurrencia de su retoño le pareció
tan graciosa, que optó por perpetuarla titulando así
al son jaliciense que acababa de componer para el Mariachi Vargas
de Tecalitlán, que ha dirigido durante medio siglo.
Como siempre digo, una clasecita de musicología nunca está
demás.
12/jul/05
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