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Olga y Marc encienden a Venezuela
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Olga Tañón arrasó
nuevamente en suelo venezolano.
(Foto archivo FNCP) |
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Dos de los nuestros, Marc Anthony y Olga Tañón, acaban
de protagonizar en el que, ya a sólo mitad del año,
la Prensa nacional en pleno da por seguro que será calificado
como el Mejor Espectáculo de 2005 presentado en Venezuela.
Pero, de acuerdo con el criterio general de los analistas de este
negocio, difícilmente otra u otras figuras serían
capaces de derrochar tanta energía y generar tanto frenesí
como estas súper estrellas puertorriqueñas.
“Juntos en conciertos” fue el título con que
la empresa productora Emporio Group promocionó el evento
que unió a ambos ases, quienes lo mismo han descollado fenomenalmente
en el ámbito de la música caribeña que en la
onda pop. Y el abarrotado Estadio Universitario de la Universidad
Central de Caracas – concebido de albergar a 18,000 almas,
pero que esta vez estuvo a punto de reventar con cerca de 30,000
– fue el punto que los unió.
A la explosiva «Mujer de Fuego» le correspondió
la tarea de encender la noche. Tan pronto salió al escenario,
ataviada con un brillante traje color azul celeste al estilo gitano,
diseñado por ella misma, no demoró en lo absoluto
por adueñarse de su auditorio. Una fanaticada totalmente
rendida ante su figura corearía cada una de las 17 selecciones
que interpretaría a lo largo de su hora y media de actuación.
Comenzando con su nuevo éxito “Bandolero”, siguiendo
con un popurrí de sus éxitos consagratorios y “Cuando
tú no estás” y “La negra tiene tumbao”
– en estas últimas dos, acompañada por el rapero
Mikey Perfecto – y otro recorrido por sus temas más
representativos, hasta el baile del “Tongón tingón”.
Muy desenvuelta y dicharachera, se mostró pródiga
en comentarios que abarcaron desde su vida personal hasta su gran
afinidad con el público venezolano. Mientras tanto, el público
no dejaba de aplaudirla. “Saben que me moría por estar
acá. Ustedes son riquísimos y los cirujanos plásticos
más todavía. Dejan a una como toda una miss”,
aseveró durante una de sus constantes salidas chistosas.
Tras finalizar su actuación, en el camerino que se le preparó
detrás del escenario, no puso reparos en recibir a los periodistas,
mostrándose igualmente abierta y bromista. A la pregunta
de la reportera Blanca Santos, del diario El Universal, en el sentido
de que si temía ser opacada en el fervor popular al corresponderle
compartir con una figura del calibre de Marc Anthony, respondió
evidenciando extrañeza:
“¿Opacada? No, niña. Marc es mi hermano y para
mí es un gran honor que esté aquí. Yo le dije:
«¡Ya tú verás lo que es venir a Venezuela!»
Pero, no. Nada de eso. Yo tengo el cariño del público
venezolano y Venezuela tiene mi amor desde hace rato. Aquí
no hay competencia. Somos artistas y nos brindamos al público”.
A Yarlis González, del periódico 2001, le respondió,
de manera muy espontánea e ingeniosa, a la pregunta que ésta
le hiciera, en broma, respecto a si le gustaría ser presidenta
de este país, ya que goza de tanto arraigo popular:
“¡Claro que sí! Pienso postularme para las próximas
elecciones. Ya verás. Les voy a llevar mucha alegría.
Estoy segura de que el señor Hugo Chávez no canta
mejor que yo”.
Curiosamente, a pesar de que halagó la excelencia de los
cirujanos plásticos venezolanos, Alberto Maneiro Restrepo,
de El Meridiano, le reprocharía que no hubiese abundado sobre
“las tantas” a las que, supuestamente, se ha sometido
en Caracas. Al menos, sí le acreditó que hubiera presentado
a su progenitora, Carmen Gloria Ortiz, en el escenario.
Marc Anthony apareció una hora
después
Exactamente a las 10:30 de la noche, una hora después de
que «La Mujer de Fuego» dejara encendida el escenario
y retando a la impaciencia de la multitud, Marc Anthony ¡por
fin! apareció ante sus admiradores. Y, aunque no pocos periodistas
imaginaban que la recepción que se le brindaría no
sería tan cálida como la tributada a su antecesora,
tan pronto arrancó su jornada con los primeros compases de
“Llegaste tarde” – (muy atinado el tema escogido)
–, el público se le rindió.
La historia de Olga se repitió con Marc. Su impresionante
y efusiva fanaticada le hizo coro en cada una de la veintena de
piezas que interpretó hasta justamente, las 12:00 de la medianoche.
Como si el tiempo no hubiese tenido perfectamente cronometrado.
Quizás tal fue la razón por la cual – a juicio
de algunos reporteros – se mostró mucho más
parco que «La Mujer de Fuego» en su interacción
con el auditorio. Apenas se limitaba a exclamar “¡Qué
lindo!” entre ovación y ovación.
Con los aplausos generosos del público caraqueño,
la prensa especializada destacó que el instantes culminante
de su actuación fue cuando Olga se le unió para interpretar
“Vivir lo nuestro”, que fuera uno de sus primeros jitazos,
formando dueto con India.
23/jul/05
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