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Roselyn Sánchez completa filmación
de «Yellow» en Puerto Rico
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Roselyn Sánchez junto a Sully
Díaz en una de las escenas de la película “Yellow”
que se filma en Puerto Rico.
(Foto suministrada) |
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Luego de alcanzar cartel en Hollywood, la actriz puertorriqueña
Roselyn Sánchez se ha manifestado determinada a colaborar
significativamente en la gestión de colocar a su patria en
el mapa de la cinematografía internacional. Esta bella y
polifacética artista nuestra, cuyos créditos en la
Meca del Cine incluyen títulos como “Held Up”
(1999); “Rush tour” (2001); “Captain Ron”
(2002); “Chasing Papi” (2003); “Lacerny”
(2004)” y “Underclassman” (2005), no reparó
en aceptar un papel en una cinta boricua cuyo presupuesto –
al igual los de todas las nacionales – jamás compararía
con los que disponen los largometrajes a que ella ya se ha acostumbrado.
Pero apostó a lo de sus país y el pasado año
respondió al llamado del cineasta Pedro Muñiz para
estelarizar “Cayo” – actualmente en proceso de
postproducción –, compartiendo con un elenco nativo.
Ahora, en sociedad con Steve Brown, seleccionó a su patria
como principal escenario de la película “Yellow”,
que marca su debut como productora y que, dada la fama que ella
se ha granjeado durante los últimos tiempos, definitivamente
despertará interés de los cinéfilos en gran
parte del mundo. El presupuesto alcanza los $3.2 millones.
“A pesar de que las jornadas de trabajo son muy largas y,
a veces, alcanzan las 18 horas, las he disfrutado inmensamente porque
estoy rodeada de mi gente y me permite estar cerca de mi familia.
La satisfacción es mayor cuando se trata de un proyecto que
una misma ha creado y que, de una u otra manera, ayudará
a impulsar el cine hecho aquí. Este es el granito de arena
que estoy aportando”, declara sonreía y evidentemente
feliz.
«Yellow» tiene como director al mexicano Alfredo De
Villa, muy conocido por su producción “Washington Heighs”(2002).
La fotografía se encomendó al experimentado camarógrafo
dominicano Claudio Chea. Su título sólo responde al
hecho de que el color favorito de Roselyn es el amarillo e, incluso,
de este se deriva el nombre de su personaje. El reparto estelar
es integrado por D.B. Sweeney – el galán de la estrella
– («Christian»); Bill Duke («Miles»);
Jaime Tirelli («Franco Campos»); Sully Díaz («Carmen
Campos»); Richard Petrocelli («Jack»); Erica Michels
(«Elizabeth»); Manny Pérez («Ángelo»)
y Fernando Allende («Guido Jordano»). La legendaria
bolerista Virginia López tendría una intervención
especial, rompiendo así casi dos décadas de retiro.
Participan, además, en personajes secundarios, varios actores
locales, 40 bailarines de las escuelas Andanza y Ballet Concierto
y alrededor de 400 extras.
El argumento, concebido por la propia estrella y depurado por De
Villa, relata la historia de «Amarilys Campos», joven
nativa de Puerta de Tierra que marcha a Nueva York impulsada por
el sueño de labrarse un futuro provechoso como bailarina
entendiendo que, de lograrlo, su fenecido padre «Franco Campos»
se hubiera sentido muy orgulloso de ella, ya que él vivía
frustrado por no haber triunfado como exponente de esta misma disciplina.
Al mismo tiempo, intenta aliviarse del trauma que le ocasionó
la trágica muerte de éste, quien se suicidó
pegándose un balazo en la cabeza. Sus planes de encaminar
su vida se complican al tener que enfrentar la enfermedad de su
madre, «Carmen», internada en una clínica de
rehabilitación de alcohólicos.
Por lo que pudo apreciarse durante las filmaciones, no está
muy claro dentro de que cuál género ansía «Amarilys»
triunfar como bailarina. Porque, aunque una de las escenas más
emotivas fue la realizada en la antigua Capilla del Hotel Convento
en que ella baila flamenco ataviada con el característico
traje de “bailaora” – mismo que le diseñó
el reconocido Carlos Alberto –, en otras se recurre al “dance”,
al hip-hop y a la danza moderna. Obviamente, habrá que aguardar
al estreno de esta cinta para saber qué rumbo tomará
la protagonista en el arte danzario. Carlton Wilborn es el creador
de todas las coreografías.

Roselyn, junto a los actores boricuas
Sully Díaz y Pedro Juan Figueroa durante la conferencia
de prensa donde se anunció el inicio de la filmación.
(Foto suministrada) |
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“El baile de flamenco simboliza la conexión entre
la batalla interna y espiritual que estoy librando y la muerte de
mi padre. Porque todavía atravieso el período de negación.
No puedo aceptar que él se fue y ya no está conmigo”,
comenta la actriz respecto a esa escena, en la cual – lamentablemente
por un lado, pero afortunado por otro – haber tenido que soportar
el dolor provocado por un desgarre muscular mientras la realizaba
colaboró significativamente a que su rostro proyectara mayor
dramatismo. De manera astuta y magistral, Roselyn supo sacar provecho
a tan difícil momento.
El rodaje de esta ambiciosa producción comenzó en
el residencial público El Falansterio, del sector sanjuanero
de Puerta de Tierra, el martes 5 de julio. Luego de tomarse escenas
en El Morro y en los derredores del Instituto de Cultura Puertorriqueña,
el equipo de filmación se trasladó al centro nocturno
Cheetah’s donde Roselyn realizaría varias escenas como
bailarina “exótica”. Después, el proceso,
que concluye el 3 de agosto, continuaría en locaciones de
Isla Verde y nuevamente en el Viejo San Juan. Finalizaría
en Nueva York, donde el personaje protagónico habrá
de pasar sus últimos días.
La presencia del destacado actor negro Bill Duke en la historia
encierra la intención de Roselyn de agregar un mensaje de
repudio al racismo. Es él quien, a pesar de las complejas
situaciones que padece, la motiva a adentrarse de lleno en el baile
en medio de la profunda depresión que ella atraviesa y, paulatinamente,
va convirtiéndose en la figura paternal que su personaje
necesita en este momento.
Roselyn señala que se inclinó por una historia tan
dramática como ésta porque “hasta ahora casi
todo lo que había hecho eran películas de aventuras
policíacas y comedias. Me impuse el reto de demostrar que
también puedo interpretar personajes de carácter y
me moría por que me ofrecieran un papel como el de «Amarilys».
Pero, es verdad que me encantaría hacer comedias románticas
como las que Tippi Hedren y Julie Andrews protagonizaron durante
la época dorada de Hollywood”.
30/jul/05
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