| Nuestro adiós a José “Pepe” Fuentes
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El actor José Fuentes (derecha, aquí junto a Antonio Pérez Rodríguez con quien formó la pareja “Pepe y Pancholo”.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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A pesar de que José “Pepe” Fuentes reconocía que su carrera artística le había brindado brindado grandes satisfacciones, igualmente confesaba que también le deparó algunas frustraciones, “pocas, pero duras”, aunque siempre hizo el mayor esfuerzo por mostrar la mejor cara ante las circunstancias que este ambiente le forzó a vivir.
Durante entrevista que concediera a la recordada revista Artistas (edición 104 – julio 15-18, 1982), que este redactor dirigía, relataba que aunque era considerado buen actor dramático y su máximo sueño era establecerse a nivel estelar, muchas veces tuvo que lidiar con productores que insistían en ocuparlo en menesteres trasbastidores.
“Empecé como actor en WIPR Radio poco después de que me licencié del Ejército, a fines de los ‘50. Mi primer trabajo en televisión fue en la versión original de la novela “La intrusa”, en el Canal 2 en 1961, que tuvo un éxito tremendo. No paré durante aquella década, que fue la verdadera ‘época de oro’ de las telenovelas, aunque los capítulos sólo duraban media hora. Mis personajes siempre fueron de relevancia. Nunca papeles pequeñitos. Pero, como en algunas producciones tuve que ejercer funciones tras las cámaras, no logré cobrar la fuerza suficiente para protagonizar”, este veterano actor, fallecido a principios del corriente mes a consecuencia de un infarto cardíaco, a la edad de 73 años.
De aquella etapa esplendorosa recordaba con particular gratitud sus caracterizaciones de villano en “Cuando la rival es una hija” (1966), cuya pareja romántica fue la formada por Axel Anderson y la debutante Camille Carrión, con Ofelia D’Acosta completando la trilogía protagónica, y “Entre el puñal y la cruz” (1969), con Daniel Lugo y Martita Martínez en los papeles estelares. Ambas se emitieron en horario diurno… inmediatamente después de “El show de las 12”.
Sus dos experiencias en el cine le causaron frustración –
Otra de sus frustraciones fue no haber descollado en el cine. Al respecto, nos narró que sus dos únicas experiencias en el llamado séptimo arte no pudieron ser más decepcionantes para él.
“En 1970, mi amigo director y productor Efraín López Neris me concedió un papel en la película ‘La Palomilla’, que era bastante bueno porque tenía participación en gran parte de la trama. La noche de la premiere me vestí de etiqueta, como toda una estrella de Hollywood y me llevé a mi entonces esposa y a mi suegra, muy orgulloso, a disfrutar del estreno y de mi debut en la pantalla gigante. Nos sentamos cómodamente a esperar mi aparición… que nunca llegó. Parece que le caí mal al editor Juan Bautista Sánchez, porque le metió tijera a todas mis escenas. Aquel tipo era un Ronald Reagan cualquiera haciendo recortes. ¡Imagínense cómo me sentí!”
Su segunda historia por poco lo traumatiza, al igual que la anterior, aunque con el transcurrir del tiempo las relataba impartiéndole el consabido matiz humorístico.
“En 1972, hice de policía ligón de mujeres en la película ‘Luisa’, de Anthony Felton, que protagonizaron Betty Ortega y José Yedra. Vivía loco esperando el estreno y… nunca la exhibieron en Puerto Rico. Al cabo de mucho tiempo la presentaron en un cine de Nueva York y tuve que ir hasta allá para verla”.
Mientras tanto, permanecía activo en las novelas de Telemundo. Etapa que se cerró en 1973, luego de que finalizara “El hijo de Ángela María” que, irónicamente, alcanzó elevados niveles de sintonía.
