| Con conciencia y corazón el Primer Encuentro Internacional de Baile Especial
Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Macarena de las Casas y Paco Marín participaron en el Primer Encuentro Internacional de Danza Especial en Puerto Rico como parte de la compañía Danzaterapia Paz y Bien.
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Fue un encuentro emotivo; un compartir escénico lleno de alma y sentimiento. En lo que se presenta como un reto a la imaginación y a la creatividad, el Primer Encuentro Internacional de Danza Especial en Puerto Rico, recientemente celebrado en el Teatro Francisco Arriví de Santurce, fue, más que nada, un llamado a la conciencia y al corazón.
Desde Sevilla, España, nos visitó la compañía de baile Danzaterapia Paz y Bien con nueve miembros dirigidos por Esperanza Suero. En Puerto Rico les recibió Danza E, con nueve participantes comandados por Paulette Beauchamp. Juntos fueron 18 bailarines en escena, la gran mayoría de ellos con Síndrome Down, pero todos con una meta en común: hacer galas de su talento. ¡Y lo lograron!
Con un teatro repleto de público, la actividad comenzó con un programa sabiamente hilvanado. Danzaterapia Paz y Bien tuvo entonces a su cargo el inicio de la velada con un mosaico de bailes que fueron desde el rap contemporáneo hasta el mismísimo flamenco español. En su muestra, “Por amor”, en expresión libre, fue una pieza sumamente emotiva. “Tanguango”, por igual, fue ejemplo de destreza y habilidad. “Devuélveme la vida” presentó a un talentosísimo joven que con todo el gusto del mundo marcaba con aplomo sus cadenciosos pasos. Y los flamencos “Por alegría”, “Fantasy”’ y “Gallardo” fueron, con su salero, ingredientes de reafirmación e identidad muy bien ejecutados en el cierre de la primera parte del programa.
A paso seguido, un ejercicio de coordinación con el público, llevado a cabo por la coreógrafa Paulette Beauchamp y el director musical Carlos Bedoya, nos recordaron sabiamente cuán difícil es mantener la coordinación aún para el ser humano que no enfrenta problemas motores o de aprendizaje.
Con la conciencia en mano, los aires típicos se asomaron al Arriví al compás de la danza “Verde luz”’ de Antonio Cabán Vale “El Topo”. Una carismática joven que apenas comienza su taller elemental con la Rondalla de Niños de Humacao, conquistó a todos por su simpatía y su ejecución del cuatro puertorriqueño. Una intervención posterior de la familia Nieves estableció con clase nuestra música de la montaña. Y a renglón seguido los boricuas de Danza E entraron al escenario llenos de energía, colorido y ritmo al son afroantillano de nuestra bomba.
Con su vistosos vestuarios y la consabida descarga percusiva dieron paso a solos escénicos de los bailadores al compás de la bomba puertorriqueña. Ciertamente el lenguaje de cada solista con los tocadores de tambores fueron ingredientes esenciales que Danza E utilizó al máximo en esta presentación. Los varones, con sus brazos al aire, daban instrucciones de cuándo parar la clave, mientras las féminas ondeaban cadenciosamente sus faldas en una interpretación libre del estricto purismo de algunos folkloristas.

La bailarina y coreógrafa Paulette Beauchamp dirigió al grupo boricua Danza E en la actividad presentada en el Teatro Francisco Arriví.
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Tras una larga descarga de percusión y baile, los boricuas invitaron a sus compañeros sevillanos a hacer galas de su “asimilación” de la bomba puertorriqueña. Y estos, en pleno disfrute del baile, mostraron lo bien que habían conocido esta expresión afroantillana cuando, meses antes, los integrantes de Danza E les visitaron en España.
Así, en un abrazo escénico de hermandad y cordialidad, cerró el programa de este Primer Encuentro Internacional de Danza Especial en Puerto Rico. Para cada uno de los bailarines los aplausos fueron sonoros. Pero, del mismo modo, una sala puesta en pié supo premiar la hermosa labor de concienciación que Esperanza Suero y Paulette Beauchamp ejercen con el alma junto a estos hermanos.
En el reconocimiento a los participantes cabe destacar el trabajo musical realizado por don Modesto Nieves y sus hijos, Christian y Mónica, en la representación del folklore campesino. ¡Con cuánto gusto Christian Nieves sonó ese cuatro puertorriqueño! Y Mónica, por su parte, cantó con fuerza y claridad su tema de tierra adentro.
Igualmente debemos destacar la labor de Nelly Lebrón, cantante del grupo Paracumbé, y las coristas Ivonne, Krizia y Natalia Rivera, quienes hicieron lo propio en las interpretaciones de bomba. Junto a ellas, los percusionistas David Marrero, Rafael “Joey” González y Víctor Emmanuelli sudaron la gota gorda ante el reto de establecer la dinámica de un subidor con sus buleadores frente a las demandas de cada bailador.
En conjunto, el Primer Encuentro Internacional de Danza Especial en Puerto Rico fue verdaderamente todo un acierto. Vaya, pues, fuerte el aplauso para cada uno de los participantes. Y... ¡que venga el próximo!
20/jul/06
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