“Fue un golpe muy duro que afectó a muchos artistas. Esta carrera no es nada fácil ni tan glamorosa como mucha gente cree. Durante cinco años tuve que dedicarme a cosas que jamás imaginé que haría. Trabajé en una tienda vendedora de equipos electrónicos y para una empresa distribuidora de productos alimenticios en supermercados. Siempre soñando con que la crisis en la televisión acabara, pues eso era lo mío. Gracias a Dios, cuando Telemundo reanudó la producción de telenovelas en 1978, volvieron a llamarme. Allí estuve como actor y como jefe de piso (o sea, asistente del director), hasta que me llamaron de WAPA para trabajar en ‘Yo sé que mentía’, con Iris Chacón y Daniel Guerrero”, rememoraba.
Formó pareja cómica “Pepe y Pancholo” precaviendo otra posible
crisis en la industria televisiva –
Para entonces, precaviendo otra posible crisis en la industria televisiva, se asoció con el comediante Antonio Pérez Rodríguez “Pancholo”. Junto a éste montó una rutina humorística, al estilo astracanero que implataron Leopoldo Fernández y Aníbal De Mar – “Pototo y Filomeno” – en Cuba y Germán Valdés Castillo y Marcelo Chávez Herrera – “Tin Tan y Marcelo” – en México, que les permitió realizar presentaciones en fiestas patronales y privadas. Durante algún tiempo, también fue maestro en la Academia de Arte Dramático establecida por el director Raúl Nacer.
Ya para 1984 estaba de vuelta en su vieja casa, Telemundo / Canal 2, haciendo de todo. Integrando la pareja “Pepe y Pancholo” llegó a tener sección permanente en “El show de las 12”, lo cual en cierta medida limitó sus intervenciones como actor dramático en las telenovelas. Por lo general, laboraba en otras fases de la producción e, incluso, este redactor recuerda haberlo visto en un estudio del canal mientras escribía a maquinilla el capítulo del día siguiente de “Tanairí” (1986), culebrón que tuvo varios escritores, quienes se turnaban.
“Realmente, nunca me consideré comediante. Por eso soy el serio de la pareja. El que da pie para que ‘Pancholo’, que es el cómico y sobre quien descansan las rutinas, se luzca. Sí tratamos de que mi personaje proyecte simpatía. Lo moldeamos como un tipo algo alocado”, nos comentaría en noviembre de 1993.
José “Pepe” Fuentes nació en Manhattan, Nueva York (EE.UU.), el 11 de septiembre de 1934. Pero, siempre se identificó como “más puertorriqueño que el coquí y corozaleño de pura cepa, porque mi familia es de un campo de Corozal y yo me crié en ese pueblo”.
Le enorgullecía haber sido el descubridor de Giselle Blondet –
Detalle poco conocido de su vida es el hecho de que sus comienzos en el ambiente artístico fueron formando parte de un trío de voces y guitarras. La vocación musical le fue inculcada por su madre, Juana Miranda, quien había sido cantante profesional.
“Durante la Guerra de Corea serví en la División de Servicios Especiales de las Fuerzas Armadas integrando un trío. Con mis compañeros recorrí bases militares de varios países de Europa durante los años 1952-1953. Pasamos más tiempo en Francia. Cuando regresé seguí cantando, pero mi sueño era ser un actor famoso de cine y televisión. Me surgió la oportunidad y la aproveché. Todo lo que aprendí de esta carrera fue sobre la marcha”, nos contó en julio de 1982.
Su asociación con “Pancholo” terminó en el 2000, a raíz de que éste sufriera un derrame cerebral. Luego él trabajó en algunos montajes teatrales, tanto aquí como en Orlando, Florida. Sus últimas apariciones televisivas fueron hace par de años en el programa “¡Qué suerte!”, que Héctor Marcano produce y anima en Univisión Puerto Rico / Canal 11. Algo que lo enorgullecía muchísimo era haber sido el descubridor de quien llegaría a ser estrella Giselle Blondet, a quien llevó a Telemundo cuando ésta era quinceañera y le agenció el personaje de “Virginia” en la novela “Ariana”, que marcó su debut en la pantalla chica, al lado de Gladys Rodríguez y Arnaldo André.
Contrajo matrimonio en varias ocasiones, sin lograr tener descendencia. Teresa Barreto fue su última esposa. Con su desaparición física, la época esplendorosa de la televisión pierde una de sus figuras representativas.
20/jul/08
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